La Butaca Web. El sitio de difusión de arte y cultura de Buenos Aires y España Reseñas, noticias, críticas en video y mucho más. Visitanos en www.labutacaweb.com ó en alguna de nuestras plataformas. Contacto labutacawebar@gmail.com
Luego de una primera noche cargada de emoción, risas y el reencuentro con su público, Midachi confirmó que su despedida de los escenarios continúa creciendo: el trío integrado por Miguel del Sel, Dady Brieva y Chino Volpato suma una sexta función en la Ciudad de Buenos Aires.
La nueva presentación será el domingo 26 de septiembre a las 20:30 hs. en el Teatro Gran Rex, y se incorpora a una serie de funciones que ya viene convocando a miles de personas para celebrar el regreso de uno de los grupos más emblemáticos del humor argentino.
Con una propuesta que recupera la esencia que convirtió al grupo en un fenómeno popular, Miguel, Dady y Chino volvieron a compartir escenario para recorrer personajes, sketches y momentos inolvidables de una carrera que marcó a generaciones.
MIDACHI VUELVE
Porque hay historias que no cierran solas. Porque hay risas que todavía resuenan en la memoria de la gente y merecen un último abrazo.
Gracias con el cuerpo entero. Con la risa. Con la música. Con el silencio final…
En 1968, el director chileno Alejandro Jodorowsky, uno de los grandes referentes del surrealismo en el cine, estrenó Fando y Lis, una película basada en la obra homónima del dramaturgo español Fernando Arrabal. A través de un universo absurdo y devastado, la historia explora la violencia, el egocentrismo y las complejas relaciones humanas.
La semana pasada asistí a la penúltima función de Fando y Lis, la nueva obra de Emmanuel Maximiliano, una adaptación tanto de la historia de Arrabal como de la película de Jodorowsky. Dirigida y protagonizada por el propio Emmanuel, la puesta nos transporta a un mundo devastado: Fando empuja el carro en el que viaja Lis, su compañera paralítica. Juntos avanzan hacia Tar, una ciudad que promete una vida mejor, pero que nunca termina de aparecer.
Durante el viaje, la relación entre ambos revela una dinámica atravesada por el amor, la dependencia, la humillación y la violencia. El elenco está encabezado por Pepe Barón, Lucía Cordeiro, Diego Jozami, Pablito Lancone y Kevin Jonathan Vainer: un grupo de jóvenes actores comprometidos con una obra difícil, en la que lo único surrealista es el entorno y la manera en que este afecta a los personajes. Porque lo verdaderamente real y tangible es la violencia; aquella que ocurre en privado y que, muchas veces, preferimos ignorar.
Emmanuel Maximiliano parece tener una particular fascinación por los personajes introspectivos, melancólicos y oscuros. Aquí interpreta a un personaje complejo, que transita entre lo encantador y lo manipulador, entre la fragilidad, la inestabilidad y la violencia.
Lucía Cordeiro está sublime. A pesar de permanecer gran parte de la obra postrada en el suelo, su interpretación nunca se limita al movimiento físico: es a través de los gestos, la mirada y las emociones que construye a Lis. Es un personaje que sufre y conmueve, una víctima que desea escapar de su yugo, pero que también parece atrapada en un ciclo del que no puede salir, hasta que su cuerpo ya no puede resistir más.
Fando y Lis no es una obra fácil, especialmente para quienes buscan una comedia de pareja, situaciones cotidianas muy porteñas o secretos destinados a provocar risas. Es una experiencia tensa, oscura e incómoda, capaz de despertar emociones muy diferentes. Porque el teatro no está hecho únicamente para entretenernos o hacernos reír: también puede incomodarnos, confrontarnos y obligarnos a reflexionar.
Fando y Lis se presenta los viernes a las 22:30 en El Excéntrico de la 18.
Tuvimos el gusto de ser invitados y asistir a la obra “Luces en el espejo – Última función”, en Teatro Beckett, ubicado en el circuito teatral del barrio de Almagro. Unipersonal escrito e interpretado por Rodrigo Mauregui y dirigido por Osvaldo Peluffo, que narra los pensamientos, la psicología, las circunstancias de un actor con una vida dedicada al estrellato que aún no llega y el tiempo como condicionante en ese sueño de realización o autorrealización.
