Hay alguien que nos odia: Reseña y comentario sobre desmontaje

Hay alguien que nos odia

Por Marie Alvarez (Face/Ig: @yosoylahermanadeshakespeare)

Voy a comenzar esta reseña advirtiendo que lo que escriba a continuación va a ser sumamente personal y de contenido sensible. Espero me puedan acompañar hasta el final de la lectura.
“Hay alguien que sueña / Hay alguien que lucha / Hay alguien que resiste / El odio no nos va a vencer
La sinopsis de la obra me convoca desde el primer momento: una pareja de mujeres jóvenes (una argentina y una brasilera), recién mudadas a São Paulo se encuentran con amenazas lesbófobas por parte de sus vecines.
La noche anterior a recibir la invitación a cubrir esta obra, estuve en una fiesta con una chica brasilera (dándonos besos, que se entienda). Yo soy mujer y lesbiana. La invito a que venga conmigo al teatro, me acompaña. Lo agradezco particularmente porque -además de una cita- siento que gané un montón en términos de aprendizaje no solo respecto a la reflexión de la recepción, sino a las diferencias -impensadas para mí- entre la cultura brasilera y la nuestra.

La escena está resuelta de un modo muy simple pero eficaz: un espacio bien delimitado por una estructura de varas, una pequeña porción de frente a la platea cubierta de capas de tul para proyecciones y adentro un sillón, una mesa y sillas. Dos actrices geniales. Hay que destacar que quien interpreta a la brasilera es brasilera. El lenguaje transita del español al portugués y ofrece pequeñas traducciones. Un director con un poder de escucha inmensa –atino, no solo en relación al potencial de estas actrices, sino en una intención clara de pensar como movilizar al afuera, al público. Un texto dinámico (anárquico, declara la autora), irónico y punzante. Las proyecciones que acompañan la acción nos causan repelús a quienes seguimos lo que fue la última elección presidencial en Brasil. Los lenguajes escénicos son exactos y están sustentados en una urgencia de comunicación de un mensaje, aunque lamentable, pertinente. Este espectáculo es una alerta.

La obra comienza con la llegada de la pareja al departamento del abuelo muerto de la brasilera. Lo primero en lo que se hace foco es en los contrastes entre una nacionalidad/personalidad y la otra. Mientras la brasilera (Maria) es más relajada y complaciente e intenta tener la fiesta en paz hasta que la situación se vuelve realmente insostenible, la argentina (Cata) es más auténtica respecto a su estado emocional y trata de confrontar eso que le molesta, constantemente le pone el cuerpo a la situación y es la primera en reaccionar. Hay una incomodidad y una diferencia abismal entre ambas desde el inicio que me lleva a preguntarme ¿por qué son pareja? y más aún, ¿por qué se mudaron juntas? (voy a arriesgar una respuesta más adelante). El vínculo de pareja entre estas mujeres en ningún momento está fetichizado, ni deviene en los clásicos clichés que el cine, por ejemplo, construye sobre la idea de relación lésbica. Este tratamiento sobre la dinámica entre ellas es para felicitar.

