Análisis: Efootbal Kick-Off! Para Nintendo Switch 2

El anuncio y lanzamiento de eFootball Kick-Off! para Nintendo Switch 2 representa un capítulo más en la historia singular y heterogénea que los juegos de fútbol han tenido tradicionalmente en las consolas de Nintendo. Mientras que en otras ocasiones los usuarios han recibido adaptaciones incompletas o entregas recortadas, este título pertenece a ese grupo de juegos concebidos específicamente para el ecosistema de la marca nipona, lo que resulta tan interesante como desconcertante de entrada. La gran incógnita que surge de inmediato es por qué Konami decidió desarrollar esta versión en lugar de realizar un puerto directo de la entrega original de eFootball presente en otras plataformas. Sin embargo, en cuanto el esférico echa a rodar sobre el césped virtual y se escucha el silbato inicial, esas dudas iniciales se disipan en gran medida gracias a que la jugabilidad emana de forma clara el ADN clásico de la saga eFootball y, por extensión, conserva la esencia profunda del inolvidable Pro Evolution Soccer y Winning Eleven, un aliciente que por sí solo ya basta para despertar el interés de cualquier aficionado al deporte rey.

Lejos de abrumar con una cantidad desmedida de opciones superfluas, eFootball Kick-Off! apuesta por una estructura de juego bastante directa, clara y accesible para todo tipo de jugadores. Los usuarios pueden disfrutar de partidos rápidos, experimentar libremente con diferentes planteamientos tácticos, participar en un Torneo Internacional que recrea de manera fiel una Copa del Mundo, o bien sumergirse en el World Tour, el cual se establece como el principal y más importante motor de rejugabilidad de todo el título. Los menús y la configuración general de los encuentros resultan perfectamente familiares para aquellos que ya hayan probado eFootball en otras plataformas, aunque en esta versión para la consola híbrida de Nintendo la interfaz luce un aspecto un poco más brillante, cuenta con un número ligeramente menor de modos y opciones, y en ciertas ocasiones la navegación a través de sus menús se siente algo menos fluida de lo deseado. A nivel multijugador y de conectividad, es posible disputar partidos rápidos tanto en modalidad local, en línea o completamente sin conexión, siendo de agradecer enormemente la inclusión de la función GameShare, una característica que facilita de forma notable la experiencia al permitir competir de manera local utilizando una única copia del juego entre varios usuarios.

El verdadero punto de inflexión y el mayor atractivo dentro de la oferta jugable de esta versión es el modo World Tour, también conocido como la Gira Mundial, una modalidad exclusiva para Nintendo Switch 2 diseñada para ofrecer muchas horas de entretenimiento y progresión. La aventura arranca con una plantilla bastante modesta e integrada por jugadores genéricos clásicos que los aficionados más veteranos de la legendaria Liga Máster reconocerán al instante, tales como los recordados Castolo y Minanda. A partir de ese momento, el usuario debe surcar un mapa mundial dividido en grupos específicos de cinco equipos, como por ejemplo las Ligas Asiáticas, donde se enfrentará de manera aleatoria a conjuntos procedentes de Japón, Corea del Sur, Malasia o la Liga de Campeones de la AFC. Cada vez que se logra la victoria frente a un equipo rival, el juego recompensa al usuario otorgándole la posibilidad de elegir a uno de sus futbolistas para sumarlo de manera permanente a la plantilla, logrando así que el equipo mejore de forma natural y orgánica conforme se asciende y se compite contra escuadras cada vez más poderosas y habilidosas.

Esta dinámica de progresión se complementa de forma brillante con un sistema de colección de jugadores que prescinde por completo de cualquier mecánica de pago para ganar o transacciones con dinero real. Al término de cada partido ganado, el jugador recibe fichas correspondientes a cuatro monedas de diferentes colores que representan las demarcaciones de Porteros, Defensas, Centrocampistas y Delanteros. Además, se incluye un minijuego de estilo bingo que otorga entre 100 y 400 créditos por cada una de estas monedas posicionales, facilitando enormemente el fichaje de futbolistas de renombre desde las primeras horas de juego, como por ejemplo Bruno Fernandes. A medida que la dificultad aumenta y se disputan torneos en ligas de mayor nivel, la base de datos de jugadores disponibles se expande para permitir enfrentamientos y contrataciones procedentes de clubes de primer nivel como el Manchester United, convirtiendo la superación de cada liga en un momento verdaderamente emocionante al descubrir qué nuevas estrellas o leyendas se desbloquean para reforzar el equipo.

