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Sinopsis Comedia dramática que retrata el recorrido de un matrimonio de muchos años, enfrentando la nueva etapa de vivir solos tras la boda de su único hijo. Entre diálogos filosos y tensos silencios, la noche se llenará de recuerdos, verdades incomodas y secretos guardados que cambiaran sus vidas para siempre. Una historia para reflexionar sobre los vínculos, el paso del tiempo y las cosas que callamos.
Reseña La premisa de La noche de la basura es simple y poderosa; reencontrarse con la persona con la que se ha compartido toda una vida y redescubrirse cuando el nido queda vacío. La madrugada pone sobre la mesa los vínculos familiares, los amores ocultos, el trabajo, el dinero y las verdades más crudas dichas sin tapujo. Heridos por los rencores y los silencios guardados, un terremoto de palabras saca a la luz aquello cosas que debió decirse hace mucho tiempo. Que placer disfrutar en el escenario de dos artistas con la trayectoria de Graciela Pal y Rodolfo Ranni, con actuaciones entregadas a navegar en la profundidad de personajes frágiles y complejos. Actores de prestigio que dominan el manejo de los tiempos y saben potenciar, con cada pequeño detalle, el recorrido que deben atravesar sus personajes para reencontrarse con la mejor versión de sí mismos. Comedia ácida y atrapante con un guión cuidado y prolijo, con diálogos bien construidos cargados de humor y emoción. Una historia a la que todavía le falta fluidez para encontrar su ritmo ideal. Lamentablemente, algunos problemas de sonido dificultan la apreciación total de los textos. El público aplaudió de pie a los artistas, visiblemente emocionados ante la merecida ovación. Una buena historia para disfrutar de buen teatro y dejar tema para la charla después de la función.
Detalle Rodolfo Ranni, protagonista y director de La noche de la basura, tiene jóvenes 87 años y es un privilegio verlo en el escenario. También podemos disfrutarlo en el cine, formando parte de la exitosa Mazel Tov, donde interpreta de manera fabulosa a un personaje clave para la historia.
Ficha Técnica Dirección: Rodolfo Ranni Reparto: Rodolfo Ranni y Graciela Pal Duración: 75 minutos Funciones: Viernes 20.15 hs en el Teatro Metropolitan, ubicado en Avenida Corrientes 1343.
Por @soynancybenegas Sinopsis Unipersonal que nos sumerge en la historia de Pedro, el Rojo. Un ser a medio camino entre un simio y un hombre que debe obtener sus derechos como hombre y dejar de ser un animal. Una propuesta atrevida que indaga en la búsqueda constante de la aprobación humana.
Reseña Nada parece quedar a medias y por ahí transita la narración. Ese camino complejo y profundo, que tanto se parece a la realidad y tan bien interpretado podemos encontrar en esta historia. Que de alguna manera logra llevarte directo a tomar partido ¿Serás quien juzga o quien es juzgado? El sonido inmediato que se escucha en la sala te sumerge en el momento que da lugar a la presentación de Pedro, el Rojo. Un simio-hombre que se planta frente a la audiencia para ser lo más parecido a aquello que otros quieren imponerle. Una búsqueda audaz, mordaz y opresiva que invade e incómoda. Nada de relatos simples, ni la búsqueda de un final ideal. Un humor irónico y delicado con sutilezas afiladas y audaces, que nos muestra, nos identifica y nos deja un camino de interpretaciones punzantes y poderosas.
Luis Sartor es un artista talentoso y atrevido que se anima a apostar a la complejidad y la construcción minuciosa de un personaje que atrapa con la ayuda de todo lo que puede transmitir su cuerpo. Un cuerpo que se adapta al encuentro del personaje, incorporando cada detalle de forma tan precisa que resulta imposible apartar la mirada. La transformación de su postura, la complejidad de cruzar los límites y convertir cada recurso en herramienta para dar vida al Rojo. Su mirada, su manera de caminar, la forma en que respira, el modo de hablar; todo comunica una entrega absoluta que traspasa y moviliza a la audiencia. Precisa, profunda y correcta, esta comedia dramática surca el universo del sarcasmo para conducirnos a la incomodidad de mirarnos hacia adentro. Un texto complejo y provocador dirigido de forma cuidada e inteligente por Víctor Laplace.
