Reseña: Gira trunca

El pasado miércoles tuvimos la oportunidad de asistir a una de las funciones de la obra «Gira trunca». Una puesta en la que la desgracia de dos actrices itinerantes se ve incrementada tras quedarse varadas en un remoto pueblo de la Pampa húmeda. Una obra de Sandra Franzen y dirigida por Sergio Grimblat que se encuentra cargada de humor y música.

Las actrices Denise Cotton y Karen Koch interpretan a estrella y blanca, dos actrices populares de los años 40 que se encuentran varadas en un pueblo de la Pampa húmeda. La desgracia de estas mujeres no viene por sí sola, sino se debe a un conjunto de decisiones en las que terminaron confiando en la persona equivocada, con promesas de ascenso y estrellado en el arte que promulgan. Aunque no todo era por el arte y el entusiasmo de crecer artísticamente, sino también el amor, o el desamor, jugó un papel fundamental para que estas actrices terminaran en el pozo, en un lugar que nadie las reconoce y que deben luchar para ganar apenas unos centavos para poder sobrevivir.

Las actrices demuestran entre sí resentimiento, que aunque resulta la parte humorística de la obra, denota el drama personal que vive cada una de ellas. De todos modos , a pesar de aquellas discusiones, existe cierta complicidad entre ambas artistas ya que resultan ser todo lo que tienen, y son las personas que mejor entienden el pesar de la otra. Al encontrarse en un escenario del ambiente artístico, encontramos la decoración de una compañía teatral tras bambalinas. Los vestuarios, la utileria y todo lo que llevan en una gira. La música también acompaña la obra, con Claudio Riva en la guitarra, que ayuda a las actrices en algunas representaciones artísticas, y en todo el recorrido que hacen nuestras protagonistas.

Gira trunca es una obra muy interesante, con dos actrices que dan todo en el escenario y demuestran la química que existe entre ellas y sus personajes, tanto en los buenos como malos momentos. Es una puesta que nos relata el drama y tragedia de sus protagonistas, pero que su humor nos permite disfrutar esta gira trunca, con San Benito dando la sorpresa.

Gira trunca puede verse los días miércoles a las 20 horas en Teatro del pueblo, las entradas pueden adquirirse en boleterias o a través de alternativa teatral.

Reseña: Regreso en patagonia

El lunes pasado tuvimos el placer de asistir a la función de prensa de la obra «Regreso en patagonia», un espectáculo que trae a más de 40 artistas en vivo en un gran despliegue y que tiene como protagonistas a Fer Dente, Franco Masini y Nahuel Pennisi, entre otros artistas. La obra nos lleva a la patagonia argentina para mostrarnos una conmovedora historia que tiene como referente la novela de Antoine de Saint-Exupéry «El principito»

La obra cuenta la historia de Guillermo Prado (Fer Dente) un escritor al que la vida no le sonríe. Su trabajo no lo hace feliz y sus sueños se desvanecen en el aire. Hasta que una tarde, luego de un mal día, recibe el llamado de Rafael (Nahuel Pennisi) un amigo muy cercano, al que no ve hace tiempo y que lo invita a visitarlo a Patagonia. Guillermo cansado de todo, decide viajar. En el periplo conocerá a un ser especial, llamado Príncipe (Franco Masini), con el que continuarán el viaje, cada uno en búsqueda de un amigo. Cruzarán montañas, ríos, paisajes extraordinarios, conocerán raros personajes y fortalecerán su amistad. Cuando llegan a la cabaña de Rafael y su mujer, una revelación cambiará para siempre sus vidas.

La puesta en escena es un verdadero viaje audiovisual, donde en un principio nos encontramos visualizando las estrellas junto a un Fer Dente que vuela entre ellas. Al comenzar la historia, pasamos por distintos escenarios, desde la ciudad, el bosque y distintas locaciones que se alojan en el imaginario de ocurrentes números musicales. La obra en lo escénico cambia constantemente y es lo que hace rica a esta producción desde lo visual. También esto es gracias a la decena de artistas que están presentes y que muestran su talento desde cada una de las coreografías e interpretaciones de los distintos espacios que se exploran. Quizá no me extiendo lo suficiente al hablar sobre la producción, pero si es importante destacar que posee un gran nivel para una obra que se estrena en estos tipos. Así que este apartado no es más que una felicitación a todos los que apostaron y trabajaron para hacer posible este despliegue. 

