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Las adaptaciones de videojuegos siguen y siguen, y esta vez nos llega una revisión, pero en formato serie; que estoy seguro pocos sabían de su existencia. Porque si hubo un juego que fue furor en época de pandemia y luego fue olvidado a los pocos meses, es Among Us. Ahora, a través de Paramount+, nos llega Among Us, la serie animada.
Todo se sitúa en una nave espacial, con una tripulación compuesta por varios especialistas en diferentes áreas y un pasante que es tratado como un esclavo. A medida que el viaje continúa, diferentes miembros empiezan a ser asesinados, sin que nadie tenga la certeza de quién es el impostor infiltrado.
La verdad que me acerqué a esta serie por mera curiosidad (y porque no tenía otra cosa para ver) más que por ser fan de los videojuegos; porque en mi caso particular, no soy muy habitué a jugar online. Así que se pueden imaginar mi sorpresa cuando no solo no me estaba aburriendo con Among Us, sino que me estaba divirtiendo.
Esto se debe a lo alocadas que son las situaciones que se dan a lo largo de los diez episodios (de unos trece minutos promedio de duración) que tiene Among Us, donde en cada uno de ellos, un tripulante muere mientras surge cada vez más incertidumbre. Si, no estamos a algo de lo lisérgico que puede ser Smilling Friends o Rick y Morthy, pero casi.
A esto hay que sumarle un solido plantel de voces, en el que podemos destacar a Dan Stevens, Ashley Johnson, Elijah Wood o Randal Park. Si bien el doblaje no está mal, en lo personal casi siempre prefiero las versiones en idioma original con subtítulos. Pero, la opción de verla en otro idioma, no es para rechazar.
Eso sí, la serie es lo que es, una adaptación de un juego casi sin historia y que su mayor gracia radica en ver quien era el villano, no pidan dobles lecturas ni reflexiones, porque claramente, no las van a encontrar acá.
Among Us es bastante entretenida, si se busca algo para ver o tener de fondo mientras no se le presta demasiado atención. También funciona para una rápida maratón y pasar página rápido. Entretenida, si, pero ni de casualidad debe tener una segunda temporada; o demasiadas exigencias por parte del espectador.
Hoy les voy a hablar de otra serie, pero una bastante distinta a lo que venimos reseñando últimamente. Primero porque proviene del Reino Unido (y por ende, en esta parte del mundo, casi nadie sabe de su existencia), y segundo, porque estamos ante un dramón con todas las letras. Sin más preámbulos, con ustedes, Little Disasters.
Nos vamos a centrar en Jess, una madre de tres hijos, que lleva al hospital a su bebé recién nacida. Ese es el momento donde se empieza a destapar un pasado de madres inconformes, parejas que no son lo que aparentan, deseos prohibidos y lo peor de todo, gente que nunca estuvo preparada para ser padres.
Antes de seguir con la reseña, se que muchos lectores y una gran parte de mí, no suele conectar con historias centradas en gente rica donde su mayor problema es si a la cena para aparentar llevan vino tinto o blanco. Bueno, esta no es la ocasión, ya que todo se enfoca en el maltrato infantil o marital. Y en ese sentido, creo que cualquiera puede sentirse tocado.
También vale aclarar que, si buscan caras conocidas, no las van a encontrar salvo a Diane Kruger. La actriz alemana es la protagonista de la serie, y es a través de ella que los otros personajes van entrando y saliendo de la trama; pintándola como una inicial villana, para luego ir develando los oscuros secretos de los demás. Buena actuación por parte de la ex Helena de Troya.
Otra buena decisión para esta serie, es no hacer que los personajes sean 100% buenos o malos, son personas con problemas de la vida real, que tratan de llevar sus vidas adelante con las cartas que les tocaron. Así que, si están pensando que van a hacer a todos los hombres malos, vayan sacando ese pensamiento ridículo de sus cabezas.
Si es verdad que el desenlace se siente un poco apresurado, presentándonos al verdadero culpable de todo el desmadre, recién en el último capítulo. Si, las pistas están ahí, pero la resolución se sigue sintiendo bastante apresurada.
Little Disasters es una de esas series que, por no tener prensa, pasan desapercibidas para el ojo del público en general. Así que esperamos que esta reseña ayude a que tenga algo de visibilidad, y, sobre todo, que traiga a la mesa la discusión sobre la violencia doméstica que, por desgracia, aún se sigue escondiendo en pleno 2026.