Detalle Si no tuviste la oportunidad de descubrir a Luis Sartor en escena, es una experiencia que todos los que amamos el teatro deberíamos regalarnos. Una clase magistral de lo que un artista profesional es capaz de explorar para encontrar el personaje; la muestra de lo que el trabajo preciso y comprometido puede alcanzar.
Ficha Técnica Dirección: Víctor Laplace Reparto: Luis Sartor Duración: 60 minutos Funciones: Sábado a las 18 hs en el Teatro Nüm, ubicado en Juan Ramírez de Velasco 419
El 20 de marzo de 2006, Bethesda y Take-Two Interactive le regalaron al gaming uno de los juegos más icónicos dentro del género RPG de acción. Nada más ni nada menos que The Elder Scrolls IV: Oblivion. Luego de unos 19 años y 7 versiones de TES V: Skyrim, sin ningún tipo de aviso previo más que un tráiler el día anterior, el gran Todd Howard nos trae un remaster que deja al mundo gaming con la boca abierta de la sorpresa.
Es que no es poca cosa. En una industria cada vez más encorsetada por campañas de marketing eternas, fechas que se mueven como piezas de ajedrez y juegos que llegan rotos, Oblivion Remastered aparece como ese héroe silencioso que no pide permiso, simplemente se lanza. Y lo hace bien. Porque sí: esta vez, el “It just works” de Todd no fue meme. Fue real.
Descubramos en esta reseña qué nos trae de bueno y nuevo este remaster y qué cosas, a pesar de los años, siguen iguales.
Gráficos que renacen, sin perder el alma Desde el primer minuto de juego, se siente. Se ve. Se respira. La transición a Unreal Engine 5 no fue solo un cambio técnico: fue una carta de amor visual a los fans de antaño y una bienvenida de lujo para los nuevos. La Ciudad Imperial brilla como nunca, los bosques de Cyrodiil se sienten vivos, y ese amanecer en la costa de Anvil… es poesía digital. No es un simple “upscale”; es una reinterpretación con respeto. Es como restaurar una obra de arte, de ésas qué son magníficas, pero con los años fue perdiendo ése brillo de la laca protectora, y darle ésa nueva vida qué solo los mejores restauradores pueden producir. Así de bien se siente visualmente este remaster.
Audio: sin reinventar la rueda, pero afinándola La música que tantos recuerdos nos trae sigue ahí, intacta y majestuosa. Pero ahora, cada paso en la hierba, cada rugido en una cueva, cada gota de lluvia cayendo sobre un casco tiene un peso distinto. Se han pulido los sonidos ambientales y, aunque muchas voces se mantienen originales, la limpieza y mejora en la mezcla sonora elevan la inmersión a otro nivel. Todo suena mejor, sin perder su esencia.
Jugabilidad: ajustes modernos en una base que envejeció con dignidad Oblivion fue pionero, pero no perfecto. El sistema de combate original, aunque revolucionario en su época, hoy resulta algo tosco. El remaster lo sabe, y por eso mejora donde hace falta: animaciones más fluidas, golpes con peso real, y una IA que ya no parece sacada de una feria medieval. Se nota la mano de desarrolladores que escucharon, que jugaron y que quisieron mejorar sin romper. Aún siendo mejorada, la IA tiende a ser predecible luego de unas horas de juego, con una serie de movimientos o habilidades predeterminadas, no ofrecen enfrentamientos dignos de ser recordados como los más épicos dentro de un juego de rol.
Y sí, el polémico auto-leveling ha sido retocado. Los encuentros ahora tienen una curva de dificultad más lógica, haciendo que el mundo se sienta más natural y desafiante sin volverse injusto.
NPCs con algo más de alma Los personajes secundarios, esos ciudadanos, guardias y viajeros que hacen a Cyrodiil tan viva, ya no son simples marionetas de ojos saltones. Con mejoras en expresiones, animaciones faciales y reacciones contextuales, ahora es más fácil creerse que uno está en una sociedad viva y que, quizás, esa anciana con voz grave también tiene una historia que vale la pena descubrir.
