Crítica: Resident Evil: Noche Cero

Por Jorge Marchisio

Las adaptaciones de videojuegos siguen y siguen, y esta vez tenemos una bastante polémica. Y es que la suerte de Resident Evil y en la gran pantalla es bastante nula, con una saga protagonizada por un personaje que ni existía en las consolas y que se contradecía entrega a entrega; y un paso que trató ser fiel pero extremadamente barata. Ahora, de la mano de Zach Cregger, nos llega Resident Evil: Noche Cero. Veamos que nos dieron.

Alejándonos de los juegos, vamos a conocer a Bryan, un repartidor de Uber que debe llevar un paquete médico a Racoon City. En pleno viaje de noche y con una tremenda tormenta de nieve, sufre un accidente con una extraña mujer y un policía local; lo que lo lleva a refugiarse en una granja para posteriormente llegar a Racoon City. Todo en pleno brote viral.

Como bien dije justo arriba, de entrada, se nos dijo que esta adaptación se iba a alejar bastante a lo visto en la saga de Capcom, con Creggerasegurando que su historia solo iba a pasar en el universo Resident Evil, pero sin la aparición de sus personajes o situaciones típicas y en ese sentido cumplieron; así que técnicamente, no estamos ante una adaptación al 100% ¿Pero, y la película es buena?

Si, pero a secas. La dirección de Cregger es buena, y nos da toda esa sensación de un pueblo que se está yendo al tacho por algo que se salió de control. Pero es que también hay una sobredosis de jumpscares que hace acordar a las peores entregas de El Conjuro. Y eso no es lo peor.

En la escasa hora y media que dura Resident Evil: Noche Cero, vamos a tener una sobredosis de chistes que a veces llega a cansar. Si, el protagonista es carismático, y Austin Abrams (el actor principal) tiene buen timming para la comedia; que se potencia cuando aparece Paul Walter Houser. Pero es que en cada escena veremos un gag, que rompe con la atmósfera de terror que se nos plantea.

Resident Evil: Hora Cero falla por todos lados si la tomamos como una adaptación literal de los videojuegos (de hecho, se asemeja más a los Left 4 Dead). Pero si la tomamos solo como una película de zombies (¿son zombies?), funciona por todos lados.

 

Calificación 7/10

Crítica: Resident Evil: Noche Cero

Por @cronicadeunavidacualquiera

 

Algo raro está pasando en Raccoon City.

 

La historia:

Bryan es un mensajero encargado de entregar órganos a hospitales, en una noche con una fuerte nevada recibe un misterioso encargo para llevar un entrega importante allejano hospital de Raccoon City. Acepta por la doble paga pero rápidamente se arrepiente cuando por una distracción atropella a una señora que atravesaba la ruta.

La sube al auto para llevarla al hospital cuando se cruza con un policía que le ofrece llevar a su pasajera y escoltarlo hasta su destino, sólo para chocar unos metros más adelante cuando esta mujer atropellada revela tener un peligroso y contagioso virus. ¿Podrá Bryan llevar su paquete a tiempo y sobrevivir en el intento? Habrá que verla para enterarse, lo demás lo analizamos debajo.

 

¿Qué me gustó?

El cambio de tono a uno más humorístico le da un aire fresco a la saga, aunque es probable que no le guste tanto a los fans del juego.

Como va incursionando lentamente en el terror sobrenatural hace que nos sorprenda más lo que vamos viendo y al mismo tiempo empaticemos mucho más con elprotagonista.

El personaje principal es muy divertido y refleja lo que a muchos nos pasaría en una situación así.

 

¿Qué no me gustó?

Como siempre en estas pelis los monstruos se mueven más en función de la trama y de crear suspenso que de lo que debería ser su principal objetivo, matar gente.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

Si no jugaste nunca al juego pero te gustan las pelis de terror en tono de comedia al mejor estilo Evil Dead 2 (1987), esta peli es para vos. También si sos fanático del juego, pero tenés que saber que esta peli te propone un registro diferente al que se usa habitualmente en esta saga.

 

Calificación: 8/10

Duración: 90 minutos

Estrena el 17 de septiembre en cines.