¿La película más esperada del año? Quizás para una enorme mayoría, porque no solo era lo nuevo de Christopher Nolan, sino porque adapta una de las historias más conocidas de la humanidad. Pero como no podía ser de otra manera, la cosa venía con polémica, así que veamos si estamos ante su primer paso en falso o no.
Para algún perdido, les contamos que La Odiseatrata sobre el viaje de retorno de Odiseo a su isla natal, Ítaca, tras La Guerra de Troya. Mientras, en su reino, su reina es presionada para que elija entre uno de los varios pretendientes que se asentaron en su castillo abusando de las normas de bienvenida, llamada La Ley de Zeus.
Antes de que sigan con la lloradera de que no iba íbamos a tener parte de la mitología griega en la película; si, la tenemos. Y que se sigan quejando por un casting multi étnico, también lo tenemos; así que aclarado eso bien desde el inicio, podemos continuar.
Y para hablar de lo bueno podemos empezar con el apartado visual. Con esto me refiero a lo espectacular que se ve la película, sobre todo, en todas las escenas donde se involucra el barco de Odiseo. Claramente se nota que había agua de verdad y que no era puro CGI, algo que se agradece por el poderío que transmiten estas secuencias. Es una pena que Nolan en esta ocasión, no se haya animado a jugar un poco con la cámara.
Y para seguir con otras malas decisiones, hay que hablar de varios diseños: desde el aspecto del Cíclope, pasando por esos soldados gigantes de los posters y llegando a la armadura de Agamenón; la verdad que no se que pasó en esta ocasión, pero en lo personal, creo que no solo se ven feos, sino que rompe con el resto de la estética planteada por el director. Y mejor no hablemos de la decisión de limitar a Ludwig Goransson a instrumentos “de esa época”, quitándole bastante libertad al compositor ganador del Oscar.
Pero si la nota final es positiva, es porque La Odisea tiene más cosas buenas que malas. Aparte de lo visual, hay que hablar de algunas actuaciones, en la que por obviedad destaca Matt Damon en el rol principal, mostrando toda la humanidad que siempre se le adjudicó al personaje. A ellos me gustaría agregar a John Leguizxamo y a Himesh Patel. El resto acompaña bien, aunque debo decir que Anne Hathaway me quedó un poco en el debe, y qué otras actrices apenas tienen un puñado de minutos en pantalla.
Para ir cerrando, vamos a hablar de las casi tres horas que dura La Odisea. Saben que me fastidia las películas exageradamente largas; pero en este caso, nunca se sienten pesadas o aburridas.
La Odisea de Christopher Nolan es una buena película, eso no se duda. Pero en lo personal, no la pondría en el podio de sus mejores obras. Solo falta por ver que tal serán los estrenos de acá a fin de año para ver en qué lugar queda de los puestos del 2026.
En esta obra vemos la historia a través de los ojos de Christopher, un adolescente con la condición del espectro autista que tiene una sensibilidad y una visión del mundo completamente diferente.
Cuando se entera de la misteriosa muerte de Wellington, el perro de su vecina, inicia una investigación casi detectivesca para encontrar al culpable. Sin embargo, junto a los personajes que se va cruzando en el camino, nos vamos dando cuenta del verdadero misterio de la trama: el caso del can es solo un MacGuffin, una excusa brillante para destapar el pasado, los secretos guardados y la complejidad de los vínculos familiares. De esta forma, la obra se convierte en un espejo de cómo el entorno vive y gestiona la neurodivergencia. Se representa con una crudeza muy honesta no solo lo que implica la condición en sí, sino también el impacto emocional dentro del hogar.
La puesta en escena es un pilar fundamental para lograr este viaje. Los recursos escénicos, en especial el uso del mapping y el diseño sonoro, no son meramente decorativos: nos introducen por completo en el universo mental de Christopher de una manera magistral, permitiéndonos experimentar en carne propia su genialidad y, por momentos, su sobreestimulación sensorial.
El resultado es un relato conmovedor e inquietante que atrapa al espectador desde el primer instante y lo obliga a ver la vida desde otra perspectiva. Una obra que transita con comodidad entre la comedia y el drama, inspirándonos a empatizar, a evolucionar y, sobre todo, a no juzgar a la ligera.
¿Se puede ser el centro de gravedad de una historia sin pisar el escenario ni una sola vez?