Rendimiento y detalles técnicos No todo es perfecto, claro. Aunque el juego corre de forma estable en la mayoría de equipos actuales, hay reportes de bugs menores y caídas de FPS en zonas cargadas de vegetación o efectos complejos. Nada que arruine la experiencia, pero sí detalles a pulir en futuras actualizaciones. En las horas de gameplay, y manteniendo la configuración gráfica predeterminada del juego, tuve una experiencia de juego más que óptima, sintiendo en zonas muy puntuales bajones de FPS qué no mermaron ni por un instante el disfrute del juego.
Extras, nostalgia y una pizca de humor El remaster incluye todo el contenido adicional original (Knights of the Nine, Shivering Isles), pero también se da el lujo de guiñarnos un ojo: si sabés cómo buscar, podés encontrar a Todd Howard en persona dentro del juego, como un NPC oculto que… sí, puede enamorarse de vos. Un toque más bien bizarro, pero a la vez genial, que sólo Oblivion podría permitirse.
Conclusión The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered no es solo una lavada de cara. Es una restauración, un rescate emocional y técnico de uno de los mundos más queridos del RPG occidental. Es una experiencia que respeta el pasado, pero no teme mirar al presente. Y lo mejor: no llegó inflada por el hype ni cargada de promesas vacías. Solo apareció. Y funcionó.
Un verdadero ejemplo de cómo hacer bien las cosas en tiempos donde eso parece ser la excepción.
Sinopsis Dos niñas se refugian en su imaginación e inocencia para escapar de todo lo que pasa a su alrededor, y lo que sienten por dentro. Mientras juegan e inventan historias, van descubriendo verdades que no siempre se pueden decir en voz alta. Con humor y sensibilidad, Yo no duermo la siesta habla de la infancia, los vínculos, los secretos y esa pureza que, poco a poco, debe enfrentarse a la realidad de crecer.
Reseña Hay algo simple y cercano en el texto con lo que todos podemos sentimos identificados. Detrás de la sencillez y sutileza de la historia se esconde una mirada profunda de la vida misma, contada a través de la voz de dos niñas, que se asoman al mundo con la inocencia de lo desconocido y la curiosidad de quienes están empezando a entenderlo. Los vínculos de cualquiera de nosotros, los cuentos de cualquier vecino y esa cercanía particular de transformar las dificultades en comedia para hacer más llevaderas las pequeñas tragedias cotidianas. Un relato contado de forma amena y cálida con el que es fácil empatizar; y nos recuerda que, más allá de los obstáculos el amor siempre encuentra el modo de volver a buscarnos. Paula Marull fruye sin esfuerzo, aportando la dosis justa de calma y dinamismo que su personaje necesita para ordenar cada situación. Su frescura y serenidad logran un equilibrio interesante para mantener atento al espectador.
Un elenco encantador que se complementa muy bien. Cada personaje resulta convincente y entretenido, sabiendo encontrar su propio espacio para lucirse. El actor Marcelo Pozzi interpreta al tío Aníbal, un enfermo neurológico grave que forma parte de la familia. Su interpretación hace de su cuerpo una herramienta sin desbordes que despierta ternura y genera muchas situaciones de comedia acertadas. Correcta elección de canciones que acompañan la trama. Melodías muy reconocidas que todos sabemos y hasta nos animamos a cantar. Esta selección permite crear un ambiente oportuno e interesante para potenciar el momento Buena interacción de los personajes con la escenografía; lograda puesta en escena bajo la dirección de María Marrull, quien encuentra el equilibrio justo entre el drama y la comedia con un ritmo preciso.
Detalle El lunes 28 de abril, la función contó con la presencia de Carlos Mata. El reconocido interprete de canciones populares como “Te estoy amando tanto”, “Déjame intentar”, y tantas otras, invitado de lujo de la obra. Ficha Técnica Guion y Dirección: Paula Marull Reparto: María Marull, Agustina Cabo, Luciana Grasso, Sandra Grandinetti, Marcelo Pozzi, William Prociuk Duración: 70 minutos Funciones: Lunes a las 20 hs en el Teatro Astros, ubicado en Avenida Corrientes 746
La encantadora comedia romántica «No me olvides», protagonizada por los talentosos Arnaldo André y Silvia Pérez, bajo la producción de Circus Producciones y la sensible dirección de Hernán Krasutzky, ofrece una experiencia teatral tan divertida como profundamente emotiva.
