Reseña: Memorias de una maga

Por Raúl Meoz

Mujer de ciencia. Mujer de fe.


La pugna entre realidad y fantasía ha sido un constante en el escenario, desde La vida es sueño de Calderón hasta Melocotón en almíbar de Miguel Mihura son incontables las obras que se han adentrado en esta dualidad.  En realidad, es normal, pues se trata de un tema que nos interpela directamente: ¿debemos vivir la vida que tenemos o la vida que queremos? En Memorias de una maga tienen clara la respuesta.


Este texto escrito por Leni González se centra en la historia (real) de Kamia, la primera maga argentina. En aproximadamente una hora el público es testigo de cómo pasa de ser una bióloga a toda una eminencia en el mundo de las ilusiones. Los dos espacios de trabajo de Kami representan la realidad y la fantasía; la ciencia y la magia. Por un lado, un laboratorio anodino, por el otro, un mundo lleno de purpurina. En esta historia la protagonista se da cuenta de que su vida no le llena como persona, así que decide dedicarse a aquello que siempre la ha movido desde el interior, ha vivir la vida como ella quiere vivirla. Abandona la ciencia para habitar en la fe (o mejor dicho, en las ilusiones).


La dramaturgia, por su parte, es rompedora con el esquema clásico, pues el conflicto principal aparece de forma muy sutil: Kamia sabe lo que quiere y no va a dejar que nada se interponga en su camino. Si bien es cierto que hay pinceladas (situación política del país en la época de Perón, un trabajo convencional que domina al ser humano, todas las normas sociales a las que las mujeres tenían que hacerle frente a mediados del siglo XX o la figura de un padre exitoso que ejerce presión a su hija), la fuerza del personaje las anula por completo. La mayor dificultad a la que se enfrente ella es la del dominio de un arte que no ha practicado anteriormente. Es un tipo de viaje que no se suele ser muy frecuente sobre el escenario, aunque se agradece verlo de vez en cuando.


Eugenia Alonso ofrece una interpretación decidida, firme y, sobre todo carismática, pues una maga ha de contar una personalidad arrolladora. A pesar de que esta historia podría perfectamente prestarse a contar con más personajes, ella no necesita a nadie para despertar el interés en el espectador e invitarnos a su espectáculo. Los trucos de magia, hilo conductor de la historia, son sencillos pero efectivos (recordemos que es una obra de teatro y no un espectáculo de magia al uso). De hecho, si no estuviesen, se echarían de menos. Además, el acompañamiento de Pablo Viotti enriquece todavía más la experiencia, ya que su música sumerge a Kamia en el mundo de lentejuelas que ella tanto ansía.

Ficha artística:

Dramaturgia: Leni González
Interpretación: Eugenia Alonso
Música en vivo: Pablo Viotti
Dirección: Cecilia Meijide
Asistencia artística: Julieta Kvasina
Diseño de escenografía y vestuario: Gabriella Gerdelics
Diseño de iluminación: Ricardo Sica
Fotografía: Juan Ferrari
Asesoramiento en magia: Pablo Kusnetzoff
Prensa: Carolina Alonso
Producción: Pablo López
Sábados 17hs en Teatro El Extranjero.

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