Crítica: Pablo Escobar: La traición

Por Laura Pacheco Mora

El film está basado en hechos reales extraídos del libro de memorias de la periodista colombiana Virginia Vallejo “Amando a Pablo, odiando a Escobar”. 

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Se trata de la historia del mítico líder del cártel de Medellín, Pablo Escobar, narrada desde la perspectiva de esta reportera. Escobar era llamado el “Robin Hood” de los pobres, dado que su organización sustituía al estado en términos de asistencia social y generación de “empleo”. Virginia lo entrevista en dónde viven los sectores más humildes, allí, Escobar relata y muestra cómo ayuda a los carecidos, les construye casas y aún sueña en construir el país que siempre soñó, un país sin niños muriéndose de hambre. La periodista mantuvo una relación sentimental con el narcotraficante al introducirse en su mundo y decidir que ya no le importa cómo hacia su dinero, sino sólo cómo lo usa. Virginia eventualmente se enamora, se gana su confianza por lo que conoce sus secretos, pero luego irá descubriendo el peligro y la dimensión que toma, el accionar violento de Pablo Escobar, interpretado por Javier Bardem y Virginia Vallejo por Penélope Cruz.

Por un lado, tenemos a un narcotraficante poderoso que compra a la prensa, a la policía, a los jueces, políticos, nadie se le enfrenta o desafía, utiliza sicarios y mulas, y por otro ayuda a los pobres, lucha contra los oligarcas y le enseña a su hijo Juan Pablo a decir NO a la hora de enfrentarse a la decisión de tomar cocaína. Representa al pueblo y es un hombre que buscar espeto y exposición. Pero todo se le va de las manos porque el así llamado “enemigo imperialista” por el mismo lo perseguirá incansablemente, aunque Escobar fuese muy astuto a la hora de escaparse estratégicamente.

Excelentes interpretaciones por parte de esta pareja de actores, a quiénes hemos visto juntos y disfrutar de una interesante simbiosis en “Todos lo saben”, una producción franco-italiana y española.

Si hablamos de sicarios, recuerdo “La virgen de los sicarios” (2000), producción franco-venezolana, una película muy dura y realista y, si hablamos de mulas, “María llena eres de gracia” (2004), una simple historia, aunque muy cruel, en ambas se respeta la forma de hablar en ese país, ya que sus protagonistas son de origen colombiano. Muy recomendables para quiénes se interesen por el tema.

“Loving Pablo” no cuenta nada novedoso, es una historia ya contada por otras películas, documentales y series. No resulta nada realista y creíble el enfoque del director y guionista español Fernando Leon de Araona. Además, está hablada en inglés, y claramente dirigida al público hollywoodense y no al de habla hispana, el tÍtulo en inglés nos dice todo.

Calificación: 6/10

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Reseña: Cae la noche tropical

Por Agustín Arosa.

El encuentro de dos hermanas en un departamento de río de Janeiro revive no sólo pequeños avatares de sus vidas sino también la dramática serie de episodios de una tercera. A lo largo de la obra, afectos, miedos, desencuentros y despedidas se sucederán en una cálida escena.

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Dos actrices sentadas charlando es un llamado de atención inicial. Dos actrices evocando en escena una narración impone, ahora, un estado de alerta. ¿Qué pueden hacer las palabras en medio de tamaño armado escénico? Esto debe destacarse de ”Cae la Noche Tropical”: el riesgo de matar el drama con la sutileza de un texto vedettisimo, ofreciéndole ¡encima! la escenificación de una conversación.

Nada que temer: dos maestras sentadas trabajando invierten un universo; unx creería en la gracia de ver sobre tablas lo que la narración oculta, y sin embargo exponer la narración es lo que nos conduce a una escena invisible, pero imponentemente sensible. Seguro que no es el magnífico dominio prosódico de las tres actrices (que poco abunda hoy); tampoco es la meticulosa caracterización que tan cómodamente performan como propia piel. Algo más sucede.

