Reseña: La Estela



El pasado sábado 9, “La Estela” llegó al Camarín de las Musas.








El monte y la niña que escapa de la siesta. El monte y la niña que crece. El monte y sus demonios y su calor y la muerte, la risa, el rezo. El monte y el río que pasa y todo lo sabe, ve y escucha. Ella, la niña que escapa al monte, va creciendo en cuerpo y voz. Ella y el odio. Ella y el amor. Un territorio en blanco donde todo está por fundarse.

Cargada de imágenes poéticas, “La Estela” logra ser ficción que convoca y conmueve sin regodearse en la herida. Coletazos de humor simpático conviven con el horror. Un material sensible que sorprende. Una invitación a entrar en otro tiempo: el del monte entrerriano, el de esa que crece.

Casandra Velázquez es quien le da cuerpo a ella. Despliegue vocal y físico para encarnar la revolución interna que se despierta en la niña que escapa y sueña. La contradicción de percibir desde la imaginación y accionar en la crudeza del mundo. Casandra es también depositaria de las otredades con las que esta niña se va cruzando. Versatilidad en escena, cambios rápidos y precisos, cuotas de humor que se combinan con momentos de espanto y  ternura que quedan resonando en el público. Un escenario que se llena de fantasmas, olores y sonidos gracias a la invocación de la actriz. Casandra hace ver eso que no está.

Una puesta sensible.  “La Estela” logra un equilibrio atractivo y bello. Juegos de luces, textos a oscuras, sonido de agua, respiración agitada, una Virgen apenas iluminada, escenografía austera. No hay derroche, hay simpleza criteriosa y funcional para con el relato.

El río que refresca y alberga secretos. La estela de los barcos y de los cuerpos que pasan. Marcas de espuma, cicatrices, señales de que algo ha atravesado el agua, de que alguien nos ha atravesado. “La Estela”, el amor y sus (im)posibles. El desafío de inventar un idioma nuevo, de fundar un territorio en ese mapa en blanco, de querer aunque no quieran, ¿Cómo frenar el sentir? Una niña que crece dando saltos, que crece dando golpes, que crece dando mimos. “La Estela”, una obra en donde la lágrima salada se mezcla con la risa y el deseo. “La Estela” y el pecho estrujado, la cara secándose al sol fiero de la tarde, los ojos curiosos y el llanto que sale como río de esos ojos negros pantera. “La Estela” y las ganas de correr al monte porque ahí, ahí se juega la vida.


FICHA ARTÍSTICA
Actúa: Casandra Velázquez// Asistente de dirección: Santiago Echande// Dirección de arte y vestuario: Merlina Molina Castaño// Diseño iluminación: Eduardo Maggiolo// Diseño gráfico: Lucía Mousseaud// Fotografía: Anabella Sarrias// Comunicación en redes: Lucía Gómez
Coproducción: Espacio Olaya// Producción: La Estela Producciones// Dramaturgia: Ivana Zacharski y Casandra Velázquez// Dirección: Ivana Zacharski

LA ESTELA- Sábados 18hs- El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960)

Escribió: Micaela Steinbach

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