Los hostigamientos por parte del entorno a estas mujeres comienza como todo hecho de violencia, con algo aparentemente poco trascendental en forma de chistes sobre la chica argentina por parte de les amigues de la otra en una fiesta. Las expresiones de odio se trasladan al edificio donde viven, y van desde unos grafitis amenazadores que aparecen en la puerta de las chicas a referencias como “dejaron un zapato afuera”. En el medio, tenemos un vecino cura que viene a traerle la palabra a una de ellas, haciéndola dudar de su elección (y así aparece el gran guiño a cómo la práctica religiosa es determinante en Brasil; a pesar del crecimiento del evangelismo el catolicismo aún es la religión oficial). Mientras tanto, la figura del abuelo muerto se manifiesta en forma de ruidos repentinos en el departamento; este hombre había sido un torturador de la dictadura y cuando nos enteramos de este dato el fantasma se convierte en una presencia verdaderamente inquietante (de un pasado atroz que tenemos terror que se invite a nuestro presente). Mi acompañante me cuenta que la policía de Brasil es militar y que las prácticas de tortura son frecuentes hasta hoy y no divergen mucho de las utilizadas en tiempos de dictadura. Además, sabemos lo que está aconteciendo en Chile. Las proyecciones creo que están perfectamente elegidas, pasan de imágenes aéreas de la ciudad a imágenes de las marchas tanto a favor como en contra en la última elección presidencial, Ele Não, él no, y nuevamente hacia el final, a ciudade, as luzes, as ruas. El miedo tanto de estar adentro como de salir al exterior aumenta para estas mujeres. El miedo paraliza. Les espectadores somos vouyeristas y estamos imposibilitades de ayudarlas, nos refugiamos en el conocimiento de que esto es ficción.
Hacia el final, un niño comete una agresión física sobre el cuerpo de una de las protagonistas. Lo realmente perturbador es que la violencia venga de la mano de un niño, que evidentemente tiene naturalizado el odio. La policía no responde, la administración del edificio no responde. Entendemos que en ese edificio todes están al tanto de los ataques y sin embargo nadie interviene (y la pasividad, sabemos, al menos nos posiciona en el papel de cómplices). Operan el sesgo de raza, clase y sexualidad que defiende más a unes que a otres. La relación de la pareja se resquebraja totalmente, a pesar de esto, no hay separación; al contrario, el miedo las empuja aún más al apego. Respecto a lo que menciono al principio, me quedo pensando cómo esto sucede en las relaciones LGTBIQ+, aún sin amenazas externas… ¿Será que nos cuesta el desapego porque somos pocos y ya con la sociedad tenemos disputas de sobra? Y con el miedo, viene la maldad, viene el deseo de que el odio sea exterminado; pero para que el odio desaparezca, algo tiene que morir, y de vuelta hay un jaque de sentido que nos devela que cualquiera, dadas las circunstancias, puede tener pensamientos monstruosos.

Amor / En tiempos de ódio
Nos quedamos a un debate posterior que tiene como protagonistas a las actrices (Estrela Straus y Marina Artigas), al director (Patricio Witis) –que casualmente había visto días antes en “La desgracia”- y a quién sinceramente desconocía hasta el momento, pero me alegra que tanto en el programa de mano como al inicio de este intercambio Witis declare ser miembro del colectivo LGTBIQ+-, a la dramaturga de esta obra (la brasilera Michelle Ferreira) y como invitada especial se encuentra la dramaturga argentina Maruja Bustamante.

Nos cuentan que Hay alguien que nos odia fue escrita y estrenada en 2011 en Brasil bajo un contexto social totalmente distinto al que transitamos ahora. Nos enteramos que en esta versión hay una adaptación sobre uno de los personajes (Cata, que en el texto original ha vivido en varios países sin ser certero su origen, aquí es argentina), y de datos más casuales como que la directora es quien sugiere las referencias del “Ele Não”.
Esta charla es sumamente íntima, y reflexiva sobre el momento actual no sólo de la escena contemporánea sino también del momento que vivimos políticamente a partir de la última elección presidencial en Estados Unidos y del avance la derecha en Latinoamérica. Hablamos obviamente -aunque sin pronunciar su nombre para no darle mayor poder, al igual que en la puesta- del actual presidente de Brasil. Este desmontaje me hace entender la obra desde otras aristas. Witis cuenta que en general la gente espera más del final, a lo que Maruja pregunta: “¿son de escénicas?”. Witis afirma, Maruja opina que la gente de teatro siempre quiere más. Me declaro culpable desde mi rol de creadora escénica. Automáticamente pienso que si lo que acabo de ver fuese la vida real, sería gravísimo. “¿Cuánta más violencia que esto?” dice Witis, como si por defecto, por ser ficción, necesitáramos algo más. Por supuesto, tiene toda la razón. La violencia es violencia, no importa su magnitud.