La actuación de Orazi es meritoria, su manejo vocal y sentido del ritmo la dotan de una presencia nítida. Por su parte, Manso inunda cada detalle con una excepcional vivencia, su enorme talento transforma la nimiedad en objeto de admiración. Pelicori es sencillamente una sístole, un cuerpo emotivo implacable.

Sobre el algo más: que las narrativas tengan efectos de realidad no es novedad, ahora bien, que las narrativas tengan efectos de drama en la realidad dramática es algo que la pieza se traía entre manos. Con esto no me refiero al texto, sino al intrigante fenómeno del relato de un relato de un personaje que escinde en conflicto a otrxs como reactualizando sus propias vivencias.

En “Cae la Noche Tropical” las palabras maestras de Puig contornean los afectos inefables, la fina versión de Loza & Messiez invita y la dirección habilita. Pero innegablemente la actuación propone y dispone, impone.

Las funciones se ofrecerán, hasta el 16 de diciembre, de miércoles a domingos a las 20.30 hs.

 

Duración (aproximada): 105 minutos

Platea: $220. Miércoles y jueves (días populares): $110

Crítica: Sucia, de Tereza Nvotová

Sucia (Špina – Filthy) – Dirigida por Tereza Nvotová (País: República Checa, Eslovaquia) – que se proyecta en el “Festival Al Este” en Buenos Aires. // Crítica de CJ Colantonio.

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Una mirada crítica, acabada y valiente desde el punto de vista de una adolescente, como si se tratara de una justificación sobre cómo -la mujer- se aísla de una sociedad incompetente, con instituciones incompetentes.  Aquí -el varón- ni siquiera es invitado a acompañarla en su camino porque es incapaz de formular -siquiera- una acción de la que se encuentre protagonista. En ése lugar de relegación, es donde se dibuja el miedo que subyace y atrapa –en especial al varón- en un cuarto vidriado del que no puede abrirse paso.

La película subraya el hecho de romper con ése silencio, algo tan básico, pero tan inútil en las circunstancias de enorme violencia que se producen en ámbitos hogareños.

En su primera película de ficción, esta directora eslovaca hace uso de su conocimiento como actriz al conducir la mayoría de las escenas a un lugar de enorme libertad para que los intérpretes puedan desarrollar lo auténtico, a tal punto que -durante la filmación en el psiquiátrico- tomó la decisión de mezclarlos con adolescentes que verdaderamente viven en ésos lugares.

En una sociedad que se siente relativamente abierta y justa, esta talentosa directora, nos demuestra cómo el cine es un arma poderosa que si se sabe usar, grita más fuerte que cualquier acción política.

(Calificación: 8/10).

Crítica: Corazón amante.

“Corazón amante” (Serce miłości – A Heart of Love)  dirigida por el polaco Łukasz Rotunda que se proyecta en el “Festival Al Este” en Buenos Aires.

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La película es una puesta en escena que ronda sobre lo mismo una y otra vez donde se desarrolla lo mínimo e indispensable para hablar de dos artistas contemporáneos de Varosvia (Wojtek Bakowski y Zuzanna Bartoszek) considerados emblemáticos en el mercado local.  Lamentablemente -para mi gusto- desaprovechado.

No existe un mínimo atisbo de interés en ahondar sobre algo que vaya más allá de una historia de amor básica donde los personajes parecen alienados (puestos, en postura) y le restan importancia a la profundidad de la construcción que se desarrolla en la búsqueda artística y que se relaciona en el acto violento de la exposición personal; algo que -sin duda- el director escatimó y desde mi punto de vista es un insulto hacia el sentido valiente de la creación.

Reniego de piezas antojadizas que hubieran tenido mayor interés si se entendiera que el público –además- está interesado en algo que vaya más allá de la superficie.

El material invitaba a algo más que una puesta cuasi documental, lo que hubiera sido aún mejor.  Lo destacable es –justamente- las actuaciones; parece una copia exacta de los verdaderos artistas y deja al descubierto la pregunta del porqué varios directores se empecinan en hacer ficción con una realidad que escupe sus rostros.

