Crítica de “8 Mujeres”: Damas, divas y delincuentes en el aquelarre escénico de José María Muscari

Ocho mujeres, ocho divas, ocho secretos

En 2002, François Ozon, el Almodóvar francés, estrenó 8 femmes, su adaptación de la clásica obra francesa de Robert Thomas, con un elenco de grandes actrices como Isabelle Huppert, Catherine Deneuve y Emmanuelle Béart. Un filme muy kitsch, queer y, sobre todo, muy divertido. Luego de ver la versión argentina de José María Muscari, puedo reafirmar que este director sí que sabe cómo dirigir mujeres.

Todo transcurre en una casa de campo durante los años cincuenta. Allí, el dueño de la mansión aparece asesinado y, a partir de ese momento, comienza una larga y tensa jornada de investigación.

Mucho misterio, risas y glamour es lo que representa el estrambótico elenco de figuras argentinas encabezado por Marita Ballesteros, Cecilia Dopazo, María Leal, Emilia Mazer, Linda Peretz, Silvia Pérez, Juana Repetto y Mónica Villa. Las actrices aparecen una por una en el escenario, ya sea entrando por la puerta principal o bajando las escaleras. Los aplausos que acompañan la presentación de cada diva resuenan hasta las afueras del teatro.

Lula Rojo entiende la época y la esencia de 8femmes y recrea una casa señorial de mediados de los años cincuenta. Su propuesta aporta elegancia y mucho detalle al decorado, que combina a la perfección con el vestuario de María Pía Marino y el maquillaje y la peluquería de Camila Monroy.

Un espectáculo tan sofisticado como sensual: la obra transmite deseo, pero también mucho misterio, y todo esto es posible gracias al decorado. El juego de luces de Matías Sendón y la música de Sergio Vainikoff llegan en el momento justo para acompañar las escenas de alta tensión. También contribuyen a la comedia mediante un gag recurrente que aparece durante las acusaciones entre los personajes. Además, una luz testigo acompaña los monólogos.

Ocho mujeres es un espectáculo digno de la calle Corrientes y, sobre todo, de esos montajes de gran calidad que solíamos ver hace unas décadas y que, con el tiempo, van regresando. Adaptaciones de Broadway, pero en lunfardo y para el público argentino.

Ocho mujeres y ocho actrices que merecen ocho críticas por separado.

Ocho mujeres se presenta en el Multiteatro (Corrientes 1283), de miércoles a domingo.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Por el placer de volver a verla

El pasado lunes 21 de septiembre asistimos al Paseo La Plaza a la función de prensa e invitados de Por el placer de volver a verla, obra protagonizada por Miguel Ángel Solá y Mercedes Funes que despliega una historia conmovedora, entretenida y con un bello mensaje.

La trama se centra en un reconocido autor y director teatral que decide explorar su pasado frente al público. Para lograrlo, convoca en el escenario a una mujer única e irrepetible: su madre. A través de anécdotas y recuerdos de la infancia, la obra aborda con sensibilidad el amor familiar, el paso del tiempo y la importancia de agradecer a quienes nos formaron.

En el inicio, el personaje de Solá se dirige directamente a la platea para reflexionar sobre su experiencia en el teatro y anticipar su próximo proyecto, inspirado en esa mujer tan especial que ya no está. A partir de allí, la puesta nos sumerge en distintas etapas de la relación entre ambos, revelando a una madre dramática y de personalidad muy particular que resulta entrañable tanto para el protagonista como para el espectador.

Si bien la química de la dupla funciona a la perfección, merece una mención especial la actuación de Mercedes Funes. Con una interpretación repleta de matices, la actriz compone a esta madre de forma deslumbrante y regala momentos de enorme emotividad. No se trata de desmerecer el impecable trabajo de Solá, sino de reconocer que la propia dramaturgia coloca el eje en ella: en cómo sus acciones impactaron en la vida del protagonista a medida que este evoca su infancia y los recuerdos más memorables a su lado.

Por el placer de volver a verla es una propuesta sumamente bella que utiliza el recurso del «teatro dentro del teatro» de manera ingeniosa. Por sobre todo, funciona como un emotivo homenaje al amor de madre. Una obra totalmente recomendada.

