Reseña: Hair

Por Agustín Arosa

El teatro musical es, en argentina, el género de la crisis. No sólo por su asedio constante en un contexto de malestar generalizado para la producción artística, sino por su enigmática y particular capacidad para florecer en medio de condiciones adversas.

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Decidir “Hair” por sobre otras opciones constituye un hecho interesantísimo que debiera leerse a la luz de la coyuntura: es, al parecer, la conciencia del musical sobre su posición crítica, ya no como nostalgia, sino como reconocimiento de la propia situación; quizás le refutación del hermetismo por alguna resistencia.

Es innegable el nivel del despliegue artístico que cada unx de lxs actores lleva a cabo, reivindicando el trabajo que el género ha sabido cultivar a palazos: precisión, emoción y destreza; desbordan profesión. La banda es exquisitamente la joya de la pieza. Sin duda debe resaltarse la generosidad de que la obra deje ver que, ante todo, pertenece a sus actores.

“Hair” entra en la historia no para acompañar o ilustrar, sino para no mirar a un costado. Es claro que sus condiciones de emergencia distan mucho de parecerse al escenario actual en este lado del mundo como para exigirle a la obra un sentido contestatario; ni siquiera podría ser una respuesta política acorde.

…pero lo que sí es vigorizante es que el musical ha decidido en esta oportunidad dejar de sobrevivir a la crisis para, de la manera que fuera, resistirla. Quizás por eso “Hair”, aquí y ahora,  sea más efectivo como excusa que como argumento: ha brindado la esperanza, hoy como alguna vez, de no mirar a un costado.

Ficha técnica

Adaptación, dirección general y puesta en escena: Pablo Gorlero
Coreografía: Verónica Pécollo
Arreglos y Dirección musical: Juan Ignacio López
Dirección vocal: Daniel Landea
Diseño de vestuario: Renata Schussheim
Diseño de escenografía: Magalí Acha
Diseño de iluminación: Gonzalo Córdova
Diseño de sonido: Gastón Brisky
Stage manager y Producción Ejecutiva: Andrés Vaulet
Diseño gráfico: Merci Buenos Aires
Prensa y comunicación: DucheZarate

ELENCO:

AGUSTÍN IANNONE – DIEGO RODRÍGUEZ – BELÉN UCAR – MARIEL PERCOSSI – SACHA BERCOVICH –
EMANUEL NTAKA – EUGENIA GIL RODRÍGUEZ – CAMILA GIUDICE – NICOLÁS CÚCARO – SERGIO DI CROCE -MANUELA PERÍN – JULIÁN RUBINO – IGNACIO MONNÁ – MATÍAS ACOSTA – ORLANDO ALFONZO – SOFÍA ALMUINA – LAURA BERTONAZZI – CECILIA CÁCERES – INBAL COMEDI, NICOLÁS LEGUIZAMÓN – TATIANA LUNA – YOSY MACHADO – DAVID OKADA CALDAS – MICAELA PIERANI MÉNDEZ – PEDRO RAIMONDI – PILAR RODRÍGUEZ REY – MAYRA RUBINO – SHEILA SASLAVSKY –  FRANCISCO TORTORELLI – PEDRO VEGA

Este proyecto se lleva a cabo con el apoyo artístico de
LINO PATALANO – CIUDAD CULTURAL KONEX

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Crítica: John Wick 3

Por Bruno Glas
¡Es una lucha!
“Soy el Fred Astaire del karate”
Jean-Claude Van Damme

