Brian se pelea con un grupo de rugbiers de élite luego de sentirse humillado y queda lastimado. Decide volver a enfrentarlos, pero esta vez armado. Un film de venganza, de épica callejera, de camaradería y guerreros de barrio y a su vez es la historia de un padre que trata de rescatar a su hijo de un destino ineludible.

Lo que me gustó:
La trama, aunque centrada en el deseo de venganza de Brian, trasciende el conflicto personal para explorar temas más amplios, como el honor, la lealtad y el sentido de pertenencia. El relato se mueve en un universo de guerreros de barrio, donde la camaradería se mezcla con la violencia, y cada decisión tiene un peso significativo. Vrutos captura con maestría la esencia de un ambiente marginal, en un contexto similar al de Pizza, Birra, Faso, pero con una atmósfera más sombría y peligrosa, reflejando la realidad de muchos jóvenes atrapados en un ciclo de lucha constante.
La película está rodada en el barrio de Lugano, lo que le otorga una autenticidad indiscutible, y Miguel Bou utiliza el lugar casi como un personaje más, un escenario que no solo define la historia, sino que se convierte en un reflejo de la lucha interna de los personajes. Las calles, los edificios en ruinas y los espacios cerrados contribuyen a la tensión palpable que se siente en cada escena.
Fue genial ver de nuevo en pantalla a la mitad del elenco de Okupas, mi serie favorita de todos los tiempos. Diego Alonzo, Franco Tirri y Dante Mastropierro,destacan dentro de este universo marginal pero a la vez plagado de valores del bajo mundo.
Lo que no me gustó:
Noté ciertos problemas en el área de sonido, que siendo una pelicula de este porte, deberian haber sido corregidos, y la actuación de Grego Barrios, si bien no está mal, no destaca como la del resto del elenco. Se lo nota un poco forzado, bien intencionado, pero no llega a generarnos empatía con el personaje que interpreta.
Calificación: 7/10