Al respecto mi acompañante (A de aquí en adelante) me comenta que el contraste entre las dos mujeres lo siente real, y que ve reflejado tal cual el comportamiento brasilero en la puesta. En esta charla se conectan los temas de la obra con nuestro cotidiano. Se habla de la falta de memoria de la dictadura en Brasil –dicen algo así como que al estar omiso, en referencia a la historia del país, el hecho se perdona- y la diferencia de lo vocales que somos les argentines ante las injusticias. Se señala que la violencia crece en el ámbito civil y que el poder político al reafirmarlo, extiende y refuerza esa violencia nuevamente en la población. Reflexionamos sobre los derechos inclusivos que pensábamos teníamos conquistados y que, sin embargo, en la praxis del día a día dudamos si los tenemos asegurados realmente. Un chico en la platea propone que el casamiento igualitario no sirve de nada si luego no se puede caminar con otra persona del mismo sexo de la mano tranquilamente por la calle. También se trae a colación el fenómeno de las iglesias evangélicas en Brasil y de su poder de contención social de los sectores más marginalizados, cosa que no ha logrado el gobierno.
Alguien menciona la expectativa de vida promedio de una persona trans: 35 años. Pienso en la sentencia lesbodiante de principio de año sobre Marian Gómez. Se comienzan a citar nombres, muertes: Marielle Franco, la concejala, activista y lesbiana asesinada a tiros en Brasil luego de un acto político en 2018. En Argentina, hace días solamente mataron a puñaladas a Pablo Fullana Borsato, activista y artista LGTBIQ. La semana anterior, un hombre asesinó con dieciséis cuchillazos a La chicho, una mujer trans de 49 años en La Plata porque ella le había dicho “qué lindo que sos” al otro; cuando la prensa comunica la noticia misgenderean a La chicho, la llaman “hombre” y usan su nombre anterior. Estos son, aquí mismo donde tenemos la ley de derecho igualitario y la ley de identidad de género, sucesos cotidianos. Estos son crímenes de odio, no hay otra forma de llamarles, nos odian y yo no encuentro una razón lógica para que esto suceda.
En el debate Maruja señala que la curiosidad tal vez sea clave para ir contra la ignorancia, y que promoverla en les niñes y en los ámbitos educativos es fundamental para combatir el miedo. La curiosidad es el impulso que nos hace ir hacia lo desconocido, y lo desconocido no tiene por qué ser malo. Luego Estrela, conmovida, pide que el miedo no nos paralice, que no seamos igual que los que nos odian, que por favor no odiemos, que resistamos desde el arte.
Alguien en la platea dice que lo que le llama la atención es que habiendo visto la puesta cuando se estrenó en Brasil en 2011 la lectura que hizo en su momento fue de una ficción total; y que la percepción que tuvo con esta versión es la de haber visto un documental. Con A nos quedamos intercambiando luego de la función, y ambas arriesgamos que la mujer que mencionó esto: a) probablemente sea heterosexual o b) ha sido extremadamente suertuda. A me cuenta que vivió amenazas de muerte en 2011 –coincidentemente- en Brasil por ser lesbiana. Yo recuerdo con detalle un episodio un par de años atrás cuando un muchacho en plena calle principal de Córdoba, en un paso de peatones, nos aborda mientras yo iba de la mano de mi novia de aquél momento. Cuando nos ve tomadas de la mano hace un gesto de asco y me dice con total impunidad frente a quienes esperaban para cruzar la calle junto a nosotras “si fueras mi hermana te meto un tiro”. Tanto A como yo coincidimos en que nuestros cuerpos son leídos como blancos, cis y femeninos, lo cual probablemente nos pone en una posición de privilegio frente a otras identidades diversas. No hace falta mucha imaginación para pensar qué nos podría pasar si esto no fuese así teniendo el caso de Higui fresco en la memoria.

Cuando salimos de la sala con A vamos en búsqueda de algún bar donde tomar algo. Le doy la mano, “aprovechemos que podemos”, le digo. Nos besamos en la calle. El beso es deseo, pero accionarlo en público es una práctica política intencional y consciente en la que ponemos el cuerpo, aun entendiendo los riesgos potenciales, porque sabemos que la visibilidad -de nuestra comunidad y de nuestro amor- es necesaria.

Espero que dentro de cien, doscientos, quinientos años, esta pieza pueda considerarse anticuada, un retrato de una época de intolerancia que ya no existe”, desea la dramaturga de esta pieza para el futuro. Muches otres y yo, porque son nuestras vidas las que están en juego, esperamos lo mismo que ella. Gracias a este equipo de artistas por hacer Hay alguien que nos odia. Ojalá todo el mundo pueda ir a ver esta obra porque su mensaje es urgente. Por lo pronto, quedan dos funciones para aprovechar.

El odio no nos va a vencer.