Mujer suspendida demuestra que sí. La obra nos sumerge en los días previos a la gran exposición de Catalano, un excéntrico, caprichoso y delirante artista plástico. Aunque jamás lo vemos en escena se habla de él como un ente omnipresente atrapado en la habitación contigua, sus provocaciones y delirios creativos dictan el pulso y el estrés de todos los que lo rodean.
A través de una atmósfera cargada de tensión, asistimos al detrás de escena de este gran evento, donde la exmujer, la hija y los colaboradores del artista intentan sobrevivir a sus demandas. Es en este punto donde la pieza revela su verdadero misterio: la exposición es solo la superficie; el fondo del relato es el costo emocional de convivir con el genio.
La obra brilla al desmenuzar los roles familiares impuestos por el egoísmo. Vemos a una hija profundamente atravesada por el peso de haber sido catalogada siempre como la «musa» inspiradora, un objeto de arte antes que una hija. En sintonía, la exmujer padece la dilución de su propia identidad, encasillada eternamente como «la esposa de» y no como la compañera real que sostuvo su carrera.
Este abrumador clima psicológico se sostiene gracias a un despliegue actoral impecable. El elenco logra transmitir con una verdad incómoda el desgaste, la sumisión y el quiebre de quienes orbitan alrededor del artista ausente, cargando el escenario de una energía magnética.
A este trabajo se le suma una propuesta estética muy cuidada, donde el vestuario, el maquillaje y la caracterización juegan un rol fundamental. Cuando los límites entre el arte y la vida empiezan a romperse, el caos familiar queda completamente al descubierto. Mujer suspendida termina siendo un relato inquietante sobre las decisiones desesperadas, las emociones al límite y el costo invisible que pagan quienes habitan a la sombra de un creador alienado.
FUNCIONES SÁBADOS 18H
JUNIO Y JULIO
Teatro El Grito
Costa Rica 5459 / CABA
Dramaturgia y dirección: Carolina Sturla y Laura Eva Avelluto
Elenco: Lorena Damonte, Sonia Alemán, Verónica Mayorga y Gonzalo Bourren
Diseño de vestuario y arte: María Colloca
Caracterización: MB Salón
Diseño de iluminación: Victor Chacón
Diseño gráfico: Adrián Goldfrid
Fotografía: Cristian Holzmann
Producción: Nacidas en los 80s
Duración: 65 minutos.
Este espectáculo se realiza con el apoyo de Proteatro.
Creo que nunca pensé que estaría haciendo un análisis de un juego como Tour de France 2026. Pero nunca digas “de esta agua no beberé”: se ha dado la oportunidad y he decidido meterme a analizar un poco cómo rueda este nuevo lanzamiento de la franquicia.
El Tour de Francia es una de las carreras más importantes del ciclismo, al menos a nivel europeo, y debido a su cercanía con España también tiene un gran peso en nuestro país. Pese a tratarse de una carrera francesa, su proximidad geográfica y su relación con etapas que han pasado o salido desde territorio español hacen que el interés en ambos países sea especialmente alto.
Teniendo en cuenta el contexto del videojuego, podríamos hablar de tres tipos de personas implicadas o interesadas en el Tour. En primer lugar, los propios ciclistas, tanto quienes participan en él como quienes lo ven como una exhibición del máximo potencial de este deporte. En segundo lugar, el público general, que puede seguir la carrera de forma más o menos habitual, pero que se interesa por ver cómo se desarrolla. Y, por último, un público más entusiasta, que puede mezclarse con los dos grupos anteriores y que busca vivir esa experiencia de una manera virtual.
Así pues, un año más, Cyanide Studio, responsable de desarrollar el juego, vuelve a ponerse al frente de la franquicia, cuya distribución viene de la mano de Nacon. Mucha gente podría pensar que es difícil innovar año tras año en un juego de carreras de bicicletas, pero el propio estudio parece tener otra opinión: Tour de France 2026 se presenta como el juego más ambicioso que han desarrollado hasta la fecha.
Posiblemente, la mayor adición de esta entrega sea la lluvia y la meteorología dinámica. Este año, por fin tenemos lluvia de forma algo aleatoria, dependiendo de la región en la que estemos y de la fecha en la que se esté desarrollando la carrera. Sin embargo, lo importante no es solo que aparezca lluvia como elemento visual, sino que esta influye de forma bastante notoria en cómo se va desarrollando la carrera.