En lo que respecta estrictamente a las mecánicas sobre el terreno de juego, nos encontramos ante una versión muy pulida y corregida de aquel eFootball moderno que se lanzó originalmente de forma desastrosa en el año 2021. Gracias a las continuas y profundas actualizaciones que Konami ha ido implementando a lo largo del tiempo, la experiencia futbolística actual se siente infinitamente superior, ofreciendo un desarrollo mucho más fluido, altamente responsivo, con menor sensación de pesadez y dotado de un toque ligeramente más arcade que traslada al usuario directamente a las sensaciones de los clásicos Winning Eleven y Pro Evolution Soccer, acompañado lógicamente de unas físicas y un realismo muy mejorados. Encadenar una serie de pases precisos y fluidos resulta verdaderamente satisfactorio cuando todos los engranajes encajan sobre el césped, contando además con la peculiaridad de incluir bocadillos de diálogo en los que los jugadores interactúan entre sí pidiendo el balón o motivándose mutuamente, un detalle curioso que los puristas de la simulación pueden desactivar de manera sencilla desde los menús de configuración si así lo prefieren.

No obstante, como ha sido tradicional en los títulos futbolísticos desarrollados por Konami, el apartado de las licencias oficiales continúa siendo uno de los principales talones de Aquiles del juego. Los grandes equipos aparecen bajo denominaciones genéricas y colores aproximados, como es el caso del Manchester City convertido en el conjunto azul de Manchester, y las equipaciones o los escudos distan mucho de asemejarse a los diseños reales con los que cuentan los clubes en la actualidad. Aunque se comprende que las licencias responden a dinámicas de mercado complejas y no se puede culpar directamente a la desarrolladora, resulta una pequeña faena para el usuario, especialmente al comprobar que aquellos jugadores que no pertenecen a los pocos equipos que sí cuentan con licencia oficial, tales como el Arsenal, el Manchester United o el Barcelona, no terminan de verse del todo bien. A esto se le suma la dolorosa ausencia de un editor de datos que permita al menos corregir los nombres genéricos y ridículos de los equipos para dotar al juego de un mayor realismo visual, una carencia que penaliza ligeramente la fidelidad estética general.

A nivel puramente técnico y de rendimiento, el título se comporta de una manera verdaderamente sobresaliente en la nueva consola híbrida de Nintendo, demostrando que el trabajo de adaptación realizado está muy cuidado. El juego funciona de forma constante y fluida a unos sublimes 60 fotogramas por segundo durante los partidos en todo momento, experimentando únicamente algún pequeño tirón muy ocasional que jamás llega a entorpecer la jugabilidad ni la experiencia competitiva. Al encontrarnos ante una plataforma que permite un uso dual, la comparativa técnica entre los dos modos de juego arroja resultados muy positivos. En el modo sobremesa conectado al televisor, el título no tiene absolutamente nada que envidiar a las versiones publicadas en plataformas de sobremesa infinitamente más potentes como PlayStation 5 o Xbox Series X, luciendo de una manera prácticamente idéntica y manteniendo una tasa de imágenes por segundo sumamente sólida y estable sin caídas de ningún tipo. Por otro lado, al pasar al modo portátil, el juego mantiene una estabilidad envidiable en su fluidez general para garantizar partidos veloces y dinámicos, sufriendo únicamente una ligera pérdida de nitidez visual que hace que los jugadores se vean un poco más borrosos, aunque sin que esto llegue a afectar en lo más mínimo al desarrollo de las partidas. Como único apunte ergonómico en este formato portátil, los mandos integrados de la consola pueden llegar a sentirse un poco pequeños para la alta exigencia de control que requiere un simulador de fútbol de estas características. En lo referente a la eficiencia energética, la consola sorprende gratamente con un consumo de batería bastante moderado que ronda aproximadamente el cinco por ciento de carga por cada una de las mitades de un partido, lo que se traduce en una autonomía estimada de unos nueve encuentros completos antes de requerir una recarga.