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FUNCIONES:
Domingo 8 y 15 de Diciembre – 20:30 hs
Teatro El Grito – Costa Rica 5459 (CABA)
Entrada: $ 350,00
http://www.alternativateatral.com/obra69135-hay-alguien-que-nos-odia
https://www.instagram.com/hayalguienquenosodia/?hl=es-la
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Ficha técnico artística

Texto: Michelle Ferreira

Actúan: Marina Artigas, Estrela Straus

Vestuario: Tainá Azeredo

Escenografía: Tainá Azeredo

Realización escenográfica: Manuel Escudero

Audiovisuales: Boria Audiovisuales

Visuales: Tiago Haddad, Conrado Vidal

Música original: Bernardo Bibancos

Fotografía: Loló Bonfanti

Diseño gráfico: Luciana Seleme

Asistencia de escenografía: Rafaela Du Plessis

Asistencia de dirección: Bernardo Bibancos, Marina Meyer

Prensa: Sofia Maldonado, Shirly Potaz, Antonela Santecchia

Community Manager: Boria Audiovisuales

Dirección: Patricio Witis

Reseña: Mortajas

Los dos primeros miércoles de diciembre y luego los últimos tres viernes de enero a las 20:30 hs. en el teatro La Carpintería, con dramaturgia de Agustín Soler, tienen abierta la posibilidad de concurrir al teatro, para abrir una cajita de música teatral, donde se reúne: ritmo sutil con risa, una pizca de ternura y al final moviliza sentimientos.

Con dirección de Agustín Soler, el binomio actoral: Carmen Tagle y Pablo Algañaraz, se amoldaron perfectamente a lo que la historia desea contar que versa sobre dos extraños, se encuentran en un muelle, un lugar agreste, me lo imagino en algún amarre de lanchas, en el delta de Tigre, en Argentina.

Estos dos personajes, que aparentemente están en la suya, van naturalmente, desnudando el alma y compartiendola con el otro. Como lo que ocurre en la vida, tienen puntos en común: una mortaja y a la vez son opuestos, pero eso no impide que un bichito de luz, que vuela por el escenario, logre que se encuentren, en ese reconocimiento, sin darse cuenta, irán hacia la convergencia y tal vez, de eso se trate, la vida.

Una obra, muy poética, que tiene una duración de sesenta minutos aproximadamente , pero que no necesita de más, para que el público reciba el mensaje, tiene momentos, que no van a parar de reir, con un humor simple, basado en las técnicas de clown.

Entrevista a Agustín Soler

En la semana del estreno para prensa, tuvimos la oportunidad, de entrevistar a uno de los dramaturgos y al director de la obra: Agustín Soler, que nos contestaba lo siguiente:

Agustin Soler:

Es la primer obra de texto que escribo.
Mientras escribía cometía, tal vez, varios errores.

El más clásico: no poder despegarme de la escena, del
espacio teatral.

Mientras escribía no podía abandonar la futura puesta en escena.
Pero así fui avanzando.

Siendo fiel a esas ganas de contar una historia frágil y sensible.
Siendo autor y director, a la hora de cumplir este
segundo rol, uno se abraza más a ese texto.

Cada palabra se transforma en una especie de pilar, el cual
te aferras frente a viento y marea, hasta entender, entre ensayo y ensayo, que lo podes soltar.

Diana Decunto En los flyers se dice que es una obra “frágil,
pequeña y sensible, que roza lo clownezco”.
Nos podés desarrollar más acerca de qué trata
Mortajas?

Agustin Soler:

Así es lo que pretendo construir. 
Esas cualidades encuentro a la hora de nombrar Mortajas con otras palabras.
Frágil: es la situación que están atravesando estas dos personas en sus vidas. Por ende, el vínculo que construye se basa en esta cualidad.
Pequeña: El lenguaje actoral que utilizamos y con el cual fui guiando a Carmen y a Pablo tiene esa característica.  Son actuaciones casi estáticas, 
sumamente interior donde cualquier tipo de movimiento sea un acto de decisión. 
Es un obra de estar y acumular. 
Ellos son como dos volcanes que en un momento erupcionan...un poco sensible:
Las ganas de montar una obra donde podamos encontrar (público y equipo) un lugar 
donde estar eternamente. Que nos proponga un viaje a los más profunda de nuestras sensaciones. 
Clownesco:Somos todos payasos. Aunque intentamos hacer otra cosa, el clown está muy impregnado en nuestras decisiones. 
Mortajas es las historia de dos personajes (Uno citadino y otro lugareño) se encuentran 
sin querer en un viejo muelle de un pueblo.
Mientras construyen un pequeño vínculo se van enterando cual es la verdadera 
razón de ese fortuito encuentro.


