Análisis: Serious Sam: Shatterverse para PC

Batacazo multiversal

Serious Sam es uno de mis primeros recuerdos asociados a los videojuegos. Antes de saber siquiera como se controlaba un teclado y un ratón, ya tuve la oportunidad de abrirme paso entre hordas de extraterrestres por el antiguo Egipto mientras escuchaba comentarios estúpidos de fondo.

Como podréis imaginar, mi habilidad en aquel entonces no era demasiado buena. Vaya, que incluso el demasiado sobra. Con suerte podía avanzar corriendo de escenario en escenario hasta que alguno me obligase a limpiar la sala de enemigos, momento en el cual terminaba muriendo. 

Pero, aparte de algo inútil, era muy persistente. Por ello, reiniciaba el juego una y otra vez, aprovechando cada ocasión para ver de nuevo las escenas iniciales, donde me explicaban la historia de Sam y las “guerras mentales”. No sé cuánto tiempo dediqué a aquel juego, pero fue el suficiente para que su música y su estilo visual se grabasen en lo más profundo de mi cerebro; en el lugar en el cual se fue poco a poco formando mi visión de este medio.

Después de aquellas partidas, tardé años en volver a la franquicia. Cuando por fin lo hice, mi habilidad a los mandos había mejorado indudablemente (aunque distaba de ser demasiado buena, para qué engañarnos). De una u otra forma, fue suficiente para poder superar el primer encuentro en su totalidad. A día de hoy, todavía recuerdo como me sentí al llegar al último nivel. La fascinación que me provocó cruzarme (y superar) tal horda de enemigos, cuyos compañeros caídos eran rápidamente reemplazados por nuevas bestias sedientas de sangre. Todo ello, acompañado por una de las mejores bandas sonoras que mis jóvenes oídos habían escuchado.

Creo que después de esta regresión, comprenderéis un poco mejor cual es mi relación con la saga y por encima de todo, en cuán alta estima tengo a la primera entrega (comparto aprecio similar por muchos juegos de la saga principal, sobre todo los clásicos).

Es por ello, que cuando tengo la oportunidad de probar algo relacionado con nuestro Sam, aprovecho para hacerlo. Ese ha sido el caso para Shatterverse, el nuevo spin-off de la saga, que trata de llevar al héroe intergaláctico al roguelite, de forma un tanto desastrosa.

Un dato curioso de la franquicia: hay más spin-offs que juegos principales. De hecho, la proporción es casi de 2 spin-offs por juego. Por ello, es natural que haya obras más apreciadas y otras un tanto menos queridas. SeriousSam: Shatterverse no es una continuación de la cuarta entrega ni de su fantástico DLC (el cual analicé en esta misma página hace ya unos años), es un juego de otros padres que trata de servirse de la ambientación de la saga para construir un roguelite cooperativo.

En este, entra en escena el multiverso. Resulta que Sam sólo es el hombre más duro de su propio universo, el cual resulta ser únicamente uno entre muchos. De entre estos muchos, uno de ellos cuenta con la versión más peligrosa de Mental (el malo, en resumidas cuentas). Este ha descubierto la existencia del multiverso y ha comenzado a conquistarlo en su totalidad.

En el proceso, las fronteras entre mundos se han roto y de ellas ha nacido la resistencia: una colección de los mejores Sams, de los tipos (o tipas) más duros de todo el multiverso. Así pues, como jugadores, nos toca meternos en su piel y explorar diferentes mundos para detener a Mental y sus planes de conquista.

La historia nunca ha sido el punto fuerte de la franquicia. De hecho, suele ser alguna excusa tonta y poco creíble a partir de la cual poder machacar todo lo que se nos ponga por delante. Pero lo que sí que suele ser, es divertida. Tanto en su premisa como en la forma en qué se cuenta. Respecto a la premisa, estamos delante de un cliché con mayúsculas. Es algo que puedo aceptar sin mucho quebradero de cabeza, ya que Sam destaca por ser un cliché andante: el héroe americano por antonomasia. Ya sabéis, el tío duro que no mira a las explosiones.

