Reseña: Cuando el chajá canta las horas


por Damián Faccini

La obra se presenta como un ejercicio de síntesis escénica que, con recursos mínimos pero cuidadosamente seleccionados, logra trasladar al espectador a la vida de campo del pueblo argentino. La iluminación, precisa y evocadora, junto con la guitarra en vivo, construyen un paisaje sonoro y visual que, sin artificios, transmite la esencia de lo rural. La puesta en general se distingue por su eficacia: cada elemento está al servicio de la atmósfera y nunca en exceso.


Las actuaciones son otro de los pilares fundamentales. Cada intérprete brilla con luz propia, aportando matices que vuelven creíble una historia que, en principio, podría resultarnos ajena, sobre todo a quienes padecemos la grasa de las capitales. Esa capacidad de individualidad dentro de un relato colectivo es lo que otorga densidad dramática y permite que el público se reconozca en emociones universales.
El enfoque contemporáneo sobre la problemática del patriarcado y la renuncia a los deseos en pos de la estabilidad aporta una lectura actual y necesaria. La obra no se limita a narrar un conflicto personal, sino que lo inscribe en un marco social que interpela directamente al espectador. El resultado es un discurso que combina lo íntimo con lo político, sin perder coherencia.


Finalmente, el ambiente de opresión que atraviesa toda la pieza se convierte en el hilo conductor. Esa sensación constante de asfixia, de límites impuestos, se percibe tanto en la dramaturgia como en la puesta, generando una tensión sostenida que mantiene al público en alerta.


Teatro que incomoda, que obliga a reflexionar, y que encuentra en su austeridad formal, la fuerza de su mensaje.

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Reseña: Todo lo puede

Los sábados a las 21:30hs en el Teatro El Popular sucede “Todo lo puede”, la obra escrita y actuada por Milton Novo bajo la dirección de Octo Parodi.

Un actor encarna las anotaciones de su padre sobre el grupo de teatro infantil que lo vio nacer y del que, más adelante, ambos fueron parte. Anotar durante años cada ensayo, cada función, cada discusión, ¿para qué? Quién sabe. Quizás un regalo para viajar en el tiempo; quizás para no dejar que la memoria amiga y traicionera se olvide de tanto tanto; quizás porque escribir es una

forma de existir. Este actor (alguna vez niño, ahora adulto) revisa, revive, opina sobre lo escrito, fantasea con lo que no vivió, recuerda lo que puede, nos regala un pedazo de su historia que habla un poco de él, un poco de todos.

“Todo lo puede” es un unipersonal donde realidad y ficción se mezclan. Milton Novo se transforma en cuerpo y voz: es él de chico, es todos esos otros que no están, es su padre, es él de más grande, es él ahora, hoy. Pero la obra va más allá, incluye como actores y actrices al público.Milton camina por entre las butacas que forman una pasarela donde se sientan desconocidos que se miran como en un espejo roto. El actor los necesita, pide ayuda, “¿alguien hace de mi hermana?”, “¿alguien sostiene esta linterna?”, “¿alguien?”. El juego se instala en la sala, hay quienes quieren participar, hay quienes no tienen ganas y saben que no hay problema, habrá otro con ansias de probar la escena.

Ningún objeto sobra, ningún objeto falta, lo mismo con las luces, lo mismo con la música. El pasado guardado en las anotaciones aparece mezclado con la fantasía teatrera de quien lo invoca y encarna. La obra respira, fluye, invita. “Todo lo puede” como biografía, en parte; como manifiesto, también; como modo de vivir el teatro y que el teatro viva; como ritual que (nos) convoca y conmueve; como trabajo en acción de un equipo sensible y criterioso en todas las áreas que implican una obra.