Diana Decunto
Carmen Tagle y Pablo Algañaraz son la pareja central de esta historia. 
Contamos cómo fue el proceso de selección y 
cómo fue la etapa de ensayos?

Agustin Soler:

Mientras escribía la obra pensaba en los actores. 
Pablo Algañaraz y Nacho Albani. Dos clowns, con los cuales 
trabaje en la obra Mockinpot, y los vi juntos en 
“Quizás quiso decir”. 
Sentía que era el duo perfecto para esta obra 
que estaba naciendo. Empezamos a ensayar y Nacho tuvo 
que bajarse del barco. Entonces fue ahí que pensé en 
una actriz para que haga el papel de Beto. Carmen Tagle 
apareció para habitar la adolescencia de este joven 
muchacho citadino. Ensayamos 2 o 3 veces por semana 
desde mitad de año con el equipo oficial. 
Tenía muy claro por dónde ir, podía ver el camino
trazado claramente hasta el día del estreno. Pero 
me fui encontrando con un millón de preguntas, con 
algunos cambios en la dramaturgia, pero un placer
 enorme de haber creado un grupo de trabajo sumamente 
humano, hermano y amoroso. 

Eso siempre sentí que era clave para hacer una obra 
frágil,sensible y pequeña como Mortajas.
Diana Decunto ¿Por qué el público, en este caluroso verano de
Buenos Aires, debería ir al teatro a ver Mortajas?
 Agustin   Soler:
Para encontrar lo que no está en la televisión, para
encontrarse en ese paisaje que dan vida los personajes.
Para pasar un gran momento en cual se profundiza los
grandes misterios de la vida y de la muerte.
Para emocionarse y sentir una caricia.

Ficha técnica
Dramaturgia: Agustín Soler, Carmen Tagle
Actúan: Pablo Algañaraz, Carmen Tagle
Vestuario: Pía Drugueri
Escenografía: Pia Drugueri
Pelucas: Soraya Ceccherelli
Música original: Santiago Blomberg
Diseño De Iluminación: Lucas Orchessi
Diseño gráfico: Romina Salerno
Asistencia de dirección: Abril Piterbarg
Producción general:Vagon Producciones, Agustín Soler
Supervisión dramatúrgica:Pilar Ruiz
Coreografía:Ana Gurbanov
Dirección: Agustín Soler
Duración: 55 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
LA CARPINTERÍA
Jean Jaures 858 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: http://www.lacarpinteriateatro.com.ar
Miércoles - 20:30 hs  en el 2019
Viernes - 20:30 en el 2020

Reseña Diana Decunto - inboxmatutino@gmail.com

Reseña: Que así sea

Por Esteban Salas

El último sábado de noviembre el Teatro La Mueca (Cabrera 4255) presentó la última función de “Que así sea”, libro y producción de Carla Pannunzio bajo la dirección de Matías Litvak y musicalizado por Ezequiel Escobar Berisso.

La obra inicia con un sutil estampado musical, construido a base de una guitarra solista y aunado a una atmósfera lumínica tenue, que funciona como sedante contra el ruido molesto de la audiencia al ingresar a sala. Sobre el escenario se intuye una habitación juvenil desordenada que enmarca el hábitat de dos chicas que se preparan para salir furtivamente del convento por las noches para cumplir un sueño musical. En medio de la
penumbra nocturna, una de ellas recibe una serie de visitas inesperadas que la intrigan emocionalmente y le motivan a descifrar estas misteriosas apariciones.

Durante su estadía en este lugar de retiro, dos monjas generacionalmente distintas se encargan de la guía
espiritual de las chicas. Con la evolución del texto, estas proposiciones se desarrollan hacia un cuestionamiento del deseo, las ilusiones y los tabúes, donde la sátira en torno a la educación religiosa establece un gran eje transversal en cuanto a la definición de normas y preceptos que construyen el orden establecido, lo correcto y las buenas costumbres en una sociedad conservadora. En este sentido y como estrategia, la historia reúne personajes en apariencia bastante antagónicos y se nutre de esta relación para conducir el mensaje a lo largo de la obra. Y es que la propuesta inmediatamente circula con facilidad en el imaginariod espectador al descifrar el contexto donde ocurren las acciones: ¿Qué pasa cuando dos chicas jóvenes se encuentran de “campamento” recluídas en un convento bajo el amparo de dos monjas?