Crítica: Bajo tus pies

Por Jorge Marchisio

Aquellos que leen mis reseñas, saben que siento debilidad por los policiales provenientes de España. Y es que el país ibérico es conocido por sus historias atrapantes. Por eso llamó mi atención cuando este jueves se estrena Bajo tus pies; que, si viene de la madre patria, pero que pertenece al terror. Veamos con que me encontré.

Esta vez se nos cuenta la historia de Isabel Castro, quien recientemente separada, se muda con sus hijos a un enorme piso en un famoso edificio español. Lo que parecía ser una ganga, se convierte en pesadilla cuando extraños ruidos provenientes del sistema de ventilación, rompen con la atmósfera del lugar. Y para colmo, los vecinos parecen esconder algún secreto.

Si, seguro están pensando que ya vimos la historia de una familia en un edificio nuevo, que son acechados secretamente por sus vecinos. Y es que desde El bebé de Rosemary que este cliché está presente en las pelis de terror, y así y todo se lo sigue explotando ¿Por qué?

Primero porque siempre es un desafío a nivel guion, ver como se las ingenian para poder contar algo interesante con pocos personajes, pocas locaciones y que todo se resuelva mediante el sonido, movimientos de cámara, y actuaciones. Y hablando de este último apartado, creo que son de lo mejorcito que ofrece Bajo tus pies.

De Maribel Verdu hay poco para decir. Aquellos que siguen el cine español, saben del talento de la experimentada actriz, y estos roles de madre traumada ya los saca de taquito. Si vale mencionar a los jóvenes Sofia Otero y Abai Atanes, quienes vuelven bastante creíbles sus personajes. Aparte, como vengo diciendo, muchas veces los niños están pésimamente escritos en el cine, y en este caso, ocurre todo lo contrario, una linda sorpresa.

Eso sí, por la historia es por demás previsible. Uno puede adivinar el giro final en los primeros quince minutos. Así que, si solo quieren sorpresas, no las van a encontrar en Bajo tus pies.

La película es entretenida, sí. Pero no aporta nada ni al género, ni a las producciones españolas, y, sobre todo, a las que siguen el esquema de El bebé de Rosemary. Ya queda en ustedes darle una oportunidad o no.

 

Calificación 7/10

Reseña: La Ratonera

Tuvimos el placer de asistir a la función de prensa de La Ratonera, la célebre obra de teatro escrita por la indiscutida maestra del género policial, Agatha Christie. Como es sello de la autora, la historia reúne los mejores ingredientes del género de misterio: un grupo de personajes singulares, una locación aislada que obliga a la convivencia y un asesino oculto entre los presentes. Todos son sospechosos y el espectador queda invitado a jugar, especular y armar sus propias teorías hasta el desenlace.

La puesta en escena nos transporta de inmediato a una pintoresca hostería a pocas horas de Londres, dispuesta a recibir a sus primeros huéspedes en una jornada donde la nieve es protagonista. Sin embargo, un crimen cometido en la capital genera inquietud, y un temporal deja a los visitantes completamente incomunicados. A partir de allí, se despliega una trama atrapante con las dosis justas de misterio y humor. En medio del peligro constante, los secretos del pasado de cada personaje empiezan a salir a la luz, revelando los verdaderos motivos que los llevaron hasta allí.

El punto alto de la noche es, sin dudas, el trabajo del elenco, integrado por Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, junto a la participación especial de Betiana Blum. Todas las interpretaciones están a la altura del desafío, aunque es justo destacar la imponente presencia de Romina Gaetani como la anfitriona de la hostería, y el gran trabajo de Betiana Blum en el papel de una huésped tan quejumbrosa como estorbosa, clave en el desarrollo del conflicto.

Por su parte, el Teatro Liceo luce impecable con una escenografía bellísima que recrea a la perfección la atmósfera de la hostería, muy bien acompañada por un diseño de luces y sonido que potencian el clima de intriga de principio a fin.

La Ratonera es, en definitiva, una propuesta imperdible de la cartelera porteña. Una obra que se luce por la solidez de su guión, la destreza interpretativa de su elenco y la vigencia inagotable del mejor misterio clásico.

Crítica: Código venganza

Por @cronicadeunavidacualquiera

 

Duro de matar en un barco…de carga.

