Crítica: Parasite

Por Macarena Maidana

“Parasite” (Gisaengchung, 2019) es un thriller surcoreano dirigido y producido por Bong Joon Ho, quien también se encargó del guión junto a Jin Won Han. El reparto incluye a Kang-hoSong, Yeo-jeong Jo, So-dam Park, Hye-jin Jang, Ji-so Jung, Hyun-jun Jung, entre otros.

Dio la sorpresa durante la entrega de los Globo de Oro al ganar en la categoría de “Mejor Película” en Lengua No Inglesa” y consiguió seis nominaciones a los premios Óscar, incluyendo “Mejor Película” y “Mejor Director”. La familia Kim, compuesta por los padres Ki-taek (Kang-ho Song) y Chung-sook (Hye-jin Jang) y los hijos Ki-woo (Woo-sik Choi) y Ki-jung (So-dam Park). La familia vive en un precario sótano donde, todos, se dedican a armar cajas de pizza, un trabajo bastante malo,
por la cual reciben centavos a cambio . Un amigo de Ki-woo llega de visita y tiene la idea de que Ki-woo ocupe su lugar como tutor de inglés de una adolescente de la clase alta.
Gracias a una falsificación del título universitario, Ki-woo se presenta ante la familia Park. Con el paso de los días y la adquisición de confianza, Ki-woo y su familia logran distribuirse estrategicamente para con los distintos trabajos en la residencia Park. Bong Joon Ho nos sirve en bandeja una trama que logra la estabilidad entre distintos géneros, manteniéndonos siempre alertas ante los plot twist que se desarrollan a lo largo de la cinta. El director sienta las bases a lo largo de la película para que el espectador se vaya
sorprendiendo ante cada acto. Y lo logra, de una manera perturbadoramente increíble.
La clase alta y la clase baja, los ricos y los pobres, son un argumento que se vio hasta el, cansancio tan “cliché” que el destino de “Parasite” no parecía llegar a buen puerto. Pero una vez más, Bong Joon Ho y su espectacular reparto nos da un sacudon de realidad en cómo el capitalismo afecta e influye de una forma devastadora a la sociedad. Desde los pósters hasta la ubicación de los casas, todo lleva a la clase social de ambas familias.

Sin dudas, estamos ante lo mejor del año 2019 y es como una bocanada de aire fresco cada película, como en este caso , distinta e incluso con un final bastante impredecible.

Calificación 9/10

Crítica: 1917

Por Bruno Glas
En principio, un término técnico: el gimmick. Precisemos: un gimmick sería un elemento añadido, poco común, llamativo por su sola presencia y superficial (esto último, ojo, no necesariamente en un mal sentido). Un dispositivo que opera a modo de artificio. Un chiche, vea.

“1917” transcurre en el momento más jodido de la Primera Guerra Mundial, y narra la misión de dos soldados ingleses que deben entregar un mensaje para cancelar el ataque a las fuerzas alemanas. El truco consiste en que la cámara se mueve de manera tal que la acción parece tener lugar en una única toma. El desafío consiste en sobrepasar la mera condición de artificio. Es decir, en comprobar si esta decisión formal ofrece una justificación desde el punto de vista narrativo. Sobretodo, cuando una de las últimas películas en hacer uso de esta técnica fue la sobrevaloradísima “Birdman”, otro film con ruido de Oscar…