En cuanto a la obra en sí, toca aclarar que cuenta con un carácter de obra familiar. Que se pone a hablar sobre temas como los sueños, la amistad, el amor. Todo desde un punto reflexivo, pero que estos hechos se llevan a cabo desde la fantasía. El personaje de Franco Masini, es aquel extraño que aparentemente viene de otro planeta, y al no estar influenciado por los comportamientos sociales de nuestro mundo, actúa de una forma particular a los problemas cotidianos de cada un. El es quien invita a cada personaje con su problemática a reflexionar y encontrar una superación, en la que ellos mismos llegan a ese resultado y que este extraño, solamente es un guía en este camino.  Sin la necesidad de agobiar al público con temas reflexivos, la obra toma números musicales cargados de humor, para poder hablar un poco más sobre los personajes con actitudes particulares. Como la obsesión por mostrar y tener éxito en las redes sociales, como el odiar y criticar a todos, sin hacer una critica hacia sí mismo. Todo esto se muestra con mucho ingenio, siendo los momentos más divertidos de la puesta. En el caso de Fer Dente, no es una novedad que es un referente en la escena musical y su presencia ha servido para ser quien guía el camino de toda esta obra de forma sobresaliente.  Nahuel Pennisi nos regala su gran voz en escenas claves de la obra, siendo la conexión desde la amistad con el personaje de Dente. Mención especial para Laura Esquivel, Roberto Peloni, Iñaki Aldao, Cande Molfese y Karina Hernandez, quienes demuestran su talento en sus personajes y escenas musicales.

Regreso en patagonia es una obra que nos trae una gran producción, con un despliegue visual que es único. Se trata de una producción totalmente argentina que nos trae talentos, desde aquellos que se encuentran en escena y los que no. El trío Dente, Masini y Pennisi nos regalan grandes momentos en una obra simpática, reflexiva y con mucha fantasía.

Regreso en patagonia puede verse de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan Sura y las entradas pueden adquirirse en boleteria o a través de Plateanet. Les escribió Daniel Alvarez para La Butaca Web.

Reseña: Felicitas, o las niñas mudas.

Tragedias porteñas

Basta visitar el cementerio de Recoleta para descubrir las leyendas e historias que involucran a Buenos Aires del siglo XIX y XX. En ese lugar donde se presenta la belleza de la muerte, están dos personajes que forman parte del folclore de la época post colonial, Camila y Felicitas.



En el caso de Camilia, pudimos ver la película del mismo nombre nominada al Oscar en 1984, dirigida por María Luisa Imberg. La vida de Felicitas fue retratada en 2009 por Teresa Constantini.
Ambas mujeres contemporáneas, unidas con un final trágico por culpa de una sociedad cruel y machista.

»Sin voz y consideradas una propiedad, el destino de las mujeres estaba sellado desde pequeñas: la casa y el cuidado de los futuros hijos. Una joven viuda encontró el amor en medio de una tormenta. Acarició la dicha, se imaginó reparada, feliz. El 29 de enero de 1870, día en que iba a anunciar su compromiso, Felicitas Guerrero de 25 años fue muerta por un varón, asesinada por la espalda por un hombre que decía amarla». Es la reseña del monólogo de Adriana Tursi.

Geraldine Farhat se pone en la piel de Felicitas, la actriz transita en el plano astral del personaje porteño, en el mismo se cuestionará su posición en la sociedad, su deber como mujer y va a predecir su trágico final.

Farhat nos deleita con su suave voz y composición en guitarra, las mismas canciones son parte de la autoría de la actriz, El diseño de escenografía es abstracto, Sabrina López Hovhannessian forma una composición de fieltros gruesos de color rojo sangre que van colgando y encerrando a la actriz.