Pero donde ya no trago es en la forma en la que esta historia se cuenta. A través de comentarios entre los distintos personajes que son como poco, cansinos. Es difícil coger una de las características principales de Sam, explicarse con cuatro palabras estúpidas pero aun así mantenerse en su pedestal de virilidad y convertirlo en una competición de chascarrillos irritantes. 

Los distintos Sams hablan entre ellos, hablan mucho pero no dicen nada. Mientras avanzas por los escenarios del juego, serás bombardeado por más comentarios que por proyectiles. Por suerte, el juego te deja silenciar estos diálogos. Pero bueno, una mala narrativa quedaría fácilmente perdonada a través de un buen loop jugable.Por desgracia, es todavía peor a los mandos. 

En Serious Sam: Shatterverse, nuestras partidas se separarán en actos, en cada uno de los cuales tendremos que cruzar 3 mundos semi aleatorios y acabar con sus respectivos jefes finales. Para ello, uno o varios Sams se unirán a la aventura y tratarán de enfrentarse a las hordas enemigas a la vez que consiguen nuevas armas y mejoran sus habilidades.

Está claro que la base de este juego es moverse y disparar, pero por desgracia es el punto en el que más flaquea. La movilidad es, sencillamente, horrible. Se trata de un shooter de 2026 con todas las letras: dash, doble salto y, como no, gancho. Pese a estar delante del Sam con más opciones de movilidad del mercado, el movimiento del juego es ortopédico y frustrante. El personaje no tiene peso, el gancho desafía a la gravedad de forma incómoda y los dashes, sorprendentemente, consiguen cortar la inercia del movimiento.

Con ello, moverse por los mapas (mapas faltos del cariño que irradian los de la franquicia principal) se siente más un trámite que un núcleo jugable. Pero disparar, por desgracia, no mejora la situación. El gamefeel de las armas no es malo por sí mismo, pero los enemigos consiguen acabar con toda inmersión. El ejército de Mental está compuesto por algunos de los principales monstruos de la franquicia, pero convertidos en versiones mucho más estúpidas y con claros problemas de programación.

Las masillas terrestres y voladoras (los Gnaar y las Arpías) se atascan en cualquier esquina o con cualquier elemento del terreno y basta con desplazarse en círculos para anularlos. Los esqueletos de Kleer, una especie de toros hechos de huesos, caracterizados por desplazarse muy rápido, pero en línea recta, ahora son capaces de modificar su dirección a placer y en todo momento van directos a estrellarse en tu cara, por mucho que te muevas.

Junto a todo esto, el juego parece diseñado para obligarte a rejugarlo durante horas y horas. Una de las principales características de la franquicia es el amplio arsenal de Sam, con todo tipo de armas imposibles, siempre a mano. Shatterverse cuenta con muchas de las armas icónicas de la saga, pero bloqueadas tras un muro de pago (de moneda del juego, tranquilos). Por hacernos una idea, iniciamos con tres armas básicas (pistola, tommy gun y escopeta) y con suerte tras seis o siete horas bien invertidas, habremos desbloqueado una o dos más. Si queremos hacernos con algunas de las más icónicas, necesitaremos completar todavía más partidas.

Con esto, se alarga de forma artificial el progreso y se consigue un juego más largo, pero de qué sirve esto si el jugador se cansa y abandona antes de conseguirlo. Entre esos jugadores me encuentro. Quizá más allá de las veinte horas se esconde el verdadero oro del juego, pero yo, ahora mismo, no seguiría con Serious Sam: Shatterverse ni con el tiempo de otro.

En conclusión, Serious Sam: Shatterverse es un shooter genérico ambientado en el universo del que toma el título. No destaca ni como shooter, ni como roguelite, ni como juego de la franquicia. Pese a tratarse de un juego con un precio muy reducido, no ofrece nada por lo que pueda recomendarlo ni a jugadores casuales ni a seguidores de Serious Sam. 

