Reseña: Nido de lagarto

En el teatro El Extranjero, todos los lunes a las 20:30 sucede “Nido de Lagarto”, de Franco Verdoia. 

Esos dos se aman en secreto desde hace cuarenta años. El tiempo pasa, la vida se arma a espaldas del deseo. El cuarto de un hotel de ruta, su nido y refugio;  un lagarto escondido, el único testigo de ese amor prohibido. ¿Habremos errado en la vida? La pregunta sin respuesta. Si el final llega, que sea juntos. 

La actuación de Silvina Sabater y Horacio Acosta logra encarnar la desesperación por poder ser. La urgencia de verse, pero siempre a escondidas, habita esos cuerpos en los que el tiempo va dejando huella. Hay momentos de gran intensidad emocional. El estar de ambos instala un tiempo en la sala que mantiene la atención de quienes observan. 

Mención especial a la escenografía. Los años también pasan a los objetos. El cuarto de hotel va despedazándose. El nido se vacía, sólo quedan ellos dos. 

“Nido de lagarto” sobre el amor, el tiempo y la vida.  Un tono melancólico atraviesa los momentos de mayor humor y fantasía, ahí está lo que se puede y lo que no. Las reflexiones trascienden la escena y flotan hacia la platea en la que, a su modo, cada quien resuena. 

“Nido de Lagarto”- Lunes 20:30hs – Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378).

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dramaturgia y Dirección: Franco VerdoiaActúanHoracio AcostaSilvina SabaterVestuario y diseño de escenografía: Cecilia ZuvialdePeluquería TeatralSoraya CeccherelliDiseño sonoro y música original: Ian ShifresDiseño De IluminaciónMatías López StordeurFranco VerdoiaAsistencia de direcciónMatías López StordeurDebora TorresProducción ejecutivaMatías López StordeurDebora Torres

 

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: Inés

Testigo y heredera del amor

Por Constanza Scioletti

A través de un dispositivo metateatral, la protagonista nos invita a acompañarla en la pregunta que motoriza toda la obra: ¿Quién es ella? A partir de este interrogante disparador que despliega múltiples reflexiones, Inés decide construir la respuesta reconstruyendo los recuerdos del vínculo de sus padres. Así, colocándose en el rol de testigo, nos relata los últimos años de vida de esa pareja y el modo en que el amor y la memoria fueron mutando con el tiempo.

La obra habla del acompañarse, de toda una vida compartida, pero también de cómo la historia en común no siempre es garantía para seguir juntos hasta el final. Expone la separación, pero una separación habitada por la distancia donde se siguen recordando, amando y queriendo. Inés nos ofrece, a través de sus propios ojos, el mapa del amor que aprendió de ellos.

La puesta en escena se apoya en una escenografía sutil y justa. Es un diseño que invita a habitar los distintos espacios del recuerdo y de aquella casa evocada. En ese marco, la dramaturgia también echa luz sobre una zona tan compleja como humana: el acompañamiento a nuestros padres en su última etapa vital, ese momento donde los roles se invierten y nos toca preguntarnos quién cuida a quién, y desde qué lugar de amor y ternura se sostiene ese cuidado.

Desde la dirección de actores, se destaca la acertada composición de los padres de Inés, interpretados por Luis Canduci y Elena Petraglia. A través de un ritmo pausado, orgánico y sin apuros, sumado a una economía gestual que acompaña de manera increíble al relato, los actores logran transmitir toda la verdad e historia de esta pareja.

Ficha Técnica:

Elenco:

Camila Mansilla

Elena Petraglia

Luis Canduci

Dirección:

Julio Chávez

Asistente Dirección:

Javier Roldan

Daniela Polieri

Producción:

Francisco Martínez Jones

Música:

Diego Vainer

Escenografía:

Ariel Vaccaro

Vestuario:

Barbara Marcilese

Luces:

Gonzalo Calcagno

Prensa:

Tommy Pashkus

  • Teatro: El Tinglado Teatro
  • Dirección del teatro: Mario Bravo 948, Palermo / Almagro, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
  • Días y horarios: Sábados a las 19:00 hs
  • Entradas: Se pueden adquirir de forma online a través de la plataforma Alternativa Teatral 

Reseña: Caricias

Por Constanza Scioletti

Caricias que duelen: la estética de la violencia.

La propuesta nos sumerge en una puesta en escena que expone la violencia, tanto física comosimbólica, en sus múltiples formatos. Es de esos teatros que incomodan, que hacen mover alespectador en su butaca, pero que gracias al inteligente contraste estético de su diseño (vestuario, iluminación y escenografía) genera una atracción magnética que nos impide quitar la mirada.