Zaida Mazzitelli dirige este monologo de una manera correcta, respeta al personaje de Felicitas y la reinvidica, les da voz a aquellas mujeres mudas para la sociedad. Felicitas es un monólogo hecho enteramente por mujeres. Una muestra de empoderamiento y protesta.

Disponible los sábados a la 21:30 en Espacio Jufré (Jufré 444)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: El método Grönholm

Es cierto que a muchos les puede resultar algo extraño cuando te realizan una evaluación para aplicar a un empleo, el creer si el método que se emplea es el correcto para definir si estas apto o no para un trabajo. El método Grönholm nos lleva a una entrevista laboral, donde cuatro postulantes se ponen a prueba en una extraña sesión para poner a prueba las habilidades del próximo director de una gran multinacional.

Benjamin Vicuña, Laurita Fernández, Rafael Ferro y Julian Cabrera son los cuatro actores que se ponen en escena.  Ellos son 4 personas que van a asistir a una entrevista de trabajo, donde ahí mismo se enteran que todos serán entrevistados juntos. El problema es que el entrevistador nunca llega, pero ellos escuchan una voz que les indica el inicio de una serie de pruebas que dan por comenzada la entrevista laboral. La jornada avanza de forma muy hilarante, donde cada uno debe exponer sus secretos, miedos y virtudes.

La puesta en un principio puede resultar desconcertante,  pero es la intriga que genera, el motor para seguir el curso de la historia con mucho interés. Los actores se desenvuelven de forma histriónica, con personajes interesantes y algunos grotescos, que se van quitando la máscara de a poco pero que a su vez, vuelven a mostrar que no todo es lo que parece. La escenografía acompaña también a dar un ambiente de un lugar imponente,  que es el sitio del puesto al que todos quieren llegar, pero también es frío y claustrofobico.

No debería contar más cosas sobre el desarrollo de la historia. Su guión es ágil y son los giros argumentales los que terminan de englobar trama una  que se revela de a poco. La obra usa bien el humor para tratar algunas cosas (Tal vez de forma agresiva) pero que al final encuentra las razones para hacer chistes que pueden rozar el limite de lo cancelable. Su juego es atrapante y toca evaluarla como un todo para poder juzgarla, y su resultado final, resulta efectivo como un método científico comprobado.

El método Grönholm es una propuesta más que interesante, una puesta que juega mucho con el humor en varios estadios pero que al final nos invita a reflexionar sobre la empatía,  lo que uno es capaz de hacer por un bien personal, y por último, cuestionar la eficacia de un método que se basa en la cuenta, ya que el problema no está en el método, sino en quienes lo aplican.

Reseña: Tijeras Salvajes

Hay un asesino en el salón de belleza

Nos encanta resolver misterios o al menos ver cómo otros lo resuelven. El género detectivesco siempre suele ser el más atractivo pues involucra al espectador en una serie de pistas que pueden conducir a un culpable o a varios, uno más evidente que otro.



Hay un asesino en este salón de belleza y las tijeras se afilan mientras el público está atento. Cuidado, tu nuevo cambio de look puede ser el último.

Luego de más de cuatro décadas de adaptaciones interrumpidas en el teatro off en Estados Unidos, el clásico de Paul Pörtner se hace por primera vez en Argentina, está vez con la dirección de Manuel González Gil. Andrea Politti, Diego Reinhold, Mario Pasik, Alejandro Müller, Galo Hagel y Linda Peretz forman parte de este jocoso elenco, también son clientes, peluqueros, detectives o criminales, el resto queda en la observación y recreación de los hechos.

Tijeras Salvajes propone una propuesta diferente para el teatro porteño, lo hace interactivo y es el público quien debe decidir quién es el culpable. Para ello se rompe la cuarta pared y se reconstruyen los hechos según los recuerdos del espectador. Nada es como parece y no hay un solo final. Es increíble la energía que el elenco transmite en la obra, esta es transmitida a las butacas y las risas estarán garantizadas desde el inicio, así como el misterio por saber cómo, porqué y quién.