La historia:

Cole, es un policía retirado que se dedica a custodiar a un multimillonario llamado Tibu, pero en la noche de su cumpleaños es emboscado por un grupo de mercenarios que lo terminan asesinando. Cole se da cuenta que uno de los asesinos trabajaba para la compañía naviera de Tibu y decide tomar su lugar en el barco e investigar.

Ya en alta mar descubre que hay algo más detrás del golpe y con la ayuda de una de las tripulantes, Angie, buscará desbaratar la operación en la que parecen estar involucrados varios integrantes de la empresa.  ¿Podrá Cole descubrir la verdad y salir con vida en el proceso? Habrá que ver la película para enterarse, si vale la pena la acción y el resto de la peli lo vemos debajo.

 

¿Qué me gustó?

Usualmente, Jason Statham, es garantía de al menos  un par de escenas de acción bien filmadas. Lamentablementeesta peli no ofrece nada que no hayamos visto antes.

La locación es algo bueno y malo al mismo tiempo.  Bueno, porque permite espacios reducidos lo que ayuda para las peleas, pero malo porque visualmente no ofrece nada demasiado interesante.

 

¿Qué no me gustó?

La trama va cambiando los objetivos y eso hace que el espectador vaya perdiendo el interés.

Los villanos son demasiado genéricos, no hace falta que tengan una gran filosofía detrás, pero deberían tener algo distintivo o al menos interesante de lo que estos claramente carecen.

La peli en general es muy genérica, cada parte parece que ya la hemos visto en alguna otra película anterior.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

Si sos muy fan de las pelis de acción, especialmente de las de Jason Statham que ya es su propia categoría, esta peli cumple aunque está lejos de ser de las mejores que tiene.Sino quizás mejor esperar a encontrarla en algúnstreaming. 

 

Calificación: 6/10

Duración: 95 minutos

Estrena el 10 de septiembre en cines.

Reseña: Mala Madre


Por Damián Faccini @La4taparedprensa

Hay obras que no se contemplan; se atraviesan. En el sofocante y contenido espacio de la sala, asistimos anoche a una verdadera lección de anatomía emocional. El unipersonal que aborda la biografía de esta actriz imparable es, antes que un ejercicio autobiográfico, un rito de iniciación a la madurez humana.

La propuesta no busca la complacencia ni la nostalgia fácil. Es el mapa de una vida turbulenta, atravesada por pasiones voraces, entregas ciegas y una tenacidad feroz. El hilo conductor no lo marcan los hitos profesionales, sino el tejido vivo de los lazos familiares: la presencia abrumadora y fundacional de la abuela, la complicidad visceral con el hermano y ese amor maternal que reordena el universo. A través de ellos, la protagonista erige un estandarte de feminismo real, alejado del panfleto: un feminismo encarnado en el cuerpo, la pérdida, el parir y el criar. En esta narrativa, el nacimiento, la vida y la muerte no aparecen como etapas sucesivas, sino como un todo indivisible que respira simultáneamente sobre las tablas.
La puesta en escena transforma la pequeñez física del teatro en un territorio infinito: pese al reducido espacio, el uso de las herramientas audiovisuales y multimediales es magistral. Lejos de ser un mero adorno, las pantallas y proyecciones funcionan como extensiones de la psique de la actriz, dialogando con ella en tiempo real y dinamitando las fronteras del escenario.


La iluminación, de una precisión quirúrgica, recorta el espacio para generar atmósferas íntimas o abrumadoras con solo un cambio de intensidad. El diseño sonoro, envolvente y de una cadencia casi orgánica, marca el pulso cardíaco de la pieza.


Todo este engranaje técnico colapsaría sin el eje que lo sostiene: una actuación de una entrega absoluta. La actriz no actúa su vida, la exuda. Hay una generosidad física y vocal desarmante, un transitar por los vértices del dolor y la euforia sin red de seguridad que intimida e interpela.


Un espectáculo estremecedor y necesario que nos recuerda que las cicatrices, cuando se exponen con semejante maestría y valentía, pueden convertirse en pura poesía escénica.

Crítica: Hechizo de amor: La magia continúa

Por @cronicadeunavidacualquiera

La historia:

Luego de enterrar a su segundo esposo, Sally (Sandra Bullock), decide alejarse de la magia y también a sus dos jóvenes hijas pensando en la maldición que pesa sobre su familia donde los enamorados de las mujeres Owensmueren. Aun así su hermana Gillian, Nicole Kidman, no aprueba la decisión.  