Bajo una estructura de teatro musical, gracias al sencillo pero impecable aporte musical, durante la puesta en escena se van revelando los deseos -personales, comunes- así como también los conflictos y relaciones entre las protagonistas. Y es que llega un momento en el que no hay otra forma de ahondar más en estos deseos que a través de las canciones.
Los puntos altos de la obra son el montaje, la intención de interactuar con la audiencia, la gran calidad vocal de las actrices, la acertada ambientación y diseño lumínico.Tal vez el texto pierde ritmo y se resuelve mucho antes de lo planeado, sin embargo el carisma y el buen humor mantienen una buena disposición por parte del público.

Que así sea es una invitación a reflexionar acerca de los moldes en los que estamos inscritos, y esa lucha por romperlos. Quien tiene sueños puede encontrar un espejo en esta puesta en escena. Al mirarse en él podrá darse cuenta que en la búsqueda de la felicidad, recorrer el camino con un corazón dispuesto al cambio puede ser el destino final en sí mismo.

ELENCO

Maria Álvarez Primo es Emilia Rinaldi.
Carla Pannunzio es Guadalupe Artola.
Beatriz Espíndola es Sor Elena.
Selene Berardone es Sor Consuelo.
Alejandro Vitale es El Señor.
Ezequiel Escobar Berisso es El Músico.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Matías Litvak.
Asistencia de Dirección: Roció Peralta.
Asistencia general: Antonella Alfi Carriere
Escenografía: Edgardo Percovich para La Real Compañía.
Vestuario: NIETTA para La Real Compañía
Fotografía y diseño gráfico: ABRIL VENTRICE
Diseño de luces: Matias Litvak
Prensa: 0KM PRENSA
Música, Letras y Dirección Vocal: Ezequiel Escobar Berisso.
Libro y coordinación general: Carla Pannunzio

Reseña: La Nave De Lxs Locxs

Por Denise González
Lnave de lxs locxs, el vientre hinchado de comer verdades


La aventura comenzó ya en el exterior de la sala: solo sentarse a esperar a que se abran las puertas basta para estar participando de La nave. En un ambiente donde todo parece ser de todos, que da sensación de hogar, una persona reparte fichas y lápices para ser completadas por los futuros espectadores. La propuesta es responder una serie de preguntas insólitas que nos transportarán a lugares no tan transitados de nosotros mismos. Esto, y que mientras tanto rondan situaciones improvisadas alrededor que nos van introduciendo a la obra, nos preparan para la acción en un clima muy particular.
Al entrar al espacio donde va a suceder la magia nos indican que podemos tomar asiento donde queramos. Las sillas están por doquier, repartidas aleatoriamente. Las luces juegan con la imagen del enigma central y los personajes ya están en escena, expresándose a través de sus cuerpos y voces, vestidos de blanco y esparcidos en diferentes puntos, aunque todos ellos dentro de este escenario circular al que rodeamos los recién llegados.
La obra transcurre desde el principio entre situaciones abstractas breves; se presentan como algo desconocido, pero con lo que todos nos identificamos. Tarde o temprano llegamos a entender que estamos viendo nada más ni nada menos que la cotidianidad reflejada en un signo, en un conflicto teatral que grita “hay que expulsarlx por distintx”. Lo profundo del ser humano expuesto a un ciclo de juicios infinito.
Si algo ha de destacarse de los artistas y de la obra en general, esta composición construida a partir de la investigación realizada por la directora en torno a Foucalt, es la intensidad con la que trabajan y que bien saben volcar sobre el contexto para introducirnos en la atmósfera colectiva en que vivimos sin ser conscientes en la sociedad. Desde lo técnico, el profesionalismo con que se desarrollan las improvisaciones, dando su toque pasional en cada reacción, en cada intervención. Envuelven la concentración de cada persona y sin duda la llevan a un lugar recóndito y peculiar, a un descubrimiento en su interior. Las frases, el contacto físico y las miradas traspasan la relación espectador-actor. Esto se ahonda sobre todo en los fragmentos en que el público es invitado a jugar dos juegos. Los asistentes, sorprendidos, tienen la posibilidad de apropiarse del espacio para expresar sus miedos y fortalezas a través de las preguntas sustanciales que ofrece la puesta en escena detrás de aquellos juegos inocentes que alguna vez nos enseñaron a jugar. La nave se convierte en un verdadero cuadro de entrega y liberación para los valientes que ponen sobre la mesa su verdad. Es que si algo logra es desnudar los límites y los dolores que nos encierran desde lo más primitivo en la cultura que nos origina desde la niñez.
Más allá de subrayar la excelente forma en que se desenvuelve cada eslabón de la cadena que conforma La nave en cuanto a lo profesional, hay algo no tan fácil de conseguir que se ve claro durante toda la secuencia, y que quiero colocar en una posición excepcional: el espectador tiene permiso de adueñarse de la experiencia, reflexionar y llevarse dentro un disparador inmenso de cuestiones de su cualidad humana. Es precisamente lo que la hace única y personal, volviéndose invaluable para quien abraza al arte para replantearse su realidad diaria.