Bueno, la película de Mendes se sirve de la única toma para crear un efecto inmersivo, trasladando al escenario de la guerra tanto a los personajes como al público. Dije “escenario” porque si hay algo que llama la atención en “1917” es que es menos importante la lucha por defender el territorio, que la propia supervivencia ante el terreno. El peligro no aparece encarnado en la figura del ejército enemigo, sino en la propia naturaleza que acompaña los campos de batalla. Por eso es fundamental la cámara veloz, apurada, que se mete en el barro, en el agua, en la tierra. Como también el retrato de los protagonistas: nunca son presentados como soldados a priori valientes ni del todo decididos a actuar con violencia, sino más bien como dos jovencitos inexpertos, capaces de cometer errores que podrían costarles la vida (ayudan mucho a esto las caras aniñadas de los actores). Hay dos escenas en particular que hablan a las claras de esto. La primera nos muestra a Blake y Schofield llegando al frente alemán. La cámara genera un suspenso creciente, a partir de la idea de que los alemanes podrían estar detrás, esperando para atacar. Sin embargo, las trincheras resultan abandonadas. Los muchachos se dan cuenta muy tarde de que también han sido minadas, y el escape de la explosión inmediata, con el derrumbe casi cubriéndolos, transforma el momento en una escena digna de Indiana Jones. La otra escena nos muestra a Schofield despertando en un pueblo de Francia, a merced de un cielo nocturno iluminado por bengalas. El pueblo en ruinas resulta tan amenazador para el personaje como los mismos soldados del ejército enemigo a los que encuentra. Y estos últimos aparecen desenfocados y en la sombra, como si el temor de Schofield los conviertiera en seres casi monstruosos. Lejos de querer hacerles frente, termina por escaparse de ellos.

Hay defectos en “1917”. En una película donde la cámara no parece nunca detenerse, porque son sus personajes los que no paran, los momentos de mayor estatismo saltan a la vista. Hablo especialmente, pero sin entrar en terreno de spoilers, de la escena posterior al encuentro con el aviador alemán, donde el tiempo interno del plano dura más de lo conveniente. Un momento, quizás, muy oscar-friendly. O el encuentro de Schofield con el pelotón mientras uno de los soldados entona una melodía que alegoriza sobre el destino del personaje. Aunque, después de todo, el estatismo opera mejor en la idea de circularidad que el filme maneja. Y si no, estén atentos a lo que ocurre al inicio y al final…

“1917” se muestra como una película ambiciosa, sobretodo en lo que respecta al manejo de la acción en una toma única. Pero está a la altura de su propio gimmick. Nos olvidamos que está ahí, gracias a que cumple con una regla dictada por Hitchcock: “el rectángulo de la pantalla debe estar cargado de emoción”.

Calificación: 8/10

Crítica: La hora de tu muerte

Por Guillermo Benites
La Hora de tu muerte (Countdown), película dirigida por Justin Dec y protagonizada por Elizabeth Lail y Jordan Calloway.


Vivimos en una época en la cual creo que las películas de terror están cerca del punto de evaluación “intenta superar las expectativas”, caen en recursos a los cuales muchas de las personas que vienen años viendo películas de terror ya pueden predecir en qué momento el director intentará asustarnos, no hablamos de terror psicológico sino las apariciones sorpresa o los sonidos fuertes en momentos de tensión. Así que si esperan algo de terror psicológico no se encontrará en ningún momento o situación.

Podríamos decir que esta película usa los diferentes recursos de películas de terror, entre ellas está en que tenemos un grupo de jóvenes (el 99.999…% de las películas de hoy en día), el intentar escapar a una muerte destinada (aquí le guiñamos el ojo a Destino Final 1, 2, 3, …), pero este tipo de cosas adaptabas al tiempo contemporáneo usando una app que predice tu muerte.

Lo que encuentro quizás un poco bien logrado, es al recurso de quitar lo predecible en ciertas escenas, como lo hizo IT en su primera película, el factor distractor y hacernos creer por donde saldrán a asustarnos y demostrarnos que nos equivocamos suele tener éxito en algunas escenas; sin embargo, el rumbo de la historia de la película no pasa a ser nada novedoso, ni tampoco cometer errores argumentativos y a esto me refiero por ejemplo a que pasen cosas muy locas que nada que ver con la historia solo para dirigirla en un rumbo diferente o por falta de ingenio al no saber cómo direccionar la historia para lograr el final deseado.
Para finalizar esta película me parece entretenida y recomendable para aquellos que se asustan fácilmente y les gusta las películas de terror. Pero la calificación que le doy es por el poco o nulo aporte que le puede dar al género y es mejor que las que tiene Neflix en su catálogo.

Calificación 5.5/10

Crítica: Bacurau

Por Bruno Glas

Bacurau abre con una escena llamativa y poderosa, de las que captan de inmediato nuestra atención: un grupo de gente que lleva a cabo el entierro ceremonial de la matriarca de su pueblo. Con seriedad, pero sin perder el humor, Mendonça Filho nos ubica en el tiempo y espacio del filme. Al mismo tiempo, va dibujando de a poco el perfil de varios de los personajes del lugar.

