Por Jhon Wolf

El club de los vándalos (The Bikeriders), dirigida por Jeff Nichols (Loving), explora la búsqueda de pertenencia a través de un grupo de motociclistas en el medio oeste de Estados Unidos durante los años sesenta. La película sigue a Kathy (Jodie Comer), quien se enamora de Benny (Austin Butler), un miembro del club de motociclistas «Los vándalos», liderado por Johnny (Tom Hardy). A medida que Kathy se sumerge más en este mundo, es testigo de la evolución y eventual desenlace del club.
Lo bueno
La película ofrece una interesante visión del surgimiento y evolución de las bandas de motociclistas, alejándose de los estereotipos criminales y mostrando un grupo de personas marginadas que encuentran una familia en el club. Las actuaciones de Jodie Comer y Tom Hardy son destacables. Comer transmite de manera convincente la emoción y el cansancio de su personaje, mientras que Hardy, con su actuación contenida, se convierte en una figura de autoridad imponente. La representación de la camaradería y el código de honor dentro del club también es un aspecto positivo.
Lo malo
El guion de Nichols carece de una estructura clara, presentando viñetas de momentos importantes que no siempre están ordenadas cronológicamente. Esto puede resultar confuso y romper el flujo narrativo. Además, la química entre Jodie Comer y Austin Butler es insuficiente, dificultando la credibilidad del romance entre sus personajes. La narrativa desde la perspectiva de Kathy también se ve comprometida al mostrar eventos en los que ella no estuvo presente.
Recomendación
A pesar de sus problemas de estructura, El club de los vándalos es una película nostálgica que captura la búsqueda de pertenencia y la libertad en las carreteras. Con actuaciones destacables y un enfoque en la camaradería dentro del club, es ideal para quienes disfrutan de dramas históricos y explorar temas de pertenencia y camaradería en un contexto único.
Puntaje 6/10