Por Alejandro Corell
“En el espacio, nadie podía ver tus decisiones (hasta ahora)”

Con el paso de los años, nuevos términos se hacen un lugar en el medio, para definir un nuevo género, o una vuelta de tuerca de uno ya conocido. Soulslike, metroidvania, incremental… si tuviéramos que definirlos todos, terminaríamos con un tomo lo bastante grande como para usarlo como arma en caso de necesidad. Dentro de esta colección, existe uno cuya connotación ha sido utilizada tanto como cualidad como defecto.
Pelijuego. Utilizado para hablar de un título que abusa de las cinemáticas o que basa su jugabilidad en ser una película interactiva. Respecto a la segunda definición, no hay duda de que equipos como el de Supermassive gamesse posicionan como cabezas de cartel del género.
Dentro de su catálogo encontramos grandes producciones, como Until Dawn o The Quarry y todo un subconjunto de juegos más contenidos bajo el sello The Dark Pictures. Pese a que todos se desarrollan bajo las mismas bases, el hecho de poder lanzar juegos más a menudo en el caso de The Dark Pictures permite al equipo reinventarse en cada lanzamiento, a bien o a mal.

En el caso de Directive 8020, tengo sentimientos encontrados. En esta ocasión, la historia se aleja de nuestro planeta y se desarrolla en el espacio. La Tierra se muere, por lo que los humanos buscan nuevos planetas habitables. Nuestros protagonistas se encuentran en una nave de camino a Tau Ceti, con la misión de comprobar si el sistema alberga algún planeta de sustitución interesante.
No hay terror en el espacio sin Alien. Pese a no ser la primera película en explotar este concepto, la obra de Riddley Scott es sin duda la más influyente en lo que al terror espacial respecta. En Directive 8020, es fácil encontrar referencias a la saga, como el menú de inicio de los terminales (eso sí, mucho más ajustados a nuestros sistemas informáticos).
Aún con ello, el juego sabe alejarse del cliché y diseñar sus propios monstruos e inconvenientes. Conforme la tripulación comienza a despertar, algo pasa que pone en riesgo tanto la misión como las vidas de todos los que se encuentren a bordo de la nave.
Así pues, tendremos que avanzar escena a escena, tomando decisiones que nos llevarán por un camino u otro. Una de las novedades del título es que dentro de cada capítulo podremos ver todas las ramificaciones posibles, con la libertad de rebobinar entre un camino u otro para ver que otras opciones tendríamos.

Que esta opción se nos entregue desde el primer minuto es en mi opinión, un error garrafal. El juego pretende alejarse un poco del contenido no manejable, dando más peso al jugador en su exploración y movimientos, pero con este sistema se convierte todavía más en una barra de tiempo que adelantas y atrasas a placer. Toda la tensión que el título pretende trasmitirte se va al traste cuando puedes pausar y repetir cada escena todas las veces que quieras. Si algo me gustaba de anteriores juegos de la saga era ese medio continuo a perder a un personaje en cualquier momento, ese nerviosismo que te mantiene pegado y alerta a cada esquina.
Si esta medida parece dañar a la parte jugable del título, no es su mayor defecto. A mí parecer, donde más se aleja deser un videojuego interactivo es en su intento de favorecer la interactividad: el sistema de sigilo.
Hasta ahora, las escenas en las que los personajes debían permanecer ocultos se resolvían, principalmente, con quick time events. No se trata del sistema más inmersivo, pero es mucho más disfrutable que el sigilo del que se abuse en Directive 8020.

Caminar a hurtadillas, escondido en coberturas u oculto en las sombras, siguiendo a un sospechoso o escapando de un peligro, es lo que más vamos a hacer durante el desarrollo del título. El problema es que se trata de un sistema muy simple y poco sólido, que enseguida se vuelve aburrido.
Los NPC se mueven con patrones muy simples y su capacidad de detección es (casi siempre) poco habilidosa, por lo que más que pensar en cual es la mejor opción para pasar desapercibido, el sigilo se basa en esperar a que el enemigo repita el mismo movimiento para avanzar otro poquito, una y otra vez.

En cuanto a su narrativa, mantiene el nivel de otros títulos de la franquicia Dark Pictures, no es gran cosa, pero se deja disfrutar, al menos en una primera vuelta. Es verdad que el hecho de que existan múltiples caminos y finales le da un toque de rejugabilidad, pero yo no he tenido ganas de volver hacia atrás y repetir.
En resumidas cuentas, Directive 8020 pasa dentro del mercado de los pelijuegos sin pena ni gloria. Con un sigilo que roza lo aburrido, se trata de una historia que gustará a los seguidores de The Dark Pictures. No creo que sea la mejor opción como puerta de entrada al estudio, quedando muy por detrás de sus obras principales (Until Dawn y The Quarry). Se trata de un intento del equipo por innovar que no ha terminado de funcionar como se esperaba. Espero que sirva como aprendizaje para llegar a una nueva entrega más disfrutable.
Calificación 6/10