Mi respuesta es que el narcisismo eclesiástico en esta ficción le pertenece al mismísimo director, quien parece burlarse de esas búsquedas, pero lo único que hace es mirar y no profundizar en nada, ni siquiera con la intención de invitar -a quien vea la obra- de reflexionar sobre el deseo de conectarse con algo más allá que lo que vemos.

(Calificación 5/10)

Reseña: Chau: me porté como quien soy.

Por Victoria Seri

CHAU (me porté como quien soy) es una historia de amor. En uno de los diálogos al comienzo de la obra, una le pregunta a la otra ¿qué es la poesía para vos? Y ella le contesta “vos sos poesía”. Y así comienza la historia. CHAU es un espectáculo de amor y de compañerismo, en el cual se utilizan textos de poesías como forma de diálogo. Cada texto tiene una fuerza distinta y con cada una de las poesías se desarrolla un momento distinto de la trama. Estas mujeres nos cuentan como la pareja se conoció, la vivencia de un momento trágico, como es la perdida de un hijo, como transitaron su separación y después de un tiempo cuando se reencontraron. Para ello se utilizaron textos de autores diversos como Alfonsina Storni, Rubén Darío, Amado Nervo, entre otros. Lo más encantador sucede cuando los personajes nadan y se transportan alrededor de las palabras de esos textos.

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Con respecto a la música, su rol es importante en el espectáculo, es decir, ayuda a potenciar determinadas situaciones.  Hay versiones de temas tales como “contra la corriente” a puro ritmo, a cargo de Carolina Curci y al final hay una versión a puro rock de “Puerto Pollenza”.

La escenografía es sencilla pero poderosa, y feminista, formada por partes de otras escenografías. Frases como por ejemplo “Ni una menos” y “cuando una mujer dice no es no” adornan el espacio.  Algo que me pareció maravilloso es como las poesías se mezclan con otros textos y expresiones que aparecen para acompañar al texto principal. Las protagonistas mechan dichos de la coyuntura actual tales como “saca tu rosario de mis ovarios” y “lo personal es político”.

El trabajo que realizan las actrices Thelma Demarchi y Yara Ribas es excelente. Sienten, expresan y representan las poesías de una forma hermosa y fluida. La dramaturgia y la dirección están a cargo de Martín Marcou quien hace un trabajo bien interesante abordando en sus obras temáticas relacionadas con la diversidad sexual y de género.

El espacio de teatro Tole Tole cuyo responsable es el director del espectáculo, se encuentra ubicado en una esquina en la calle Pasteur 683. Es un lugar ameno con propuestas muy atrayentes para el público.

 

Ficha técnico-artística

 

Actúan: Thelma DemarchiYara Ribas

Vestuario: Graciana Buldrini

Escenografía: Graciana Buldrini

Diseño de luces: Gonzalo Perez

Canciones: Carolina Curci

Teaser: Gabriel Ignacio ArandaTomás Colson

Fotografía: Liza DombrowskiMaria Ines Persico Baldomir

Diseño gráfico: Ivana Bianchetto

Prensa: Mutuverría Pr + Media + CM

Producción: Espacio Tole Tole Teatro

Dirección: Martín Marcou

 

ESPACIO TOLE TOLE TEATRO
Pasteur 683 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 3972-4042
Web: http://espaciotoletole.com.ar
Entrada: $ 200,00 / $ 180,00 – Jueves – 21:00 hs – Hasta el 01/11/2018 

Reseña: La Gaviota, Experiencia Chéjov

Desde su debut ruso en 1896, es posible que La Gaviota sea la obra teatral más veces escenificada de Antón Chejov. Esto podría deberse a la universalidad de los temas que toca —el deseo, principalmente, ya sea de amor, fama, compresión, trascendencia o piedad; la fragilidad de la naturaleza humana, la compleja estructura de una engañosa y simple vida familiar —, a las escenas ricas en subtexto, a la atmósfera que es un laberinto cuyas paredes se estrechan. 