FUNCIONES VIERNES, SÁBADOS Y DOMINGOS EN PASEO LA PLAZA

Entradas por plateanet

MÚSICA ORIGINAL: MARTÍN BIANCHEDI
DISEÑO ESCENOGRAFÍA: LULA ROJO
DISEÑO DE LUCAS: MATÍAS SENDON
DISEÑO DE VESTUARIO: LARA SOL GAUDINI
DISEÑO DE ARTE: NICO REJLIS
FOTOGRAFÍA: ALEJANDRA LÓPEZ
REALIZACIÓN DE ESCENOGRAFÍA: LITO BARA – GUILLERMO ALFANO
DISEÑO GRÁFICO: JARDINBA.COM
STAGE MANAGER: FÁTIMA PRA
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: GEREMÍAS BORRAS
COMUNICACIÓN DIGITAL: JOAQUÍN BINCI – MATÍAS LEBRERO
PRENSA Y COMUNICACIÓN: MARTINA VALIA
PRODUCTOR EJECUTIVO: TOMÁS BONA
PRODUCCIÓN GENERAL: FARONI PRODUCCIONES

Reseña: El tiempo todo entero

Por Felipe Ginevra


¿Si pudieras hacer lo que quisieras con todo el tiempo que tenés, qué harías? ¿Y qué valor tiene tu tiempo?


Bajo estas preguntas, la puesta en escena de «El tiempo todo entero» nos acerca a la intimidad de una familia algo particular. En ella se nos presenta a una madre con dos hijos inusuales, destacándose la hija, quien por decisión propia elige no salir de su casa. Esta elección se ve cuestionada por la llegada de un amigo del hermano, que en un intento por coquetear con ella saca el tema a debate, poniéndolos a discutir sobre la importancia y el valor del tiempo, el eje principal que atraviesa la obra.
El espacio escénico está sumamente bien aprovechado.

Si bien a primera vista parece sencillo, se utiliza de una manera muy enriquecedora para el espectador, al igual que las decisiones del diseño de iluminación. La puesta sabe generar climas muy precisos y logra consolidar una atmósfera sumamente atractiva y envolvente.

TADRON TEATRO
Niceto Vega 4802 (mapa)
Palermo –  CABA – Argentina
Teléfonos: 4777-7976
Web: http://www.tadronteatro.com.ar
Entrada: $ 22.000,00 – Viernes – 22:00 hs – Hasta el 09/10/2026

Reseña: La Ratonera

Tuvimos el placer de asistir a la función de prensa de La Ratonera, la célebre obra de teatro escrita por la indiscutida maestra del género policial, Agatha Christie. Como es sello de la autora, la historia reúne los mejores ingredientes del género de misterio: un grupo de personajes singulares, una locación aislada que obliga a la convivencia y un asesino oculto entre los presentes. Todos son sospechosos y el espectador queda invitado a jugar, especular y armar sus propias teorías hasta el desenlace.

La puesta en escena nos transporta de inmediato a una pintoresca hostería a pocas horas de Londres, dispuesta a recibir a sus primeros huéspedes en una jornada donde la nieve es protagonista. Sin embargo, un crimen cometido en la capital genera inquietud, y un temporal deja a los visitantes completamente incomunicados. A partir de allí, se despliega una trama atrapante con las dosis justas de misterio y humor. En medio del peligro constante, los secretos del pasado de cada personaje empiezan a salir a la luz, revelando los verdaderos motivos que los llevaron hasta allí.

El punto alto de la noche es, sin dudas, el trabajo del elenco, integrado por Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, junto a la participación especial de Betiana Blum. Todas las interpretaciones están a la altura del desafío, aunque es justo destacar la imponente presencia de Romina Gaetani como la anfitriona de la hostería, y el gran trabajo de Betiana Blum en el papel de una huésped tan quejumbrosa como estorbosa, clave en el desarrollo del conflicto.

Por su parte, el Teatro Liceo luce impecable con una escenografía bellísima que recrea a la perfección la atmósfera de la hostería, muy bien acompañada por un diseño de luces y sonido que potencian el clima de intriga de principio a fin.

La Ratonera es, en definitiva, una propuesta imperdible de la cartelera porteña. Una obra que se luce por la solidez de su guión, la destreza interpretativa de su elenco y la vigencia inagotable del mejor misterio clásico.

Reseña: Mala Madre


Por Damián Faccini @La4taparedprensa

Hay obras que no se contemplan; se atraviesan. En el sofocante y contenido espacio de la sala, asistimos anoche a una verdadera lección de anatomía emocional. El unipersonal que aborda la biografía de esta actriz imparable es, antes que un ejercicio autobiográfico, un rito de iniciación a la madurez humana.