Entre sombras psicológicas, el actor dialoga con sus pensamientos, su pasado, su futuro. Su manager dejándole “mensajes de voz” de que no ha sido seleccionado en los castings. Se arrastra cada cierta cantidad de tiempo en busca de sus “pastillas”. Personifica de manera muy valiente la figura de su padre, de su madre, cada uno con sus limitaciones y condicionantes severos para él. La temática parental es algo clásico, puede que no sea lo más original pero sigue siendo un ineludible necesario, y requiere riesgo y transparencia que aquí en “Luces en el espejo” estuvo.
La escenografía, como de un camarín o habitación con rincón para maquillarse y mirarse al espejo. La escena inicia con un humo muy equilibrado con el espacio y el tiempo, y a partir de ahí emerge la figura de Rodrigo Mauregui, quien supo llevar muy bien la obra a nivel expresivo, corporal y de voz en el escenario. Dando lugar también a personajes de películas de culto como Taxi Driver, Chaplin, La naranja mecánica y otras personificaciones como la de un fascista y la de un bailarín clásico que baila Tchaikovsky. Puede que ciertos personajes ya se hayan explotado mucho, pero funcionan bien como arquetipos que todos reconocemos y que surgen probablemente desde la búsqueda y la intimidad con la que se construyó la obra.
“Luces en el espejo” es una obra de teatro que explora lo psicológico y lo social; es crítica, sincera y creo que es reflejo de Rodrigo Mauregui, un artista y emprendedor comprometido con el arte, la vida y la reflexión. Alguien que llevó la idea y el papel a la función y le puso el cuerpo, eso ya es todo un evento, sumado a que es una obra sincera, profesional y sin pretensiones ni aspiraciones de más. ¡Se disfrutó y se recomienda!
Tuvimos el gusto de ser invitados y asistir al estreno de Lucio y yo en el Centro Cultural de la Cooperación, la nueva obra escrita y dirigida por José María Muscari, que nos relata la historia real del proceso de adopción de Lucio Muscari, su hijo correntino que buscaba familia desde un hogar en Corrientes capital. Actúan Esteban Pérez y Máximo Meyer, producción general de Paola Luttini.
Sobre Av. Corrientes, el Centro Cultural de la Cooperación en su planta baja cuenta con un café y librería, se respira un ambiente inspirador de arte y letras. Al dirigirnos por la escalera, resulta imposible no detener la mirada en El Taller, el imponente acrílico de 2,30m x 3m realizado por Carlos Alonso en 2022. Nuestra cita era en la Sala Solidaridad, ubicada en el segundo piso. En el hall de la sala pudimos vivir una muy buena previa, que contó con diferentes medios de televisión, prensa y personalidades del medio como Fabiana García Lago, Adabel Guerrero, Olivia Viggiano, Patricia Palmer, Rochi Igarzábal, Juan Gil Navarro, entre otros. Un clima de mucha expectativa previa a una función a sala llena.
La escenografía de un lujoso living comedor, fue suficiente para relatar toda la emotiva historia, complementada con pantalla de fondo que reproducía videos y palabras que enriquecieron la narración. Pudimos ser partícipes del testimonio interpretado con gran actuación de Esteban Pérez y Máximo Meyer.
El deseo de ser padre, el deseo de ser hijo, la convivencia y los desafíos de dos caminos que se cruzaron en esta hermosa historia. De puertas abiertas a sus sentimientos, intimidad y alma, junto a su hijo Lucio quién además de transformar la vida de José, colaboró en el guión y tiene un camino propio acompañado de gran manera por su padre.
Del gran artista y personalidad José Muscari, Lucio y yo es una obra artística y sincera, con pretensiones únicamente humanas y del alma, con gran producción y que nos invita a la reflexión sobre los vínculos y la adopción. Se felicita mucho, se disfrutó y se recomienda!
Las funciones son viernes y sábados 21.30hs, en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.
Integrado por Miguel del Sel, Dady Brieva y Chino Volpato, el trío se presentará en el Teatro Gran Rex los días 27, 28, 29 y 30 de agosto de 2026, en una serie de funciones que prometen emoción, risas y celebración.
Entradas a la ventadesde lunes 22 de diciembre a las 12h. del mediodia en www.tuentrada.com y en boletería del teatro.
Nacidos en Santa Fe, Midachi trascendió generaciones con un humor popular, cercano y profundamente identificado con la cultura argentina. A lo largo de su trayectoria, conquistaron teatros, estadios y pantallas, batiendo récords de convocatoria y convirtiéndose en un clásico indiscutido del entretenimiento nacional.
