Por Alejandro Corell
Creo que nunca pensé que estaría haciendo un análisis de un juego como Tour de France 2026. Pero nunca digas “de esta agua no beberé”: se ha dado la oportunidad y he decidido meterme a analizar un poco cómo rueda este nuevo lanzamiento de la franquicia.
El Tour de Francia es una de las carreras más importantes del ciclismo, al menos a nivel europeo, y debido a su cercanía con España también tiene un gran peso en nuestro país. Pese a tratarse de una carrera francesa, su proximidad geográfica y su relación con etapas que han pasado o salido desde territorio español hacen que el interés en ambos países sea especialmente alto.
Teniendo en cuenta el contexto del videojuego, podríamos hablar de tres tipos de personas implicadas o interesadas en el Tour. En primer lugar, los propios ciclistas, tanto quienes participan en él como quienes lo ven como una exhibición del máximo potencial de este deporte. En segundo lugar, el público general, que puede seguir la carrera de forma más o menos habitual, pero que se interesa por ver cómo se desarrolla. Y, por último, un público más entusiasta, que puede mezclarse con los dos grupos anteriores y que busca vivir esa experiencia de una manera virtual.

Así pues, un año más, Cyanide Studio, responsable de desarrollar el juego, vuelve a ponerse al frente de la franquicia, cuya distribución viene de la mano de Nacon. Mucha gente podría pensar que es difícil innovar año tras año en un juego de carreras de bicicletas, pero el propio estudio parece tener otra opinión: Tour de France 2026 se presenta como el juego más ambicioso que han desarrollado hasta la fecha.
Posiblemente, la mayor adición de esta entrega sea la lluvia y la meteorología dinámica. Este año, por fin tenemos lluvia de forma algo aleatoria, dependiendo de la región en la que estemos y de la fecha en la que se esté desarrollando la carrera. Sin embargo, lo importante no es solo que aparezca lluvia como elemento visual, sino que esta influye de forma bastante notoria en cómo se va desarrollando la carrera.
En el momento en el que el suelo se moja, el control de la bicicleta se complica mucho más, especialmente en las zonas de descenso. Es ahí donde la lluvia puede jugarnos una mala pasada al coger una curva, hacer que la bicicleta patine y obligarnos a tener mucho más cuidado con cada movimiento. Con esto, por fin se le da importancia a la agilidad, una característica que en anteriores títulos no resultaba tan determinante. Ahora, cuando llueve, un ciclista más ágil tendrá mucha más facilidad para evitar que su bici se descontrole y para avanzar por delante de los demás.

Con ello, el control de la bicicleta en carretera se convierte en un elemento con todavía más peso que en anteriores títulos. Sin embargo, donde quizá no se nota tanto esta evolución es en la IA del resto de competidores, ya que en ocasiones parece que las reglas funcionan de forma algo irregular. No me refiero tanto al descontrol provocado por la lluvia, porque sí pueden producirse caídas e incluso formarse una caída grupal, sino a la manera en la que el resto de corredores parecen reaccionar ante los adelantamientos o los intentos de separarse del pelotón.
Mientras que otros corredores pueden encontrar huecos con relativa facilidad, el jugador suele tener muchas más complicaciones si quiere abrirse paso y encontrar una vía libre. En algunos momentos, esto hace que la carrera se sienta menos como una competición entre ciclistas y más como una situación en la que eres tú contra todos los demás corredores, que parecen funcionar como un único bloque donde no importa demasiado quién gane o quién pierda.

Cambiando de tema, otro de los puntos fuertes del título es la cantidad de carreras históricas que incluye. El juego cuenta con grandes variantes clásicas de dos campeonatos del mundo, como un mundial totalmente llano en Oriente, un mundial en las colinas de Bolonia o incluso un recorrido de media montaña muy interesante en el País Vasco, por Guernica.
Además de estas adiciones ya presentes en anteriores títulos, aparecen nuevas clásicas como la Paris–Tours. También se añade la Muscat Classic, una carrera de un solo día situada en un paisaje desértico de Oriente Medio, con muchas subidas y desniveles que nos van a complicar bastante la carrera si queremos ascender sin quedarnos a mitad de camino.
A todo esto se suma que, como en anteriores ediciones, el juego ya incluía los cinco monumentos del ciclismo y la Flecha Valona, por lo que esta entrega no parte de cero en cuanto a variedad de pruebas, sino que amplía una base que ya era bastante completa.

Pero no todo puede ser bueno. El juego tiene una serie de problemas que hacen que la experiencia no sea del todo disfrutable. En primer lugar, el modo carrera está completamente estancado. Aunque hay nuevas carreras introducidas, se trata de un modo muy estático: no hay nuevos fichajes, no hay cambios relevantes y las estadísticas de los corredores no varían entre temporadas. Se siente que empiezas prácticamente igual que terminas, sin una verdadera sensación de progresión ni de cambio global, que quizá es uno de los puntos más interesantes del ciclismo.
Además, cuenta con un modo online que realmente no resulta demasiado interesante. El juego está pensado principalmente para hacer carreras contra la inteligencia artificial, y el sistema de clasificación se siente frustrante, porque los puntos que premia dependen de muchos factores que el jugador no siempre puede controlar, como ciertos objetivos aleatorios o el propio ritmo del pelotón.
Por último, pese a que en PC parece que el rendimiento del juego es bastante bueno, en consola no destaca especialmente por su calidad visual. Hay muchos artefactos en la imagen, un granulado bastante notable y una resolución claramente más baja que en PC, probablemente como forma de intentar mantener los 60 FPS estables.

En conclusión, Tour de France 2026 es una de las entregas más avanzadas de la franquicia y cuenta con novedades interesantes, como la lluvia dinámica y una buena cantidad de carreras nuevas. Sin embargo, todavía necesita mejorar en aspectos importantes, especialmente en un multijugador más disfrutable y en un modo carrera donde se sienta un verdadero progreso. Sobre todo, espero que con una serie de parches consigan que el rendimiento en consolas sea mejor de lo que es ahora mismo.
Calificación: 7/10