Quizás el factor más determinante y relevante de cualquier lanzamiento sea su modelo de distribución y su precio final, un apartado donde eFootball Kick-Off! brilla con luz propia y merece una mención destacada. A diferencia de la versión base de eFootball presente en otras plataformas que adoptó el formato gratuito con monetización agresiva, esta edición para la consola de Nintendo se comercializa por un precio que ronda los veinte dólares estadounidenses, una cifra que por sí sola ya representa una excelente y justa relación calidad-precio tratándose de un simulador de fútbol con el sello y la jugabilidad heredada de la saga Pro Evolution Soccer. Lo más importante y celebrado por la comunidad es que esta entrega para Nintendo Switch 2 se desmarca por completo de las microtransacciones, eliminando por completo esa molesta sensación constante de que el juego intenta extraer dinero del bolsillo del usuario mediante pagos abusivos, convirtiéndolo en un producto honesto y sumamente disfrutable tanto desde la comodidad del salón en la televisión como en cualquier lugar gracias a las bondades de la modalidad portátil.

Calificación 8/10

Reseña: Misery, con Juan Gil Navarro y Julia Calvo

En 1990 se estrenó la adaptación cinematográfica de Misery, el clásico de Stephen King publicado en 1987. Todos recordamos a Kathy Bates interpretando a Annie Wilkes, una mujer trastornada, obsesiva y peligrosa. Gracias a ese papel, Bates obtuvo el primer y único Premio Óscar de su carrera. Y, cuando se habla de Misery, es imposible no recordar la inolvidable escena de la maza.

Desde Broadway llega a la calle Corrientes una nueva adaptación teatral de Misery, una producción que busca dejar boquiabierto al público porteño y mantenerlo al borde de la butaca.

Con texto original de William Goldman, la obra ya había tenido una versión argentina en 1999, protagonizada por Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo, también bajo la dirección de Manuel González Gil, en el Teatro Metropolitan. Más de dos décadas después, González Gil vuelve a asumir el desafío con una nueva dupla protagónica y una puesta actualizada, que profundiza el terror psicológico y el enfermizo vínculo entre la admiración y el poder. El director apuesta por una versión más arriesgada, directa y cruda, mucho más cercana al espíritu de la novela y, por extensión, de la película.

La historia sigue a Paul Sheldon, un escritor que intenta dejar atrás el éxito comercial de una popular saga romántica para comenzar una etapa más ambiciosa de su carrera. Tras sufrir un accidente automovilístico, es rescatado por Annie Wilkes, una enfermera solitaria que se presenta como su «fan número uno». Lo que comienza como un acto de salvación pronto se convierte en una pesadilla cuando Paul descubre que está prisionero de una mujer obsesiva, dispuesta a todo para obligarlo a devolverle la vida a su personaje favorito.

Julia Calvo está, sencillamente, fuera de este mundo. Su interpretación es histriónica, impredecible y de una personalidad tan errática como compulsiva. Desde su primera aparición demuestra que comprendió a la perfección la complejidad del personaje, disfrazando la aparente dulzura de Annie con una oscuridad profundamente perturbadora. Sus estallidos dramáticos son impactantes y logra transmitir con absoluta convicción la inestabilidad mental de Annie Wilkes.

Por su parte, Juan Gil Navarro ofrece una actuación sobresaliente, a pesar de que gran parte de la obra transcurre postrado en una cama. Demuestra que no hacen falta grandes explosiones interpretativas para construir un personaje sólido y conmovedor. Su trabajo se sostiene en los matices, el miedo contenido y la vulnerabilidad.

La escenografía diseñada por Lula Rojo es uno de los grandes aciertos de la puesta. Oscura, móvil y dinámica, transforma constantemente el espacio escénico mediante un inteligente uso de la utilería y los desplazamientos. Los actores se mueven en la penumbra guiados por manchas de luz sobre el suelo, mientras cada cambio de escenario ocurre casi como un truco de ilusionismo. La iluminación resulta fundamental para sostener el suspenso y, junto con la música de Martín Bianchedi, construye una atmósfera inquietante que potencia cada momento de tensión.

