Crítica: Anatomía de una caída



Contradicciones humanas en relaciones humanas.
Matrimonio y roles de género.
Maternidad, paternidad e infancia.
Pérdida, justicia y arte.
(Pará un poco Justine, me vas a matar!)



Las cosas no son lo que parecen. Y no lo digo como un cliché, lo digo de la forma más alejada de Hollywood posible. Justine Triet no quiere mostrarte algo para que un plot twist te deje con la boca abierta tras el impacto. Las cosas no son lo que parecen porque lo que percibimos de la realidad es tan sólo una parte de la misma, una pequeña e imparcial pieza de una fragmentada verdad, la cual puede ser, y seguramente sea, tendenciosa y sesgada.



Anatomía de una caída. Sí, pero también anatomía de un matrimonio. Sí, pero además la caída de un matrimonio. Porque para la directora, aunque haciendo un thriller judicial siempre tuvo claro lo importante que era el vínculo entre Sandra y Samuel.

“Había una vez un erizo que se sacó todas sus púas para no herir a su pareja que no era un erizo. Ahora al mirar su reflejo, no puede reconocerse a sí mismo.”

Justine Triet, nos trae con su cuarto largometraje, Anatomy of a fall, su mejor película hasta el momento, y digo que es la mejor de su filmografía hasta el momento no porque no me hayan gustado sus anteriores películas, que sí me gustaron y mucho, sino porque confío en que esta aún joven autora nos dará grandes obras en los próximos años y décadas. Luego de La Batalla de Solférino de 2013, Victoria de 2016 y Sibyl de 2019, Anatomía de una caída no es solamente un thriller judicial, es EL thriller judicial, y aunque no soy un especialista en el subgénero, no recuerdo ninguno mejor en lo que llevamos de siglo.

Lo que hace Justine Triet tanto en dirección como en el guion (escrito junto a Arthur Harari) es realmente excelso, no hay una sola escena que no aporte al crecimiento de la obra, no hay una línea de diálogo de más, ni de menos. Crea personajes realmente brillantes, excelentemente pensados con diferentes matices y aristas. Para ponerse de pie y aplaudir.

Si quieren cine con mujeres protagonistas, reales, complejas y de varias dimensiones sólo dejen que las mujeres sean quienes escriban y dirijan las películas. Ya tuvimos suficientes femmes fatales e indefensas mujeres que necesitan ser rescatadas. La directora escribe un personaje que Sandra Hüller, dándole su impronta, potencia interpretándolo a la perfección. En especial porque al enfrentarse al caos que está atravesando (como suelen ser los personajes femeninos en los guiones de Triet) no lo hace sumisamente, se da el lujo de no ser una víctima más, no es la víctima perfecta, no se la pasa llorando para que le crean pero tampoco es la heroína ideal, tiene bien ganado el derecho a ser una mujer imperfecta a los ojos de la sociedad.

«En un juicio, cuando hay una mujer y no hay evidencias, inmediatamente sacan su vida privada, su vida sexual, sus hábitos, y lo hacen desde una aproximación que no es neutral.» Responde la directora. «Fue provocativo hacer a Sandra una mujer dominante. Pensé que era interesante mostrar que cuando las mujeres están en esa posición, son mucho más criticadas por la sociedad. Al mismo tiempo, como es una novelista de éxito, todos podrían verla como una presencia amenazante.» Afirma Justine.

El cast creo que no podría ser mejor para cada personaje, Sandra Hüller digna de Oscar en el papel de Sandra Voyter; Milo Machado Graner es el hijo, Daniel; Swann Arlaud es el abogado defensor, Antoine Reinartz ocupa espléndidamente la figura de un odioso fiscal; Samuel Theis es el difunto marido Samuel. Y no quiero dejar afuera a Jehnny Beth, Camille Rutherford y a Messi. Así es, la película es tan buena que hasta Messi da una brillante actuación, dándonos una de las mejores y más tensas escenas, pero ese Messi no, estoy hablando del perro que interpreta a Snoop y que su nombre real es por nuestro 10. No es un chiste, el perro Snoop tiene escenas impactantes y relevantes para la historia, me parece increíble.

Volviendo con la autora, es necesario un párrafo aparte para lo tremendamente bien utilizado que está el fuera de campo y aunque lo implementa en más de una ocasión hay una escena clave donde Triet decide mostrarte lo que creemos que ocurre pero hasta cierto punto y deja a tu criterio, y el de los personajes el resto. Sublime. La puesta de cámara es tan sobria como admirable; al igual que el montaje, cada corte está realmente donde tiene que estar.

¿Ritmo lento? No, para nada. RITMO PERFECTO. Que la película no se apresure en avanzar a donde tu ansiedad quiere que llegue para que te escupa una explicación ya masticada de lo que pasa no significa que sea lenta. Justamente de eso trata, de que el espectador vea cual juicio las evidencias que hay, y también tenga en cuenta las que no; pero puede suponerlas, aunque nunca sepa si son verdad o no. Y repito, justamente de eso trata la película. No quiero hacer citas textuales para no spoilear pero uno no debe ‘fingir’ su posición antes de estar seguro de algo, ni demostrar seguridad cuando tal vez no la tenga completamente; pero sí tiene que decidir inicialmente de qué lado está en lo que cree, aunque viva con la duda de si es o no su creencia factiblemente una verdad absoluta, probablemente no. En palabras de la directora, «Esta película trata sobre la verdad, la imposibilidad de capturarla y de que es una construcción”. ¿El último plano de la película? CINE. Así como lo hace el tribunal con el juicio, la autora con la obra y el espectador con su opinión; la realidad es una construcción (social).

Y aunque podría seguir analizando esta obra, también podemos comentar por fuera de lo que es, el porqué Anatomy of a fall como drama judicial es un rotundo sí y Oppenheimer es un decadente no. Podríamos citar a la directora por lo menos 10 veces más. Con dichos como, “Soy bastante tímida, y cuando sos tímida y hablás, tenés que hacerlo con fuerza. Respaldo mis palabras, pude triunfar gracias a un sistema de financiación cinematográfica que es la envidia del mundo. Quiero decir, protejamos eso y pensemos en las futuras generaciones de cineastas”. Y también hilarlo con la incógnita sobre la presunta disputa que tiene Triet con el ambiente de cine francés que cometió el, para mí, grave error de no elegirla como representante de su país para la nómina de Mejor Película Internacional para los Premios Oscar.

Ahora sí, para finalizar volvamos a lo importante. Lo mejor de la obra, donde cada apartado podría tranquilamente ser lo mejor de casi cualquier otro film del 2023, es que el lúdico debate, interno o con otros, de la pregunta ¿Fue un accidente, fue un asesinato o fue un suicidio? No es lo más importante de la película. Y con una historia tan atrapante, que la respuesta a la pregunta del detonante no sea lo principal, no sea con lo que nos quedemos solamente, hace a Anatomy of a fall aún más brillante. Pero para quienes quieren saber un poco más, aunque insisto que no es necesario, la directora dijo que decidió precisamente que pasó con Samuel, pero ese es su secreto y que tal vez revele su versión dentro de 10 años, aunque remarcó que cualquiera sea la respuesta, Anatomía de una caída trata acerca de aceptar y poder vivir con la duda.

Calificación 9.5/10

Por Julián Lloves para La Butaca Web.

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