 

Ficha técnica
Intérpretes: Julieta Rocío Barletta, Facu Cohen, Malena Jawerbaum, Juan Ignacio Piasentini, Jimena Romero, Joaquín Saldeña, Gustavo Silva Arévalo, Liliam Zarreth.
Vestuario: Verónica Casanova
Escenografía: Ana Díaz Taibo
Diseño Gráfico: Sabrina Pintos
Asistencia Técnica: Camilo Labraña
Asistencia en Dirección: Lucila Lobel
Producción Audiovisual: Habla la Hache, Jualián Baquero
Prensa: Cakatúa Prensa
Dirección: Mariana Moschetto

Función: Viernes 23hs | El Club de Trapecistas Estrellas del Centenario. Dirección: Ferrari 252, CABA | Entrada gral: $300.- Promociones disponibles en boletería

 

Reseña: Dos plazas y media

En el Camarín de las Musas, los lunes a las 21 hs, con dramaturgia de Damian Valgiusti y dirección de éste último junto a Gimena Romano Larroca, una cita teatral: Dos plazas y media, que trata sobre una pareja, que flotan individualmente a la deriva, en un mar, donde cada uno de ellos intenta rescatar al otro, a través del amor.

El elenco conformado por el binomio actoral de Damian Valgiusti y Luciana Ulrich, cuentan como dos extraños, en el naufragio personal, a medida que se unen en esa balsa imaginaria formada por un colchón de dos plazas y media que aparenta navegar a la deriva y que el amor permitirá izar velas, donde intentarán ir con el mismo rumbo, para amarrar en algún puerto.

Una metáfora teatral que los llevará por el buen camino, de ver una excelente obra teatral, donde los personajes, los harán remar en ese milagro que día a día se da, como es la convivencia de una pareja, que en este caso, logra superar todos los obstáculos que se le interponen.

Una obra en un estilo muy personal, en cuanto a la dramaturgia, para exponer, esa búsqueda del ser humano, por encontrar la felicidad, junto a una pareja, como queriendo resignificar la importancia de la brújula del amor, cuando no marca rumbos.


Ficha técnico artística
Autoría: Damian Valgiusti
Actúan:Luciana Ulrich, Damian Valgiusti
Voz en Off: Hernando Calaza, Beba Cortalezzi
Escenografía: Ana Repetto
Diseño de luces: Juan Baez, Alejandro Velázquez
Música original:Aguamarina, Diego Lozano
Fotografía:Maria Jose Bertotti
Prensa:Bmz Comunicaciones, Marcelo Boccia, Carlos Mazalan, Ariel Zappone
Producción ejecutiva: Tatiana D´ Agate, A Tierra Gestión
Producción general:Dos Plazas Y Media
Diseño de coreografia:Nicolás Salvo
Dirección:Gimena Romano Larroca, Damian Valgiusti
Duración: 55 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos


EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com.ar
Lunes – 21:00 hs – Hasta el 09/12/2019


Premios
Obra ganadora I Concurso de Autores Conurbano Norte de la Provincia de Buenos Aires, 2014


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Reseña: Proyecto Barhein

Por Leandro Bres

¿Como hablar de la experiencia de “Proyecto Barhein” sin spoilear todo lo que sucede?

Puedo contar que las historias (porque son varias) transcurren en un bar, y se van entramando con el paso del tiempo de forma impensada. Historias de parejas, personas solas que buscan pareja, parejas que quieren separarse y otras que fueron corrompidas por la traición.