La puesta en escena tiene la gran ventaja de ser precisa para que los actores puedan desenvolverse, cada detalle importa pues puede ser clave para resolver el asesinato. Tijeras Salvajes es un espectáculo único en calle Corrientes que no tiene pérdida, por más descubras quién fue, nunca podrás saber si en la próxima función será el mismo.

Disponible viernes, sábados y domingos en el Multitabaris Comafi (Corrientes 936), las entradas se pueden adquirir en las boleterias del teatro o por Plateanet.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: imaginaria

El peso del pasado

Cuesta olvidar cuando el dolor fue grande, la herida sigue latente y abierta ante el recuerdo. Desprender esa emoción que no desaparecerá del todo pues la cicatriz es un memorándum, se vuelve una hazaña que no todos estamos dispuestos a afrontar.

La muerte y la guerra, el dolor que queda en los que quedaron, aquellos que siguen esperando la llegada de sus seres queridos, arribo que nunca tendrá fecha. ¿Se puede seguir adelante con tanto dolor?

»En una cabaña del sur una madre recibe, después de muchos años, la visita de sus dos hijos. Conmovida por el reencuentro, se abrirá paso entre los recuerdos de la tragedia que desmembró a su familia para no volver a perderlos. Afuera, un poderoso enemigo amenaza con destruirlo todo». Es la sinopsis de Imaginaria, la obra original de Pablo Iglesias.

Maiamar AbrodosMatias Milanese y Hernan Muñoa son los protagonistas de esta historia.Ella está atrapada entre dos tiempos, el presente y el futuro, dos hijos, una casa frente al lago y una importante decisión forman parte de los elementos que componen este melodrama familiar.Nicolás Sorrivas dirige Imaginaria de modo delicado pues el tema en sí lo es. La perspectiva de los personajes cambia entre sí y se vuelve un recurso bien interesante, al tener a un personaje omnipresente.

Maiamar Abrodos posee una fuerza increíble y llega a hacer temblar las butacas con su actuación y en el clímax de la obra. Su personaje es doloroso pero lleno de matices.Imaginaria tiene una gran carga dramática que es soportada bajo un buen libreto y dignas actuaciones. El luto, el dolor  y la resiliencia son temas puestos en tablas y que son tratados de la mejor manera.Imaginaria está disponible los jueves a las 21 en Espacio Callejón (Humahuaca 3759) Escribió Sebastián Arismendi para La  Butaca Web.

Reseña: El plan sistemático de la mosca

El miércoles a las 22:00 hrs pasado pudimos ver esta obra teatral dirigida por Pablo Drigo en Teatro Border (un espacio hermoso construido partiendo de objetos reciclados y con la finalidad de ser completamente autosustentable) , en pleno corazón de Palermo. Godoy Cruz 1838.



Con más de 20 artistas en escena se desarrolla la historia escrita por el director, que hace mímesis con los pueblos corruptos que son los causantes de su propia desgracia. Una obra teatral reflexiva que nos hace repensarnos como sociedad y estar atentos al rol que cumplimos dentro del medio donde nos desarrollamos.

El plan sistemático de la mosca nos habla de nepotismo, corrupción, chantaje y sus consecuencias entre bailes y secuencias precisas de movimientos orquestados por el director. Con esta temática atemporal puede transponerse y proyectarse en todas las visiones políticas y sociales de cada conglomerado de personas.

Con un amplio equipo técnico, integrado por más de 15 personas el montaje se lleva a cabo todos los miércoles a las 22:00 horas en Teatro Border y las entradas están a la venta en este link:https://www.alternativateatral.com/obra79850-el-plan-sistematico-de-la-mosca

¡Gracias por invitarnos! Esperamos que les siga yendo genial en su temporada.

Aronix Morales
@Soyaronix
Art / Entertainment / Digital MTK

Reseña: La tiendita del horror

Antes de la pandemia era una costumbre en la cartelera porteña encontrar propuestas musicales con gran producción los días martes. Si bien podía ser un día atípico para ir al teatro, era uno de los mejores días para disfrutar de buen teatro musical. Esto de a poco se ha ido recuperando, enriqueciéndose la calle corrientes de obras del género. Ahora llegó el turno de «La tiendita del horror», el reconocido musical rock de Alan Menken y Howard Ashman que ha brillado en su estreno en el Teatro Astral.