La propuesta no busca la complacencia ni la nostalgia fácil. Es el mapa de una vida turbulenta, atravesada por pasiones voraces, entregas ciegas y una tenacidad feroz. El hilo conductor no lo marcan los hitos profesionales, sino el tejido vivo de los lazos familiares: la presencia abrumadora y fundacional de la abuela, la complicidad visceral con el hermano y ese amor maternal que reordena el universo. A través de ellos, la protagonista erige un estandarte de feminismo real, alejado del panfleto: un feminismo encarnado en el cuerpo, la pérdida, el parir y el criar. En esta narrativa, el nacimiento, la vida y la muerte no aparecen como etapas sucesivas, sino como un todo indivisible que respira simultáneamente sobre las tablas.
La puesta en escena transforma la pequeñez física del teatro en un territorio infinito: pese al reducido espacio, el uso de las herramientas audiovisuales y multimediales es magistral. Lejos de ser un mero adorno, las pantallas y proyecciones funcionan como extensiones de la psique de la actriz, dialogando con ella en tiempo real y dinamitando las fronteras del escenario.


La iluminación, de una precisión quirúrgica, recorta el espacio para generar atmósferas íntimas o abrumadoras con solo un cambio de intensidad. El diseño sonoro, envolvente y de una cadencia casi orgánica, marca el pulso cardíaco de la pieza.


Todo este engranaje técnico colapsaría sin el eje que lo sostiene: una actuación de una entrega absoluta. La actriz no actúa su vida, la exuda. Hay una generosidad física y vocal desarmante, un transitar por los vértices del dolor y la euforia sin red de seguridad que intimida e interpela.


Un espectáculo estremecedor y necesario que nos recuerda que las cicatrices, cuando se exponen con semejante maestría y valentía, pueden convertirse en pura poesía escénica.

Reseña: El trabajo

“El trabajo” sucede todos los viernes y sábados a las 20hs en ZELAYA.

 

 

 

¿Cómo funciona un actor cuando es observado? ¿Dónde se esconde? ¿Qué esconde? ¿Y si ya no hubiera bastones que sostengan y excusen? ¿Y si ya no hubiera jaulas que limiten y contengan? Dos actores y un director dedicados al trabajo sobre el estar en escena, lo seguro, las tendencias, lo efectivo. Ponerse los zapatos de otro, para luego volverse encontrar con los propios que ya nunca serán los mismos. 

 

“El trabajo” conjuga magistralmente, como en un hechizo, lo público y lo privado. La initmidad se vuelve hecho escénico y, por tanto, compartido. La obra acompaña un proceso detallista y movilizante. Experimentar qué hay más allá de las formas conocidas de mirar y responder. Hacer sin tanta claridad y control.  No se trata de negar lo que se trae, sino de exponerlo para conocer el funcionamiento y ampliarlo. Elegir cuándo usar los bastones y cuándo romperlos; bailar pisando fuerte y también probar el desequilibrio y, de ser necesario, caer.  

 

Miedos, inseguridades, fortalezas. El elenco vive un proceso de auto- observación, de experimentación sobre uno y sobre los demás. Los ejercicios para alcanzar esa transformación sorprenden. Una obra que cautiva y pone en escena la belleza de quien lucha contra sí mismo con una cuota de enojo y angustia, a la vez que deseo y disfrute 

 

Las jerarquías se difuminan. Quien ocupa el rol de director (Federico León) recibe también observaciones de parte de sus actores (Santiago Gobernori y Beatriz Rajland). Nadie escapa al trabajo sobre su propio juego. El rol de observador y el de observado va pasando de “mano en mano”. “El trabajo” como espacio colectivo de aprendizaje. Es imposible el juego si no hay otros que reflejen y, a la vez, sean reflejados. 

 

Al igual que los personajes, el público se incomoda. El trabajo también funciona sobre aquel que especta y hace posible el hecho teatral. El público se encanta por ese tiempo de “proceso”. La obra hiper-pautada alcanza la frescura de una aparente improvisación. 

 

Las luces, la música, los silencios, el uso del espacio y de la esceografía construyen un todo preciso, bello y sensible. 

 

La obra se centra en el ejercicio de la actuación y más. Late una promesa, una posible lectura, vínculo, parentezco entre actuar y vivir. Actuamos como vivimos o vivimos como actuamos. De alguna u otra forma, existir es siempre con otros, como el teatro. “El trabajo”, una apuesta por una forma de estar en escena y en el mundo. 

 

 

Ficha técnico artística

Autoría y dirección: Federico León/ Actúan: Santiago Gobernori, Federico León, Beatriz Rajland/ Vestuario: Paola Delgado /Escenografía: Ariel Vaccaro/ Iluminación: Alejandro Le Roux /Música: Diego Vainer /Fotografía: Marianela Portillo del Rayo /Diseño gráfico: Juan Francisco Reato /Casting:Maria Laura Berch /Asesoramiento coreográfico: Luciana Acuña/ Asistencia De Sala: Camila Azucena Blander, Manuel Gallardo/ Asistencia de iluminación: Leandro Orellano/ Asistencia de dirección: Carla Grella/ Utilería: Ariel Vaccaro/ Prensa: Marisol Cambre/ Producción: María La Greca, Melisa Santoro.

