La Noche en que el Saxofón de Kenny G Volvió a Enamorar al Gran Rex


Buenos Aires vibró al ritmo del jazz romántico. Tras 15 años de ausencia, el maestro del saxofón, Kenny G, regresó a la Argentina para brindar un concierto inolvidable en el Teatro Gran Rex, presentando su nuevo álbum “New Standards” y reviviendo los himnos de una carrera legendaria.



El ícono del jazz romántico volvió a Buenos Aires después de 15 años y presentó su nuevo álbum “New Standards” ante un público que lo ovacionó de pie. El legendario saxofonista Kenny G volvió a conquistar al público argentino con un espectáculo inolvidable en el Teatro Gran Rex, donde repasó sus grandes clásicos y presentó composiciones de su más reciente trabajo discográfico.
Ante un auditorio colmado, el músico estadounidense desplegó todo su virtuosismo y su inconfundible calidez en una velada marcada por la emoción, la elegancia y una conexión inmediata con el público. La atmósfera se había comenzado a gestar con la cautivadora actuación de la artista patagónica Anabella Luz, cuya fusión de jazz, soul y pop preparó el clima perfecto.


Una vez Kenny G en escena, desde los primeros acordes de “Loving You” y “Silhouette”, la atmósfera se volvió íntima y envolvente, invitando a un viaje sonoro por décadas de trayectoria. El público, que celebró con entusiasmo su regreso tras más de una década, se rindió ante la destreza del artista.


A lo largo del show, Kenny G interpretó piezas emblemáticas como “Forever in Love”, “Havana”, “Heart & Soul”, y la icónica “Songbird”, que desató una merecida ovación de pie. Pero no todo fue música: también hubo espacio para momentos de improvisación, humor y cercanía, en los que el artista dialogó con los asistentes y presentó a su impecable banda, en una demostración de técnica y sensibilidad musical que enriqueció cada nota.


El repertorio incluyó además nuevas composiciones de “New Standards”, un álbum que rinde homenaje a las baladas clásicas de jazz de los años 50 y 60 con el sello melódico y contemporáneo del artista. Cada tema fue recibido con calidez por los asistentes, demostrando que su magia sigue intacta.
La noche, cargada de nostalgia, sofisticación y gratitud mutua, selló su broche de oro con una interpretación magistral de la banda sonora de “Titanic”. Un reencuentro que quedará grabado en la memoria de los fans argentinos, confirmando que la espera valió la pena.

Una Huella Inolvidable: Los Caballeros de la Quema Bautizaron su «Fiesta de Zombis» en el Movistar Arena


El Movistar Arena de Villa Crespo fue el escenario de una noche electrizante donde el pasado, el presente y la historia del rock argentino se cruzaron. Los Caballeros de la Quema, una de las bandas más queridas del país, «bautizó» su nuevo álbum, Fiesta de Zombis, ante un estadio colmado que celebró la consolidación de este reencuentro.
La expectativa era palpable antes de que Iván Noble, Javier Cavo, Martín Méndez, Pablo Guerra, Patricio Castillo y Carlos Arín tomaran el escenario. La banda moronense arrancó el show sin respiro, abriendo con la icónica “Huelga de princesas” (del disco La paciencia de la araña) y rematando la entrada con “Pejerrey”.


«Hola monada», saludó Iván Noble, visiblemente emocionado. Con la ironía que lo caracteriza, Noble reflexionó sobre la trayectoria del grupo: “Es un show que a esta altura de nuestros huesos lo vamos a recordar por un tiempo. Comenzamos a tocar en barcitos chiquitos, sótanos y estar ahora en este hermoso lugar… Estamos muy contentos”, comentó, ante la ovación del público que coreaba un eufórico “¡Vamos Caballeeeee…!”.


El Movistar Arena fue el marco ideal para presentar Fiesta de Zombis, el álbum que la banda grabó 25 años después de su último trabajo de estudio (Fulanos de nadie, 2000). “Cometimos una imprudencia”, bromeó Noble al referirse al lanzamiento.
El nuevo material fue recibido con fervor. La banda presentó “Alma de mocasín”, dedicada a “todos esos pibes de 20 años que tienen así el alma”, tema que se enriqueció con un potente set de vientos a cargo de Alejandro Martin (trompeta) y Ariel Barletta (saxo). Le siguió el tema hitero y con la esencia más pura de «Los Caballeros», “No empujen el río”. Más tarde llegó el tercer estreno de la noche, “Otro día en la oficina”.