Los años pasan y las chicas crecen y lo inevitable sucede, una de ellas se enamora y su novio tiene un accidente y queda en coma. Sally y Gillian deben decirles la verdad sobre su familia lo que las chicas no toman a bien, especialmente Kylie que va a Inglaterra a investigar sobre los orígenes de su familia sin saber todos los peligros a los que se expondrá allí. ¿Podrá Sally y Gillian salvar a Kylie? Habrá que verla para enterarse, si esta película nos hechizará o no lo vemos debajo. 

 

¿Qué me gustó?

El carisma entre Sandra Bullock y Nicole Kidman sigue ahí. Esa relación es lo mejor que aporta la peli  

El humor que usan para cortar un poco el drama funciona, aunque a veces parece forzado y le quita dramatismo a algunas situaciones

 

¿Qué no me gustó?

Hay demasiadas «casualidades» en cuanto a las cosas que pasan en la peli y no se entiende bien porque pasan en ese momento, salvo por conveniencias del guion. 

Tampoco se entiende porqué,  sabiendo que la maldición existe y lo que provoca, no se les aviso a las chicas o se tomó algún tipo de precaución. 

 

Comentario aparte y probablemente poco apropiado, pero no entiendo cuál es el problema con que la mujer envejezca, las dos protagonistas están irreconocibles por sus cirugías lo que afecta su expresión.

 

¿A quién recomiendo esta peli?

Si te gusto la primer parte, seguramente disfrutes esta. Si no viste la anterior, aunque hay una explicación al principio,  te recomiendo ver la primera parte y después si te gusta mucho podes darle una chance a esta entrega.

 

Calificación: 7/10

Duración: 110 minutos

Estrena el 10 de septiembre en cines.

Reseña: El trabajo

“El trabajo” sucede todos los viernes y sábados a las 20hs en ZELAYA.

 

 

 

¿Cómo funciona un actor cuando es observado? ¿Dónde se esconde? ¿Qué esconde? ¿Y si ya no hubiera bastones que sostengan y excusen? ¿Y si ya no hubiera jaulas que limiten y contengan? Dos actores y un director dedicados al trabajo sobre el estar en escena, lo seguro, las tendencias, lo efectivo. Ponerse los zapatos de otro, para luego volverse encontrar con los propios que ya nunca serán los mismos. 

 

“El trabajo” conjuga magistralmente, como en un hechizo, lo público y lo privado. La initmidad se vuelve hecho escénico y, por tanto, compartido. La obra acompaña un proceso detallista y movilizante. Experimentar qué hay más allá de las formas conocidas de mirar y responder. Hacer sin tanta claridad y control.  No se trata de negar lo que se trae, sino de exponerlo para conocer el funcionamiento y ampliarlo. Elegir cuándo usar los bastones y cuándo romperlos; bailar pisando fuerte y también probar el desequilibrio y, de ser necesario, caer.  

 

Miedos, inseguridades, fortalezas. El elenco vive un proceso de auto- observación, de experimentación sobre uno y sobre los demás. Los ejercicios para alcanzar esa transformación sorprenden. Una obra que cautiva y pone en escena la belleza de quien lucha contra sí mismo con una cuota de enojo y angustia, a la vez que deseo y disfrute 

 

Las jerarquías se difuminan. Quien ocupa el rol de director (Federico León) recibe también observaciones de parte de sus actores (Santiago Gobernori y Beatriz Rajland). Nadie escapa al trabajo sobre su propio juego. El rol de observador y el de observado va pasando de “mano en mano”. “El trabajo” como espacio colectivo de aprendizaje. Es imposible el juego si no hay otros que reflejen y, a la vez, sean reflejados. 

 

Al igual que los personajes, el público se incomoda. El trabajo también funciona sobre aquel que especta y hace posible el hecho teatral. El público se encanta por ese tiempo de “proceso”. La obra hiper-pautada alcanza la frescura de una aparente improvisación. 

 

Las luces, la música, los silencios, el uso del espacio y de la esceografía construyen un todo preciso, bello y sensible. 