Porque no habría forma de hacerlo distinto, porque así se nace, así se hace, así se quiere. Porque en los sueños del pasado, un adulto se encuentra y le dice al niño que fue, “¡Vos andá!”. Porque en el teatro todo se puede, porque el teatro “todo lo puede”.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dirección: Octo Parodi/ Dramaturgia y actuación: Milton Novo/ Escenografía: Agustina Bayon/

Diseño De Iluminación: Guillermo Parodi/ Diseño gráfico: Eugenia Bianca Ghiselli/ Asistencia

de dirección: Juana Barbosa/ Producción: Roxana Diaz/

“Todo lo puede”- Sábados 21:30hs- TEATRO EL POPULAR (Chile 2080)

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: Anastasia, el musical.

La leyenda de Anastasia Romanov, la cuarta hija del Nicolás II de Rusia y de Alejandra Fiódorovna, al día de hoy sigue siendo una de las historias más intrigantes de comienzos del siglo XX. La posibilidad de que la joven Anastasia, de apenas 17 años, haya sobrevivido a la masacre que puso fin al linaje Romanov en medio de la Revolución Bolchevique y la instalación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, es un misterio que jamás será resuelto, sobre todo por la cantidad de mujeres impostoras que se dieron a conocer en las décadas siguientes.

Fox Animation Studios estrenó en 1997 la película Anastasia. En su versión original, Meg Ryan daba voz a la duquesa y, en su doblaje latino, la gran Thalía. De hecho, el público argentino recuerda y atesora la canción “Una vez en diciembre” en la voz de la mexicana.

Esta canción es el leitmotiv de la superproducción estrenada este mes en el Teatro Astral: Anastasia, el musical, adaptación de la obra de Broadway escrita por el afamado Terrence McNally, ganador de cuatro premios Tony, con música y letras de la premiada dupla conformada por Stephen Flaherty y Lynn Ahrens.

Marcelo Rosa es el encargado de llevar esta producción al escenario del Astral. Deslumbra e impacta cómo dirige y sincroniza una obra de más de dos horas cargada de emoción, suspenso, drama y momentos tan intensos que harán llorar y cantar al público porteño.

La talentosísima joven actriz Minerva Casero interpreta a Anastasia adulta. Su presencia en escena generó más de diez aplausos espontáneos del público. Su belleza, su maravillosa voz y su destreza escénica reconfirman que es una de las mejores actrices de comedia musical del país. Junto a ella también destaca el mendocino Iñaki Aldao, interpretando a Dimitri, interés amoroso de la protagonista; la dupla transmite una química apabullante.

El veterano actor Pichu Straneo interpreta a Vlad, quizá el personaje más jocoso del musical. Todos los actores, tanto secundarios como terciarios, ejecutan de manera prolija la coreografía de Alejandro Ibarra, siendo el vals ruso la danza más utilizada, junto con fragmentos de la tradicional Barynya.

La escenografía utiliza las proyecciones originales del musical de Broadway, creadas por el estadounidense Aaron Rhyne. Por su parte, Stella Maris Muller está a cargo del vestuario del show. La diseñadora trabajó junto a más de treinta sastres del Teatro Colón y del Teatro Argentino de La Plata para crear los más de 150 cambios de vestuario que se utilizan durante la obra.

“Anastasia, el musical” nos transporta a Broadway sin necesidad de salir de Buenos Aires. Una obra imponente destinada no solo a las familias, sino también a todos aquellos que desean una nueva oportunidad, recuperar aquello que les fue arrebatado y reencontrarse con sus sueños. Una superproducción que no tiene nada que envidiarle a la original.

Agradecemos a Marcelo Boccia y a BMZ Comunicaciones por la oportunidad.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Funciones:

Miércoles 20:00

Sábados 15:30 h

Domingos 16:00 h

Teatro Astral, Av. Corrientes 1639, CABA

Entradas en Venta en la boletería del teatro y en Plateanet

@anastasiaelmusical

Crítica: Obsesión

Por Gustavo Condano


A veces lo peor que te puede pasar es que se cumpla tu deseo.

 

La historia:

Bear es un muchacho algo tímido que siempre se junta con Nikki, Ian y Sarah, sus compañeros del trabajo. Secretamente ama a Nikki aunque no sabe cómo decírselo pero debe hacerlo pronto porque la chica va a  renunciar a su trabajo y posiblemente no vuelva a verla. 