Noble hizo una pausa reflexiva, confesando que «Lo que me preocupa es el paso del tiempo y a veces trato de tomármelo con soda», antes de presentar “Tanto vino bajo el puente”. Los coros masivos del público demostraron que el último disco ya fue plenamente aceptado para bailar y cantar junto a los clásicos.


La noche fue una maratón de éxitos y estrenos sin respiro, celebrada por la euforia de los seguidores. El tema que da nombre al disco, “Fiesta de Zombis”, llegó promediando la última parte del recital, coronado por una espectacular caída de cientos de globos rojos sobre la multitud, que ya había sido recibida con serpentinas.


En un momento de solemnidad, Noble destacó la importancia de pisar ese escenario por el que ya pasaron tantos músicos, y presentó a cada miembro de la banda. El punto de inflexión emotivo llegó cuando convocó a Basilio Fernández para un solo de bandoneón en la bonita balada “Y acá me ves”, uno de los momentos más íntimos de la noche. Para el cierre, la banda desató el fervor del público: el Movistar explotó con “Avanti Morocha” y se cerró con la potencia de “Oxidado”.


La puesta en escena del show fue el marco perfecto para el debut de la banda en el Movistar Arena. Tras haber regresado a los escenarios en 2017 y pisado el Luna Park y Obras, esta presentación se sintió como la consolidación definitiva de una banda que entiende el pálpito musical de su época. En este nuevo encuentro, Los Caballeros de la Quema dejaron una nueva huella, con el entusiasmo de la primera vez, la alegría del reencuentro y la nostalgia de un pasado que sigue palpitando en cada acorde y canción.


(Los Caballeros de la Quema continuarán su gira en Rosario, Junín y Mendoza a finales de octubre y noviembre).

Análisis: Little Nightmares 3

El terror se hace nuevo… una vez más. Desde sus orígenes hace ya tiempo, hemos vivido el cuento de terror por antonomasia, la cruenta historia de la fragilidad enfrentada al horror, el máximo exponente de la debilidad del protagonista en una historia inundada en misterio, terror y sombras como es “Little Nightmares”, en el cuento de una indefensa niña con chubasquero amarillo que pasó a ser una saga con su segunda entrega.



Años después, de la mano de Supermassive Games, tomando el relevo de Tarsier Studios pero todavía bajo la firma de Bandai Namco, Little Nightmares 3 nos trae eso mismo; algo nuevo, una vez más. Porque cuando una fórmula es distinguible por ser ella misma, la opción más lógica es siempre ser continuista, lo cual tiene sus luces y sus sombras. Porque el ojo ya es experto a los fallos, es poco susceptible a la sorpresa y pese a poder valorar lo que hizo un título tan grande verse realizado, su reproducibilidad puede ser una incómoda fuente de hastío.



Little Nightmares 3 nos pone en la piel, una vez más, de un personaje infantil atrapado en un mundo abominable. “¿Quiénes somos, qué buscamos o a dónde vamos?”, así como el por qué de todo lo que sucede, serán preguntas para realizarnos e intentar responder a lo largo del camino, cuyas respuestas serán siempre a libre interpretación. Low y Alone, dos protagonistas esta vez caminantes a través del concepto de los espejos, serán los infantes que escaparán de las gruesas y grasientas zarpas de los gigantes abotargados que gobiernan este mundo de pesadilla. Siguiendo la fórmula reconocible, caminaremos a través de varios escenarios de pesadilla, huyendo de monstruos inmensos que acompañan la misma intención; devorar.



Esta vez, el cambio más reconocible en la fórmula nace del hecho de poder jugar el juego totalmente en modo cooperativo, a través de conexión online, pero no mediante juego local. De esta manera, podremos llevar a Low y Alone, los cuales difieren en las diferentes mecánicas que pueden emplear para resolver los puzles. Un modo cooperativo era algo que se había estado pidiendo desde tiempo atrás (de hecho, se pensó que así sería en la segunda entrega), pero que solamente ahora se nos presenta como opción. Por suerte, en caso de no poder jugarlo en cooperativo, podemos hacer uso de un personaje controlado por la máquina, la cual tiene una respuesta reactiva que a veces puede dejar que desear, dando vueltas innecesarias o tardando más de lo debido en resolver un puzle. Aún así, son eventos puntuales que no lastran la experiencia en demasía.



Si algo ha sido más difícil a la hora de abordar esta entrega ha sido la optimización, pues durante mi partida he tenido la mala experiencia de la aparición de al menos dos bugs de impedimento de avanzar, necesitando reiniciar una gran parte del último nivel jugado. El juego además, sin ser nada gráfico del otro mundo mucho más que sus hermanos menores, calienta el ordenador de forma mala, obligándome a través de algunos momentos de necesidad el bajar los gráficos para poder continuar con la historia.