La tiendita del horror nos lleva a una florería que se encuentra en quiebra, y en donde uno de sus empleados, decide exhibir una rara planta para poder llamar la atención de los asistentes. Esta planta llamada Audrey II (En honor a la compañera de la que el protagonista está enamorado) resulta ser todo un éxito y la florería vuelve a resurgir con las ventas a cada asistente que llega para visitar a la extraña especie. La cuestión es que esta especie se alimenta de algo difícil de conseguir y es por ello que arranca el juego de manipulación y es donde empieza el horror.

La obra cuenta con un reparto pequeño pero si muy talentoso. Primero toca destacar al truco de actrices conformado por Paula Chouhy, Juana Silveyra y Belén Bilbao, quienes se encargan de darle música y contexto a todo lo que va sucediendo en la obra. Luego tenemos a Fede Couts y Luli Chouhy, que son la pareja de esta historia. También tenemos a Juan Denary y Mike Chouhy, quienes hacen del dueño de la florería y el dentista novio de Audrey. También hay que dar una mención especial a quien es una de las grandes protagonistas de la obra Audrey II, con la voz de Iñaki Agustín y Máximo Perez Artusi como el titiritero. La obra desborda talento en cada uno de los números musicales , y el desarrollo de la historia, que toma un tono absurdo y trágico.

El escenario del teatro astral se decora para llevarnos a la florería y a un pequeño pueblo donde se desarrollan los hechos. Gran trabajo a la hora de diseñar a Audrey II, que cuenta con uno de los mejores números de la obra. Luego de eso la planta toma tanta forma que hace lugar en toda la escenografía. La tiendita del horror se divide en dos actos, teniendo un intervalo de unos minutos para que la gente se relaje y se puedan hacer los cambios necesario para la segunda parte de la historia.

Si, la tiendita del horror es una obra muy recomendable. Una opción de martes para aquellos que aman el musical pero también una oportunidad para cualquiera que quiera divertirse en el teatro en un momento que recién está comenzando la semana. Felicitaciones a todo el equipo que demuestra que hay mucho talento y ganas de traernos un poco de horror y música a la cartelera porteña.

La tiendita del horror se presenta los martes a las 20:30 horas en el Teatro Astral, y las entradas pueden adquirise en boleteria o a través de Plateanet. Les escribió Daniel Alvarez para La Butaca Web

Reseña: Alicia por el momento

Contar el horror, sin dolor


 “Lunes otra vez sobre la ciudad”. La puesta de Maruja Bustamante, basada en el texto de Sylvain Levey, traducido por Agustina Blanco, destierra la idea de soledad y lunes gris.








“¿Por qué Alicia por el momento? Porque tenemos que seguir hablando de la identidad. Pero también tenemos que seguir hablando sin dolernos (…)”, dice la directora de la puesta, Maruja Bustamante. Alicia tiene 13 años, una madre que pocas veces le demuestra cariño, un padre que cambia constantemente de trabajo y ciudad. Alicia sabe que cuando llega, ya se está yendo. Son monedas corrientes las partidas apresuradas, el idioma desconocido, la cultura y costumbres ajenas, las burlas de sus compañeros por ser extranjera. Alicia es hija de refugiados políticos chilenos. Alicia relata su historia, su peregrinación constante. Dentro de ese mundo gris y violento, marcado por el desarraigo, existe el amor y la amistad. 