 

La obra se centra en el ejercicio de la actuación y más. Late una promesa, una posible lectura, vínculo, parentezco entre actuar y vivir. Actuamos como vivimos o vivimos como actuamos. De alguna u otra forma, existir es siempre con otros, como el teatro. “El trabajo”, una apuesta por una forma de estar en escena y en el mundo. 

 

 

Ficha técnico artística

Autoría y dirección: Federico LeónActúanSantiago GobernoriFederico LeónBeatriz RajlandVestuarioPaola Delgado /EscenografíaAriel VaccaroIluminaciónAlejandro Le Roux /MúsicaDiego Vainer /FotografíaMarianela Portillo del Rayo /Diseño gráficoJuan Francisco Reato /Casting:Maria Laura Berch /Asesoramiento coreográficoLuciana AcuñaAsistencia De SalaCamila Azucena BlanderManuel GallardoAsistencia de iluminaciónLeandro OrellanoAsistencia de direcciónCarla GrellaUtileríaAriel VaccaroPrensaMarisol CambreProducciónMaría La GrecaMelisa Santoro.

 

“EL TRABAJO”- ZELAYA (Zelaya 3134) – Viernes y sábados 20hs. 

 

ESCRIBIÓ: Micaela Steinbach (@mica__stein)

 

Crítica: Hechizo de amor: La Magia continúa

Hechizo de amor 2: La magia no continúa.

Los noventa fueron la década de las brujas. Grandes blockbusters y series como Sabrina, la bruja adolescenteThe CraftCharmed y, en cierta medida, Buffy se estrenaron y terminaron convirtiéndose en referentes de la cultura popular. Pero hubo una película que, a pesar de ser un fracaso en los cines, encontró con el tiempo una segunda vida en la tv por cable y posteriormente, en el streaming, hasta convertirse en un auténtico clásico de culto: Hechizo de amor (Practical Magic, 1998).

Casi tres décadas después, Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a interpretar a las hermanas Owens, un linaje de mujeres brujas condenadas a presenciar la muerte de los hombres que aman. Esta es una secuela directa del clásico de 1998 y, para quienes no hayan visto la primera película, Hechizo de amor 2 se encarga de explicar reiteradamente sus antecedentes. Para ello, subraya constantemente la personalidad de los personajes, recupera referencias y gags de la película original y recuerda una y otra vez la maldición que pesa sobre la familia. En cierta forma, nada ha cambiado; de hecho, parece que el tiempo se hubiera detenido… al menos en el Botox de sus protagonistas.

Siguiendo la fórmula exacta de tantas secuelas tardías de películas de los 80 y 90, el detonante del conflicto vuelve a ser una de las hijas de las protagonistas. El problema es que, para esta entrega, las hijas deberían tener casi 40 años y aquí todavía están en la universidad. En un acto impulsivo, motivada por el deseo de romper una maldición que ni siquiera conoce completamente, una de ellas viaja a Londres para intentar resolver el problema por su cuenta.

La película está basada en la novela de Alice Hoffman de 2021, The Book of Magic, continuación de la novela original Practical Magic. Está protagonizada por Sandra Bullock, Nicole Kidman, Stockard Channing y Dianne Wiest, quienes repiten sus papeles de la primera película y producen junto a Denise Di Novi. A ellas se suman nuevos integrantes del elenco, entre ellos Joey King, Xolo Maridueña, Maisie Williams y Lee Pace.

Bullock y Kidman están espléndidas y la química entre ambas actrices continúa intacta. Se nota el cariño que se tienen después de tantas décadas y el entusiasmo con el que vuelven a estos personajes. Es cierto que resulta chocante ver cómo sus rostros parecen tener cada vez menos capacidad para articular gestos debido al exceso de Botox, pero incluso así ambas actrices dan lo mejor de sí mismas frente a un guión y una dirección bastante regulares.

La ganadora del Oscar Susanne Bier dirige esta nueva entrega y resulta lamentable que termine pareciendo un blockbuster barato en términos de producción. Da la impresión de que buena parte del presupuesto fue destinado a pagar a las protagonistas. Los sets y decorados carecen del cuidado artesanal y de la personalidad visual que tenía la película original, la publicidad de American Airlines resulta demasiado evidente y el CGI parece salido de alguna producción de Marvel de 2012. Todo esto termina haciendo que la película se sienta más genérica de lo que debería.