Si bien Misery es la adaptación teatral de un clásico literario y de uno de los grandes éxitos del cine de Hollywood, la versión de Manuel González Gil encuentra una identidad propia. Sin alterar el contexto original, consigue acercar la historia al público argentino y, sobre todo, extraer el máximo potencial de sus intérpretes.

Misery se presenta los jueves, viernes y sábados a las 21:30 en el Teatro Metsura.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web

Crítica: Maximun pleasure guaranteed

Hoy volvemos al mundo de las series, y principalmente, las que mezclan comedia con policial, y, sobre todo, protagonizada por alguien a quien el destino le bailó chueco en uno de sus últimos proyectos. Pero hablemos de eso más adelante. Con ustedes, esto es Maximun Pleasure Guaranteed.

Tatiana Maslany interpreta a Paula Saunders, una madre soltera que está en proceso de juicio por la tenencia de su hija. Es por eso que para descargar tensiones, contrata los servicios de un stripper virtual para bueno, ya saben. Pero un día presencia como lo asesinan en vivo; viéndose involucrada en un complot bastante bizarro.

No es gratuito que haya nombrado a Tatiana Maslany en la sinopsis, porque esta serie, se siente como una especie de redención personal por parte de la actriz. Y es que quedó injustamente asociada a esa basura que fue She Hulk, siendo quizás, la menor de las responsables de dicha basura. Y es por eso que creo que Maslani en cada escena está dando lo mejor de sí para que Maximun Pleasure Guaranteed.

Por todos es sabido el talento de la actriz en el formato serie, y su talento tanto para la comedia como para el drama, y en esta serie, lo saben explotar. Las situaciones donde ella debe confesar lo que estaba haciendo cuando presenció el homicidio son de las mejores; mientras que cuando el asunto se pone pesado, ahí es donde el guión se hace presente para acompañarla.

El problema radica en el resto de los secundarios, en el que destaca Jake Johnson. A él también lo vimos haciendo bien el trabajo humorístico como serio, pero acá está super desperdiciado como ese ex marido que, en cierta forma, tiene razón al disputar la tenencia de su hija. Y el resto de los personajes son meras marionetas que funcionan para lo que la trama los necesita y ya.

Y quizás ahí venga el otro gran problema de Maximun Pleasure Guaranteed. Como comedia ligera con tintes de humor negro funciona, pero nunca se anima a ir a fondo; mientras que, como policial simplón, también cumple, pero ni de casualidad va a entrar entre los mejores del año. Se sabe que es difícil mezclar estos géneros, pero bueno, para eso les pagan a los guionistas.

Maximun Pleasure Guaranteed es una buena serie, y dudo que alguien se vaya a aburrir. Pero al no tratar de ir a fondo en ninguno de sus dos géneros. Con un final, que apuesta a una posible segunda temporada, veremos si esta serie confirma la redención de Tatiana Maslany por algo en lo que no tuvo la culpa.

 

Calificación 7/10

Crítica: Rancho Dutton

Por Jorge Marchisio

Los spin off de Yellowstone siguen y siguen; y ahora llega el que al menos en mi caso, era el único que de verdad tenía ganas y no iba a seguir solo por mero compromiso. Y es que uno de los mejores personajes era el de Beth, así que veamos como le fue a ella, Rip y Carter después de la caída del padre de la colorada ranchera ¿Salió bien Rancho Dutton?

Como sabemos, esto pasa después de la caída del Rancho Yellowstone, con BethRip y Carterteniéndose que establecerse ahora en el sur de Texas. Sin nada, ambos comienzan a trabajar para los rancheros locales más poderosos, comandados por Beulah Jackson. De a poco irán acomodándose las cosas, pero los oscuros negocios de Beulah y la inestabilidad emocional de Carter, van a complicar todo.

Si, la serie no es muy original que digamos, porque va, básicamente, de unos rancheros volviendo a ser rancheros, pero ahora desde una posición baja, tratando de forjarse su propio camino ¿Entonces por qué ese puntaje final? Simple, creo que el verdadero corazón de Rancho Dutton radica en los personajes y no tanto en la historia central.