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Esta obra no ha dejado de aparecer en múltiples versiones, en escenarios de toda índole, lo mismo dirigida por Mike Nichols (con Meryl Streep como Irina Arkadina), que Sidney Lumet, Charles Sturridge (con Vanessa Redgrave y su hija, Natasha Richardson). La Gaviota narra la historia de varios artistas que se reúnen en una casa de campo para descansar: Irina la actriz soberbia, tacaña y orgullosa; escritor famoso y pareja de Irina; Konstantin Treplyov, hijo de Irina, aspirante a escritor, quien siempre ha luchado por la aprobación de su madre y Nina Zarechnaya, hija de un terrateniente de la zona, enamorada de Konstantin y aspirante a actriz, que está dispuesta a dejarlo todo por cumplir su sueño.

Esta una obra donde poco acontece, por lo menos en el exterior, pero donde los sentimientos y reflexiones de los personajes van creando lentamente el desenlace. Chejov habla de amor, arte, melancolía, aspiraciones, cuestionamientos personales y sueños irrealizables, de gente normal en sus rutinas. El texto es exquisito y muy bien representado por todos los actores. La puesta de Perez Costa le imprime a la adaptación y a la acción una gran dinámica y poética.

La misma propone un espacio poco convencional, aunque pequeño para semejante despliegue. La vestimenta es formidable y atractiva. El maquillaje y peinado también muy adecuados a la época. Con una escenografía creativa e íntima, el espectador se sentirá partícipe de la obra. Está muy presente el cello, que nos recibe y acompaña la obra, interpretado por Valentín Irribaren de manera impecable, siendo fundamental para lograr una atmósfera que transportará al público al corazón de la historia.

El nudo de esta trama lo componen dos eslabones que deben ser más fuertes: Talia Acosta es una Nina bella y voluble, que hacia el final descubre, de mala manera, que las aspiraciones y sueños de jovencita, ya como mujer que ha sufrido, no siempre se realizan. Por su parte, el escritor que comienza su carrera, Nicolás Perez Costa, avanza hacia una madurez como intérprete: no es sencillo despertar simpatías por un personaje que reacciona en peligrosa rabieta ante la frustración vocacional o amorosa, lo que lo hace más cercano a nosotros. Ambos actores son la apuesta del director para mostrar la falibilidad del carácter humano, y es en ellos donde él debe trabajar más para compensar el compromiso que dan a trazo y texto dándoles una justa dimensión y espacio para crecer.

La gaviota es la nueva apuesta de Nicolas Perez Costa, luego del éxito de la reciente estrenada “Romeo y Julieta, una tragedia electrónica en 360 grados”En el Centro de Experimentación Teatral “Alicia Zanca” (Av. Scalabrini Ortiz 326), el gran debut será el domingo 28 de Octubre a las 20:00 horas. Las entradas se pueden conseguir por Deteatro.com.ar o en la boletería del teatro a $200

Laura Pacheco Mora

 

Crítica: Gonjiam: Hospital Maldito.

Por Gonzalo Borzino

En la era del streaming, de la invasión de lo público en lo privado, el canal de YouTube Horror Times invita a cuatro espectadores a participar de una experiencia única: la exploración urbana del lugar más maldito de Corea; el hospital psiquiátrico abandonado de Gonjiam. Anhelando llegar a una audiencia de un millón de visitas, el director del canal y sus dos asistentes instalan  trampas para provocar falsos acontecimientos paranormales y atemorizar a los invitados. Como si se hubiesen embarcado en una atracción turística, los mismos recorren los recovecos del hospital, guiados por los miembros del programa y la voz del director quien les indica donde y como proseguir. Sin embargo, los extraños acontecimientos comienzan a salirse de las manos, provocando que el equipo se separe, guiándolos a su inevitable perdición.