Decide, como último recurso, utilizar un regalo que iba a darle a ella, un palito que al romperlo te concede un deseo que había comprado en una tienda de chucherías místicas al que parecía que se le habían acabado los Mogwai. 

Increíblemente el deseo funciona de inmediato y la chica no puede estar lejos de él. Pero pronto Bear se dará cuenta que lo que deseó no es tan bueno como imaginaba. ¿Podrá Bear romper el hechizo, o esa obsesión lo llevará a las últimas circunstancias? Habrá que verla para enterarse, si esta peli era o no todo lo que deseábamos lo vamos a analizar debajo.

 

¿Qué me gustó?

El cambio de tono constante de esta película, que especialmente se da en el personaje de Nikki, interpretada por Inde Navarrette, hace que uno se sorprenda o no sepa que esperar y es el gran diferencial de la peli, aunque seguramente su actuación va a dividir aguas en lasopiniones. 

Dentro de este cambio constante de tono, el uso de humor es sorpresivo pero por momentos muy efectivo y le da una característica especial a la peli.

¿Qué no me gustó?

La trama en si es bastante previsible, ya de por si el uso del recurso del deseo que no sale como esperábamos ya está bastante desgastado y esta película no busca darle una vuelta de tuerca. Sin ir más el año pasado por ejemplo se estrenó El mono (2025) basado en un cuento de Stephen King. Por otro lado,  también tiene elementos de Al diablo con el diablo (2000) por esto de querer conquistar a la chica de tus sueños con magia, por supuesto que con un tono totalmente distinto. 

El protagonista masculino, Bear, es el tipo más quedado, entiendo que no pueda decirle a la chica que le gusta lo que siente, pero ya negárselo cuando la chica se lo está preguntando es demasiado, aparte de otras actitudes que tiene más adelante en la peli. Esto hace que no pierda empatía con el personaje.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

A los amantes del terror y de las películas bizarras que juegan con la incomodidad del espectador, si te sentiste identificado esta es una buena elección.  

 

Calificación: 7/10

Duración: 108 minutos

Estrena el 14 de mayo en cines

Reseña: Silvia

La tragicomedia »Silvia» llega a Buenos Aires luego de su éxito en Barcelona

Los reproches y las emociones se encienden cuando las familias deben convivir en contextos de migración. Nadie conoce realmente a otro hasta que la convivencia y el desarraigo dejan marcas. La nueva obra de Nelson Valente explora las dinámicas de una familia argentina y sus grietas, en un tono de comedia dramática sostenido por un elenco comprometido.

“Silvia, una mujer de 70 años, vuela con su hijo desde Buenos Aires hasta Málaga para reunirse con su hija mayor y su yerno. El pretexto del viaje es esparcir las cenizas de Rodolfo, el padre de la familia. Pero detrás del dolor por la pérdida se esconden otros motivos, que solo ella conoce”.

Esa es la premisa de Silvia, escrita y dirigida por Valente. Luego de su éxito en Barcelona, la producción argentina inicia una gira y tendrá funciones especiales los lunes de mayo (hasta el 18) en Dumont 4040.

Gabriel Beck, Mayra Homar, Julián Ponce Campos y Lide Uranga encabezan un elenco intergeneracional que sabe manejar los picos de tensión y las chispas de humor de una obra que destapa secretos familiares. Los ochenta minutos pasan volando gracias a la agilidad del guión y al compromiso de los actores. Es una montaña rusa de emociones y talento bien argentino.

La escenografía de Mariana Tirantte recrea con precisión el living de un microdepartamento español. Los detalles importan y cada recurso escénico tiene una función; nada está allí porque sí.

Silvia no es solo la historia de una madre enfrentada a la inmigración y a la viudez. También habla de las familias disfuncionales, de las tensiones imposibles de ocultar y de la necesidad de empezar de nuevo, incluso cuando la edad parece jugar en contra. Un retrato de la sociedad argentina en España y de todo aquello que permanece sin resolverse entre cuatro paredes.