Estos shows en el Gran Rex marcarán el reencuentro final con su público, recorriendo los personajes, sketchs y momentos más emblemáticos de una carrera que dejó huella en la historia del humor argentino.
MIDACHI VUELVE. Porque hay historias que no cierran solas. Porque hay risas que todavía resuenan en la memoria de la gente y merecen un último abrazo. Gracias con el cuerpo entero. Con la risa. Con la música. Con el silencio final… Uuaaaaa, qué formal… jajaja. MIDACHI VUELVE… ¡PORQUE SÍ!
El próximo 3 de septiembre llega al Teatro Liceouna nueva versión de «La Ratonera», el clásico de Agatha Christie que se convirtió en el policial teatral más famoso de todos los tiempos. Con funciones de miércoles a domingo, la obra reúne a un destacado elenco integrado por Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, con la participación especial de Betiana Blum.
Con dirección y versión de Manuel González Gil, música original de Martín Bianchedi y una impactante propuesta escenográfica que recrea con gran detalle la atmósfera opresiva del hostal Monkswell, esta puesta renueva el espíritu de la obra acercándola al espectador de hoy, con personajes más humanos, diálogos de gran fluidez, humor sutil y un ritmo cinematográfico que potencia el suspenso sin revelar jamás el gran secreto que convirtió a La Ratonera en un fenómeno teatral sin precedentes.
Sinopsis
Una intensa nevada deja aislado al recientemente inaugurado hostal Monkswell, donde un grupo de desconocidos queda atrapado sin posibilidad de abandonar el lugar.
Mientras los huéspedes intentan convivir en medio de las primeras tensiones, la noticia de un crimen ocurrido en Londres altera la tranquilidad del refugio. Poco después llega un joven sargento de policía con una inquietante advertencia: el asesinato podría estar relacionado con uno de los presentes y todo indica que habrá una nueva víctima.
La desconfianza comienza a instalarse entre los ocupantes del hostal. Cada uno parece ocultar algo, todos tienen zonas oscuras en su pasado y nadie resulta exactamente quien dice ser. Cuando el crimen finalmente golpea dentro de la casa, el encierro se convierte en una auténtica trampa donde cualquiera puede ser el asesino… o la próxima víctima.
Con una combinación perfecta de suspenso, humor, falsas pistas y giros inesperados, «La Ratonera» vuelve a demostrar por qué sigue cautivando a millones de espectadores en todo el mundo y continúa siendo una experiencia teatral imperdible.
Una producción de Faroni Producciones, Juan Manuel Caballé y Tomás Rottemberg.
Londres, Fleet Street, lugar lúgubre y pestilente, nos presenta la historia de Sweeney Todd (identidad asumida por Benjamin Barker al regresar de su exilio). Un barbero —no cualquier barbero, el barbero más cruel que alguna vez pisó el teatro— que, luego de fugarse de prisión y con el objetivo de rescatar a su hija del demonio del Juez Turpin que la había secuestrado, emprende junto a la dueña de un comercio de “pasteles de carne”, la ingeniosa Mrs. Lovett, un plan para vivir hasta lograr esta hazaña. Este plan se ve varias veces puesto en jaque por el terrible accionar de los protagonistas en una trama donde el horror convive con la ironía.
La puesta en escena de este musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler es solo comparable con el desbordante talento que el elenco entero mantuvo a lo largo de dos horas y media. Es una obra icónica llena de humor negro, venganza y pasión. Destaco enormemente el diseño de iluminación, que logra generar un ambiente atrapante donde te sentís dentro de la historia, acompañando de gran manera a la coreografía de Pamela Peker, que es sin lugar a dudas la estrella de esta puesta dirigida por Marcelo Rosa. Es una propuesta muy recomendable para apasionados del teatro musical.
Distingo fuertemente la calidad vocal que mantiene el elenco bajo la dirección de César Tello, una maravilla técnica llevada a una interpretación excelentemente lograda. Emmanuel Degracia, en su rol protagónico, logró una fuerte apropiación del personaje, llevándolo con gracia durante toda la puesta. Pero, sin lugar a dudas, tengo que hacer mención de Anabella Boron, quien hace el papel de Mrs. Lovett; es un deleite ver su talento al servicio de la pasión. Con una interpretación que se llevó todas las palmas del teatro en cada oportunidad, un registro vocal admirable y una actuación tan desarrollada, esta actriz logra estar a la altura, y más, de semejante personaje.