Por un lado, tenemos una pareja que tuvieron la fama, prestigio y dinero de una profesión, que ahora deben empezar desde cero, pero creo que la historia, más interesante es la de Carter, este hijo adoptivo que aún sigue buscando su lugar en el mundo, teniendo que lidiar encima, con una niña rica caprichosa que no sabe lo que quiere.

También vale hablar de los secundarios, en especial, los interpretados por actores conocidos. Ahí tenemos a la gran Annette Bening como Beulah Jackson la jefa de nuestros protagonistas, Ed Harris como un afamado veterinario local y a Jai Courtney (quien parece haber aprendido a actuar ya de grande) como el hijo rebelde y problemático del personaje de Bening. En su mayor o menor medida, los tres lo hacen muy bien.

Pero vuelvo a decir, la trama de fondo no es original, y para colmo, la serie se estira a unos innecesarios nueve episodios; que se podrían haber acortado a la mitad, y no pasaba nada. Y el final con un cliffhanger que se ve venir desde el inicio, no ayuda demasiado a redondear este spin off.

Me duele un poco decir esto, pero de los dos spin off directos de YellowstoneRancho Dutton es el que me quedó a deber. Esperemos que su confirmada segunda temporada levante un poco, y que a nivel historia, nos ofrezcan algo interesante, y no una trama que se le podría haber ocurrido a cualquiera de sus espectadores.

Calificación 7.5/10

Crítica: La Odisea

Una guerra, un hombre, una idea, un viaje, un fuego que arrasa. Christopher Nolan escribe y dirige la adaptación de La Odisea de Homero, retratando la epopeya de Odiseo en su retorno a Ítaca tras vencer en Troya. Nolan nuevamente estrena una película de escala monumental que promete épica y refleja lo que queda del héroe y las consecuencias humanas de darle la espalda a los dioses. La Odisea es todo lo Nolan que puede ser, con lo bueno y con lo malo. Narra la épica, pero rara vez la convierte en imagen, en lenguaje cinematográfico.

Fiel a su estilo estructural, el director fragmenta el relato y reelabora la trama a partir del tiempo y la memoria de Odiseo (Matt Damon), quien lucha contra todo lo que tiene delante y dentro de sí. En Ítaca, Penélope (Anne Hathaway) se resiste a casarse nuevamente porque espera el regreso de su marido, así que teje y desteje su interminable telar al acecho de sus pretendientes, liderados por un cruel Antínoo (Robert Pattinson). En paralelo, Telémaco (Tom Holland) sale en busca de su padre o de unas palabras que le traigan verdad al respecto de él o de su destino, y llega a Esparta para ser recibido por Menelao (Jon Bernthal) y Helena (Lupita Nyong’o). El rompecabezas se completa con flashbacks de Odiseo, que van desde el engaño del caballo de Troya hasta los años perdidos en una isla junto a Calipso (Charlize Theron).

La Odisea dialoga directamente con la temática de Oppenheimer (2023); retrata cómo, al salir victorioso de una guerra, el héroe descubre que en realidad la humanidad ha perdido. Odiseo ya no contempla a Troya como escenario triunfal, comprende que su conquista está marcada por excesos y atrocidades. Las consecuencias que lo acercaron a la grandeza heroica ahora lo persiguen como hombre en su retorno.

Desde el guion se entrelaza Ítaca, la guerra y una travesía llena de culpas en el héroe sobreviviente, quien adopta el nombre de Sinón, uno de sus soldados caídos, honrando la memoria del joven soldado utilizado para entregar la ofrenda del caballo de Troya y enviado injustamente a la guerra en lugar de Antínoo. La muerte de Sinón se resignifica y carcome a Odiseo al verlo en el Hades. También ahí es donde otro traicionado, el imponente Agamenón (Benny Safdie), le advierte a Odiseo que debe tener cautela en su retorno a Ítaca. Odiseo debe superar diversas peripecias que, cinematográficamente, van desde el suspenso hasta el body horror. El encierro del cíclope, el ejército de gigantes que lo hace huir, la bruja Circe (Samantha Morton), que le quita a sus guerreros en una de las mejores escenas del film, y demás catástrofes marinas por la ira de Poseidón.