Silvia puede verse este 11 y 18 de mayo en Dumont 4040.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires

Por Micaela Steinbach

De miércoles a domingos en la Martín Coronado sucede “Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”, la superproducción protagonizada por Elena Roger con música original de Charly García. 

 

 

1806. Los ingleses invaden Buenos Aires. Los sucesos que rodearon ese hito de nuestra historia son narrados a partir de la figura de Cassandra: una mujer escondida en los trajes de farolero. Ella y el pueblo resisten, luchan, logran la retirada extranjera. 

 

La obra plantea todo un desafío: narrar a través de 55 canciones de Charly García. Los parlamentos hablados son casi nulos. “Invasiones I” basa su dramaturgia en la combinación de los reconocidos temas del rock nacional que, por momentos mantienen su letra original y por otros, la acomodan a las exigencias de la trama. 

 

La reconocida Elena Roger (Cassandra) y un elenco de 30 intérpretes ocupan el escenario con gran desempeño en canto y baile. La banda en vivo dialoga con la escena al servicio de la historia contada. La superproducción cuenta con un despliegue escenotécnico que, junto al mundo sonoro y a las interpretaciones, crean momentos de gran belleza. 

 

“Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires” impacta. Lo coreográfico y lo musical son los protagonistas de la obra. Una fiesta para los fanáticos de Charly y para los que no. Quienes asisten, van acumulando una energía que sólo puede terminar en aplausos y baile sobre el final, cuando luego del saludo, la banda regala un bis y se despide. “Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”, una apuesta por contar la resistencia desde el rock.

“Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”- Miércoles a Sábados, 20:30hs/ Domingos, 19:30hs- Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530)

Crítica: Daredevil Born Again (Temporada 2)

Por Jorge Marchisio

Después de una más que mediocre primera temporada, esta semana termina este soft reboot de Daredevil bajo el mote de Born Again. Ahora si con un guión detrás, y con gente que, si sabías lo que hacía, podemos decir que volvieron los personajes que tanto quisimos y extrañamos. Pero analicemos bien la temporada.

Esta segunda parte, pasa un tiempo después, con Karen Page y Matt Murdock escondidos del ojo público, pero reclutando una especie de milicia para combatir al Alcalde Wilson Fisk. Mientras las dudas sobre una zona libre en el puerto aumentan, la ambición desmedida de Fisk lo sigue poniendo en la mira de un ex aliado ahora devenido en enemigo.

Como dije al inicio, los problemas de la primera temporada fueron de dominio público. Una serie sin guión, con despidos masivos y que se tuvo que filmar casi todo desde cero y a las apuradas, dio como resultado un engendro que mostraba las buenas intenciones con las que se quiso solucionar dicho caos, y el desastre que iba a ser Born Again si Kevin Feigeno intervenía a tiempo.

Y ahora sí, nos dejamos de pavadas y volvemos a una trama callejera, en la que desde las sombras se intenta derrocar a un alcalde que cada vez se hune más en sus delirios de grandeza, sin ver que de a poco su castillo de naipes se empieza a desmoronar. Y en este sentido, tanto Charlie Cox como Vincent D´Onofriosiguen estando igual de impecables que siempre. Incluso en ciertos flashbacks, podemos ver la evolución que tuvieron sus personajes a través de los años (y algunas pelucas de mala calidad).

Eso sí, la serie sigue teniendo falencias que arrastra desde antes. Una de ellas, es este molesto intento de acercamiento a la gente de a pie con unos planos casi documentales; que funcionan las dos primeras veces y luego ya se vuelven cansinos. Aparte que, en lo personal, el personaje de Michael Gandolfini se siente estancado, igual de simp que en el primer capítulo. Y mejor no hablemos de lo desperdiciado que estuvo Mathew Lillard.

Daredevil Born Again es un gran paso hacia adelante con respecto a su predecesora. Aún quedan cosas por pulir, pero se va por el buen camino. Ahora falta ver que rumbo planean darle al personaje, y, sobre todo, si se deciden a incluirlo en las películas antes que reseteen al dichoso MCU.