Calificación : 3/10

Crítica: El Heladero

Por Jhon Wolf

 

 

Eli Roth extrañaba ensuciar el verano y encontró la excusa más literal posible. “El heladero”  no quiere asustar, quiere provocar arcadas y ver cuántos se quedan mirando.

 

Resumen:

Pleno verano en Bayleen Bay, un pueblo que vive de postal y protector solar. Aparece un heladero de sonrisa fija, delantal blanco y bigotito, y reparte helado gratis a los chicos del colegio. A las horas, esos mismos chicos, con la boca todavía manchada, se convierten en máquinas de matar a sus propios padres. Es el nuevo slasher de 2026 escrito, producido y dirigido por Roth, de 86 minutos, con Ari Millen como el heladero y el propio Roth como Marty, el padre del único pibe que no probó nada por su intolerancia a la lactosa.

 

Lo que me gustó:

Casi nada. El concepto del chico que se salva por no poder comer lactosa y la hermana que queda paralizada tiene un segundo de ironía involuntaria que funciona. Si te gustaba el Roth de “Cabin Fever” y “Hostal”, acá vas a encontrar el mismo fetiche por el pueblo idílico que se pudre.

 

Lo que no me gustó:

El resto. No hay personajes, no hay tensión, solo una serie de asesinatos cada vez más ridículos, sangre berreta, diálogos imposibles y una producción que se nota barata. Tira discriminación para todos lados, abusa de inteligencia artificial y cuando intenta explicar el porqué del heladero, explica menos. Tiene escena post-crédito, no aporta nada.

 

A quién se la recomiendo:

Solo a quien se quiere reir y desconectar un rato. Si buscás terror con ingenio, suspenso o aunque sea un buen rato pochoclero, esta no es.

 

Calificación: 3/10

Crítica: Resident Evil: Noche Cero

Por Jorge Marchisio

Las adaptaciones de videojuegos siguen y siguen, y esta vez tenemos una bastante polémica. Y es que la suerte de Resident Evil y en la gran pantalla es bastante nula, con una saga protagonizada por un personaje que ni existía en las consolas y que se contradecía entrega a entrega; y un paso que trató ser fiel pero extremadamente barata. Ahora, de la mano de Zach Cregger, nos llega Resident Evil: Noche Cero. Veamos que nos dieron.

Alejándonos de los juegos, vamos a conocer a Bryan, un repartidor de Uber que debe llevar un paquete médico a Racoon City. En pleno viaje de noche y con una tremenda tormenta de nieve, sufre un accidente con una extraña mujer y un policía local; lo que lo lleva a refugiarse en una granja para posteriormente llegar a Racoon City. Todo en pleno brote viral.

Como bien dije justo arriba, de entrada, se nos dijo que esta adaptación se iba a alejar bastante a lo visto en la saga de Capcom, con Creggerasegurando que su historia solo iba a pasar en el universo Resident Evil, pero sin la aparición de sus personajes o situaciones típicas y en ese sentido cumplieron; así que técnicamente, no estamos ante una adaptación al 100% ¿Pero, y la película es buena?

Si, pero a secas. La dirección de Cregger es buena, y nos da toda esa sensación de un pueblo que se está yendo al tacho por algo que se salió de control. Pero es que también hay una sobredosis de jumpscares que hace acordar a las peores entregas de El Conjuro. Y eso no es lo peor.

En la escasa hora y media que dura Resident Evil: Noche Cero, vamos a tener una sobredosis de chistes que a veces llega a cansar. Si, el protagonista es carismático, y Austin Abrams (el actor principal) tiene buen timming para la comedia; que se potencia cuando aparece Paul Walter Houser. Pero es que en cada escena veremos un gag, que rompe con la atmósfera de terror que se nos plantea.

Resident Evil: Hora Cero falla por todos lados si la tomamos como una adaptación literal de los videojuegos (de hecho, se asemeja más a los Left 4 Dead). Pero si la tomamos solo como una película de zombies (¿son zombies?), funciona por todos lados.