Personalmente, me hubiera encantado que se profundizara en la secuencia del canto de las sirenas. Pese a que las palabras de Odiseo son contundentes al respecto, las imágenes no lo son. Eso es algo que le pesa mucho a la película, hay más palabras aludiendo a la épica que planos representándola justamente. Los sucesos se sugieren espectaculares, pero se sienten vaciados de verdadera épica desde la puesta en escena. Y solo un escueto reencuentro dialogado, tras 20 años de espera, entre Odiseo y Penélope da la tecla emotiva que debería hacernos sentir toda la obra, que desde los primeros 20 minutos malacostumbra al espectador a las palabras más que a los planos.

Odiseo debe purgar sus culpas para reconstruirse y reconstruir, hay un cambio de época marcado. Los sacrificios de un héroe en pos de su comunidad no son pocos y por eso son pocos los héroes de nuestra actualidad. La amenaza desconocida que arrastra muerte y barbarie se asemeja a nosotros más de lo que aparenta y de lo que nos gustaría aceptar. Pero esta historia no es más que un reflejo de nuestros tiempos; Odiseo rompe la ley divina, Nolan reduce a los dioses a mudos cameos y prioriza una espectacularidad que entretiene, pero no nutre al espectador.

La Odisea confirma que Nolan sigue siendo el director del gran blockbuster contemporáneo. Se regocija del star system de la industria para crear un espectáculo de entretenimiento colosal (pero ¿a costa de qué?). Su duración es de casi 3 horas que se pasan volando; es una película super entretenida y técnicamente arrolladora. La experiencia está pensada para la pantalla y sonido IMAX, y no decepciona en ese caso ya que no concibo mejor forma de ver esta película que no sea esa, aunque lamentablemente sea una posibilidad para pocos espectadores. Sea como sea: ¡Al cine!

Calificación: 6.5/10
Por Julián Lloves para La Butaca Web.

YSY A redobla la apuesta: anunció cuatro nuevas funciones de «A La Gorra» en el C Art Media

El éxito de «A La Gorra» sigue creciendo. Luego de anunciar las primeras funciones, YSY Aconfirmó cuatro nuevas fechas para su innovador ciclo de conciertos, que ahora también se realizará los 17, 19, 20 y 23 de agosto en C Art Media

Con esta ampliación, el referente del trap argentino reafirma una propuesta que recupera el espíritu de sus comienzos y convierte al público en protagonista de cada recital. Además de elegir cuánto pagar por la entrada, los fans también tendrán la posibilidad de construir el setlist de cada noche, haciendo que cada presentación sea completamente distinta.

La idea de «A La Gorra» nació como un homenaje a los primeros pasos del artista, cuando improvisaba rimas y pasaba la gorra en los subtes, colectivos y trenes de Buenos Aires.

Ahora, esa esencia vuelve en un formato renovado que busca acercar la música a toda su comunidad. En un contexto donde asistir a un recital puede representar un importante esfuerzo económico, cada persona tendrá la libertad de decidir cuánto pagar por su entrada.

Con la incorporación de los nuevos recitales, el ciclo quedó conformado por ocho funciones en C Art Media:

  • 27 de julio
  • 28 de julio
  • 2 de agosto
  • 3 de agosto
  • 17 de agosto
  • 19 de agosto
  • 20 de agosto
  • 23 de agosto

Crítica: Among Us (Serie de televisión)

Las adaptaciones de videojuegos siguen y siguen, y esta vez nos llega una revisión, pero en formato serie; que estoy seguro pocos sabían de su existencia. Porque si hubo un juego que fue furor en época de pandemia y luego fue olvidado a los pocos meses, es Among Us. Ahora, a través de Paramount+, nos llega Among Us, la serie animada.

Todo se sitúa en una nave espacial, con una tripulación compuesta por varios especialistas en diferentes áreas y un pasante que es tratado como un esclavo. A medida que el viaje continúa, diferentes miembros empiezan a ser asesinados, sin que nadie tenga la certeza de quién es el impostor infiltrado.