La obra nos presenta un encuentro amoroso singular y fuera de lo convencional: el vínculo entre una mujer de espíritu libre y un hombre que enfrenta los desafíos del Alzheimer. Lejos de caer en lugares comunes, la trama hábilmente dirigida por Hernán Krasutzky logra un equilibrio perfecto entre momentos hilarantes y pasajes de genuina emoción. La memoria, con sus fragilidades y su poder evocador, se erige como un eje central, explorando la capacidad del amor para trascender el paso del tiempo y las limitaciones que impone la enfermedad.
Las interpretaciones de Arnaldo André y Silvia Pérez son notables. Ambos actores entregan actuaciones convincentes y llenas de matices, transmitiendo la complejidad de sus personajes con gracia y sensibilidad. La química entre ellos es palpable, lo que enriquece la dinámica de la relación que se desarrolla en escena.
La propuesta escénica, con escenografía de Victoriano Pololla, complementa la narrativa de manera eficaz, creando atmósferas que acompañan los diferentes tonos de la obra.
. «No me olvides» es una propuesta teatral que va más allá de la simple comedia romántica. Nos invita a reflexionar sobre la importancia de los lazos afectivos, la fuerza del presente y la huella imborrable del amor en la memoria. Se trata de una propuesta recomendada para quienes buscan una obra que los haga reír y, al mismo tiempo, les toque el corazón.
Desde el 13 de abril, todos los domingos a las 18:30h en el Teatro Picadilly, Av. Corrientes 1524, CABA
Sinopsis La obra retrata el caos emocional que enfrenta una pareja tras la llegada de su primer hijo. Una experiencia que transformará radicalmente su vida profesional y personal impulsándolos a encontrar la manera de reconstruir su vínculo en medio del desorden cotidiano. Una apuesta interesante para reflexionar sobre la maternidad, la pareja y la identidad personal con mucho humor.
Reseña Comedia divertida y profunda que aborda el tema de la maternidad con una genial dosis de humor y reflexión. Situaciones absurdas, y no tanto, que reflejan perfectamente la vida real, y nos permite reír de lo cotidiano y complicado de ser padres. Ellos, Débora Zanolli y Martin Tecchi, ambos actores reconocidos en el cine de películas varias son una apuesta acertada que se dejan llevar atrevidos e impetuosos por un texto por demás exquisito. Con diálogos rápidos, efectivos, prolijos, ágiles y muy divertidos. Se entregan por completo a sus cuerpos, dejándose llevar por la energía y la ocurrencia que les brinda el momento de la obra. Me gusta la conexión y el cuidado que se percibe entre los actores, en pequeños que se sienten natural y se ve bien. Escenografía inteligente que muta y se acomoda a las situaciones. Buen manejo de los objetos que forman parte de los relatos, visualmente contada con adrenalina y una desfachatez interesante. Una historia que busca en el relato claro de la cotidianidad identificarse ante lo complejo de la convivencia propia de un matrimonio que tiene un hijo. Y en ese humor y la brutal veracidad de los hechos se encuentra esa identificación de los lugares íntimos y profundos que trae la maternidad.
Los nuevos miedos, el encuentro con el otro y este nuevo uno mismo transformándose a los cambios inevitables, el hogar, el trabajo y las opiniones ajenas, las inseguridades, los celos y las mil maneras diferentes de ver el mundo que trae un hijo a la vida. Como ser madre y no rendirse en el intento, encontrarse en esa nueva mujer que llega para quedarse, y la cambian de la mejor forma posible la mujer que somos con la madre que llega. Buena música y la intervención de una marca que cantamos todos que llega ocurrente y acertada. Muy buena coreografía que fluye entre los sueños (lo onírico) marcando en un juego de luces las reflexiones de lo que pensamos, creemos y lo que en realidad ocurre.
Acertada elección de actores con una gran quimia natural, lo que logra que el trabajo y la destreza expresiva de ambos sean excelentes. En lugar de seguir un argumento predecible, encuentra una visión inteligente mostrando también la visión del padre, lo que enriquece la historia.