 

Calificación 7/10

Crítica: Resident Evil: Noche Cero

Por @cronicadeunavidacualquiera

 

Algo raro está pasando en Raccoon City.

 

La historia:

Bryan es un mensajero encargado de entregar órganos a hospitales, en una noche con una fuerte nevada recibe un misterioso encargo para llevar un entrega importante allejano hospital de Raccoon City. Acepta por la doble paga pero rápidamente se arrepiente cuando por una distracción atropella a una señora que atravesaba la ruta.

La sube al auto para llevarla al hospital cuando se cruza con un policía que le ofrece llevar a su pasajera y escoltarlo hasta su destino, sólo para chocar unos metros más adelante cuando esta mujer atropellada revela tener un peligroso y contagioso virus. ¿Podrá Bryan llevar su paquete a tiempo y sobrevivir en el intento? Habrá que verla para enterarse, lo demás lo analizamos debajo.

 

¿Qué me gustó?

El cambio de tono a uno más humorístico le da un aire fresco a la saga, aunque es probable que no le guste tanto a los fans del juego.

Como va incursionando lentamente en el terror sobrenatural hace que nos sorprenda más lo que vamos viendo y al mismo tiempo empaticemos mucho más con elprotagonista.

El personaje principal es muy divertido y refleja lo que a muchos nos pasaría en una situación así.

 

¿Qué no me gustó?

Como siempre en estas pelis los monstruos se mueven más en función de la trama y de crear suspenso que de lo que debería ser su principal objetivo, matar gente.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

Si no jugaste nunca al juego pero te gustan las pelis de terror en tono de comedia al mejor estilo Evil Dead 2 (1987), esta peli es para vos. También si sos fanático del juego, pero tenés que saber que esta peli te propone un registro diferente al que se usa habitualmente en esta saga.

 

Calificación: 8/10

Duración: 90 minutos

Estrena el 17 de septiembre en cines.

Crítica: Bajo tus pies

Por Jorge Marchisio

Aquellos que leen mis reseñas, saben que siento debilidad por los policiales provenientes de España. Y es que el país ibérico es conocido por sus historias atrapantes. Por eso llamó mi atención cuando este jueves se estrena Bajo tus pies; que, si viene de la madre patria, pero que pertenece al terror. Veamos con que me encontré.

Esta vez se nos cuenta la historia de Isabel Castro, quien recientemente separada, se muda con sus hijos a un enorme piso en un famoso edificio español. Lo que parecía ser una ganga, se convierte en pesadilla cuando extraños ruidos provenientes del sistema de ventilación, rompen con la atmósfera del lugar. Y para colmo, los vecinos parecen esconder algún secreto.

Si, seguro están pensando que ya vimos la historia de una familia en un edificio nuevo, que son acechados secretamente por sus vecinos. Y es que desde El bebé de Rosemary que este cliché está presente en las pelis de terror, y así y todo se lo sigue explotando ¿Por qué?

Primero porque siempre es un desafío a nivel guion, ver como se las ingenian para poder contar algo interesante con pocos personajes, pocas locaciones y que todo se resuelva mediante el sonido, movimientos de cámara, y actuaciones. Y hablando de este último apartado, creo que son de lo mejorcito que ofrece Bajo tus pies.

De Maribel Verdu hay poco para decir. Aquellos que siguen el cine español, saben del talento de la experimentada actriz, y estos roles de madre traumada ya los saca de taquito. Si vale mencionar a los jóvenes Sofia Otero y Abai Atanes, quienes vuelven bastante creíbles sus personajes. Aparte, como vengo diciendo, muchas veces los niños están pésimamente escritos en el cine, y en este caso, ocurre todo lo contrario, una linda sorpresa.

Eso sí, por la historia es por demás previsible. Uno puede adivinar el giro final en los primeros quince minutos. Así que, si solo quieren sorpresas, no las van a encontrar en Bajo tus pies.