Estructuralmente, la obra opera como una mamushka dramática. Entre escena y escena, el espectador va desarmando las capas de los personajes: conocemos un fragmento de uno, la siguiente secuencia nos devela un detalle más de su historia, y el ciclo se repite con el siguiente. Con un trabajo actoral marcadamente coral, la puesta nos coloca de frente al conflicto, invitándonos a ser parte de los universos que nos muestran y acortando las distancias hasta transformarse casi en un espejo incómodo de lo que sucede en escena.

Es una obra donde el texto no tendría el mismo peso sin el entramado de la puesta en escena; la combinación de los elementos expresivos acompaña y potencia la interpretación del elenco, haciéndola resaltar. En este sentido, la propuesta lumínica da cátedra de cómo la luz construye espacio y relato: la habilidad para delimitar un cubo negro en el centro de la escena focaliza toda la acción y encierra la violencia en un marco milimétrico.

Este riguroso diseño se complementa con una escenografía versátil que, desde una fingida simpleza, logra configurar todas las microhistorias, adecuándose con precisión a cada personaje y a lo que se cuenta. En definitiva, un universo espectacular donde la crudeza del contenido encuentra su contrapeso perfecto en la sofisticación de la forma.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Autor: Sergi Belbel

Versión: Andrés Bazzalo

Elenco por orden de aparición: Julián Chertkoff, Poppy Murray, Adriana Dicaprio, Paula Rubinsztein, Jorge Prado, Joaquín Sequeira Vega, Martín Dodera, Mariana Cinat, Daniel Alvaredo, Felipe Mariuzzi y Silvia Kalfaian.

Diseño de vestuario: Adriana Dicaprio

Diseño de escenografía: Alejandro Mateo  

Diseño de luces: Soledad Ianni

Foto: Diego Astarita/AFS

Gráfica: Camilo Lowy

CM: Mutar Agencia Digital

Prensa: Natalia Bocca

Asistencia de dirección: Bris Hunglinger

Producción ejecutiva: Poppy Murray

Dirección general: Andrés Bazzalo

Duración: 80 minutos

EL PORTÓN DE SÁNCHEZ

Sánchez de Bustamante 1034 – Capital Federal – Buenos Aires – Argentina

Teléfono: 7528-8019

Web: http://www.elportondesanchez.com.ar/

Entradas: $ 20.000 – en boletería del teatro o por Alternativa Teatral – Link:

Entradas para Caricias en EL PORTON DE SANCHEZ – Alternativa Teatral

Funciones: Domingos 20:00 horas – Del 03/05/2026 al  28/06/2026

Reseña: Chau Misterix

Obra del ciclo «Los que vienen» en Andamio 90

Reseña:
Una obra cómica en todo el sentido de la palabra, divertida y nostálgica, habla del momento bisagra donde dejamos de ser niños y empezamos a ser adolescentes.

Buenos Aires, año 1958. Un día de carnaval. Rubén Petric es un niño de diez años que sueña, imagina y juega a ser Misterix, el poderoso superhéroe del comic. Sus misiones son múltiples: combatir al enemigo fatal -su maestra particular-; ir al baile del club con pantalones largos y demostrarle a Miriam, la linda del barrio, su destreza en la danza; ingresar al mundo erótico del cine con Marilyn Monroe y Gina Lollobrigida; vengarse de las burlas de los chicos del barrio -Chiche y Titi-; vengarse también de su madre por mandarlo disfrazado de gaitero asturiano al baile del club… La fantasía, pues, viene a reparar la realidad insoportable de ese niño de pantalones cortos que tambalea como un funámbulo en el umbral de lo incierto: el despertar sexual, la muerte de la infancia, el inminente «Chau».

Actuaciones de un muy buen nivel, un elenco que transmite dinamismo sin perder lo que están contando. La puesta en escena es funcional y sencilla; eso no la vuelve menos compleja. El uso de las luces destaca durante toda la obra. Los vestuarios juegan un rol muy importante al transmitirnos exactamente lo que nos quieren hacer creer: “niños en 1958”. Una mirada dulce y nostálgica a la niñez y adolescencia, ideal para reírse y disfrutar de una obra tan cálida y de calidad.

Escribió Felipe Ginevra

Reseña: Cuando el chajá canta las horas


por Damián Faccini

La obra se presenta como un ejercicio de síntesis escénica que, con recursos mínimos pero cuidadosamente seleccionados, logra trasladar al espectador a la vida de campo del pueblo argentino. La iluminación, precisa y evocadora, junto con la guitarra en vivo, construyen un paisaje sonoro y visual que, sin artificios, transmite la esencia de lo rural. La puesta en general se distingue por su eficacia: cada elemento está al servicio de la atmósfera y nunca en exceso.