 

“EL TRABAJO”- ZELAYA (Zelaya 3134) – Viernes y sábados 20hs. 

 

ESCRIBIÓ: Micaela Steinbach (@mica__stein)

 

Reseña: Lucio y yo

Tuvimos el gusto de ser invitados y asistir al estreno de Lucio y yo en el Centro Cultural de la Cooperación, la nueva obra escrita y dirigida por José María Muscari, que nos relata la historia real del proceso de adopción de Lucio Muscari, su hijo correntino que buscaba familia desde un hogar en Corrientes capital. Actúan Esteban Pérez y Máximo Meyer, producción general de Paola Luttini.

 

Sobre Av. Corrientes, el Centro Cultural de la Cooperación en su planta baja cuenta con un café y librería, se respira un ambiente inspirador de arte y letras. Al dirigirnos por la escalera, resulta imposible no detener la mirada en El Taller, el imponente acrílico de 2,30m x 3m realizado por Carlos Alonso en 2022. Nuestra cita era en la Sala Solidaridad, ubicada en el segundo piso. En el hall de la sala pudimos vivir una muy buena previa, que contó con diferentes medios de televisión, prensa y personalidades del medio como Fabiana García Lago, Adabel Guerrero, Olivia Viggiano, Patricia Palmer, Rochi Igarzábal, Juan Gil Navarro, entre otros. Un clima de mucha expectativa previa a una función a sala llena.

 

La escenografía de un lujoso living comedor, fue suficiente para relatar toda la emotiva historia, complementada con pantalla de fondo que reproducía videos y palabras que enriquecieron la narración. Pudimos ser partícipes del testimonio interpretado con gran actuación de Esteban Pérez y Máximo Meyer. 

El deseo de ser padre, el deseo de ser hijo, la convivencia y los desafíos de dos caminos que se cruzaron en esta hermosa historia. De puertas abiertas a sus sentimientos, intimidad y alma, junto a su hijo Lucio quién además de transformar la vida de José, colaboró en el guión y  tiene un camino propio acompañado de gran manera por su padre.

 

Del gran artista y personalidad José Muscari, Lucio y yo es una obra artística y sincera, con pretensiones únicamente humanas y del alma, con gran producción y que nos invita a la reflexión sobre los vínculos y la adopción. Se felicita mucho, se disfrutó y se recomienda!

 

Las funciones son viernes y sábados 21.30hs, en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.

 

 

 

Matías Vanacor para La Butaca Web

Midachi tuvo su gran regreso a los escenarios y sumó una sexta función en el Gran Rex

Tras el éxito de su primera noche en Buenos Aires, el trío humorístico anuncia una nueva fecha: domingo 26 de septiembre a las 20:30 hs.

Entradas a la venta   en www.tuentrada.com  

y boletería del teatro

Luego de una primera noche cargada de emoción, risas y el reencuentro con su público, Midachi confirmó que su despedida de los escenarios continúa creciendo: el trío integrado por Miguel del Sel, Dady Brieva y Chino Volpato suma una sexta función en la Ciudad de Buenos Aires.


La nueva presentación será el domingo 26 de septiembre a las 20:30 hs. en el Teatro Gran Rex, y se incorpora a una serie de funciones que ya viene convocando a miles de personas para celebrar el regreso de uno de los grupos más emblemáticos del humor argentino.

Con una propuesta que recupera la esencia que convirtió al grupo en un fenómeno popular, Miguel, Dady y Chino volvieron a compartir escenario para recorrer personajes, sketches y momentos inolvidables de una carrera que marcó a generaciones.

MIDACHI VUELVE

Porque hay historias que no cierran solas.
Porque hay risas que todavía resuenan en la memoria de la gente y merecen un último abrazo.

Gracias con el cuerpo entero.
Con la risa.
Con la música.
Con el silencio final…

Uuaaaaa, qué formal… jajaja.
MIDACHI VUELVE… ¡PORQUE SÍ!

Reseña: Fando y Lis

LO ABSURDO DE LA VIOLENCIA EN FANDO Y LIS

En 1968, el director chileno Alejandro Jodorowsky, uno de los grandes referentes del surrealismo en el cine, estrenó Fando y Lis, una película basada en la obra homónima del dramaturgo español Fernando Arrabal. A través de un universo absurdo y devastado, la historia explora la violencia, el egocentrismo y las complejas relaciones humanas.