Obra muy recomendable, una icónica adaptación en el Teatro Santa María.
FICHA TÉCNICA
ELENCO: Sweeney Todd: Emmanuel Degracia Mrs. Lovett: Anabella Boron Anthony Hope: Tomás Vila Johanna Barker: Lucia Louzan Juez Turpin: Alfredo Alesandro Beadle Bamford: Mario Angelome Adolfo Pirelli: Agustín Iannone Tobias Ragg: Nacho Batti Lucy Barker / Mendiga: Aimara Vázquez
ENSAMBLE: Marian Lorena Vázquez José Fiz Lucia Ingol Chiara Rodó Hernán Cáceres Camila Schuale Santiago Sastre
Música y letras: Stephen Sondheim
Libro: Hugh Wheeler
Basado en la adaptación de: Christopher Bond
Producción original de Broadway:Richard Barr, Charles Woodward, Robert Fryer, Mary Lea Johnson y Martin Richards, en asociación con Dean y Judy Manos
Dirección general: Marcelo Rosa
Dirección musical y vocal: César Tello
Coreografías: Pamela Peker
Producción general: Velka Producciones
Prensa: Kevin Melgar
GRAN ESTRENO SÁBADO 15 DE AGOSTO – 20:30 HS TEATRO SANTA MARÍA
Caminito no era la explosión de colores y selfies que es hoy. Era un lugar hostil, sin servicios públicos, donde cada mes miles de inmigrantes provenientes de Europa y Medio Oriente desembarcaron en busca de un futuro mejor. Entre el choque de culturas, las diferencias lingüísticas y las pasiones del barrio nacieron el tango, el cocoliche, el mito del más guapo y la figura del malevo.
¿Y si tomáramos una máquina del tiempo rumbo a la La Boca de comienzos del siglo XX?
«En el corazón de La Boca de principios del siglo XX, Rosarito y Aurelio se sitúa en los años en que se construye el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda. A través del lenguaje del sainete porteño, con humor, música y elementos grotescos, la obra transcurre en un café de camareras donde se entrelazan historias de amor, deseo, trabajo y desigualdad». Así se presenta Rosarito y Aurelio, la nueva comedia de Maggi Persíncola.
Con un elenco integrado por actores de distintas generaciones. Carmen Alzogaray, Roberto Bascoy, Fernando Broussalis, Catalina Díaz, Bea Echarri, Yiyo Giménez, Sandra Nogueras, Emma Piaggio y Nacho Soto; los intérpretes transmiten una energía unísona, desbordante y encantadora. Inspirada en el burlesque, el clown y el teatro musical, la obra presenta a sus personajes de la mano de un animador que, entre interacciones cargadas de humor físico y exageraciones, da paso a tangos, milongas y, por qué no, a un cabaret.
La escenografía apuesta por una artesanía simple pero efectiva. El uso de maquetas para representar la construcción del Puente Transbordador resulta tan ingenioso como funcional. Al frente se alza un telón, una barra recrea el ambiente de una antigua taberna y, en un rincón, una entrañable banda de cartón acompaña la acción desde un piano.
Maggi Persíncola escribe con absoluta libertad una obra que recupera el humor políticamente incorrecto y el lenguaje de otra época, cuando el cocoliche era moneda corriente en el sur de Buenos Aires y las normas sociales eran muy distintas de las actuales. Rosarito y Aureliocumple con creces lo que promete: hacer reír al público y, de paso, invitarlo a bailar. Es una propuesta que conecta con el pasado porteño y, al mismo tiempo, con la necesidad contemporánea de encontrar un respiro frente al drama cotidiano.
Rosarito y Aurelio está disponible los sábados de agosto a las 21:30 en Machado Teatro.
En 1990 se estrenó la adaptación cinematográfica de Misery, el clásico de Stephen King publicado en 1987. Todos recordamos a Kathy Bates interpretando a Annie Wilkes, una mujer trastornada, obsesiva y peligrosa. Gracias a ese papel, Bates obtuvo el primer y único Premio Óscar de su carrera. Y, cuando se habla de Misery, es imposible no recordar la inolvidable escena de la maza.