Las actuaciones son otro de los pilares fundamentales. Cada intérprete brilla con luz propia, aportando matices que vuelven creíble una historia que, en principio, podría resultarnos ajena, sobre todo a quienes padecemos la grasa de las capitales. Esa capacidad de individualidad dentro de un relato colectivo es lo que otorga densidad dramática y permite que el público se reconozca en emociones universales.
El enfoque contemporáneo sobre la problemática del patriarcado y la renuncia a los deseos en pos de la estabilidad aporta una lectura actual y necesaria. La obra no se limita a narrar un conflicto personal, sino que lo inscribe en un marco social que interpela directamente al espectador. El resultado es un discurso que combina lo íntimo con lo político, sin perder coherencia.


Finalmente, el ambiente de opresión que atraviesa toda la pieza se convierte en el hilo conductor. Esa sensación constante de asfixia, de límites impuestos, se percibe tanto en la dramaturgia como en la puesta, generando una tensión sostenida que mantiene al público en alerta.


Teatro que incomoda, que obliga a reflexionar, y que encuentra en su austeridad formal, la fuerza de su mensaje.

@pablitolancone
@cuandoelchajacanta
@julidemoura
@mauriciomendez_
@pailamanpieretti_
@ruedamariel
@facundoaltonaga
@merceditaselordi

Reseña: Todo lo puede

Los sábados a las 21:30hs en el Teatro El Popular sucede “Todo lo puede”, la obra escrita y actuada por Milton Novo bajo la dirección de Octo Parodi.

Un actor encarna las anotaciones de su padre sobre el grupo de teatro infantil que lo vio nacer y del que, más adelante, ambos fueron parte. Anotar durante años cada ensayo, cada función, cada discusión, ¿para qué? Quién sabe. Quizás un regalo para viajar en el tiempo; quizás para no dejar que la memoria amiga y traicionera se olvide de tanto tanto; quizás porque escribir es una

forma de existir. Este actor (alguna vez niño, ahora adulto) revisa, revive, opina sobre lo escrito, fantasea con lo que no vivió, recuerda lo que puede, nos regala un pedazo de su historia que habla un poco de él, un poco de todos.

“Todo lo puede” es un unipersonal donde realidad y ficción se mezclan. Milton Novo se transforma en cuerpo y voz: es él de chico, es todos esos otros que no están, es su padre, es él de más grande, es él ahora, hoy. Pero la obra va más allá, incluye como actores y actrices al público.Milton camina por entre las butacas que forman una pasarela donde se sientan desconocidos que se miran como en un espejo roto. El actor los necesita, pide ayuda, “¿alguien hace de mi hermana?”, “¿alguien sostiene esta linterna?”, “¿alguien?”. El juego se instala en la sala, hay quienes quieren participar, hay quienes no tienen ganas y saben que no hay problema, habrá otro con ansias de probar la escena.

Ningún objeto sobra, ningún objeto falta, lo mismo con las luces, lo mismo con la música. El pasado guardado en las anotaciones aparece mezclado con la fantasía teatrera de quien lo invoca y encarna. La obra respira, fluye, invita. “Todo lo puede” como biografía, en parte; como manifiesto, también; como modo de vivir el teatro y que el teatro viva; como ritual que (nos) convoca y conmueve; como trabajo en acción de un equipo sensible y criterioso en todas las áreas que implican una obra.

Porque no habría forma de hacerlo distinto, porque así se nace, así se hace, así se quiere. Porque en los sueños del pasado, un adulto se encuentra y le dice al niño que fue, “¡Vos andá!”. Porque en el teatro todo se puede, porque el teatro “todo lo puede”.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dirección: Octo Parodi/ Dramaturgia y actuación: Milton Novo/ Escenografía: Agustina Bayon/

Diseño De Iluminación: Guillermo Parodi/ Diseño gráfico: Eugenia Bianca Ghiselli/ Asistencia

de dirección: Juana Barbosa/ Producción: Roxana Diaz/

“Todo lo puede”- Sábados 21:30hs- TEATRO EL POPULAR (Chile 2080)

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: Anastasia, el musical.