Entretenida y atrapante, su desarrollo mantiene el interés. Si son padres no cabe ninguna duda que se van a sentir identificados con la historia, sin embargo, no es excluyente para los que aún no ha vivido la experiencia.
Ficha Técnica Dirección: Reparto: Martin Tecchi, Débora Zanolli Duración: 80 minutos Funciones: Domingos 17 hs en el Teatro El camarín de las musas, ubicado en Mario Bravo 960
Ya me cansé de esperar a Silksong. Tras el archiconocido éxito de Hollow Knight y la segunda juventud dorada de los metroidvania, la interminable profecía del lanzamiento de su segunda entrega ha gastado todas sus galas: formales, de ocio e indudablemente la peluca y nariz postiza. Esta cita inicial, aparte de para alimentar la incansable máquina del SEO, sirve principalmente para recalcar el lapso temporal tan grande ya cruzado, suficiente para que todo equipo que quisiera subirse al carro del género tuviera tiempo suficiente para pensar, diseñar, procesar y culminar su propio título. Así pues, muchos han sido los lanzamientos dispuestos a engrosar esta categoría.
Para hacerse con su lugar, muy distintas son las estrategias: una gran historia, un apartado técnico sobresaliente, una jugabilidad pulidad… a veces varias juntas, otras limitadas a un solo truco y entre todo, una gran mayoría neutra, donde no hay nada que brille por encima del resto. La clave en este punto es asegurarse de que las aristas tampoco sean inferiores a las cotas a las que acostumbramos hoy en día.
Aquí es donde aparece Mandragora: Whispers of the Witch Tree, dispuesto a ofrecer batalla a través de un “Soulsvania” directo, bonito y con una amplia y sólida jugabilidad. Desarrollado por Primal Game Studio, el título promete sumergir a los jugadores en una experiencia profunda y envolvente. Por donde primero entra Mandragora es por los ojos. Con un interesante diseño visual centrado en la fantasía Oscura, Mandragora es capaz de ofrecer una atmósfera muy inmersiva en algunos compases del título, cuya cohesión entre entorno y objetos y personajes suele sentirse muy natural a excepción de algunos escenarios donde, a mí parecer existe un contraste capaz de sacarme ligeramente de la experiencia. Por suerte, en líneas generales, se trata de un inconveniente menor y aislado, incapaz de manchar la experiencia. Pero los que venimos a este asado sabemos lo que buscamos por encima de todo, una jugabilidad bien sabrosa. Mandragora es consciente de ello y no falla, al menos en su movilidad básica. Pese a que, al igual que en la mayoría de mis partidas a otros títulos, he optado por una build lenta y poderosa, el título es capaz de mostrarse ágil en todo momento, tanto en combate como en el desplazamiento. Correr, rodar, saltar y, en definitiva, llegar del punto A al punto B suele ser una experiencia fluida y satisfactoria.
El problema viene cuando introducimos en la ecuación una segunda interacción. Ya sea engancharse a un saliente o escalera al vuelo, o usar cualquiera de los sistemas de movilidad típicos de este género (que desbloquearemos conforme vayamos avanzando), encontraremos que la ventana de acierto es más pequeña de lo que el diseño de escenarios parece reflejar. Con ello, me he encontrado muriendo más veces de las que deseaba al no poder agarrarme, o al caer de un saliente al que parecía que todavía le quedaba una pequeña porción antes de permitir que me precipite al vacío. Por suerte, todas estas aristas pueden ser resueltas en futuras actualizaciones sin demasiado inconveniente ya que es fácil apreciar una vez coges el mando que las bases del sistema son sólidas y están desarrolladas con mimo. Lo que no me ha cautivado tanto ha sido su narrativa. Pese a su notable intención por ser parte principal de la obra, con gran cantidad de cinemáticas y conversaciones, no me he sentido atraído por ella en ningún momento y tampoco por sus personajes que, principalmente, han rondado por mi cabeza como meros intermediarios entre mi versión actual y la ligeramente más poderosa que me espera a la vuelta de la esquina.