Desde Broadway llega a la calle Corrientes una nueva adaptación teatral de Misery, una producción que busca dejar boquiabierto al público porteño y mantenerlo al borde de la butaca.
Con texto original de William Goldman, la obra ya había tenido una versión argentina en 1999, protagonizada por Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo, también bajo la dirección de Manuel González Gil, en el Teatro Metropolitan. Más de dos décadas después, González Gil vuelve a asumir el desafío con una nueva dupla protagónica y una puesta actualizada, que profundiza el terror psicológico y el enfermizo vínculo entre la admiración y el poder. El director apuesta por una versión más arriesgada, directa y cruda, mucho más cercana al espíritu de la novela y, por extensión, de la película.
La historia sigue a Paul Sheldon, un escritor que intenta dejar atrás el éxito comercial de una popular saga romántica para comenzar una etapa más ambiciosa de su carrera. Tras sufrir un accidente automovilístico, es rescatado por Annie Wilkes, una enfermera solitaria que se presenta como su «fan número uno». Lo que comienza como un acto de salvación pronto se convierte en una pesadilla cuando Paul descubre que está prisionero de una mujer obsesiva, dispuesta a todo para obligarlo a devolverle la vida a su personaje favorito.
Julia Calvo está, sencillamente, fuera de este mundo. Su interpretación es histriónica, impredecible y de una personalidad tan errática como compulsiva. Desde su primera aparición demuestra que comprendió a la perfección la complejidad del personaje, disfrazando la aparente dulzura de Annie con una oscuridad profundamente perturbadora. Sus estallidos dramáticos son impactantes y logra transmitir con absoluta convicción la inestabilidad mental de Annie Wilkes.
Por su parte, Juan Gil Navarro ofrece una actuación sobresaliente, a pesar de que gran parte de la obra transcurre postrado en una cama. Demuestra que no hacen falta grandes explosiones interpretativas para construir un personaje sólido y conmovedor. Su trabajo se sostiene en los matices, el miedo contenido y la vulnerabilidad.
La escenografía diseñada por Lula Rojo es uno de los grandes aciertos de la puesta. Oscura, móvil y dinámica, transforma constantemente el espacio escénico mediante un inteligente uso de la utilería y los desplazamientos. Los actores se mueven en la penumbra guiados por manchas de luz sobre el suelo, mientras cada cambio de escenario ocurre casi como un truco de ilusionismo. La iluminación resulta fundamental para sostener el suspenso y, junto con la música de Martín Bianchedi, construye una atmósfera inquietante que potencia cada momento de tensión.
Si bien Misery es la adaptación teatral de un clásico literario y de uno de los grandes éxitos del cine de Hollywood, la versión de Manuel González Gil encuentra una identidad propia. Sin alterar el contexto original, consigue acercar la historia al público argentino y, sobre todo, extraer el máximo potencial de sus intérpretes.
Misery se presenta los jueves, viernes y sábados a las 21:30 en el Teatro Metsura.
En esta obra vemos la historia a través de los ojos de Christopher, un adolescente con la condición del espectro autista que tiene una sensibilidad y una visión del mundo completamente diferente.
Cuando se entera de la misteriosa muerte de Wellington, el perro de su vecina, inicia una investigación casi detectivesca para encontrar al culpable. Sin embargo, junto a los personajes que se va cruzando en el camino, nos vamos dando cuenta del verdadero misterio de la trama: el caso del can es solo un MacGuffin, una excusa brillante para destapar el pasado, los secretos guardados y la complejidad de los vínculos familiares. De esta forma, la obra se convierte en un espejo de cómo el entorno vive y gestiona la neurodivergencia. Se representa con una crudeza muy honesta no solo lo que implica la condición en sí, sino también el impacto emocional dentro del hogar.
La puesta en escena es un pilar fundamental para lograr este viaje. Los recursos escénicos, en especial el uso del mapping y el diseño sonoro, no son meramente decorativos: nos introducen por completo en el universo mental de Christopher de una manera magistral, permitiéndonos experimentar en carne propia su genialidad y, por momentos, su sobreestimulación sensorial.
El resultado es un relato conmovedor e inquietante que atrapa al espectador desde el primer instante y lo obliga a ver la vida desde otra perspectiva. Una obra que transita con comodidad entre la comedia y el drama, inspirándonos a empatizar, a evolucionar y, sobre todo, a no juzgar a la ligera.