La leyenda de Anastasia Romanov, la cuarta hija del Nicolás II de Rusia y de Alejandra Fiódorovna, al día de hoy sigue siendo una de las historias más intrigantes de comienzos del siglo XX. La posibilidad de que la joven Anastasia, de apenas 17 años, haya sobrevivido a la masacre que puso fin al linaje Romanov en medio de la Revolución Bolchevique y la instalación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, es un misterio que jamás será resuelto, sobre todo por la cantidad de mujeres impostoras que se dieron a conocer en las décadas siguientes.

Fox Animation Studios estrenó en 1997 la película Anastasia. En su versión original, Meg Ryan daba voz a la duquesa y, en su doblaje latino, la gran Thalía. De hecho, el público argentino recuerda y atesora la canción “Una vez en diciembre” en la voz de la mexicana.

Esta canción es el leitmotiv de la superproducción estrenada este mes en el Teatro Astral: Anastasia, el musical, adaptación de la obra de Broadway escrita por el afamado Terrence McNally, ganador de cuatro premios Tony, con música y letras de la premiada dupla conformada por Stephen Flaherty y Lynn Ahrens.

Marcelo Rosa es el encargado de llevar esta producción al escenario del Astral. Deslumbra e impacta cómo dirige y sincroniza una obra de más de dos horas cargada de emoción, suspenso, drama y momentos tan intensos que harán llorar y cantar al público porteño.

La talentosísima joven actriz Minerva Casero interpreta a Anastasia adulta. Su presencia en escena generó más de diez aplausos espontáneos del público. Su belleza, su maravillosa voz y su destreza escénica reconfirman que es una de las mejores actrices de comedia musical del país. Junto a ella también destaca el mendocino Iñaki Aldao, interpretando a Dimitri, interés amoroso de la protagonista; la dupla transmite una química apabullante.

El veterano actor Pichu Straneo interpreta a Vlad, quizá el personaje más jocoso del musical. Todos los actores, tanto secundarios como terciarios, ejecutan de manera prolija la coreografía de Alejandro Ibarra, siendo el vals ruso la danza más utilizada, junto con fragmentos de la tradicional Barynya.

La escenografía utiliza las proyecciones originales del musical de Broadway, creadas por el estadounidense Aaron Rhyne. Por su parte, Stella Maris Muller está a cargo del vestuario del show. La diseñadora trabajó junto a más de treinta sastres del Teatro Colón y del Teatro Argentino de La Plata para crear los más de 150 cambios de vestuario que se utilizan durante la obra.

“Anastasia, el musical” nos transporta a Broadway sin necesidad de salir de Buenos Aires. Una obra imponente destinada no solo a las familias, sino también a todos aquellos que desean una nueva oportunidad, recuperar aquello que les fue arrebatado y reencontrarse con sus sueños. Una superproducción que no tiene nada que envidiarle a la original.

Agradecemos a Marcelo Boccia y a BMZ Comunicaciones por la oportunidad.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Funciones:

Miércoles 20:00

Sábados 15:30 h

Domingos 16:00 h

Teatro Astral, Av. Corrientes 1639, CABA

Entradas en Venta en la boletería del teatro y en Plateanet

@anastasiaelmusical

Reseña: Silvia

La tragicomedia »Silvia» llega a Buenos Aires luego de su éxito en Barcelona

Los reproches y las emociones se encienden cuando las familias deben convivir en contextos de migración. Nadie conoce realmente a otro hasta que la convivencia y el desarraigo dejan marcas. La nueva obra de Nelson Valente explora las dinámicas de una familia argentina y sus grietas, en un tono de comedia dramática sostenido por un elenco comprometido.

“Silvia, una mujer de 70 años, vuela con su hijo desde Buenos Aires hasta Málaga para reunirse con su hija mayor y su yerno. El pretexto del viaje es esparcir las cenizas de Rodolfo, el padre de la familia. Pero detrás del dolor por la pérdida se esconden otros motivos, que solo ella conoce”.

Esa es la premisa de Silvia, escrita y dirigida por Valente. Luego de su éxito en Barcelona, la producción argentina inicia una gira y tendrá funciones especiales los lunes de mayo (hasta el 18) en Dumont 4040.

Gabriel Beck, Mayra Homar, Julián Ponce Campos y Lide Uranga encabezan un elenco intergeneracional que sabe manejar los picos de tensión y las chispas de humor de una obra que destapa secretos familiares. Los ochenta minutos pasan volando gracias a la agilidad del guión y al compromiso de los actores. Es una montaña rusa de emociones y talento bien argentino.

La escenografía de Mariana Tirantte recrea con precisión el living de un microdepartamento español. Los detalles importan y cada recurso escénico tiene una función; nada está allí porque sí.

