Análisis: Street Fighter 6 para Xbox Series

Por Alejandro Corell

El modelo de siempre, mejorado y compacto

No soy un experto en el género fighting. De hecho, posiblemente en caso de que me preguntéis, me posicionaría en el otro extremo. Nunca he contado con el tiempo, dedicación y habilidad necesarios para bucear profundamente en los recovecos de combos, frames y secuencias de ataque necesarios para hacerse un lugar en este mundillo. 

Esta situación es compartida por gran parte de la comunidad, para que engañarnos, cosa por la cual este género siempre ha mantenido su posición de nicho, frecuentado por comunidades pequeñas, pero muy agradecidas. Al margen de Super Smash, pocos juegos han conseguido reunir a un número considerable de personas. Este “éxito” no fue aleatorio, ya que desde Nintendo aprendieron como ofrecer la definición perfecta de un sistema fácil de aprender, pero difícil de dominar. Así pues, su influencia en el mercado está más que justificada.

Puedo decir que hay un poco de Super Smash en Street Fighter 6. El mensaje ha calado profundamente en el lustro y medio que ha pasado desde la llegada y asentamiento de la anterior entrega. Los primeros (y los segundos) compases de Street Fighter 5 fueron cuanto menos, desastrosos. Es cierto que el hombre suele tropezar dos veces con la misma piedra, pero una caída en esta parte del camino podría significar un batacazo colosal. Aunque parezca que como jugadores estamos acostumbrados a perdonar lanzamientos cuestionables, que esta entrega haya llegado a nosotros en tan buen estado le ha asegurado un merecido puesto en la liga.

Hay peleas para todos. Gracias a los tres modos que incluye el título, todo aquel que quiera disfrutar de unos mamporrazos, tiene opciones de sobra para elegir. En primer lugar, aparece el modo World Tour, un alocado modo historia. El peso de esta es pequeño. Crearemos un personaje, personalizándolo y deformándolo a placer y nos dedicaremos a pasear por Metro City, dándonos de puños con todo aquel que se nos cruce (cuando digo con todos es con todos). En este desarrollo, iremos aprendiendo y dominando poco a poco las habilidades básicas, sirviendo como un buen método de conocer los esquemas de controles modernos.

Memorizar combos inhumanos y movimientos imposibles que poca piedad tengan con los sticks de nuestros mandos está guay, pero para todo aquel que quiera conformarse con algo más simple, aparecen estos nuevos modos de juego. Simplificando los golpes básicos y habilidades principales a la combinación de un joystick y un botón, tenemos una porción del combate cubierto. Para combos más complejos, bastará con apretar un gatillo y aporrear el botón de ataque. 

Este sistema, ayuda notablemente a hacernos sentir que somos capaces de “hacer algo” desde el minuto uno. Desde luego, aquel que domine las mecánicas clásicas podrá ofrecer una lucha mucho más ajustada y difícil de contrarrestar. Street Fighter 6 te deja profundizar hasta donde tú quieras, lo que lo hace un título idóneo para la entrada en el género fighting.

Por otra parte, encontramos el Fighting Ground, que recoge todos los modos que definiríamos como “clásicos”, arcade, torres de batalla… Este modo ofrece la experiencia que muchos recordamos, de tiempos en los que el internet era reconocido como la redecilla interior de los bañadores. Desde este modo podremos personalizar cualquier tipo de batalla contra una CPU que poca piedad está dispuesta a mostrar o compartir pantalla para enfrentarnos a algún amigo en modo local.

Finalmente aparece el modo Battle Hub, encargado de gestionar todas las funciones online. En este punto es importante recalcar la excelente labor de Capcom, que ha introducido el rollback netcode, que asegura una conexión muy fluida, con muy pequeñas tasas de pérdida de frames, situación que permite peleas casi perfectas, prácticamente al nivel de una conexión local. Esto no es moco de pavo ya que los problemas de retrasos y ralentizaciones conforman uno de los mayores inconvenientes en los juegos de pelea online. De hecho, con el lanzamiento de la anterior entrega se nos presentaba un modo online prácticamente injugable, convirtiendo cada lucha en un quebradero de cabeza y una batalla perdida contra la marea.

No queda duda de que las mecánicas clásicas se han solidificado, pero también se sienten bastante bien plantadas las nuevas incorporaciones, como la barra de Drive, que nos permite asediar a nuestro rival con potentes ataques a la vez que nos da libertad para bloquearlos con un nuevo parry que permite contrarrestar en cuestión de milésimas la artillería pesada de nuestro contrincante. Pero estos golpes no son gratuitos, cada Drive attack o Drive parry gastará una porción de nuestra barra de Drive dejándonos vendidos y con prácticamente todo el pescado vendido.

En resumidas cuentas, la labor de Capcom por llevar el género Fighting a un mayor público es encomiable. Street Fighter 6 recibe con las puertas abiertas tanto a nuevos jugadores como a aficionados de toda la vida. Mejorado, refrescado y listo para aguantar horas y horas de machaque, es una gran opción para volver al ruedo, a esos días donde nuestros oídos se llenaban con la vibración de la pantalla de tubo, las noches eran jóvenes y lo único importante era no volverse a casa sin haber machacado a tu amigo al menos una vez en toda la sesión (sin pasarse claro, que luego no volvía a invitarte).

Calificación: 9/10

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