La verdad que me acerqué a esta serie por mera curiosidad (y porque no tenía otra cosa para ver) más que por ser fan de los videojuegos; porque en mi caso particular, no soy muy habitué a jugar online. Así que se pueden imaginar mi sorpresa cuando no solo no me estaba aburriendo con Among Us, sino que me estaba divirtiendo.

Esto se debe a lo alocadas que son las situaciones que se dan a lo largo de los diez episodios (de unos trece minutos promedio de duración) que tiene Among Us, donde en cada uno de ellos, un tripulante muere mientras surge cada vez más incertidumbre. Si, no estamos a algo de lo lisérgico que puede ser Smilling Friends o Rick y Morthy, pero casi.

A esto hay que sumarle un solido plantel de voces, en el que podemos destacar a Dan StevensAshley JohnsonElijah Wood o Randal Park. Si bien el doblaje no está mal, en lo personal casi siempre prefiero las versiones en idioma original con subtítulos. Pero, la opción de verla en otro idioma, no es para rechazar.

Eso sí, la serie es lo que es, una adaptación de un juego casi sin historia y que su mayor gracia radica en ver quien era el villano, no pidan dobles lecturas ni reflexiones, porque claramente, no las van a encontrar acá.

Among Us es bastante entretenida, si se busca algo para ver o tener de fondo mientras no se le presta demasiado atención. También funciona para una rápida maratón y pasar página rápido. Entretenida, si, pero ni de casualidad debe tener una segunda temporada; o demasiadas exigencias por parte del espectador. 

Calificación: 7/10

Crítica: Pequeños desastres (Little Disasters)

Por Jorge Marchisio

Hoy les voy a hablar de otra serie, pero una bastante distinta a lo que venimos reseñando últimamente. Primero porque proviene del Reino Unido (y por ende, en esta parte del mundo, casi nadie sabe de su existencia), y segundo, porque estamos ante un dramón con todas las letras. Sin más preámbulos, con ustedes, Little Disasters.

Nos vamos a centrar en Jess, una madre de tres hijos, que lleva al hospital a su bebé recién nacida. Ese es el momento donde se empieza a destapar un pasado de madres inconformes, parejas que no son lo que aparentan, deseos prohibidos y lo peor de todo, gente que nunca estuvo preparada para ser padres.

Antes de seguir con la reseña, se que muchos lectores y una gran parte de mí, no suele conectar con historias centradas en gente rica donde su mayor problema es si a la cena para aparentar llevan vino tinto o blanco. Bueno, esta no es la ocasión, ya que todo se enfoca en el maltrato infantil o marital. Y en ese sentido, creo que cualquiera puede sentirse tocado.

También vale aclarar que, si buscan caras conocidas, no las van a encontrar salvo a Diane Kruger. La actriz alemana es la protagonista de la serie, y es a través de ella que los otros personajes van entrando y saliendo de la trama; pintándola como una inicial villana, para luego ir develando los oscuros secretos de los demás. Buena actuación por parte de la ex Helena de Troya.

Otra buena decisión para esta serie, es no hacer que los personajes sean 100% buenos o malos, son personas con problemas de la vida real, que tratan de llevar sus vidas adelante con las cartas que les tocaron. Así que, si están pensando que van a hacer a todos los hombres malos, vayan sacando ese pensamiento ridículo de sus cabezas.

Si es verdad que el desenlace se siente un poco apresurado, presentándonos al verdadero culpable de todo el desmadre, recién en el último capítulo. Si, las pistas están ahí, pero la resolución se sigue sintiendo bastante apresurada.

Little Disasters es una de esas series que, por no tener prensa, pasan desapercibidas para el ojo del público en general. Así que esperamos que esta reseña ayude a que tenga algo de visibilidad, y, sobre todo, que traiga a la mesa la discusión sobre la violencia doméstica que, por desgracia, aún se sigue escondiendo en pleno 2026.

Crítica: La odisea

Por Jorge Marchisio

¿La película más esperada del año? Quizás para una enorme mayoría, porque no solo era lo nuevo de Christopher Nolan, sino porque adapta una de las historias más conocidas de la humanidad. Pero como no podía ser de otra manera, la cosa venía con polémica, así que veamos si estamos ante su primer paso en falso o no.