El relato de Alicia (Victoria Almeida), que cuenta en pasado su pasado, valga la redundancia, es intervenido por cuatro intérpretes que encarnan las voces y cuerpos de los personajes al que el propio relato de Alicia hace referencia: la madre, el padre, los amigos, los burlones, el que le gusta. Ellos cuatro son Pablo Fusco, Manu Fanego, Julián Lucero, Tincho Lups, gran parte del elenco de Los Bla Bla, conocidos por sus espectáculos llenos de humor e inteligencia escénica. El preciso manejo del tiempo, las miradas a público, el juego de repeticiones, las construcciones corporales y vocales para pasar de un personaje a otro y relacionarse con ella, con Alicia, desde un lugar tan lúdico a pesar de lo desgarrado que subyace en el relato, responde a la cita y el objetivo expresado por la directora: “seguir hablando sin dolernos”. La química del elenco, tanto de los integrantes de Los Bla Bla, como de Victoria Almeida con su presencia escénica y carisma, construyen un relato atrapante del que se quiere saber todo el tiempo más. 


La obra, a su vez, contiene una fuerte veta musical que le agrega dinamismo a la pieza (José Ocampo). Lo sonoro irrumpe a través de pistas grabadas que van marcando los actos en los que se divide la obra, así como momentos musicales ejecutados por los propios actores. 

Suenan reversiones y arreglos de canciones disco de fines de los ´70, Violeta Parra, Víctor Jara. Además, la obra cuenta con canciones originales compuestas por el elenco ya mencionado y José Ocampo.

 

La escenografía, a cargo de A77, es austera y funcional a los cambios de vestuario y de personaje que se producen a lo largo de la obra. Una estructura móvil de madera con la caricatura de Alicia, funciona como bambalina, como auto en el que se traslada la familia, como banco para sentarse. Recordando siempre la convención teatral, en los percheros se ven los vestuarios y las máscaras que serán usadas a lo largo de la obra. A destacar también el diseño lumínico lleno de colores (Jessica Tortul).


Música, calidad actoral, contacto con el público, aparición de personajes fantásticos, animales que hablan, construcción de paisajes sonoros y delirantes. Cuando una anécdota concluye no se sabe qué puede pasar, así de abierto y rico es el campo imaginativo que despierta la puesta y que mantiene al espectador activo y disponible para lo que vendrá. Carcajadas y exclamaciones de admiración se escuchan durante toda la obra. 


Una vez más resuenan las palabras de la directora citadas al comienzo. Por este carácter lúdico y dinámico, por los colores, por las canciones, por los personajes, sin dudas la puesta encuentra la forma de abordar las cicatrices indentitarias causadas por el horror, la violencia y el exilio “sin dolernos”. 


Este proyecto es realizado por la antena regional para las artes escénicas en América Latina Hispanoparlante (Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores, Ministerio de Cultura francés, Institut Français).

Alicia por el momento está todos los lunes a las 21hs en la Sala México, teatro Timbre 4 (México 3554)

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: Tibio, de Mariano Saba

¿Tibio o las astucias?


Fui a ver Tibio. Poderosa reunión de nombres para un domingo a la tarde en los albores de una primavera que coletea entre los árboles añejos de Villa Crespo, barrio en el que se encuentra la sala Moscú, alejada del ajetreo de las salas del Centro. 



Los nombres son tres: Miguel de Unamuno, Horacio Roca y Mariano Saba (en orden: el entrañable escritor español, el actor que actúa solito durante una hora y media, y el reconocido y prolífico dramaturgo que la escribió, doctor en Letras e investigador del Conicet, además).

Comencemos por Unamuno, entrañable, como dije, por varias razones para nosotros, argentinos, porque sus textos hasta hace poco circulaban con frecuencia en las escuelas secundarias (Abel Sánchez, Niebla, San Manuel Bueno, mártir) y su célebre Del sentimiento trágico de la vida, título que le grita a la mano que agarre el libro.