En el momento en el que el suelo se moja, el control de la bicicleta se complica mucho más, especialmente en las zonas de descenso. Es ahí donde la lluvia puede jugarnos una mala pasada al coger una curva, hacer que la bicicleta patine y obligarnos a tener mucho más cuidado con cada movimiento. Con esto, por fin se le da importancia a la agilidad, una característica que en anteriores títulos no resultaba tan determinante. Ahora, cuando llueve, un ciclista más ágil tendrá mucha más facilidad para evitar que su bici se descontrole y para avanzar por delante de los demás.
Con ello, el control de la bicicleta en carretera se convierte en un elemento con todavía más peso que en anteriores títulos. Sin embargo, donde quizá no se nota tanto esta evolución es en la IA del resto de competidores, ya que en ocasiones parece que las reglas funcionan de forma algo irregular. No me refiero tanto al descontrol provocado por la lluvia, porque sí pueden producirse caídas e incluso formarse una caída grupal, sino a la manera en la que el resto de corredores parecen reaccionar ante los adelantamientos o los intentos de separarse del pelotón.
Mientras que otros corredores pueden encontrar huecos con relativa facilidad, el jugador suele tener muchas más complicaciones si quiere abrirse paso y encontrar una vía libre. En algunos momentos, esto hace que la carrera se sienta menos como una competición entre ciclistas y más como una situación en la que eres tú contra todos los demás corredores, que parecen funcionar como un único bloque donde no importa demasiado quién gane o quién pierda.
Cambiando de tema, otro de los puntos fuertes del título es la cantidad de carreras históricas que incluye. El juego cuenta con grandes variantes clásicas de dos campeonatos del mundo, como un mundial totalmente llano en Oriente, un mundial en las colinas de Bolonia o incluso un recorrido de media montaña muy interesante en el País Vasco, por Guernica.
Además de estas adiciones ya presentes en anteriores títulos, aparecen nuevas clásicas como la Paris–Tours. También se añade la Muscat Classic, una carrera de un solo día situada en un paisaje desértico de Oriente Medio, con muchas subidas y desniveles que nos van a complicar bastante la carrera si queremos ascender sin quedarnos a mitad de camino.
A todo esto se suma que, como en anteriores ediciones, el juego ya incluía los cinco monumentos del ciclismo y la Flecha Valona, por lo que esta entrega no parte de cero en cuanto a variedad de pruebas, sino que amplía una base que ya era bastante completa.
Pero no todo puede ser bueno. El juego tiene una serie de problemas que hacen que la experiencia no sea del todo disfrutable. En primer lugar, el modo carrera está completamente estancado. Aunque hay nuevas carreras introducidas, se trata de un modo muy estático: no hay nuevos fichajes, no hay cambios relevantes y las estadísticas de los corredores no varían entre temporadas. Se siente que empiezas prácticamente igual que terminas, sin una verdadera sensación de progresión ni de cambio global, que quizá es uno de los puntos más interesantes del ciclismo.
Además, cuenta con un modo online que realmente no resulta demasiado interesante. El juego está pensado principalmente para hacer carreras contra la inteligencia artificial, y el sistema de clasificación se siente frustrante, porque los puntos que premia dependen de muchos factores que el jugador no siempre puede controlar, como ciertos objetivos aleatorios o el propio ritmo del pelotón.
Por último, pese a que en PC parece que el rendimiento del juego es bastante bueno, en consola no destaca especialmente por su calidad visual. Hay muchos artefactos en la imagen, un granulado bastante notable y una resolución claramente más baja que en PC, probablemente como forma de intentar mantener los 60 FPS estables.
En conclusión, Tour de France 2026 es una de las entregas más avanzadas de la franquicia y cuenta con novedades interesantes, como la lluvia dinámica y una buena cantidad de carreras nuevas. Sin embargo, todavía necesita mejorar en aspectos importantes, especialmente en un multijugador más disfrutable y en un modo carrera donde se sienta un verdadero progreso. Sobre todo, espero que con una serie de parches consigan que el rendimiento en consolas sea mejor de lo que es ahora mismo.
El nuevo teatro ALMAGNA abre sus puertas con una programación prometedora. Los sábados a las 17:30hs vuelve a escena el unipersonal “UNA”, la multipremiada obra escrita y dirigida por Giampaolo Samá y actuada por Miriam Odorico.