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El cine de acción puede, en sus mejores películas, ser un verdadero acontecimiento feliz. Género más de una vez menospreciado, extraño si tenemos en cuenta que en él se trata siempre de mostrar el movimiento en escena (¿y qué es lo inherente al cine al fin y al cabo, caramba?). La experiencia del cine de acción es la posibilidad de ver gente actuando con todo el cuerpo, arriesgando la integridad física de los personajes pero también la del propio intérprete.
Esta tercera, pero seguramente no última, entrega de John Wicktiene algo tremendamente gozoso en su interior. No podemos hablar de una comedia de acción hecha y derecha, y sin embargo hay una comicidad interna a las escenas de pelea. Acá el protagonista busca huir de quienes lo persiguen luego de que sus propios empleadores pusieran sobre su cabeza un enorme botín. Esta circunstancia lo llevará a enfrentarse a la legión de sicarios que quiere verlo muerto. Con esta premisa, el film se las ingenia para mostrar peleas coreografiadas con el mayor detalle pero también con una libertad absoluta. Como el mismo Wick, usa todo lo que tiene alrededor para enfrentarse a los que quieren bajarlo (y no saben cómo hacer). El timinges preciso no sólo a la hora de mostrar las peleas cuerpo a cuerpo, sino de lograr con ellas el efecto cómico mencionado. Vean sino los enfrentamientos en el cuarto donde se exhiben las armas, o en el establo con los caballos. El buenhacer del director, y sobre todo de Keanu Reeves, logra que creamos posible lo hiperbólico de estas escenas. Así como estos extensos momentos de acción funcionan de maravillas, las partes más flojas son aquellas donde interviene la palabra. Es cierto que la saga involucra un universo complejo donde comparten lugar asesinos de varias agrupaciones, pero el manejo de información que los personajes llevan a cabo se hace un poco pesada. El tono pomposo de los diálogos desentona con la ligereza y la diversión de las luchas. Aún con estos reparos, el momento que mejor representa la esencia de John Wick 3proviene de una línea de diálogo. Zero (Mark Dacascos), uno de los asesinos contratados para matar al protagonista, termina arrodillado junto a él, con dos katanas atravesándole el pecho. Como si el dolor que el personaje debiera sentir fuese menor al placer que el mismo Dacascos debió experimentar filmando, le dice tranquilamente “fue una gran pelea”. Lo mismo digo.

Aclaración: la copia que se exhibió en la privada mostraba varios cortes, con la pantalla yéndose a negro. Desde este espacio esperamos que la exhibición en cines no corra la misma suerte.

 

Calificación 7/10

Reseña: Tilcara no existe

Los sábados a las 20:00 en el NOAVESTRUZ ESPACIO DE CULTURA, los esperan las actrices Raquel Albeniz y Amancay Espindola, quienes desde la perspectiva de sus personajes, con lujos de detalles, le explicarán porque ellas dicen que Tilcara no existe.

Si esta obra la reseñará un psicóloga/o, seguramente diría que el argumento se basa en la negación, en ese mecanismo de defensa enfrentándose a los conflictos de manera de negar su existencia.

Les aseguro que son 45 minutos, donde el público no parara de reír, una sátira, donde dos mujeres, “muy veteranas”, encerradas en un living, con mucho miedo a ser atrapadas por el olor a humita, porque ambas están convencidas que Tilcara no existe, pero no encuentran explicación a que a una de ellas le hayan crecido trenzas y a la otra cuando se descuida, comienza a bailar carnavalitos, las “eses” se le escapan y alguna que otra pollera con volados y música que traerá el recuerdo de las casitas de adobe y la música andina, de fondo.

Las actuaciones son excelentes. Es un binomio, donde existe química, arriba del escenario, donde la dirección general y puesta en escena de Alejo Samban, han logrado una representación de mucho ingenio donde la dramaturgia de Raquel Albeniz, es excepcional.

Los diálogos son maravillosos, la ductilidad de ambas actrices, es admirable. No es fácil lograr con naturalidad, esas mutaciones de los personajes, pasar a cantar ópera para caer a entonar y bailar la música del altiplano. Al espectador, le gana el desconcierto lo cual atraerá aparejado una risa espontánea, tan difícil de generar en estos difíciles tiempos.

Les puedo asegurar que al ver esta obra, los problemas cotidianos, inevitablemente, se quedarán en la puerta de la sala. Y verán como Tilcara les demostrará que existe para la alegría y dicha de muchos !


