Por Alejandro Corell
Hay todo un mundo alrededor de los juegos de skate, de los juegos sobre raíles y los propios juegos de trenes. De forma habitual, pese a que estos géneros tienen cosas en común, suelen mantenerse bastante alejados unos de otros.
Si nos ponemos serios, no es tan difícil meter a los raíles dentro del skate. A fin de cuentas, cada vez que hacemos mano del grindeo, básico en estos juegos, los esquemas de control suelen dirigirse a mantener el equilibrio y no la dirección. Aun así, no son dos géneros que vayan demasiado de la mano si tenemos en cuenta que la base del skate es la total libertad para experimentar dentro del escenario. Sky is the limit, siempre que haya alguna superficie, claramente no diseñada para patinar, sobre la que impulsarnos.
Los trenes por otra parte, nacen ligados a los raíles, de la misma forma que viven totalmente desvinculados del skate. O eso creíamos, hasta que el estudio barcelonés de Undercoders decidió que era el momento de romper con un estigma social que nos atañe a todos: conducir un tren no te limita para convertirte un maestro del skate.

Denshattack! es una inesperada mezcla entre todos los géneros que hemos comentado anteriormente, una mezcla que de alguna forma consigue hacer que todos ellos brillen y convencernos de que esta mezcla no sólo era posible, sino que lo raro fue no haberlo unido todo antes.
En Denshattack! tomamos el papel de Emi, una piloto de tren, repartidora de ramen del extrarradio (o del extra cúpula en este caso). En un mundo que se ha encerrado en pequeñas ciudades aisladas del exterior, la naturaleza ha campado a sus anchas en lo que antes eran ciudades, fábricas o propiedad humana general. Pero no todo ha quedado abandonado a la madre tierra, sino que muchos de estos lugares acabaron convirtiéndose en los campos de juego de los Denshattackers: pilotos de tren dispuestos a forzar a la máquina a través de toda clase de piruetas para convertirse en el número uno de la clasificación.
No es de extrañar que el trabajo de Emi termine mezclándose con el mundo del Denshattack y menos sorpresa será todavía, que nuestra protagonista quiera convertirse en la mejor piloto que jamás se ha visto.
Así que, para conseguirlo, sólo tendremos que hacer una cosa: patinar. Digo, pilotar. Digo, patinopilotar. Día a día, nos subiremos a nuestro fiel tren y recorreremos todo tipo de escenarios, tratando de cumplir los objetivos necesarios de cada uno, para así poder enfrentarnos a los mejores pilotos de cada región.

Creo que, a primera vista, Denshattack! puede parecer simple. Hay un tren y hay unos carriles que seguir, la cosa está hecha. Pero más allá de esta base, las mecánicas del juego se expanden a niveles insospechables. Cada pocos niveles aparecerá una nueva mecánica. Al principio nos encontraremos con las adiciones típicas de los juegos de skate: grinds, manuals, trucos… nada nuevo, a excepción de que es un tren el qué lo hace.
Pero poco a poco, al repertorio se le van añadiendo todo tipo de mecánicas, haciendo de la partida un mix de alucinaciones, trucos, saltos y derrapes que difícilmente podríamos haber imaginado antes de verlas en pantalla. Gran parte de estos cambios necesitan de la eliminación de las vías; por qué conducir un tren por su camino original es muy mainstream, es mucho mejor utilizar una noria, una barca o simplemente cruzar el firmamento.
Con todas estas adiciones, Denshattack! se va alejando del concepto de tren, pero a la vez refuerza lo que este implica. No todo vale, las reglas están ahí para cumplirlas y en todo momento tendremos que regirnos por ellas. Los giros siguen necesitando de nuestros derrapes, la magia y lo alucinante no nos salvará de las vías cortadas y ese multiplicador de combos va a caer si no hacemos los suficientes, por mucho que estemos haciendo rodar una noria gigante.
Pero lo increíble de todo esto es como Denshattack! consigue diseñar un idioma audiovisual en el cual todos estos elementos son fácilmente identificables y una vez adquirida la habilidad para circular, esta se graba en el fondo de nuestro subconsciente. Al principio, la velocidad nos abruma, no hay tiempo para identificar un giro o un salto, pero conforme pasan las horas, toda oportunidad de subir el ritmo se aprovecha, la cadencia base no es lo suficientemente rápida y nuestras manos reaccionan a cada indicación del terreno antes incluso de que aparezcan, en un ciclo infinito tan divertido como adictivo.
Por suerte para nosotros, Denshattack! no sólo se juega bien, sino que se ve increíble y suena todavía mejor. En este último apartado, destaca su banda sonora, que bebe de juegos como Jet Set Radio, hasta el punto de contar con canciones dentro del juego diseñadas por estrellas del medio, veteranos de la industria japonesa.

En resumidas cuentas, Denshattack! es sin lugar a dudas una de las sorpresas del año. El equipo español de Undercoders no solo ha sido capaz de emular el estilo de diseño oriental, sino que ha conseguido llevárselo a su campo y ofrecer una experiencia libre de barreras, dónde sólo hay ley: que gane el mejor piloto.
Calificación: 10/10