Little Nightmares 3 ha tenido un cambio aún más notorio en su fórmula, y es la sustitución de grandes zonas de persecución o de escape de enemigos por alas y regiones más versadas en tan solo puzles, contemplación de su atmósfera y navegación de su mundo. Los enemigos, que tanta personalidad tenían en entregas pasadas, no parecen ser algo tan presente en esta entrega, y sin duda eso no hace sino dar cierta hambre. No se han dejado silenciar las muchas críticas de este aspecto, como el más ruidoso; para la corta duración del juego y su elevadísimo precio (39,99 euros en Steam), la duración puede parecer harto insuficiente, y su experiencia, poco inspirada.



Little Nightmares 3 nos acerca a una experiencia conocida; es lo mismo. Con la posibilidad de poder jugar con alguien con solo una copia del juego mediante el uso del pase de amigo, el ajuste calidad / precio es más equilibrado, y compartir una experiencia así será el deleite de muchos. No obstante, para aquellos que ven en la original primera entrega ya un reducto de nostalgia, esta propuesta es insuficiente. La tercera vez que visitamos el mundo de las pequeñas pesadillas, las sorpresas deben ser mayúsculas. Y por desgracia, esta vez, de nuevo, vivimos lo que ya vivimos… una vez más.

Calificación 6.5 / 10

Crítica: La noche sin mi


Critica por Pablinteve

La noche sin mí, de María Laura Berch y Laura Chiabrando, comienza con el viaje en auto de Eva (Natalia Oreiro) a su casa. En la mujer hay tensión, una molestia no manifiesta que explota en sus facciones, en sus movimientos contenidos, en primeros planos cerrados que ejemplifican su encierro; y qué marcan, a manera de prólogo, el tono de lo que vendrá.


Lo que me gustó


Natalia Oreiro sostiene la película desde una actuación esencial, construida con una precisión casi imperceptible. Su Eva se impone sin necesidad de subrayados: cada mirada, cada pausa, cada gesto mínimo revela un trabajo actoral profundamente interior. Lejos de la grandilocuencia, Oreiro elige el susurro antes que el grito, y desde ahí estructura el corazón del film.

Lo que no me gustó


Tal vez el punto más flaco de la propuesta sea el haberse concentrado tanto en el agobio, que va in crescendo casi en tiempo real. Una idea que en un formato de cortometraje era inapelable, al verse extendido a un formato de largo (por más que la película araña los 67 minutos) evidencia una ausencia de matices que la terminan perjudicando. Tampoco se trata de construir un arco tendiente al optimismo, pero sí de complejizar un poco más su excelente punto de partida, aun en su descenso hacia el abismo.

Puntaje : 7/10

Noche de Consagración: Yami Safdie Agotó el Gran Rex y Anunció su Nuevo Álbum, “Querida Yo”


La cantautora argentina Yami Safdie vivió anoche uno de los hitos más trascendentales de su carrera: un Teatro Gran Rex completamente agotado. El emblemático recinto se rindió ante una artista que, con una combinación de vulnerabilidad, potencia vocal y una conexión íntima con su público, reafirmó su lugar como una de las voces más auténticas y relevantes del nuevo pop latino.


Desde el instante en que sonó el primer acorde, el Gran Rex se transformó en un espacio de profunda comunión. Miles de fans cantaron al unísono, envueltos en una puesta de ensueño y una calidez que fue el hilo conductor de la noche. Yami se mostró en escena tan poderosa como cercana, logrando que cada canción funcionara como un puente directo a la emoción de la platea.


El espectáculo fue un recorrido íntimo, honesto y profundamente emocional. La artista repasó sus grandes éxitos, como “En Otra Vida”, “Buen Provecho”, “Odio Odiarme” y “Tengo”, coreadas con euforia de principio a fin. Canciones como la homónima “Querida Yo” —que además le valió su primera nominación al Latin Grammy como “Mejor Canción Pop”— resonaron con la madurez y sensibilidad que marcan su evolución artística.


La noche se iluminó aún más con la presencia de invitados especiales, quienes protagonizaron algunos de los momentos más celebrados y conmovedores del show. La Sole se sumó al escenario para entregar una potente versión de “Tu amiga”, desatando la ovación. El legendario Nito Mestre se unió a la artista para interpretar la conmovedora “Quizás porque”. Además, el show contó con la participación de Mora Bianchi en “Hay un cuento” y del fenómeno juvenil Milo J, quien dijo presente en “Creencias de Cordura” y “El Bolero”, encendiendo la euforia del público joven.