Esta construcción resulta virtuosa en tanto muestra del universo del filme, casi enteramente con imágenes y sin una palabra de más. El destino de la película supone una geografía imaginaria. En otro momento, el maestro del pueblo trata de enseñarles a los chicos de la escuela la ubicación precisa del pueblo. Al no poder encontrarla en el mapa de su tablet, opta por mostrarles uno tradicional, que de tan rudimentario no parece real. Esta creación de un lugar posible que Bacurau supone, se cae a pedazos con la aparición de un grupo comando estadounidense que pretende invadir el terreno.

El realizador parece haber querido contar varias películas: por un lado, la del retrato de un pueblo y sus habitantes, como si se tratara de un fresco; otra, una película que muestre la invasión y ataque del enemigo extranjero contra este mismo pueblo, con una estética más o menos miserabilista; finalmente, una película “de género”, que remite sólo de manera superficial al western, a la ciencia ficción y al gore. Si de estas tres, apenas sí funciona la primera, es porque el cambio de tono impide al filme tomar una forma coherente. No se trata de jugar con lo imprevisible y las expectativas, sino de tener la capacidad de mantenerse constante. Y Bacurau exhibe más de lo que sugiere, por eso sus costuras saltan a la vista con el cambio de un estilo a otro, renunciando a cualquier fluidez narrativa. La aparición misteriosa de un plato volador tipo ovni, que más tarde revela su funcionamiento, es tan poco sutil en su valor alegórico como la gruesa caracterización de los invasores gringos: sádicos, impiadosos y frívolos, frente a las virtudes de los nativos. Para que esto nos quede claro, Mendonça Filho no duda en mostrar las atrocidades que los primeros son capaces de llevar a cabo (cómo se explica, si no, el asesinato de ese nene que jugaba de noche, o los dos soldados que cogen después de matar). Sólo así se justificaría el contraataque brutal de los nativos, que el filme muestra de manera gozosa. El problema es que ese desenfado resulta incoherente con el desarrollo anterior de todo lo ocurrido. No hay, entonces, ni un compromiso fuerte con la sobriedad narrativa, ni con el exceso del gran espectáculo.

Por lo que vemos en el tercer acto, Mendonça Filho tiene muy en claro dónde se ubica a nivel ético con Bacurau. Pero su defensa de los valores del pueblo quedó perdida, en medio de una estética de la esquizofrenia.

Calificación: 4/10

Crítica: La Protagonista

Estrenada a los pocos días de iniciarse, el 2020, en el Malba y también en el Gaumont, la película de Clara Picasso, protagonizada por Rosario Varela, cuenta la historia de una mujer joven, actriz, que intenta ganarse la vida, como profesora de idioma, participa de castings, porque su deseo es trabajar en el ámbito teatral o cine.

Sus emociones están contenidas, su contacto con el medio exterior es su celular, con el cual con alguien siempre estará conectado. La cámara accede a un paneo del mundo externo a esta mujer, sus amigos, conocidos, su búsqueda frustrada en la actuación, la enseñanza de idioma, como el medio para comunicarse con alguien.

Una mujer que intenta agradar a todos, en un momento desea cambiar el look, porque de alguna manera esa mujer tiene que contar al espectador, que algo de ella o el medio que la rodea no está bien.

El género de esta película, es intimista, fluye por el comportamiento sicológico, por lo que quiso Clara Picasso, que esta protagonista diga y por momentos acalle.

La actuación del elenco es excelente, que logra crear el clima raro que es difícil de respirar que la guionista Clara Picasso ha querido imprimir. Por momentos, el ritmo cinematográfico decae.

La protagonista de esta historia, en castings podrá con facilidad reír y llorar, ser dúctil ante la cámara, el problema aparece cuando llaman al alma y le toca mirarse al espejo.