Para algún perdido, les contamos que La Odiseatrata sobre el viaje de retorno de Odiseo a su isla natal, Ítaca, tras La Guerra de Troya. Mientras, en su reino, su reina es presionada para que elija entre uno de los varios pretendientes que se asentaron en su castillo abusando de las normas de bienvenida, llamada La Ley de Zeus.

Antes de que sigan con la lloradera de que no iba íbamos a tener parte de la mitología griega en la película; si, la tenemos. Y que se sigan quejando por un casting multi étnico, también lo tenemos; así que aclarado eso bien desde el inicio, podemos continuar.

Y para hablar de lo bueno podemos empezar con el apartado visual. Con esto me refiero a lo espectacular que se ve la película, sobre todo, en todas las escenas donde se involucra el barco de Odiseo. Claramente se nota que había agua de verdad y que no era puro CGI, algo que se agradece por el poderío que transmiten estas secuencias. Es una pena que Nolan en esta ocasión, no se haya animado a jugar un poco con la cámara.

Y para seguir con otras malas decisiones, hay que hablar de varios diseños: desde el aspecto del Cíclope, pasando por esos soldados gigantes de los posters y llegando a la armadura de Agamenón; la verdad que no se que pasó en esta ocasión, pero en lo personal, creo que no solo se ven feos, sino que rompe con el resto de la estética planteada por el director. Y mejor no hablemos de la decisión de limitar a Ludwig Goransson a instrumentos “de esa época”, quitándole bastante libertad al compositor ganador del Oscar.

Pero si la nota final es positiva, es porque La Odisea tiene más cosas buenas que malas. Aparte de lo visual, hay que hablar de algunas actuaciones, en la que por obviedad destaca Matt Damon en el rol principal, mostrando toda la humanidad que siempre se le adjudicó al personaje. A ellos me gustaría agregar a John Leguizxamo y a Himesh Patel. El resto acompaña bien, aunque debo decir que Anne Hathaway me quedó un poco en el debe, y qué otras actrices apenas tienen un puñado de minutos en pantalla.

Para ir cerrando, vamos a hablar de las casi tres horas que dura La Odisea. Saben que me fastidia las películas exageradamente largas; pero en este caso, nunca se sienten pesadas o aburridas.

La Odisea de Christopher Nolan es una buena película, eso no se duda. Pero en lo personal, no la pondría en el podio de sus mejores obras. Solo falta por ver que tal serán los estrenos de acá a fin de año para ver en qué lugar queda de los puestos del 2026.

 

Calificación 8/10

Reseña: El curioso incidente del perro a medianoche

En esta obra vemos la historia a través de los ojos de Christopher, un adolescente con la condición del espectro autista que tiene una sensibilidad y una visión del mundo completamente diferente.

Cuando se entera de la misteriosa muerte de Wellington, el perro de su vecina, inicia una investigación casi detectivesca para encontrar al culpable. Sin embargo, junto a los personajes que se va cruzando en el camino, nos vamos dando cuenta del verdadero misterio de la trama: el caso del can es solo un MacGuffin, una excusa brillante para destapar el pasado, los secretos guardados y la complejidad de los vínculos familiares. De esta forma, la obra se convierte en un espejo de cómo el entorno vive y gestiona la neurodivergencia. Se representa con una crudeza muy honesta no solo lo que implica la condición en sí, sino también el impacto emocional dentro del hogar.

La puesta en escena es un pilar fundamental para lograr este viaje. Los recursos escénicos, en especial el uso del mapping y el diseño sonoro, no son meramente decorativos: nos introducen por completo en el universo mental de Christopher de una manera magistral, permitiéndonos experimentar en carne propia su genialidad y, por momentos, su sobreestimulación sensorial.

El resultado es un relato conmovedor e inquietante que atrapa al espectador desde el primer instante y lo obliga a ver la vida desde otra perspectiva. Una obra que transita con comodidad entre la comedia y el drama, inspirándonos a empatizar, a evolucionar y, sobre todo, a no juzgar a la ligera.