La semana pasada asistí a la penúltima función de Fando y Lis, la nueva obra de Emmanuel Maximiliano, una adaptación tanto de la historia de Arrabal como de la película de Jodorowsky. Dirigida y protagonizada por el propio Emmanuel, la puesta nos transporta a un mundo devastado: Fando empuja el carro en el que viaja Lis, su compañera paralítica. Juntos avanzan hacia Tar, una ciudad que promete una vida mejor, pero que nunca termina de aparecer.

Durante el viaje, la relación entre ambos revela una dinámica atravesada por el amor, la dependencia, la humillación y la violencia. El elenco está encabezado por Pepe Barón, Lucía Cordeiro, Diego Jozami, Pablito Lancone y Kevin Jonathan Vainer: un grupo de jóvenes actores comprometidos con una obra difícil, en la que lo único surrealista es el entorno y la manera en que este afecta a los personajes. Porque lo verdaderamente real y tangible es la violencia; aquella que ocurre en privado y que, muchas veces, preferimos ignorar.

Emmanuel Maximiliano parece tener una particular fascinación por los personajes introspectivos, melancólicos y oscuros. Aquí interpreta a un personaje complejo, que transita entre lo encantador y lo manipulador, entre la fragilidad, la inestabilidad y la violencia.

Lucía Cordeiro está sublime. A pesar de permanecer gran parte de la obra postrada en el suelo, su interpretación nunca se limita al movimiento físico: es a través de los gestos, la mirada y las emociones que construye a Lis. Es un personaje que sufre y conmueve, una víctima que desea escapar de su yugo, pero que también parece atrapada en un ciclo del que no puede salir, hasta que su cuerpo ya no puede resistir más.

Fando y Lis no es una obra fácil, especialmente para quienes buscan una comedia de pareja, situaciones cotidianas muy porteñas o secretos destinados a provocar risas. Es una experiencia tensa, oscura e incómoda, capaz de despertar emociones muy diferentes. Porque el teatro no está hecho únicamente para entretenernos o hacernos reír: también puede incomodarnos, confrontarnos y obligarnos a reflexionar.

Fando y Lis se presenta los viernes a las 22:30 en El Excéntrico de la 18.

Escribe Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Luces en el espejo

 

Tuvimos el gusto de ser invitados y asistir a la obra “Luces en el espejo – Última función”, en Teatro Beckett, ubicado en el circuito teatral del barrio de Almagro. Unipersonal escrito e interpretado por Rodrigo Mauregui y dirigido por Osvaldo Peluffo, que narra los pensamientos, la psicología, las circunstancias de un actor con una vida dedicada al estrellato que aún no llega y el tiempo como condicionante en ese sueño de realización o autorrealización.

Entre sombras psicológicas, el actor dialoga con sus pensamientos, su pasado, su futuro. Su manager dejándole “mensajes de voz” de que no ha sido seleccionado en los castings. Se arrastra cada cierta cantidad de tiempo en busca de sus “pastillas”. Personifica de manera muy valiente la figura de su padre, de su madre, cada uno con sus limitaciones y condicionantes severos para él. La temática parental es algo clásico, puede que no sea lo más original pero sigue siendo un ineludible necesario, y requiere riesgo y transparencia que aquí en “Luces en el espejo” estuvo.

La escenografía, como de un camarín o habitación con rincón para maquillarse y mirarse al espejo. La escena inicia con un humo muy equilibrado con el espacio y el tiempo, y a partir de ahí emerge la figura de Rodrigo Mauregui, quien supo llevar muy bien la obra a nivel expresivo, corporal y de voz en el escenario. Dando lugar también a personajes de películas de culto como Taxi Driver, Chaplin, La naranja mecánica y otras personificaciones como la de un fascista y la de un bailarín clásico que baila Tchaikovsky. Puede que ciertos personajes ya se hayan explotado mucho, pero funcionan bien como arquetipos que todos reconocemos y que surgen probablemente desde la búsqueda y la intimidad con la que se construyó la obra.

“Luces en el espejo” es una obra de teatro que explora lo psicológico y lo social; es crítica, sincera y creo que es reflejo de Rodrigo Mauregui, un artista y emprendedor comprometido con el arte, la vida y la reflexión. Alguien que llevó la idea y el papel a la función y le puso el cuerpo, eso ya es todo un evento, sumado a que es una obra sincera, profesional y sin pretensiones ni aspiraciones de más. ¡Se disfrutó y se recomienda!

 

Matías Vanacor para La Butaca Web