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Del director tres veces premiado por su labor en Gidam (2007), Beom-sik Jeong vuelve a apostar por el terror de hospital (y por cuarta vez por el género terror en general). A diferencia de sus trabajos anteriores, los cuales eran cinematográficamente mas convencionales, en esta ocasión hace uso del recurso del “found footage” con la particularidad de estar grabado casi en su totalidad utilizando cámaras de cuerpo (GoPro), dotando al metraje de una mayor cercanía con las víctimas. Sin embargo, esto no resulta necesariamente innovador en el genero, ya que el mismo recurso habría sido utilizado, por poner un ejemplo, en Boots on the Ground (2017) o, más popularmente, en la serie web de misterio Marble Hornets (2009). Lo que si resulta poco habitual es el contexto de transmisión en vivo, el cual facilita la inmersión e invita al espectador a experimentar el minuto a minuto del metraje como si estuviera ocurriendo en ese preciso momento y no como una evidencia de las desventuras de un grupo de desgraciados.

El director se atreve a jugar un poco con las expectativas del genero; por ejemplo sabiendo que el publico espera que alguien sea inevitablemente poseído por la fuerza oscura que asecha a los protagonistas, decide darle un retoque digno de la cultura oriental y volverlo algo ambiental, en lugar de una mera herramienta de gritos y movimientos bruscos. Y es en esta diferencia crucial donde logramos separar Gonjiam de cualquier otra película found footage occidental (las cuales suelen depender casi absolutamente en los jumpscares) volviéndola una curiosidad digna de ser vista. Lo que no quiere decir que este film no cuente con sus respetados saltos de silla, pero estos no representan la mayor parte de la experiencia. Otra de las subversiones del genero que trae a colación el director está presente desde el nombre mismo. El subtitulo de la película es “el hospital maldito” y no “el misterio del hospital maldito”, dando a entender que la trama rondará la experiencia del edificio embrujado y no será, en cambio, una investigación sobre los acontecimientos ocurridos en aquel recinto, como suelen hacer este tipo de películas. Una de las ramas del terror proviene del misterio y la incomprensión a lo desconocido, una tradición aparentemente perdida que esta película se propone retomar.

Otra curiosidad merecedora de mención es la forma de exponer la información primordial. Se nos introduce al contexto de la película con un video de Horror Times contando en qué consistirá su exploración urbana y resumiendo la historia del hospital, el cual lleva cerrado desde que su directora desapareció luego de haber asesinado a todos sus pacientes. Esta forma de contextualizar resultaría insultante en otro tipo de de metraje, pero debido a los códigos de video del internet que se manejan, el público puede soportar ver a al protagonista hablando directamente a la cámara, explicando de que va a tratar la película sin romper su inmersión en absoluto. Gonjiam sabe malear muy bien el verosímil de los elementos propuestos, colocando las típicas ediciones de programas asiáticos de cazeria paranormal sobre el metraje, volviéndolo no solo identificable para un público local, sino comprensible a nivel internacional.

Estéticamente la película es una maravilla. Como era de suponerse, el edificio donde fue grabado el metraje no es el verdadero hospital, sino una escuela secundaria reacondicionada para asemejarse al mismo. Se ha buscado la máxima fidelidad de recreación posible para los entornos de planta baja del hospital, para los cuales se cuentan con abundantes referencias fotografías de internet ¡Tan bueno fue su trabajo, que el actual dueño del edificio que solía ser el hospital intento demandar a los realizadores por traspasantes! No obstante, hay ocasiones en las que, debido a los planos cerrados proporcionados por las cámaras de cuerpo, no es posible apreciar la totalidad del entorno.

Lo que aparentaría ser una tradicional película de “found footage“, narradora de las desventuras de un grupo de jóvenes necios que decidieron adentrarse en un lugar maldito puede transformarse en un referente que promueva a la reinvención de un genero bombardeado por los años de malas prácticas repetidas hasta el hartazgo. El aprecio al detalle de Beom-sik Jeong logra vislumbrar un motivador futuro para el subgénero, o bien una nueva invitación del mundillo del terror asiático para captar nuevos adeptos en occidente. La claridad de lo representado es excepcional, tanto que creo que es la primera vez que encuentro una moraleja en una película de terror tan claro, pero a la vez sin resultar aleccionador: “La avaricia mata… y también entrar en un hospital maldito”.

 

Puntuación: 8.5/10.0