Si bien como personajes, no resultaron muy interesantes, el sistema de progreso que esconden detrás, junto con los arboles de talentos del personaje si que logran ofrecer una experiencia muy satisfactoria. Siempre hay algo que mejorar y mil y un caminos para hacerlo. Aquí hay hueco para todo tipo de personajes y no hay problema en mezclar distintos arquetipos, lo cual ofrece al título una gran rejugabilidad. Además de la progresión de nuestro propio personaje, la evolución en la complejidad del juego es bastante lineal en muchos momentos con excepción de algún jefazo que parece infinitamente más complicado que lo que cabría esperar en ese momento del título. Pero como punto a favor, capaz de “solventar” estos inconvenientes es su sistema de accesibilidad que permite modificar la vida de los enemigos, el daño que hacen y la velocidad de consumo de nuestra energía, muy útil para darnos un pequeño empujoncito y ayudarnos a salir del pozo en el que nos encontremos sin romper con la esencia del ensayo y error ya que si bien nos podemos volver más fuertes, seguimos siendo mortales y será necesario aprender y dominar los patrones del combate para salir victoriosos. Terminando con los combates, destacan positivamente los enfrentamientos contra los grandes jefes, cada uno con sus propios sets de movimientos, ambientación y diseños, todos muy variados. Donde no encontramos tal heterogeneidad es con los mini jefes, los cuales tienden a repetirse más de lo que deberían, hasta el punto de encontrar más de un par de versiones iguales del mismo enemigo en una sola región.
En resumidas cuentas, Mandragora: Whispers of the Witch Tree es cuanto menos, un buen metroidvania. Con mucha inspiración en la saga souls y su fantasía oscura, ofrece una aventura donde todos los seguidores del género como poco, pasarán un buen rato. No reinventa la rueda ni creará tendencia, bajo mi punto de vista, pero deja un buen sabor de boca y ganas de más, algo muy positivo siendo esta la primera obra del estudio que, indudablemente, mucho ha tenido que aprender durante el desarrollo del título. A mí, al menos, me ha servido para quitarme el hambre de metroidvania durante un tiempo, hambre ligeramente despertada con aquel anuncio del último Nintendo Direct. Pero no me ha empachado. Quiero más, lo cual habla muy bien de Mandragora: Whispers of the Witch Tree. Nota: 8/10.
La ganadora del Oscar por Dinamarca llega a calle Corrientes
En 2020 se estrena ‘Druk’ una comedia dramática danesa dirigida por Thomas Vinterberg, protagonizada por Madds Mikkelsen y ganadora del Oscar a Mejor Película Internacional. La historia sigue a un grupo de profesores de secundaria durante su crisis de mediana edad, para poder afrontarla deciden hacer un cuestionable experimento: Tomar un par de copas antes de entrar a trabajar y así mejorar sus habilidades sociales.
Another Round (como se llamó en inglés) llega a calle corrientes versión en castellano y dirección de Javier Daulte y producción general de Pablo Kompel y Ricardo Hornos. Un gran reparto de reconocidas figuras porteñas encabezan el elenco: Pablo Echarri, Juan Gil Navarro, Osqui Guzmán y Carlos Portaluppi.
Apenas se abre el telón, lo primero que notamos es la solemne escenografía de Julieta Kompel y Gonzalo Cordoba Estevez. Sobria, elegante e inspirada en el minimalismo nórdico. Un escenario movible que va por varios niveles, recreando una sala de estar, pasillos escolares y un aula, el trabajo de carpintería es prolijo y elegante. Todo esto es acompañado con un diseño audiovisual ingenioso y dinámico,
Druk es una obra interactiva, el espectador será parte de ella y del experimento que plantea la trama. Si bien la película tiene un tono dramático y filosófico; esta adaptación se dirige más hacia la comedia, transforma lo danés a porteño.
Los actores dan todo de sí y se comprometen con sus personajes, exponen sus debilidades e inseguridades y la falsa seguridad que el alcohol genera. Es una obra que posee un planteamiento moral difícil, pero saben llevarlo de una manera respetuosa.
No hace falta visionar la película danesa para poder disfrutar de esta obra, se pueden separar como dos productos independientes si es el caso, No se puede negar el nivel de talento actoral y técnico que garantiza calle Corrientes con sus adaptaciones.