Rimbombante pero exacto, ese libro de 1913 revela en la palabra (poética) y en la filosofía la tensión que signa el drama de España, el vaivén entre restauración y república, que tiene uno de sus capítulos más amargos y concluyentes en la Guerra Civil (1936-1939). Tensión que encarnó Unamuno y vaivén con el que rodó también su conciencia histórica, en la originalidad creadora con la que comienza Tibio, la obra de Saba: la sentencia Creer es crear, que la excepcional filósofa andaluza María Zembrano encontró en la actitud creadora-poética con que asumió esa situación: “La fe no es creer en lo que no vimos, sino crear lo que no vemos”, saltar el encierro en el que la existencia se ahoga por la muerte, en el tiempo de una vida. Esta certeza Unamuno la recoge en la enorme tradición literaria española (a diferencia de Alemania o Francia, España es un país sin filósofos, por lo menos, hasta Ortega), de la cual emerge una nueva manera de pensar filosóficamente: la razón poética. Yendo a buscar en fuentes que se apartan del racionalismo platónico o alemán, Unamuno, como Zambrano, su discípula, escogen el conocimiento intuitivo de la poesía, sin pretender asir o apresar el sentido, abriéndose al “impacto brutal” del misterio. Entero.

La conciencia histórica de Unamuno se despierta un 21 de febrero de 1874 (tiene apenas 10 años), día en que explota sobre unos techos vecinos una bomba carlista, un episodio en la larga serie de sucesos que enfrentó a monárquicos y liberales, y que sumió a la Península en el tópico noventayochista del que participó Don Miguel, pero también Antonio Machado, el de las dos Españas: “la de charango y pandereta/cerrado y sacristía” y “(la) España que muere y (la) otra España que bosteza”, de las que el poeta andaluz espera “guarde Dios” a los españolitos recién nacidos porque “una de las dos Españas ha de helar(le) el corazón”. Este mismo asunto aparece en una de sus novelas más transitadas en nuestro país, Abel Sánchez, de 1917. Las dos Españas también tuvieron un capítulo económico: el del surgimiento de un industrialismo que empujó el desarrollo de un movimiento obrero de raíz anarquista y socialista, pero también el de una España rural y agrícola, organizada sobre relaciones muy desiguales entre latifundistas y campesinos, y que todavía en 1960 da motivo a una de las grandes novelas que aquí también vimos en cine con gran éxito: Los santos inocentes, de Miguel Delibes rodada por Mario Camus en 1984. 

Tibio retoma el terrible versículo del libro del Apocalipsis: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apoc. III, 15-16). En sus Diarios, Unamuno coloca a este registro el título de Fusión. Aquellos cuya costra es tan espesa que aparece fría, tienen comprimido dentro el natural calor del alma, y algún día buscando su natural salida se eleva y resquebraja la costra y la calienta y aun caldea. Pero aquellos en que el calor va muy poco a poco extendiéndose y mantiene la costra tibia, sin liquidarla, así viven años y años, sin que les caldee más que la muerte. Queda establecida, entonces, la existencia de este estado intermedio que Aristóteles caracteriza en la Metafísica cuando dos opuestos pertenecen al mismo género. Pero también nos alerta acerca de que la verdad y la falsedad pertenecen a géneros distintos: no hay un estado intermedio entre ambos, algo es falso o verdadero.

La perspectiva de Saba recoge el derrotero de un espíritu cuya temporalidad lo expone a una experiencia vital que bordea y pendula las opciones de su tiempo. En 1924 es expulsado de la Rectoría en Salamanca por la Dictadura de Primo de Rivera, se exilia en Paris hasta 1925 y recala en Hendaya, en la frontera del País Vasco Francés hasta su regreso a España en 1930, una vez caída la Dictadura. Se trata, aclaremos, de un destierro voluntario, porque antes de abandonar Fuerteventura en las Canarias había llegado a la isla el indulto del gobierno. 

A su regreso, concretamente, durante la Segunda República, como diputado de las Cortes Constituyentes en 1931, Unamuno traza un perfil de creciente autonomía, lo que le vale críticas que, incluso, le reprochan posturas antirrepublicanas, por ejemplo, en el asunto del castellano como idioma nacional. Esta independencia de criterio recibe también desaprobación desde diferentes sectores. Si bien se le reconoce su repudio al golpismo, también se le critica que es insuficiente. La política cultural del franquismo, condensada en el «Viva la muerte y mueran los intelectuales» de Millán-Astray, propagandista del régimen, y que tuvo un capítulo célebre en octubre de 1936 cuando protagonizaron un enfrentamiento en la Universidad de Salamanca y que concluyó con el cese de Unamuno como rector vitalicio por esa frase que se ha vuelto icónica: “Venceréis, pero no convenceréis”. 