La película es entretenida, sí. Pero no aporta nada ni al género, ni a las producciones españolas, y, sobre todo, a las que siguen el esquema de El bebé de Rosemary. Ya queda en ustedes darle una oportunidad o no.

 

Calificación 7/10

Reseña: La Ratonera

Tuvimos el placer de asistir a la función de prensa de La Ratonera, la célebre obra de teatro escrita por la indiscutida maestra del género policial, Agatha Christie. Como es sello de la autora, la historia reúne los mejores ingredientes del género de misterio: un grupo de personajes singulares, una locación aislada que obliga a la convivencia y un asesino oculto entre los presentes. Todos son sospechosos y el espectador queda invitado a jugar, especular y armar sus propias teorías hasta el desenlace.

La puesta en escena nos transporta de inmediato a una pintoresca hostería a pocas horas de Londres, dispuesta a recibir a sus primeros huéspedes en una jornada donde la nieve es protagonista. Sin embargo, un crimen cometido en la capital genera inquietud, y un temporal deja a los visitantes completamente incomunicados. A partir de allí, se despliega una trama atrapante con las dosis justas de misterio y humor. En medio del peligro constante, los secretos del pasado de cada personaje empiezan a salir a la luz, revelando los verdaderos motivos que los llevaron hasta allí.

El punto alto de la noche es, sin dudas, el trabajo del elenco, integrado por Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, junto a la participación especial de Betiana Blum. Todas las interpretaciones están a la altura del desafío, aunque es justo destacar la imponente presencia de Romina Gaetani como la anfitriona de la hostería, y el gran trabajo de Betiana Blum en el papel de una huésped tan quejumbrosa como estorbosa, clave en el desarrollo del conflicto.

Por su parte, el Teatro Liceo luce impecable con una escenografía bellísima que recrea a la perfección la atmósfera de la hostería, muy bien acompañada por un diseño de luces y sonido que potencian el clima de intriga de principio a fin.

La Ratonera es, en definitiva, una propuesta imperdible de la cartelera porteña. Una obra que se luce por la solidez de su guión, la destreza interpretativa de su elenco y la vigencia inagotable del mejor misterio clásico.

Crítica: Código venganza

Por @cronicadeunavidacualquiera

 

Duro de matar en un barco…de carga.

La historia:

Cole, es un policía retirado que se dedica a custodiar a un multimillonario llamado Tibu, pero en la noche de su cumpleaños es emboscado por un grupo de mercenarios que lo terminan asesinando. Cole se da cuenta que uno de los asesinos trabajaba para la compañía naviera de Tibu y decide tomar su lugar en el barco e investigar.

Ya en alta mar descubre que hay algo más detrás del golpe y con la ayuda de una de las tripulantes, Angie, buscará desbaratar la operación en la que parecen estar involucrados varios integrantes de la empresa.  ¿Podrá Cole descubrir la verdad y salir con vida en el proceso? Habrá que ver la película para enterarse, si vale la pena la acción y el resto de la peli lo vemos debajo.

 

¿Qué me gustó?

Usualmente, Jason Statham, es garantía de al menos  un par de escenas de acción bien filmadas. Lamentablementeesta peli no ofrece nada que no hayamos visto antes.

La locación es algo bueno y malo al mismo tiempo.  Bueno, porque permite espacios reducidos lo que ayuda para las peleas, pero malo porque visualmente no ofrece nada demasiado interesante.

 

¿Qué no me gustó?

La trama va cambiando los objetivos y eso hace que el espectador vaya perdiendo el interés.

Los villanos son demasiado genéricos, no hace falta que tengan una gran filosofía detrás, pero deberían tener algo distintivo o al menos interesante de lo que estos claramente carecen.

La peli en general es muy genérica, cada parte parece que ya la hemos visto en alguna otra película anterior.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

Si sos muy fan de las pelis de acción, especialmente de las de Jason Statham que ya es su propia categoría, esta peli cumple aunque está lejos de ser de las mejores que tiene.Sino quizás mejor esperar a encontrarla en algúnstreaming. 