El recital coincidió con un gran momento profesional de Yami, quien acaba de lanzar su single “Amor Prestado” junto a Manuel Turizo. Pero el clímax emocional llegó con una sorpresa reservada para el público presente: Yami anunció en vivo la fecha de lanzamiento de su esperado próximo álbum, “Querida Yo”, previsto para el 27 de noviembre. El nuevo disco incluirá colaboraciones de peso como “En Otra Vida” (feat. Lasso), “Querida Yo” (feat. Camilo), “+ Te Vale” (feat. Emilia) y la mencionada “Amor Prestado” (feat. Manuel Turizo), consolidando a Yami como una artista capaz de unir talentos de diversas generaciones y géneros.


La noche en el Gran Rex no fue solo un concierto; fue la confirmación de la fuerza de un proyecto que emociona desde la verdad. Yami Safdie logró conectar con miles de personas que encuentran en sus canciones un refugio, un espejo y una carta abierta al corazón. Con un teatro agotado y un nuevo álbum en camino, la cantautora argentina ha vivido, sin duda, su noche más especial.

Análisis: Sonic Racing Crossworld para Nintendo Switch


Sonic Racing: Crossworlds aterriza ccon la ambición de ser una alternativa  audaz y caótica de la fórmula de carreras de karts, en lo que Mario Kart es uno de los mayores exponentes. Esto en gran medida, lo consigue, ofreciendo una experiencia convincente en el género, haciéndole pelea al reciente Mario Kart Worl, teniendo este la ventaga de ser un título multiplataforma.



Si hay algo que distingue a Crossworlds es su presentación: es más brillante, más audaz y más ruidoso que cualquier otro competidor. Los 24 circuitos son enormes y atrevidos, con diseños que a veces se sienten más como una «carrera de obstáculos viviente» que como una pista tradicional. Aunque en ocasiones Sega lleva el estilo por encima de la sustancia, creando secciones que son un «asalto a los sentidos», esto es raro y se justifica dentro del pedigrí caótico de la franquicia. Visualmente, el juego es un deleite, con un arte excelente, modelos detallados y una definición notable. Además, se ejecuta con una fluidez increíble tanto online como offline, manteniendo el ritmo incluso con mucha acción en pantalla.
El Corazón del Caos: CrossWorlds y Dificultad
En esencia, Crossworlds es un juego de carreras arcade simplificado, sin mundo abierto ni modo historia, centrado en grandes premios y eventos secundarios. Eliges tu personaje y vehículo (coches o aerotablas) para definir tus estadísticas y te lanzas a carreras de tres vueltas.


La característica que lo define es el «CrossWorld»: a mitad de cada carrera, viajas a una pista totalmente distinta a través de un anillo de teletransporte. El líder puede elegir entre una pista preseleccionada o arriesgarse con una misteriosa y aleatoria. Esta mecánica no solo añade un factor estratégico, sino que también garantiza un dinamismo constante.
La IA es brutal; las carreras son implacables, con potenciadores y obstáculos atacando constantemente. Si te sales de la pista una vez, puedes caer del primer al octavo puesto. Al principio, esto puede resultar frustrante, especialmente si vienes de la permisividad de Mario Kart.


La curva de aprendizaje en Crossworlds exige un cambio de chip: a diferencia de la competencia, aquí debes soltar el acelerador para derrapar en curvas cerradas. Una vez que se domina este «toque de realismo» en el manejo, el rendimiento mejora drásticamente, y resulta ser una adición muy satisfactoria. Sin embargo, aquí reside el principal problema del juego: el manejo del vehículo puede ser «muy tosco por momentos e incómodo» en otros. Este defecto fundamental termina desmotivando y haciendo monótonas gran parte de las carreras, socavando la creencia de que la diversión depende de la destreza manual del jugador.


Sonic Racing: Crossworlds es una propuesta atractiva, caótica y visualmente impactante que ofrece una experiencia de carreras arcade de alta velocidad. Su exigente gameplay (el manejo en curvas) es un punto a favor, mientras que el sistema «CrossWorld» es innovador. Lamentablemente, el manejo tosco e incómodo en general es un pilar fundamental que resta diversión y frustra al jugador. No obstante, si puedes superar este bache jugable, te espera una carrera implacable, vibrante y con un futuro crossover muy prometedor.

Calificación 8/10

Crítica: After the Hunt (Cacería de brujas)

¿Vivimos en una sociedad donde ya no existe la verdad, la responsabilidad y la culpa?