 

 

Calificación 7.5/10

Crítica: Mortal Kombat II

Por Jorge Marchisio

Que íbamos a tener una secuela, era mega sabido. Y es que al final de la entrega del 2021, se vaticinaba la llegada de Johnny Cage como uno de los personajes estrellas para Mortal Kombat ll. y ahora, casi a mediados del 2026, nos llega esta ¿esperada? segunda parte. Veamos si es mejor, o si al menos, alguien se digno a ver un gameplay de la franquicia del fatality.

Ahora empezaremos conociendo la historia de Kitana, quien, siendo niña, vio como el invasor Shao Khanmató a su padre, el Emperador Jarrod, para conquistar el reino de Edenia. Es así que conoceremos, por fin, como funcionan las reglas del Mortal Kombat. Y en el medio, como campeón de la Tierra, tendremos a un actor de artes marciales en sus horas más bajas.

Si, leyeron bien la sinopsis, y no van ni dos minutos de película y vemos que siguen sin respetar el canon de los videojuegos (algo que no es muy difícil), pero bueno, también sirve como advertencia para que no busquen algo totalmente fiel si es que son fans, y se dejen llevar por una cinta en la que su mayor fuerte, radica en las escenas de combate.

Pero centrándonos en la película, hay que decir que es mejor que la primera (algo fácil de conseguir). Y no solo por el hecho de que ahora por fin tengamos un torneo mortal, sino que no van ni cinco minutos y ya tenemos el primer combate; ahorrándose tiempo en explicación y justificaciones de porque algunos tienen poderes. Palo y a la bolsa.

A eso hay que sumar las actuaciones de Karl Urban y Adeline Rudolph. No digo que sean merecedores de Oscar, o que sean los mejores del elenco, pero si los que parecen haber aprovechando al máximo lo que se les dio para trabajar, y el tiempo que tuvieron en pantalla. No por nada ellos son los protagonistas de esta segunda parte.

Pero obviamente, esta película iba a tener cosas malas, y hay que hablar de lo obvio, que es el cgi bastante chafa que tiene. Los poderes se ven okey, pero esos fondos, recuerdan a las nubes de Windows 98 de Black Widow. Solo basta ver todo lo que no es set en El Templo de Raiden para darse cuenta que los personajes están pegados sobre una pantalla verde. Y mejor no hablemos de las licencias creativas con respecto al videojuego, que, al fin y al cabo, la historia no es tan compleja como para que deba ser simplificada.

Mortal Kombat ll es superior a su predecesora, eso no se duda, aunque la tenía fácil. Solo queda ver como le va en taquilla para saber si tendremos una tercera entrega, que no es sugerida en esta secuela, pese a que cierto villano icónico de la franquicia, es nombrado varias veces…

Calificación 6/10

Crítica: Apex

Por Jorge Marchisio

Volvemos a hablar de producciones de Netflix, y esta vez con una película que a priori, podríamos decir que ya la vimos mil veces. Pero bueno, la voy a comentar, porque los involucrados son intérpretes que en lo personal no solo me parecen buenos, sino que aparte, me caen muy bien. Así que cortemos la cháchara, y veamos de qué trata Apex.

La trama sigue a Ashley, una fan de la adrenalina, que sufre un accidente haciendo alpinismo, en el cual, muere su instructor y amigo. Tiempo después, decide cerrar el círculo yendo a Australia. Lo que parecía ser una reconexión con su pasión, termina en pesadilla cuando conoce a Ben, un hombre local bastante turbio.

Si, ya se, la trama de persona en peligro que es acechada en un ambiente natural y exótico, ya la vimos hasta el hartazgo, y les diría que incluso, mucho mejor resueltas que en Apex (a todos seguro se nos vino esa donde Anthony Hopkins lucha con un oso en el bosque) ¿Entonces por que me molesto en hablar de Apex? Porque como dije, tanto Charlize Theron como Taron Egerton me caen muy bien.