 

Calificación: 6/10

Duración: 95 minutos

Estrena el 10 de septiembre en cines.

Reseña: Mala Madre


Por Damián Faccini @La4taparedprensa

Hay obras que no se contemplan; se atraviesan. En el sofocante y contenido espacio de la sala, asistimos anoche a una verdadera lección de anatomía emocional. El unipersonal que aborda la biografía de esta actriz imparable es, antes que un ejercicio autobiográfico, un rito de iniciación a la madurez humana.

La propuesta no busca la complacencia ni la nostalgia fácil. Es el mapa de una vida turbulenta, atravesada por pasiones voraces, entregas ciegas y una tenacidad feroz. El hilo conductor no lo marcan los hitos profesionales, sino el tejido vivo de los lazos familiares: la presencia abrumadora y fundacional de la abuela, la complicidad visceral con el hermano y ese amor maternal que reordena el universo. A través de ellos, la protagonista erige un estandarte de feminismo real, alejado del panfleto: un feminismo encarnado en el cuerpo, la pérdida, el parir y el criar. En esta narrativa, el nacimiento, la vida y la muerte no aparecen como etapas sucesivas, sino como un todo indivisible que respira simultáneamente sobre las tablas.
La puesta en escena transforma la pequeñez física del teatro en un territorio infinito: pese al reducido espacio, el uso de las herramientas audiovisuales y multimediales es magistral. Lejos de ser un mero adorno, las pantallas y proyecciones funcionan como extensiones de la psique de la actriz, dialogando con ella en tiempo real y dinamitando las fronteras del escenario.


La iluminación, de una precisión quirúrgica, recorta el espacio para generar atmósferas íntimas o abrumadoras con solo un cambio de intensidad. El diseño sonoro, envolvente y de una cadencia casi orgánica, marca el pulso cardíaco de la pieza.


Todo este engranaje técnico colapsaría sin el eje que lo sostiene: una actuación de una entrega absoluta. La actriz no actúa su vida, la exuda. Hay una generosidad física y vocal desarmante, un transitar por los vértices del dolor y la euforia sin red de seguridad que intimida e interpela.


Un espectáculo estremecedor y necesario que nos recuerda que las cicatrices, cuando se exponen con semejante maestría y valentía, pueden convertirse en pura poesía escénica.

Crítica: Hechizo de amor: La magia continúa

Por @cronicadeunavidacualquiera

La historia:

Luego de enterrar a su segundo esposo, Sally (Sandra Bullock), decide alejarse de la magia y también a sus dos jóvenes hijas pensando en la maldición que pesa sobre su familia donde los enamorados de las mujeres Owensmueren. Aun así su hermana Gillian, Nicole Kidman, no aprueba la decisión.  

Los años pasan y las chicas crecen y lo inevitable sucede, una de ellas se enamora y su novio tiene un accidente y queda en coma. Sally y Gillian deben decirles la verdad sobre su familia lo que las chicas no toman a bien, especialmente Kylie que va a Inglaterra a investigar sobre los orígenes de su familia sin saber todos los peligros a los que se expondrá allí. ¿Podrá Sally y Gillian salvar a Kylie? Habrá que verla para enterarse, si esta película nos hechizará o no lo vemos debajo. 

 

¿Qué me gustó?

El carisma entre Sandra Bullock y Nicole Kidman sigue ahí. Esa relación es lo mejor que aporta la peli  

El humor que usan para cortar un poco el drama funciona, aunque a veces parece forzado y le quita dramatismo a algunas situaciones

 

¿Qué no me gustó?

Hay demasiadas «casualidades» en cuanto a las cosas que pasan en la peli y no se entiende bien porque pasan en ese momento, salvo por conveniencias del guion. 

Tampoco se entiende porqué,  sabiendo que la maldición existe y lo que provoca, no se les aviso a las chicas o se tomó algún tipo de precaución. 