Reseña diana decunto – inboxmatutino@gmail.com

Reseña: Ellas en mí

Con libro de Guillermo Gil y Nahuel González Mosca, en el Teatro Regina, el sábado 18 de mayo, asistí a la función de prensa, de “Ellas en Mí, con la voz de Pinky”.

La propuesta consiste: Guillermo haciendo una visita guiada, por el museo de la nostalgia, donde nos invita a tomar el té con Ellas: con mujeres que fueron y son importantes para la cultura y el arte como pueden ser: Tita Merello, la señora Mirta Legrand, Pinky, China Zorrilla y con una cuota de alta emotividad, a esta mesa de ficción se hace presente su abuela: Rita Gil.

Este museo imaginario lo ubica al lado del museo Magritte en Bélgica, al cual conoció de niño, por haber sido su padre, embajador argentino en ese país.

Un unipersonal, en el cual Guillermo, demuestra los frutos que puede entregar al artista al público, el ejercer el oficio de la actuación, por años. Además es una obra que llega a un músculo que está en el medio del pecho, porque fue escrita con el corazón. La desea compartir con el público, desde la emoción, con el sentimiento, va entrando por un túnel, el de la nostalgia, tomando la vida y el recuerdo con un sano sentido del humor, nos introduce en cada uno de esos personajes, que recobran vida, dando un reconocido homenaje a personalidades del quehacer nacional.

En ese museo imaginario, donde es excelente la dirección de la obra, a cargo de Nahuel González Mosca, quien le ha dado dinamismo, es entretenida, de mucha plasticidad, en un tono de comedia amable, pero no por ello, le resta emotividad.

Hay un recuerdo, muy especial para Fernando Peña, al que comentó en escena haber conocido muchos años, con anécdotas como el apodo que le dio Fernando a Guillermo en sus comienzos: “Multiuso”, por ser el che pibe de la compañía.

Para pasar, en una breve transición de tiempo, a estar enfundada en un lujoso vestido, encarnando a Yiya, una mujer paqueta, quien considera inadmisible hablar de un perímetro que se exceda de Libertador y Callao.

Y en ese viaje, donde termina con un mensaje para aquellos que transitan la tercera edad, y que se sintetiza “no te rindas, enterrar tus miedos, destrabar el tiempo,vivir la vida” , Fernando se sienta junto a Tita Merello a recordar los comienzos, de esta mujer, que la crítica llegó a decir que era la Magnani argentina, contando sus inicios, en un piringundín de mala muerte de nombre Bataclan, de ahí el derivado bataclana, lugar al cual alude como la universidad de la vida.

En este recorrido con unas pestañas postizas importantes, su quinto elemento es China Zorrilla, donde la recuerda haberla conocido en Londres, obviamente, utilizando un paraguas, para guarecerse de la lluvia. Donde se hace mención a los géneros, a la máscara de la tragedia y la comedia, donde todos de alguna manera somos trapecistas sin red.

Y en este homenaje, no puede faltar el querido recuerdo a Pinky, una mujer que es el símbolo de un inicio que es el de la televisión argentina.

Más de la obra no se puede decir, solo recomendar ir a verla, un canto a la vida, una visión optimista donde Fernando agradece que todos los días, pueda volver a empezar, porque significa que el telón cuando sube y baja está vivo.


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Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Reseña: 3 (tres) ESTRELLAS

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En la Botica del Ángel,  el viernes 17 de mayo a las 21 hs, la cantante Silvia Miriam junto al maestro Luis Carniglia,  le rindieron un homenaje a las cantantes Violeta Rivas, María Martha Serra Lima y  Estela Raval.

Importante la aclaración, que no es una imitación, sino rendirles tributo, recordando sus éxitos y  las melodías que las llevaron a la fama.