Silvia no es solo la historia de una madre enfrentada a la inmigración y a la viudez. También habla de las familias disfuncionales, de las tensiones imposibles de ocultar y de la necesidad de empezar de nuevo, incluso cuando la edad parece jugar en contra. Un retrato de la sociedad argentina en España y de todo aquello que permanece sin resolverse entre cuatro paredes.

Silvia puede verse este 11 y 18 de mayo en Dumont 4040.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires

Por Micaela Steinbach

De miércoles a domingos en la Martín Coronado sucede “Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”, la superproducción protagonizada por Elena Roger con música original de Charly García. 

 

 

1806. Los ingleses invaden Buenos Aires. Los sucesos que rodearon ese hito de nuestra historia son narrados a partir de la figura de Cassandra: una mujer escondida en los trajes de farolero. Ella y el pueblo resisten, luchan, logran la retirada extranjera. 

 

La obra plantea todo un desafío: narrar a través de 55 canciones de Charly García. Los parlamentos hablados son casi nulos. “Invasiones I” basa su dramaturgia en la combinación de los reconocidos temas del rock nacional que, por momentos mantienen su letra original y por otros, la acomodan a las exigencias de la trama. 

 

La reconocida Elena Roger (Cassandra) y un elenco de 30 intérpretes ocupan el escenario con gran desempeño en canto y baile. La banda en vivo dialoga con la escena al servicio de la historia contada. La superproducción cuenta con un despliegue escenotécnico que, junto al mundo sonoro y a las interpretaciones, crean momentos de gran belleza. 

 

“Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires” impacta. Lo coreográfico y lo musical son los protagonistas de la obra. Una fiesta para los fanáticos de Charly y para los que no. Quienes asisten, van acumulando una energía que sólo puede terminar en aplausos y baile sobre el final, cuando luego del saludo, la banda regala un bis y se despide. “Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”, una apuesta por contar la resistencia desde el rock.

“Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”- Miércoles a Sábados, 20:30hs/ Domingos, 19:30hs- Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530)

Reseña: Prohibido matarse


Por Damián Faccini

La obra se atreve a ingresar en uno de los territorios más complejos del arte escénico —la muerte— y lo hace desde un lugar inesperadamente luminoso. Lejos de la solemnidad o del dramatismo convencional, propone una mirada sensible, extrañamente esperanzadora, donde el final no aparece como clausura sino como transformación. Esa decisión conceptual atraviesa toda la experiencia teatral y le otorga una identidad singular: la obra conmueve no por el golpe emocional directo, sino por la delicadeza con la que invita a pensar la finitud.


Uno de los hallazgos más interesantes reside en el modo en que trabaja la ruptura de la cuarta pared. Los personajes parecen conscientes de su propia condición escénica y convierten al espectador en parte activa de un mecanismo teatral que se repliega sobre sí mismo. La idea de una obra dentro de otra obra no funciona aquí como mero artificio intelectual, sino como un juego filosófico y poético que coquetea con la noción de infinito. El teatro se mira a sí mismo, se desarma y vuelve a construirse frente al público, generando una experiencia tan inquietante como fascinante.


La puesta en escena acompaña con notable coherencia esa propuesta conceptual. Hay una búsqueda estética claramente vanguardista, aunque nunca impostada. La sutileza domina cada decisión visual: nada parece excesivo y, sin embargo, todo deja huella. El trabajo de luces y sonido resulta especialmente destacable por su precisión atmosférica, construyendo climas que expanden el universo emocional de la obra sin subrayarlo. A esto se suma la presencia de música en vivo, utilizada con inteligencia y sensibilidad, no como ornamento sino como un lenguaje dramático más, capaz de dialogar con los silencios y tensiones del escenario.
En cuanto a las interpretaciones, el elenco se muestra sólidamente equilibrado. No hay individualidades que busquen imponerse por encima del conjunto: cada intérprete parece comprender con exactitud el tono y la lógica interna de la obra. Esa armonía actoral potencia la sensación de estar frente a una creación coral, donde todos los elementos —actuación, dirección, música y puesta— responden a una misma respiración artística.


Más que ofrecer respuestas, la obra propone una experiencia. Una experiencia teatral contemporánea, inteligente y profundamente humana, que se anima a pensar la muerte no como ausencia, sino como continuidad posible dentro del infinito juego de la escena.

DOMINGOS A LAS 20 HORAS

Teatro Armenia – Armenia 1366

Entrada general $25.000

Estudiantes y jubilados $20.000

Promoción: 4 entradas por $80.000

En venta por Alternativa Teatral