 

Unamuno en un bachillerato porteño

Un profesor de Literatura española en un colegio nacional enseña a Unamuno, la literatura del autor español, cita a Calderón, recibe comentarios sobre el pueblo de Fuenteovejuna, la obra de Lope. Discute con sus alumnos, propone ensayos, les exige que no masquen chicle. Es correcto y apasionado, refrena sus excesos emotivos, entabla discusiones de pareceres con Sánchez (el mismo apellido que el Abel de la novela), tal vez su alumno más comprometido con la clase, con la materia y con su vida. Es quien lo cuestiona desde los bordes de lo real en un contexto que exige intervención sobre la realidad. 

La pregunta que abre la obra y que encarna el profesor es cómo se interviene a través del arte. Y el profesor parece decirnos que cualquier obra, aun cuando en apariencia no hable tan directamente de lo real, comunica algo, cuya referencia hace eco en la realidad de quien lee. En ese sentido, la autonomía del arte, se insinúa, es siempre relativa. Y esta parece ser la lectura que puede hacerse de Unamuno en relación con su tiempo.

Efectivamente, el conflicto de los años veinte o treinta que se desenrolla sobre Unamuno rebota o se actualiza por un principio de construcción narrativa, digamos, isomórfica: las disputas o los debates, internos y externos, que vive el profesor son una re-actualización del conflicto que evoca o enseña en sus clases sobre Unamuno. Sobre ese esquema de dramaturgia, Saba despliega algunos sucesos particularmente relevantes de don Miguel que abraza este profesor hijo de inmigrantes españoles, concretamente, de un padre al que evoca cantando la Internacional. 

Estamos en 1979, todavía la Dictadura argentina tiene un rostro feroz. Sánchez lo desafía a un duelo en el que le exige lecturas más coyunturales; el profesor se niega, da sus argumentos. Sánchez deja de asistir, se queda libre, ¿desaparece? El profesor es convocado a redactar las palabras alusivas del acto del 12 de Octubre, nunca las dirá, es censurado. Aun con la independencia de criterio y los abordajes extraviados de un joven que lo reta a “jugársela”, el profesor no puede leer su discurso. Pero también el profesor es quien desafía al alumno a empuñar la pluma. Le propone trabajar con Niebla (1914), la hermosa novela de Augusto Pérez, el personaje que se independiza de su autor y le confiesa que va a suicidarse por una frustración amorosa, a lo que el personaje (ficcional) Unamuno le contesta que no, como si fuera su marioneta, una criatura de ficción; pero Augusto también lo hace señalándole que Unamuno también lo es: de Dios. Estas oscilaciones, que desdoblan la aparente rigidez identitaria, también desarreglan vínculos fijos: profesor-alumno, padre-hijo, pasado-presente, Unamuno-profesor.

Clima y tiempo, considero, son los dos grandes rasgos que caracterizan el trabajo de Roca, actor de amplísima trayectoria e interpretación artesanal. La cadencia de su decir este largo texto en el contexto de una clase y bajo el artificio de la exposición didáctica, el manejo de los objetos que suenan con deleitable sonido (hojear los muchos libros, el ruido de la tiza en el pizarrón, los papeles de exámenes o listas que crujen) se alinean con la incomodidad siempre latente del hacerse comprender que exige toda clase, particularmente, tratándose de adolescentes. En este sentido, la obra de Saba es una invitación de particular relevancia para profesores, un reencuentro con la pasión pedagógica que puede despertar un autor, pero también con esos alumnos que se extrañan tanto desde que la escuela argentina corrió su foco del aprendizaje y lo puso en… ¡vaya a saber en qué! 

Ese conjunto de condicionantes Roca los aprovecha para ofrecer modulaciones materiales que oscilan entre la tristeza y el enojo, la euforia y la calma, el exceso y la mesura, un eco del Unamuno que presenta Saba y una respuesta posible ante el terror que circula por el aula y el país como ominosa coyuntura. 

 

Diego Di Vincenzo