¿Cuánto de uno mismo somos a partir de los traumas vividos?
¿Terminamos de conocer a las personas que nos rodean?
¿Qué es eso de tu relación que nunca pudiste sacar a la luz para hablarlo?
May December (o Secretos de un escándalo por su título en español) es un peliculón, inicio así para dejarlo en claro ya que me llevé una muy grata sorpresa porque pese a que me habían comentado que era una buena película, fui a al cine sabiendo poco más que la premisa y recomiendo verla sin saber nada, o lo menos posible.
Dirigida impecablemente por Todd Haynes. Protagonizada por las estelares Natalie Portman y Julianne Moore en los papeles de Elizabeth y Gracie respectivamente pero además tenemos a Charles Melton interpretando excelentemente a Joe, el marido de Gracie. El film nos pone en la perspectiva de Elizabeth una actriz que está pronta a rodar una película sobre la historia de ese matrimonio que tiene la particularidad de ser un caso muy famoso porque al conocerse Gracie tenía 36 años y Joe sólo 13. Cuando se descubrió la relación Gracie fue presa por ser una delincuente sexual y tuvo su primer hija con Joe desde la cárcel. Pero los hechos nos sitúan más de 20 años después de ese momento. Gracie y Joe están casados y siguen en pareja desde entonces, tienen 3 hijos que ya son mayores y están por ingresar a la universidad.
Elizabeth quiere pasar unos días junto a Gracie y su familia para poder conocerla y así poder crear el personaje que tiene que interpretar sobre ella en el film, hace un estudio profundo de personaje donde poco a poco busca mimetizarse con ella, le pide que le muestre cómo Gracie se maquilla y con qué productos, conoce a uno de los hijos de su antiguo matrimonio y a su ex esposo quien fue engañado con un preadolescente de 13 años. Así, poco a poco Elizabeth se va adueñando de la historia de Gracie para hacerla propia y no sólo su historia sino también su psiquis, lo que la hace ser la persona que es, intenta comprender por qué decide lo que decide y qué es lo que siente por eso que vivió y sigue viviendo.
En los primeros minutos de este drama el director lo plantea con unos tonos de comedia negra por el tópico principal y como lo aborda. Al principio tiene 3 o 4 chistes que funcionaron perfectamente en mí, que te muestran lo absurdo, la banalidad con la que los protagonistas afrontan la realidad de sus vidas ocultando muy profundo esos pecados, dolores y traumas que no quieren dejar salir porque saben que los romperá. Tras unos minutos los chistes se diluyen, y nos adentramos en la perspectiva íntima de víctima-victimario que por momentos creemos que es uno y por momentos nos hacen creer que es otro, lográndolo espléndidamente.
Con el avance de la trama esos tonos de comedia empiezan a desdibujarse y lo gracioso ya no está explícito en el diálogo sino en la mirada que el director le da a la obra, la crítica al morbo y cómo se lo alimenta para los ojos de la sociedad, la crítica a cómo Hollywood se adueña de historias de vidas para hacer películas y seguir alimentando ese morbo amarillista para hacer plata. Cómo en todo momento Elizabeth intenta ser amable y no sofocante pero en realidad está escarbando en el pasado e interior de esas personas mucho más de lo que debería. ¿Qué tan necesario es el estudio de su personaje si puede que nunca lo llegue a entender? ¿Al terminar su estudio sobre Gracie la termina entendiendo o se siente más perdida que antes de conocerla?
Buen guion, una historia compleja y complicada de abordar, muy buena dirección por Haynes. Excelentes pero excelentes interpretaciones de las protagonistas, ambas brillan durante toda la película pero la escena de Elizabeth en el teatro de la escuela de Mary (hija de Gracie y Joe) y delante de todos sus compañeros es brillante, el manejo de la interpretación y la tensión apoyada en el silencio, Natalie Portman una absoluta REINA y necesitaría mayúsculas más grandes para describirla a ella en esa escena. Hay un plano mirando a cámara (de esos que los Oscar aman) de un íntimo ensayo de Elizabeth metiéndose en el papel de Gracie que podría haberse robado la película con la interpretación pero lamentablemente esa escena no me cautivó como me hubiera gustado y aunque no es para nada grave siento que la película tiene una o dos escenas que aunque no parecen subrayadas sí las siento algo marcadas en lo que es una estructura de guion para avanzar en las subtramas.
Por el lado de Gracie, tenemos a Moore que camina sobre la cornisa con su personaje, nunca estamos del todo seguros si ella es completamente una victimaria o también una víctima. Tiene una escena donde me dan ganas de comprarle todos los pasteles que tenga, el peso del dolor de esas lágrimas literalmente lo podemos sentir. Y por último pero no menos importante tenemos a Charles Melton en el papel de Joe, que para mí es la gran sorpresa de esta película porque lo que hace es excelso, tiene una tan pulida como profunda construcción de su personaje una sutil pero precisa forma de retratar a un niño que sufrió un abuso del que cree estar de acuerdo y desde entonces vive encerrado en el cuerpo de lo que ahora es un adulto de casi 40 años. Tiene momentos claves donde expone vulnerabilidad y nos revela a ese adolescente perdido asomándose a la superficie de lo que ahora es ese adulto.
Está muy pero muy bien dirigida, Haynes decide encuadrar de una forma algo particular a los personajes, los planos y contraplanos tienen una puesta diferente a lo que tradicionalmente vemos, cuando nos muestra un plano en una conversación donde está casi cantado dónde estaría plantada la cámara para el siguiente Haynes nos sorprende plantándola en un lugar que no es lo habitual, no utiliza el montaje como lo más clásico y de manual, y es algo que lo distingue dándole un aura enigmática y un tono específico a la película que le suma muchísimo. Y que está tan bien realizado que no llega a ser incómodo o molesto como algunos directores torpemente quieren lograr sino que lo hace excelentemente.
Me encantó el cierre que le da el director a la obra, por un momento tuve miedo de que se convierta en una de esas películas que parecen tener dos escenas finales. Pero por suerte no. Las escenas finales funcionan incluso mejor que el resto de la cinta, que también son muy buenas pero en especial esas últimas dos escenas impactan de la forma que tienen que impactar porque explotan en un tono perfecto por cómo fue construida la tensión en toda la película. Te dan ganas de seguir viendo y aplaudir en el primer segundo que vemos el nombre del director en los créditos finales. Muy recomendada.
Calificación 8.5/10
Por Julián Lloves para La Butaca Web.