Crítica: Todos somos extraños

Por Guillermo Verón

No sé si a ustedes también les pasa que tienen una admiración automática con algún artista. El mínimo desarrollo de su trabajo nos cala ondo en sus personas. A mí me pasa, no siempre pero sucede es muy loco porque deseas ver todo y ya. Lamentablemente no siempre se puede, y eso que el acceso a las redes debería facilitar la visualización.
Con quien me pasó esto fue con Andrew Scott. Allá por el año 2011 cuando me dedicaba a la comercialización de material audiovisual vi la primer temporada de Sherlock y fue inmediato. También es verdad que el personaje de Moriarty siempre fue el que más amé de cada entrega de la obra de Arthur Conan Doyle.
Ahora lo tengo en esta cinta que viene siendo aplaudida y premiada junto a Paul Mescal.
¿Podrá esta dupla generarme interés?

Adam tiene una vida rutinaria y está un poco molesto con ello. Le cuesta continuar con un guión que tiene a medio escribir. Cuando conoce a Harry su vida da un vuelco, sus sentimientos hacia él son fuertes pero tiene unas deudas pendientes que debe solucionar.

Cada tanto se me presenta un dilema cuando veo ciertas producciones, no sé si soy yo. Pero no pude conectar con la historia. Los roles están bien ejecutados y es creíble la relación, existe una química entre todos. Cuando pasa esto me quedo perplejo porque soy consciente que no es una mala película pero no decir que me encantó y que es brillante, como muchos dicen, porque les estaría mintiendo. Me da bronca esta situación porque siento que es mi culpa.


El trabajo técnico es muy bueno; la fotografía, la música y el vestuario ayudan a adentrarnos en la época a la que hace referencia.
La metáfora es clara aunque me hubiera gustado un mayor desarrollo de cada relato ya que tiene mucho para dar. Con una serie hubiese quedado mejor. Estas sensaciones extrañas que me suceden cuando soy «el único y detergente» hace que me repare por demás en porqué me pasa esto. Sobre todo cuando muchos aman estos largometrajes.

Calificación 6/10

Deja un comentario