¿Uno es porque existe algo propio o por lo que los demás perciben?¿Qué hay cuando la liberación interior? ¿Qué queda de eso que era, de eso que ahora fui? Buscar el existir más genuino posible, ese es el objetivo de Moscarda. Estar sin máscaras, olvidar el nombre, encontrar la propia verdad, ser UNA.
El personaje original de la obra de Luigi Pirandello es masculino. Giampaolo Samá decidió dar un giro y que la voz sea la de una mujer: Angélica Moscarda. Miriam Odorico encarna a esa que va de la tensión a la blandura, de la fuerza a la debilidad. En ella habitan marido, suegra, cura, y las miles de Moscardas que luchan en el interior de esa única Moscarda. Miriam Odorico, con sólo un vestido que usa y desusa para armar personajes y casi en la totalidad de la obra sentada en una silla, logra construir corporal y vocalmente un abanico de posibilidades de ser que atrae y mantiene al borde de la butaca al público. Encanta.
Esa que está sentada, se revoluciona, ataca a los de afuera y a su propio adentro. Es la “loca”. Busca y sufre… También se divierte (no faltan risas en la tragedia). La soledad es el punto de llegada, las campanas de la Iglesia, ¿a quién le rezará este pueblo perdido? Moscarda ya no tiene a nadie, quizás ni a ella misma y, a la vez, es la forma más auténtica de lo que alguna vez fue.
Algo parecido a la magia se produce en el escenario. El público sale comentando, “¿Cómo lo hizo?”. Las preguntas que Moscarda lanza quedan flotando en la platea. Habrá quienes en el café se pregunten sobre el ser, los otros, el existir. Llega el apagón, el aplauso es de pie. “UNA” y un espejo roto que, de uno u otro modo, nos refleja.
La saga de Evil Dead parecía haber llegado a su fin con la cancelación de la serie de Ash vs Evil Dead; pero con Sam Raimi tomando una original decisión de cederle y producirle su franquicia a jóvenes directores; y tras el éxito de Evil Dead Rises, hoy llega a nuestros cines Evil Dead: En Llamas veamos que tal salió.
De nuevo nos centramos en una familia, que se reúne para enterrar al hijo mayor quien sufrió un mortal accidente automovilístico. Lo que nadie sabía, es que, en dicho choque, estuvo involucrada una mujer poseída por uno de los demonios invocados al leer de forma negligente el Necronomicón.
Como dije, esta nueva tanda de la saga está dirigida por directores jóvenes, en este caso, por Sébastien Vanicek, quien vuelve a la parte más gore y bestial de la saga. Ya mucho se había dicho que Evil Dead: En Llamas había pasado por un largo proceso de edición para poder ajustar el resultado final a categoría R como mínimo; y eso se nota, porque pedazo de salvajada nos dio el director francés. Si son de estómago sensible, están avisados.
Si, lo que más destaca es la dirección. El guión si bien no es malo, es lo suficientemente funcional como para que la historia aísle a los pocos personajes que tenemos para ser acechados por los demonios del Necronomicón. Con esto no estoy criticando a la película, sino dándoles un ejemplo de los pocos recursos que se tenía y lo bien aprovechados que están.
Donde si flaquea un poco el asunto es en el apartado actoral. Si bien ninguno da vergüenza ajena, tampoco destacan. Quizás podríamos nombrar a Errol Shand, pero es más por la cara de loco que tiene que personaje o actuación. En este sentido, si se nota la ausencia de un Bruce Campbell.
¿Ya seria siendo hora de que dejen descansar a Evil Dead? La verdad es que, si vamos a seguir recibiendo proyectos así, la respuesta es un rotundo NO. Si nos van a seguir dando pelis como esta o Rises, son bienvenidas. Quizás no por su originalidad, sino porque rescatan la esencia de la saga, respetándola, pero sin hacer copy/past. Ah, y tiene escena post crédito; téngalo en cuenta.
Hoy vamos a hablar de una serie que si bien no proviene de una cadena de streaming grande, si generó cierto revuelo en el mundillo de internet. Y es que cuando recibimos algo que mezcla terror con comedia, al menos para mí, ya tienen mi atención. Así que sin más cháchara, vamos a hablar de Widow´s Bay.
Vamos a seguir la historia de, justamente, Widow´s Bay, donde Tom Loftis se vuelve alcalde pese a la resistencia de la gente. De a poco se va empapando del lore del lugar, donde extraños hechos pasan mientras la mayoría parece estar sumidos en un letargo, ignorando dichos hechos, y con algunos habitantes bastante bizarros.
