Por Diego Martínez
Es el primer juego grande de Game Freak fuera de Pokémonen 30 años. Y se nota que querían demostrar que pueden hacer algo maduro, oscuro y desafiante.

Japón está muerto. Una plaga llamada Blight corrompió todo. La naturaleza mutó en monstruos llamados malefactos. Tú eres Emma, una «Purificadora» una marginada, maldita, que puede absorber la corrupción en su propio cuerpo. No tiene recuerdos ni emociones.
Tu único vínculo es Koo, un lobo blanco que en realidad es un malefacto, un Blight Hound. El viaje es hacia el oeste para matar a los Nushi, dioses bosque gigantes de los que brotan bosques enteros, para al final enfrentar a la Bestia de la Reencarnación.
El juego es sobre soledad y confianza. Empieza muy fuerte, muy misterioso tipo Nier, pero todas las reseñas coinciden: a mitad se cae. Diálogos muy largos, clichés y secundarios que no se desarrollan. El mundo es semiabierto, promete mucho, pero al final es bastante más lineal de lo que parece.

Visualmente sí es precioso. Mezcla ruinas de hormigón, robots viejos y naturaleza descontrolada, muy Ghiblipostapocalíptico.
Game Freak lo define como «RPG de acción de una persona y un perro». Y es literal.
Combate rápido con katana, esquivas con ventana generosa y sobre todo parry. El parry no es defensivo, es ofensivo.
Bloqueas perfecto = no recibes daño + generas *FP* (el maná de Koo) + llenas la barra de *Down Gauge / Postura* del enemigo.
Si llenas esa barra inferior, lo aturdes y lo puedes ejecutar.
No te premia por jugar a lo cobarde esquivando. Te obliga a estar encima, a hacer parry, a generar recursos. Es el eje de todo el diseño.

Cuando tienes FP, abres el menú de comandos de Koo y el tiempo se ralentiza casi a pausa. Desde ahí lanzas las Bloom Arts, ataques de fuego, veneno, aturdimiento, curas.
Es una fusión de acción en tiempo real + RPG por turnos. Koo no es adorno, es tu segunda barra de vida. Si estás en apuros, Koo te ayuda.
Y la sinergia es clave, los ataques especiales de Koo llenan muchísimo la barra de aturdimiento del enemigo. Tienes que encontrar combos entre Emma y Koo. Hasta los jefes gigantes se pueden desviar con parry si tienes timing.
Árbol de habilidades profundo para ambos, piedras espirituales para cambiar build (sigilo, distancia, agresivo), fabricación de objetos y minijefes opcionales escondidos en rutas alternativas. Aunque a mitad de juego la recolección se vuelve repetitiva.
Tiene 3 dificultades: Historia que vuelve el parry más fácil y menos daño, Normal y Difícil.

Motor Unreal Engine 5. En PS5 tienes modo Rendimiento 60fps sólido, que es como debes jugarlo.
Se nota que es AA, no AAA. Cargas tardías de texturas, entornos rígidos y animaciones faciales acartonadas. Visualmente hermoso a lo lejos, flojo de cerca.
Banda sonora con Kow Otani (Shadow of the Colossus) y Cris Velasco. Orquesta épica y melancólica muy estilo anime, acompaña perfecto exploración y combate. Parryscon sonido metálico contundente. Voces en inglés/japonés, textos en español.
Conclusión
Es una aventura con buenas ideas que nunca termina de encontrar su equilibrio. Ambiciosa, entretiene y deja destellos de gran calidad, pero evidencia que Game Freak aún tiene camino para competir con Sekiro.
Para mí, es el juego con más alma de Game Freak en años. No es perfecto, pero Emma y Koo se quedan contigo después de los créditos. Es el tipo de juego que en PS5 se disfruta mucho más con audífonos y de noche.
Calificación: 8/10
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