Clasificación: 7/10


FICHA TÉCNICA:

-Título original: La Protagonista

– Título internacional (en inglés): The Protagonist

– País/es: Argentina

– Duración en minutos: 65

– Dirección y Guion: Clara Picasso

– Fotografía: Lucas Gaynor

– Edición: Manuel Ferrari

– Dirección de Arte: María Eugenia Fermani

– Diseño de sonido: Francisco Pedemonte

– Música: Cheba Massolo y El mató a un policía motorizado

– Productor/es: Natalia de la Vega, Manuel Ferrari

– Compañía/s Productora/s: Natalia de la Vega, Manuel Ferrari

Distribuye: Santa Cine

ELENCO
Rosario Varela, Macarena Suárez Dagliano, Ignacio Rogers, Jimena del Pozo Peñalva, Facundo Aquinos


Reseña: Diana Decunto – anahidec5@gmail.com

Crítica: Cats

Luego de filmar la versión cinematográfica de Les Miserables, el director Tom Hooper se embarca en la difícil tarea de adaptar uno de los musicales compuesto por Andrew Lloyd Webber , Cats. En nuestro país, la película llegó luego del estreno en Estados Unidos y otros países, donde el film fue realmente vapuleado por la crítica, colocándolo como uno de los peores films del año (estrenó a finales del 2019). Si bien no es el gran desastre cinematográfico (Al menos es mejor que el esperpento de Los Ángeles de Charlie) pero aún así estamos ante una película decepcionante debido a la dificultad de adaptar la obra musical a un carácter cinematográfico, además de fallos en sus aspectos técnicos y en el propio cast.

Quizá en el caso de les miserables, la cosa resultó mucho más airosa, ya que se trataba de un relato más apegado a la realidad, o al menos relacionado a un momento histórico, además de que es un producto diferente más allá de su propuesta musical. La cuestión es que en Cats, básicamente los personajes son humanos representando a gatos, algo muy parecido como cuando las personas hacían de monos en el planeta de los simios, como para hacerse una imagen. Si bien en la puesta musical, los actores subían a escena como gatos con el uso de vestuario y maquillaje, en este caso se usan actores pero también empleando el CGI para llegar a la forma gatuna. Quizá esta es una de las grandes fallas de la película, porque no logra darnos una imagen precisa de nos quieren vender como personajes, dando una realidad muy difusa entre la cara de los actores y su desproporción con lo creado por computadora, además de que en los actores secundarios se les nota la falta de ganas en los diseños . Lo que también llega a fallar, es la forma en que intentan trasladar el lenguaje musical al cinematográfico, ya que tenemos momentos que cuentan con interesantes coreografías, pero que la cámara se pierde enfocando primeros planos cuando lo que realmente importa es todo el ensamble. Vayamos al grano, la propuesta es buena, sobre todo por la música de Andrew Lloyd Webber y parte de su cast que es atractivo, lo que falla es la adaptación y hace que todo su conjunto llegué a verse borroso.

En cuanto a los actores , tenemos algunas participaciones bien logradas como otras que son realmente un bochorno. Una de las actrices que salen mejor paradas es Judi Dench, con un personaje un tanto espiritual, y que brinda sus buenos momentos como jueza del concurso que se lleva a cabo para lograr ir a una especie de Edén. Y aunque la protagonista (Francesca Hayward) mantenga la misma expresión durante casi todo el metraje, no se lleva la atención por see lo peor del film en cuanto a lo actoral. Rebel Wilson nos da un personaje totalmente tedioso, con escenas que son ampliamente aburridas y técnicamente espantosas (Véase el número de las cucarachas cantando) , un Ian Mckellen que se merece algo más que ponerse a lamer un tarro de leche , y a Idris Elba, quien dejó de lado la irrealidad de Marvel para interpretar con escaso carisma a un gato villano (…?)

Parece que lo que digo sobre la película son todas cosas realmente terribles, pero aún así debo admitir que en lo personal la terminé disfrutando. Su música y el contexto de su historia con los gatos, que aunque no cuente con un hilo conductor preciso, resulta bastante atractiva , al menos para acercarse a la obra original de Webber. Además la mítica canción Memory, mantiene casi la misma potencia y emoción que se tienen en la obra, destacando la labor de Jennifer Hudson en los minutos que aparece. También hay una pequeña participación de Taylor Swift, que si bien su número musical es bastante agradable, solo funciona para agregar una canción original al film para llevarla a entregas de premios, aunque también ese fue un intento fallido.