En la presentación del espectáculo, estuvo José Luis, quien es el responsable de acompañar en las visitas guiadas por el Museo de la Botica del Ángel, para conocer un lugar emblemático de Buenos Aires y recorrer los salones diseñados por el buen gusto de un artista, como fue, es y será el  señor Bergara Leumann, con salas para deslumbrarse con obras plásticas de Antonio Berni, Carlos Gorriarena, Guillermo Roux, Raúl Soldi, con el sector “La Nave” y “Pasillo Di Tella”, para sumergirse en los pensamientos y vivencias de los años ’60.

El registro de voz de Silvia Miriam, muy límpido, nunca había tenido la oportunidad de escucharla. Me pegó mucho, una voz magnífica con el carisma y el tono vocal adecuado, para homenajear a estas tres mujeres, tres diosas,  exponentes de la canción romántica que brillaron entre los años ’60 y 2005.

La selección de canciones que marcaron época como Que suerte que esta noche voy a verte, de Violeta Rivas, cantante participante del Club Clan y con un matrimonio legendario Violeta Rivas – Nestor Fabián. Tarareando el público, Mi romance sólo fue de papel…

El espectáculo avanzó recordando los long play, esos discos que se escuchaban en el tocadiscos winconfon, con púas y pastillas con 6 temas de cada lado.

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Donde Silvia Miriam con su voz, ofició de embajadora, de una mujer y artista como María Martha Serra Lima, con un clásico como puede ser Como toda Mujer: …soy la guerra y la paz….

 El ciclo se cerró con Estela Raval, recordada como una joven, que se inició a los 12 años,  criada en Ciudadela, en sus comienzos en los Cuatro Bemoles donde luego pasaron a ser los famosos Cinco Latinos.

Michael Rostain, un director musical lírico, francés, dijo “lo que se recuerda siempre vive, nunca muere”.

En cada canción, excelentemente interpretada, con la voz y la emoción de Silvia Miriam,  es volver a traer a escena a estas tres leyendas, donde el público se reencuentra con los artistas, con el amor y la nostalgia. Una noche para vestirse de romanticismo. Que se hizo posible gracias a Luis Carniglia y Silvia Miriam, que prometen volver, por más, en futuras presentaciones.


Reseña: Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Crítica: Ausencia de mí

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En el Cine Cosmos, todavía tienen la oportunidad de ver esta documental sobre la vida del cantante uruguayo Zitarrosa, bajo la dirección de Melina Terribili.

En mi caso, tocó fibras muy íntimas, porque Zitarrosa, está asociado a gustos de seres queridos que ya no están, pero quiero ocuparme de Zitarrosa, el artista.

Me impresionó, porque se está armando un museo de Zitarrosa, producto de la recopilación de todo lo que el cantautor uruguayo dejó. Acá me gustaría reflexionar, sobre la muerte de un artista, si bien aplica ese refrán, que dice que no se puede llevar nada a la tumba, es impresionante todo lo que un artista puede dejar. En la documental, se muestra como se apilan cajas y cajas, de libros, cassettes, long play, componía en cualquier hoja suelta. Tengamos en cuenta que es material tiene más de 40 años, data de la década 1980, Zitarrosa murió en 1989, las hijas con toda la emoción posible, están recopilando todo este material que es desempolvado con guantes de látex, para no dañarlo. Las hojas están amarillentas.

La segunda tristeza que produce la película, es la muerte de un poeta y cantante tan joven. Fallece a los 52 años de edad. Da la sensación a partir de lo que cuenta la documental que murió de tristeza, es como una vida trunca, un alma sensible que no soporto los fuertes vientos de esta América Latina. Según la documental, nunca llegó a aceptar el exilio, todos los días sentía el haberse ausentado del paisito. Pero también es verdad que luego volver no fue simple, tal vez un idealista, que no encontró lo que buscaba. La segunda reflexión es que el artista es un ser humano de carne y hueso, con lo cual es lógico que tenga ideas políticas, pero la sensibilidad especial que lo reconoce como artista, le juega en contra al momento de vivir en el día a día, al enfrentar la dura realidad.