En la obra, estamos en el bar, somos el bar, y todo sucede a nuestro alrededor, justo al lado nuestro. Este recurso muy bien desarrollado, va creciendo progresivamente sin volverse invasivo sobre el espacio personal de cada espectador y espectadora. Logran abordar todo el espacio, sin incomodar (en el mal sentido de la palabra) a quienes estamos viviendo la experiencia como público.

Con buenas actuaciones en distintos códigos (algunas escenas realistas, incluso naturalistas, otras paródicas y hasta por momentos surrealistas) la obra se desarrolla con mucho humor, dando profundidad a situaciones cotidianas. Ocho actores y actrices en escena, cada cual con su impronta, pone a funcionar sus mecanismos para aportar a “Proyecto Barhein” una diversidad que conforma una unidad.

Sin dudas, la protagonista de la obra es la puesta en escena. La esencia del espectáculo radica en el uso del espacio, y en el cambio constante de foco en el desarrollo de una situación a otra. La puesta de luces es fundamental, ya que direcciona la mirada del espectador; un acierto total, que aporta dinamismo y sorpresa, logrando captar la atención del público y sostenerla a lo largo de la obra. Cuando parece que algo se instala (una situación, un personaje, una escena) se rompe y sucede otra cosa, descolocando y sorprendiendo. Cuando pareciera que nada más puede suceder, algo más sucede.

La dramaturgia está al servicio de la puesta en escena. Con diálogos que aparentan ser charlas superficiales y banales de bar, se abordan inesperadamente temas existencialistas y filosóficos, desde la felicidad, la soledad, la fidelidada, la traición, hasta la muerte. Todo esto, enmarcado en un contexto que nos atraviesa, como el uso de redes sociales, la comunicación mediatizada, la inmediatez y otras características de la era digital, logrando una efectiva identificación en los espectadores.

Pueden vivir esta experiencia teatral llamada “Proyecto Barhein” los viernes 22hs. en Santos 4040 (Santos Dumont 4040 – CABA)

Dramaturgia:Proyecto Barhein

Actúan:Bernardo Artica, Nicolás Barbeito, Ayelén Espíndola, Juan Games, Luciano Monge Mauger, Agustina Morteo, Debora Rodriguez, Juana Varela

Vestuario:Analia Morales

Escenografía:Cecilia Zuvialde

Diseño de luces:Santiago Swi

Diseño sonoro:Juan Cordone

Comunicación:Francisco Tizon

Diseño gráfico:Facundo Marcos

Asistencia general:David Brakin

Producción:Bernardo Artica, Ayelén Espíndola, Santiago Swi

Idea, dirección y puesta en escena: Santiago Swi

Reseña: El patio de Plastilina

Con dramaturgia y dirección general de Alfredo Bracaccini, en esta oportunidad, se representó en el Patio de Plastilina, la obra Agrietándonos, un espectáculo a la gorra, que se viene haciendo los sábados y que estuve presente, el sábado 23 de noviembre a las 21 hs.

Un espectáculo teatral, íntegro, un hermoso ensamble, de música, poesía, humor, y abrir el espacio a la reflexión sobre los momentos que vivimos bajo el género de la sátira.

La faceta musical del espectáculo una muy adecuada selección de canciones, que conforman parte de la pieza teatral, con la hermosa voz de la joven Lucianna Rennola, la guitarra / voz de Jorge Fudin.

Además de la música, hay poesía recitada por el elenco, en diferentes fragmentos de la representación, de poetas muy conocidos como González Tuñón, Rafael Alberti, Leon Felipe, Miguel Hernández, Brecht, Ernesto Cardenal, Mario Benedetti, etc.

El elenco, conformado por Marta Casas, Eugenia Bianchi, Francis Sculli y Carlos Compagno, logran dar vida a la sátira, encarnando diversos personajes, donde magistralmente se mezclan los ingredientes dando los resultados esperados de un hermoso ensamble artístico donde sin hablar exactamente de ella, pero de alguna manera, siempre estará presente todo el tiempo, la grieta. Una obra, que es inevitable toque la sensibilidad del espectador, con un bagaje de mensajes que llevarán a la reflexión, como el que dice “Las utopías no murieron, solo se tomaron un descanso”.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com