 

Comentario aparte y probablemente poco apropiado, pero no entiendo cuál es el problema con que la mujer envejezca, las dos protagonistas están irreconocibles por sus cirugías lo que afecta su expresión.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

Si te gusto la primer parte, seguramente disfrutes esta. Si no viste la anterior, aunque hay una explicación al principio,  te recomiendo ver la primera parte y después si te gusta mucho podes darle una chance a esta entrega.

 

Calificación: 7/10

Duración: 110 minutos

Estrena el 10 de septiembre en cines.

Reseña: El trabajo

“El trabajo” sucede todos los viernes y sábados a las 20hs en ZELAYA.

 

 

 

¿Cómo funciona un actor cuando es observado? ¿Dónde se esconde? ¿Qué esconde? ¿Y si ya no hubiera bastones que sostengan y excusen? ¿Y si ya no hubiera jaulas que limiten y contengan? Dos actores y un director dedicados al trabajo sobre el estar en escena, lo seguro, las tendencias, lo efectivo. Ponerse los zapatos de otro, para luego volverse encontrar con los propios que ya nunca serán los mismos. 

 

“El trabajo” conjuga magistralmente, como en un hechizo, lo público y lo privado. La initmidad se vuelve hecho escénico y, por tanto, compartido. La obra acompaña un proceso detallista y movilizante. Experimentar qué hay más allá de las formas conocidas de mirar y responder. Hacer sin tanta claridad y control.  No se trata de negar lo que se trae, sino de exponerlo para conocer el funcionamiento y ampliarlo. Elegir cuándo usar los bastones y cuándo romperlos; bailar pisando fuerte y también probar el desequilibrio y, de ser necesario, caer.  

 

Miedos, inseguridades, fortalezas. El elenco vive un proceso de auto- observación, de experimentación sobre uno y sobre los demás. Los ejercicios para alcanzar esa transformación sorprenden. Una obra que cautiva y pone en escena la belleza de quien lucha contra sí mismo con una cuota de enojo y angustia, a la vez que deseo y disfrute 

 

Las jerarquías se difuminan. Quien ocupa el rol de director (Federico León) recibe también observaciones de parte de sus actores (Santiago Gobernori y Beatriz Rajland). Nadie escapa al trabajo sobre su propio juego. El rol de observador y el de observado va pasando de “mano en mano”. “El trabajo” como espacio colectivo de aprendizaje. Es imposible el juego si no hay otros que reflejen y, a la vez, sean reflejados. 

 

Al igual que los personajes, el público se incomoda. El trabajo también funciona sobre aquel que especta y hace posible el hecho teatral. El público se encanta por ese tiempo de “proceso”. La obra hiper-pautada alcanza la frescura de una aparente improvisación. 

 

Las luces, la música, los silencios, el uso del espacio y de la esceografía construyen un todo preciso, bello y sensible. 

 

La obra se centra en el ejercicio de la actuación y más. Late una promesa, una posible lectura, vínculo, parentezco entre actuar y vivir. Actuamos como vivimos o vivimos como actuamos. De alguna u otra forma, existir es siempre con otros, como el teatro. “El trabajo”, una apuesta por una forma de estar en escena y en el mundo. 

 

 

Ficha técnico artística

Autoría y dirección: Federico LeónActúanSantiago GobernoriFederico LeónBeatriz RajlandVestuarioPaola Delgado /EscenografíaAriel VaccaroIluminaciónAlejandro Le Roux /MúsicaDiego Vainer /FotografíaMarianela Portillo del Rayo /Diseño gráficoJuan Francisco Reato /Casting:Maria Laura Berch /Asesoramiento coreográficoLuciana AcuñaAsistencia De SalaCamila Azucena BlanderManuel GallardoAsistencia de iluminaciónLeandro OrellanoAsistencia de direcciónCarla GrellaUtileríaAriel VaccaroPrensaMarisol CambreProducciónMaría La GrecaMelisa Santoro.

 

“EL TRABAJO”- ZELAYA (Zelaya 3134) – Viernes y sábados 20hs. 

 

ESCRIBIÓ: Micaela Steinbach (@mica__stein)