Y es que esta película son ellos dos, y ya. Si, hay un grupito de hombres ahí merodeando, pero son utilizados más como una falsa amenaza que como antagonistas reales. Cosa que no tiene nada de malo, contrario a lo que pasa con el no uso del escenario. Y es que veremos cascadas, ríos, bosques y montañas; pero shet, la película pasa en Australia, uno de los países con la fauna más peligrosa del mundo. olvídense de ver arañas del tamaño de un gato o serpientes venenosas (bueno sí, sale UNA). En fin, un desperdicio.

Pero, así como se desperdicio el escenario de Apex, sí se aprovechó el tiempo que se tuvo. Durando apenas unos noventa y seis, y con Theron y Egerton (sigo diciendo que estos personajes son los que mejor le calzan al ex Kingsman) dando lo mejor de sí, pese a no tener demasiado con lo que trabajar, hacen que la peli dirigida por Baltasar Kormákur no aburra.

Y queda muy poco para agregar sobre Apex, porque la película no busca ser mucho más. Bien por el dúo protagonista, pero mal por el director al no aprovechar el entorno donde sucede todo. Ahora toca esperar que Theron y Egerton elijan proyectos más desafiantes.

 

 

Calificación 7/10

Crítica: Hokum: La maldición de la bruja

un cuento de fantasmas que se toma en serio

 Por Jhon Wolf

Descripción:

Damian McCarthy vuelve después de *Oddity* (“Rareza”) con su primer trabajo para Neon, y confirma que no fue una casualidad. *Hokum* retoma dos ideas que le obsesionan, el horror popular y cómo una violencia muy terrenal puede abrir la puerta a una represalia sobrenatural, pero no suena a repetición. 

 

Resumen:

Adam Scott interpreta a Ohm Bauman, un escritor de terror famoso, alcohólico y difícil de querer, del tipo de autor con problemas que asociamos a Stephen King. Viaja a un hotel perdido en Irlanda, donde sus padres pasaron la luna de miel, para esparcir sus cenizas junto a una secuoya que sale en una foto antigua de su madre. La madre murió en un accidente trágico y el padre se hundió en el alcohol, y Ohm marca esa diferencia con un gesto pequeño: deposita con cuidado las cenizas de ella y vuelca las de él como quien cumple un trámite. En el hotel conoce a Fiona, y cuando desaparece tras una fiesta de Halloween, Ohm se aferra a encontrarla aunque el gerente y los demás ya se rindieron. La única pista que nadie quiere seguir es la Suite de Luna de Miel, cerrada porque, dicen, ahí vive la bruja.

 

Lo que me gustó:

Me gustó cómo McCarthy confía en la imagen antes que en la explicación. La fotografía de Colm Hogan trabaja con encuadres quietos, mucho aire alrededor de los personajes y sombras que no buscan el susto fácil, lo que te obliga a compartir la mirada de Ohm y a preguntarte qué hay en la oscuridad con él. Ese control se apoya en el montaje de Brian Philip Davis, que dosifica muy bien cuándo apretar y cuándo soltar, así la película entra y sale de momentos muy intensos sin perder el pulso. Adam Scott está en su mejor registro porque no intenta caer bien, sostiene a un tipo irascible que quema puentes y carga culpa, y eso hace creíble su descenso. Todo ocurre prácticamente dentro del hotel, y esa limitación se vuelve virtud, el lugar funciona como una casa de muñecas embrujada donde cada pasillo suma tensión sin necesidad de efectos agresivos.

 

Lo que no me gustó:

La historia es deliberadamente simple y McCarthy no se detiene a armar una mitología detallada de la bruja, lo que puede frustrar si buscas respuestas claras. Además, Ohm es tan antipático que una parte del público puede desconectarse antes de que la película le pida empatía, y algunos secundarios del hotel quedan más como parte de la atmósfera que como personajes con recorrido propio.

 

A quién se la recomiendo:

Es para quienes siguen a la nueva generación de terror de autor, como Oz Perkins o Zach Cregger, y prefieren el folk horror atmosférico al susto de manual. Si te atraen las casas encantadas clásicas, los relatos que mezclan duelo y culpa con lo sobrenatural, y no te molesta que una película se tome en serio un cuento de brujas irlandesas sin guiños irónicos, “Hokum” te va a funcionar.

 

Puntuación 7/10