La verdad debo confesarle que había visto esta serie en el catálogo de mi “streaming” privado, pero seguí de largo, ya que la sinopsis no parece enganchar demasiado. No fue hasta la insistencia de un amigo hasta que decidí darle una oportunidad, y que buena sorpresa me llevé con Widow´s Bay.
Cada capítulo enreda más la trama, pero de una forma orgánica, volviéndose más bizarra, pero sabiendo cual va a ser el punto de salida para desactivar (o no), todo lo paranormal que sucede, en ese sentido, son conscientes de que a veces, no hay que pasarse de originales si no se sabe cómo resolver todo.
Eso sí, si esperan ver caras conocidas, les voy diciendo que no las van a encontrar. Y eso no debería importar en lo más mínimo, porque el elenco encabezado por Mathew Rhys lo hace bastante bien; sobretodo porque al ser medios desconocidos, eso mismo los hace cercanos con el espectador, haciéndolos sentir como personas normales y no como personajes.
Otro punto fuerte es el de la ambientación. De verdad parece que estamos en una isla perdida de la humanidad, donde se estancaron hace años tanto a nivel tecnológico, sino también como sociedad y mentalmente. No es una crítica ni una burla, sino una muestra de que estos lugares existen.
Eso sí, a la serie le cuesta encontrar el tono. Al menos a mí, me tardó un par de episodios entender que estábamos ante una comedia, y no frente a una historia de terror mal hecha. De todas formas, cuando se entra en la propuesta, ya no nos sueltan hasta el final.
Widow´s Bay es una serie cumplidora. Dudo que termine en la lista de lo mejor del año para alguna persona, pero en un momento donde el terror apenas tiene un puñado de proyectos decentes; si son fans del género, es una recomendación segura.
Cuando hablamos de musicales argentinos, es imposible no pensar en Drácula. La creación de Cibrián y Mahler fue una apuesta ambiciosa que logró perdurar décadas a través de múltiples reposiciones. Ahora, Pepe Cibrián junto a Pablo Torres Flores se lanzan con esta secuela, Resurrección, que nos trae al famoso conde en una historia nueva, cargada de talento, pero también con varios «peros».
Para que sepan con qué se van a encontrar: si no vieron el clásico original, no se preocupen, conocer el mito del conde basta para entender esta trama. Eso sí, se pueden escapar algunos guiños o detalles propios de la obra . La historia nos sitúa 30 años después: por alguna razón, el conde vuelve a la vida, pero esta vez en un cuerpo humano. Por otro lado, tenemos a una Mina viuda y con un hijo, a quien vemos desde el inicio incapaz de olvidar su intenso encuentro con él. La trama se centra en el drama interno de Drácula por su regreso y cómo esto sacude a Mina y a quienes la rodean.
En cuanto a lo artístico, hay que destacar una muy buena puesta en escena: las actuaciones son sólidas, el ensamble derrocha talento y hay números que resultan realmente interesantes.
Ahora, los puntos bajos. No me quejo de que la función sea en la carpa del Circo Rodas; de hecho, le da un ambiente peculiar y está bien planificado. Lo que no perdono es el uso de las visuales, que parecen hechas con una IA de baja calidad o un diseño muy pobre. Hubiera sido preferible ambientar usando más el vestuario y la imaginación si no había presupuesto para algo mejor. Es una lástima, porque cuando la producción quiere, brilla: la escena del baile de máscaras en Venecia es realmente bella.
La música cumple. Las canciones de Pablo Torres Flores dan en el clavo, especialmente en momentos de alivio cómico o en los pasajes más modernos y festivos, como los que interpreta la cubana Heidy Viciedo. Sin embargo, hay ciertos números que se sienten de relleno y no aportan nada, ni a lo musical ni a la narrativa.
Sobre la duración, estamos ante unas dos horas y media con intervalo. Si bien soy defensor de las obras largas cuando la historia lo justifica, acá la trama gira siempre sobre el mismo eje y podría haberse resuelto en menos tiempo, incluso disfrutando de los momentos musicales más entretenidos.
En resumen: Drácula Resurrección es un buen espectáculo, tiene talento y se nota el esfuerzo por ofrecer calidad. Pero hay que verla como lo que es: una versión que toma los personajes y hechos del clásico para hacer algo propio. No reinventa el mito ni alcanza la trascendencia de aquella pieza que le precede ,pero logra entretener.