Las lágrimas y el viento de otoño en la costa
Toto Castañeira dobla las expectativas en una puesta en escena desafiante, explosiva y frenética para su nueva obra »Las lágrimas de los animales marinos», presentada el pasado 15 de octubre en el Teatro Cervantes.

Junto a un gran equipo de actores, bailarines de danza interpretativa, extras, músicos y espectáculo, este drama familiar nos lleva a la costa argentina en otoño o en invierno. Un nieto debe enterrar a su abuelo, en un viaje de emociones junto a su mejor amiga y su posible enamorado, las heridas comenzarán a abrirse con la esperanza de que el salitre las sane.
“Un mar de lágrimas. Camino por la orilla, me acerco a su quejido, al de sus olas contra las rocas. Una cursilería. En este presente el tiempo parece suspendido. Como si esto fuese posible. Camino por la orilla, en un tiempo, por fuera del tiempo de la “temporada”. Es uno de esos días fríos en la costa, cuando los balcones también quedan suspendidos, vacíos. Y la ciudad es abandonada, arrojada a un clima que no es verano, no es otoño, ni ninguno de los demás climas. Estar solo en la ciudad costera puede ser, es, de una hermosa densidad». En palabras del propio Castañeiras el cual dirige y escribe esta obra íntima y eléctrica.
El elenco juvenil es inmenso y todos merecen ser nombrados:Chacha Alvarado, Guillermo Angelelli, Gregorio Barrios, Gonzalo Carmona, Payuca, Ignacio Torres, Boris Bakst, Oliver Carl, Rocío García Loza, Lucía Gómez, Julieta Laso, Lucio Mantel, Marcelo David Martínez, Maximiliano Más, Damián Pleitto Castillo, Ezequiel Posse, Julieta Raponi, Consuelo Rodríguez Fierro y Jorge Thefs. Desde actuar, bailar, cantar y ser parte misma de la escenografía y su montaje; este grupo de jóvenes promesas entrega todo para hacer el material de Toto físico y sentido.
Lucía Gómez, Julieta Laso, Lucio Mantel y Maximiliano Más, son los músicos en escena. Mediante guitarras a ritmo de rock progresivo, sonidista y la potente voz de Lucía Gómez, el grupo encaja para dar el sonido y melodía exacta al momento y emoción.
No se puede dejar a un lado el gran trabajo de Gonzalo Córdoba Estévez; el escenógrafo no crea una puesta sino varias que se van armando y desarmando con ayuda de los extras. Una casa en la costa que surge de a poco hasta convertirse en la playa de la despedida.
Las lágrimas de los animales marinos está disponible de Jueves a Domingo en el Teatro Cervantes.
Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.