Cats no es el gran desastre del año, de este o el anterior, depende de cómo lo queramos ver. Sino más bien es una adaptación fallida de un musical complejo. A aquellos que se han acercado al musical anteriormente, se van a encontrar con algo interesante pero que no logra transmitir la misma escencia que lo ha hecho en las tablas. La música del gran Andrew Lloyd Webber cumple, sobre todo en su canción más famosa, pero su paso por el cine queda en la decepción, y por momentos en la vergüenza ajena.

Calificación 5/10

Crítica: Bacurau

Por María Lassalle

Al pueblo brasileño de Bacurau le cortan la llegada del agua, no para de recibir ataúdes y deja de aparecer en el mapa. Situaciones extrañas y peligrosas obligarán a la unión de sus pocos habitantes para subsistir, todo depende de si quieren vivir o morir…

El film Bacurau (2019) dirigido por Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles este año obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Trata un tema que es no sólo políticamente fuerte en la actualidad sino también en el cine latinoamericano desde hace unos cuantos años: la manipulación del pueblo latinoamericano por manos estadounidenses. Aunque su distintivo en esta ficción son los rasgos fantásticos y, podría decirse, de cacería gamer.

El primer plano de la película nos ubica en el territorio brasileño y un cartel da las coordenadas temporales “dentro de unos años”. Así, ubicada en un futuro próximo, la historia comienza en un pueblo azotado por la muerte de una importante integrante. Sumado a esto, el corte de la llegada de agua al pueblo, el alcalde que no ayuda en nada y los problemas de abastecimiento, tienen a todos muy preocupados.

Llega Teresa (Bárbara Colen), nieta de la fallecida Carmelita e hija del maestro Plinio (Wilson Rabelo), y trae remedios al pueblo. La médica Dominga (Sonia Braga, famosa por protagonizar en 1985 El beso de la mujer araña) es quien explica a todos que los remedios recibidos por el alcalde no sirven para los tipos de problemas que pueden tener ahí y además que los alimentos recibidos están todos vencidos. Pacote (Thomas Aquino) es quien va a buscar a Lunga (Silvero Pereira) quien, anteriormente perseguido, se pondrá al frente de la resistencia popular del pueblo de Bacurau.

Paralelamente, un grupo de estadounidenses y su líder alemán Michael (Udo Kier) instalados en una casa cercana, muestran altos índices de fanatismo por las armas y un desequilibrio mental que se irá dando a conocer gradualmente. Y es que su plan es jugar (por puntos) a una cacería real, es decir, una cacería humana, pues se creen “blancos” y “mejores” (¿a qué nos hace acordar esto?) y el tablero de juego es el pueblo de Bacurau y su gente. La complicidad viene del sistema polìtico, ni más ni menos, que del propio alcalde del pueblo al que no le importa en lo más mínimo su gente. Éste facilita el alborotamiento dejando sin agua al lugar y dando riendo suelta a los cazadores para que desarrollen su táctica de juego. El miedo y el desconcierto se van instalando.

La estética del film mezcla fantásticamente a un pueblo perdido en el tiempo y el espacio con la tecnología de un dron-ovni que los vigila, la tablet del maestro para dar clases (y en la que comprueba que Bacurau ya no figura en el mapa), motociclistas con sus motos y trajes especiales, y la utilización por todos de teléfonos celulares. De hecho, la anulación de la señal telefónica en el pueblo es de los últimos recursos antes de que los gamers comiencen con la cacería.

En definitiva,es la unión popular, eso sí bajo efectos de una droga psicotrópica, quien se enfrenta a estos cazadores en una cruel batalla de escopetazos y balaceras. Incluso colabora la aparición del espíritu de la recientemente difunta Carmelita. La redención llega a Bacurau tras el exilio de la figura política al mando, el alcalde.

La historia se sitúa al oeste del estado de Pernambuco pero el pueblo Bacurau no existe en verdad, entonces podríamos hacer una lectura de ese lugar como cualquier lugar brasileño o latinoamericano, y exceptuando los detalles fantasiosos y en extremo crueles y salvajes, cualquier parecido a nuestra realidad política cercana es pura coincidencia…

Calificación: 8.5/10