El principal problema está en la historia. Es repetitiva, tediosa y apuesta mucho más por la fórmula de una comedia romántica familiar con elementos de magia que por recuperar realmente el espíritu de Practical Magic. Después de dos horas, queda la sensación de que la película solo conserva el nombre.

El filme original sabía aprovechar mucho mejor a sus personajes. Esta secuela dedica buena parte de su tiempo a homenajear a las veteranas Stockard Channing y Dianne Wiest, a explicar hasta el cansancio el funcionamiento de la maldición y a recuperar gags de la primera película que, esta vez, no siempre consiguen provocar la misma gracia.

Nicole Kidman, cuyo personaje en la primera entrega podía ser inmaduro pero también representaba a una mujer libre, divertida y completamente desinhibida, queda reducida aquí prácticamente a la figura de la tía borracha. Sandra Bullock, por su parte, parece ser primero una madre y después una bruja; su personaje da la impresión de haber salido de un coma y no recordar demasiado de lo ocurrido anteriormente.

Las jóvenes actrices cumplen, aunque tampoco consiguen aportar demasiado. Por un lado, Maisie Williams parece estar completamente desaprovechada y, por el otro, Joey King termina interpretando al personaje que toma las peores decisiones posibles para que la historia pueda avanzar y generar algo de emoción.

La primera película tenía toques góticos, dramas familiares, feminismo, violencia doméstica, discrminacion y hablaba de la depresión. Esta es una comedia familiar.

Es una pena que Hechizo de amor 2 no haya funcionado, pero también resulta triste comprobar que Hollywood continúa rescatando grandes clásicos para convertirlos en nuevas franquicias y traer de vuelta a actores de casi tercera edad únicamente para vender entradas a quienes crecieron con las películas originales. El resultado termina siendo una película que intenta hablarle a los mayores de treinta años mediante la nostalgia, mientras pretende presentarles a las generaciones secuelas mediocres.

Calificación 5/10

Escribió Sebastián Arismendi  para la Butaca Web.

Reseña: Lucio y yo

Tuvimos el gusto de ser invitados y asistir al estreno de Lucio y yo en el Centro Cultural de la Cooperación, la nueva obra escrita y dirigida por José María Muscari, que nos relata la historia real del proceso de adopción de Lucio Muscari, su hijo correntino que buscaba familia desde un hogar en Corrientes capital. Actúan Esteban Pérez y Máximo Meyer, producción general de Paola Luttini.

 

Sobre Av. Corrientes, el Centro Cultural de la Cooperación en su planta baja cuenta con un café y librería, se respira un ambiente inspirador de arte y letras. Al dirigirnos por la escalera, resulta imposible no detener la mirada en El Taller, el imponente acrílico de 2,30m x 3m realizado por Carlos Alonso en 2022. Nuestra cita era en la Sala Solidaridad, ubicada en el segundo piso. En el hall de la sala pudimos vivir una muy buena previa, que contó con diferentes medios de televisión, prensa y personalidades del medio como Fabiana García Lago, Adabel Guerrero, Olivia Viggiano, Patricia Palmer, Rochi Igarzábal, Juan Gil Navarro, entre otros. Un clima de mucha expectativa previa a una función a sala llena.

 

La escenografía de un lujoso living comedor, fue suficiente para relatar toda la emotiva historia, complementada con pantalla de fondo que reproducía videos y palabras que enriquecieron la narración. Pudimos ser partícipes del testimonio interpretado con gran actuación de Esteban Pérez y Máximo Meyer. 

El deseo de ser padre, el deseo de ser hijo, la convivencia y los desafíos de dos caminos que se cruzaron en esta hermosa historia. De puertas abiertas a sus sentimientos, intimidad y alma, junto a su hijo Lucio quién además de transformar la vida de José, colaboró en el guión y  tiene un camino propio acompañado de gran manera por su padre.

 

Del gran artista y personalidad José Muscari, Lucio y yo es una obra artística y sincera, con pretensiones únicamente humanas y del alma, con gran producción y que nos invita a la reflexión sobre los vínculos y la adopción. Se felicita mucho, se disfrutó y se recomienda!

 

Las funciones son viernes y sábados 21.30hs, en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.

 

 

 

Matías Vanacor para La Butaca Web