Como film, es una excelente realización, impresiona el montaje, porque son todas grabaciones con la voz de Zitarrosa, que han sido recopiladas, para armar un argumento documental, que en Zitarrosa, tal vez esté la conjunción de mucha gente, que ha sufrido el mismo castigo, que en definitiva, el pecado original fue pensar distinto.

En el film participan las hijas, que dan testimonio de su padre y como público da la impresión que esas hijas recién ahora están tomando conciencia de todo el legado que les dejo su padre.

Me parece interesante la propuesta, porque es visto un momento histórico desde el lado humano de la problemática.

Para cerrar la nota, la ausencia está, la Ausencia de él. No puedo evitar dejar de pensar que si las realidades hubiesen sido otras, el pentagrama se seguiría llenando de notas musicales y seguiríamos escuchando las canciones del juglar.

Si les interesa, pueden acceder a este link, donde accederán a una entrevista con la di5ectora del film, en la revista digital Escrbiendocine. http://www.escribiendocine.com/entrevista/0015918-melina-terribili-el-incaa-ha-privado-al-documental-de-una-igualdad-de-condicion-frente-a-la-ficcion/


Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Reseña: Las cosas de Mabel

En el teatro Beckett, los jueves a las 21 hs, ocho únicas funciones de Las cosas de Mabel, una obra con dramaturgia y dirección de Cecilia Meijide.

El público se puede ir satisfecho de ver una obra, por varias razones. Me puse a elucubrar luego de la despedida de los actores, que en realidad, el motivo de que una obra nos guste o no, puede depender del desenlace, el desentramado final, como que estamos sentados viendo contar una historia, pero el único mérito radica en las últimas escenas que definen las decisiones y hechos que fueron aconteciendo.

En cambio hay otras obras, en las que incluiría Las cosas de Mabel, que son mis predilectas, las que a medida que avanza la obra, el argumento las va haciendo más atractivas y donde el elenco puede ir desnudando a los personajes y el autor tiene la oportunidad de profundizar el mensaje.

Las cosas de Mabel, la actriz Rosario Varela, una joven, que magistralmente tiene adherida a la piel, al personaje. Es maravilloso, desde lo físico, la voz, los gestos, de una mujer de arriba de 80 años, la cual habla todo el tiempo, las palabras se le escapan hasta por los codos, y que transcurre su vejez, con Iván, el enfermero, que la acompaña, que la escucha, con el cual hace sus sesiones diarias de kinesiología.

Esta mujer, está viuda la cual tiene un hijo. No ha tenido suerte con Fabián, es una oveja descarriada, a la cual Mabel, sabe que tiene problemitas, pero lo ama porque es su hijo. Al cual le perdona el descuido afectivo, no viniendo a visitarla. Se lleva cosas sin preguntarle. Además a esta señora que ya le pasó su cuarto de hora, no la engañan fácilmente, está de vuelta de todo y de todos, habla y habla, pero cuando le conviene, sabe escuchar.

La actriz Rosario Varela, comparte escena con los actores Nacho Bozzolo e Ignacio Torres. Es un logro en la obra, ese grado de compañerismo, producto de vivir juntos, tantas horas, que se da entre Mabel y el enfermero. De un lado, Iván, el cuidador que lejos está de ser Fabiancito, el hijo egoísta de Mabel. Excelentemente lograda la atmósfera, no vamos a contar más, pero la actriz le da mucha humanidad al personaje, el público disfruta con una mujer, que los músculos son los que a veces fallan, pero todavía piensa y razona. Sufre, por un hijo, Fabiancito, que le gustaría que sea más parecido a Iván, su cuidador, por lo inocente, porque la acompaña y trata de escucharla.

La historia sigue, la recomendamos porque cuenta con simpleza, lo que no es fácil de narrar, como es el paso de los años,el abandono, los amores como un recuerdo juvenil.

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La obra terminará y Mabel con sus achaques físicos, pero con un espíritu joven, en un tono casi de comedia, producirá en el público disfrute y adoraremos a Mabel, deseándole salud y plenitud por muchos años más.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com