Testimonios y mentiras cruzadas sin propias consecuencias se desatan en un círculo social elitista en la cátedra de filosofía de Yale luego de que una alumna, Maggie Price (Ayo Edebiri), denuncie por abuso al profesor Hank Gibson (Andrew Garfield). Julia Roberts interpreta a Alma Imhoff, una respetada profesora de filosofía y la protagonista de esta historia que se debate moralmente entre creerle a Maggie, su alumna, o a Hank, su colega y amigo denunciado.

Alma Imhoff hace una pequeña fiesta-encuentro en su casa donde asisten algunos pocos selectos, entre ellos están su alumna Maggie, el profesor Hank, su marido Frederik (Michael Stuhlbarg) y unos pocos conocidos más. Charlan hasta altas horas sobre tópicos clichés de las banales cúspides filosóficas académicas y tras varias copas la fiesta parece concluir. Maggie sale del departamento de Alma junto a Hank que está notablemente alcoholizado, y vuelve la noche siguiente para confesarle a Alma, dejando a entrever, que Hank abusó de ella. Maggie nota que su propia profesora, a la cual admira, no parece tener la reacción que esperaba recibir, una reacción de credibilidad y sororidad total por parte de una mujer que se forjó en círculos machistas. 

En esta película Luca Guadagnino cambia una vez más su impronta como director luego de Queer y Challengers, estrenadas ambas en 2024 y que funcionaban prácticamente como opuestas en tono y estilo aunque con un trasfondo temático que las atraviesa tanto como a este nuevo film escrito por Nora Garrett, actriz que debuta como guionista cinematográfica y crea una trama incómoda que constantemente deja a los personajes a juicio de los espectadores. Utiliza el doble filo los fenómenos como el Me too, la cultura de la cancelación y la construcción de realidad a partir de una no-verdad a dos voces. Incluso la película inicia su metraje con títulos que homenajean a Woody Allen marcando un tono polémico que constantemente empuja al espectador a tomar partido ético en cada una de las decisiones en el film.

La película parte desde ideas muy interesantes que parecen deshilacharse en su ejecución, donde sus personajes privilegiados socialmente no funcionan como espejo empático pero sí como mundo al cual señalar con rechazo. Pareciera que a sus protagonistas no les importa otra cosa más allá de su propio ego y salirse con la suya. Absolutamente todo en sus vidas es una puesta en escena hacia afuera, vidas vividas sin nada genuino en su interior, sino que todo es sólo una imagen que aparentar y sostener para una vidriera de falso empoderamiento. La realidad es una construcción donde no hay verdad, donde no hay interés en el otro, donde no hay amor; donde todo es maleable a nuestro control si, y sólo si, nuestros privilegios nos lo permiten; donde cada cúspide a las que la sociedad nos incita a perseguir con anhelo es una mentira de cartón.

El film muestra miserias en todos lados y utiliza la ambigüedad en cada uno de los planos menos en uno, el último, donde Guadagnino aparenta firmar la película riéndose de la sociedad actual que vive en una constante puesta en escena.

No todo está hecho para que te sientas cómodo y a gusto, películas así se celebran pero esta parece que exagera en ese sentido sin llegar a una conclusión que amerite la reflexión, es y sólo es lo que expone. Toda verdad da pánico y en el film nadie puede decidir ni decir la verdad. Afirma que los adultos siempre deben estar a cargo, es su responsabilidad, pero hoy en día los adultos actúan como niños caprichosos y egoístas, incluso accionando peor que los propios niños. Entonces, ¿Debemos luchar colectivamente contra una sociedad que construye ciertas cúspides o acelerar nuestro egoísta posicionamiento en ellas porque ya no hay más remedio?

Calificación: 6/10
Por Julián Lloves para La Butaca Web.

Reseña: Donde quieras estar

Lo entrañable de las soledades encontradas
Quienes vivimos en Buenos Aires, ¿Cuántas veces hemos pasado una tarde en un parque sin hacer nada? Mirando un punto vacío, pensando sin pensar, filosofando a boca cerrada, con un mate en la mano o compartiendo el momento con una nueva amistad.



“María y Pedro se encuentran en un parque. Entre palabras y sonidos, el tiempo pasa mientras podría pasar otra cosa. Un zorzal, un gorrión y un vestido que no llega. La espera se mezcla con la inquietud de no saber si el otro va a aparecer”.
Así presenta Federico Buso su obra.

Buso escribe y protagoniza esta pieza junto a una enérgica, emocional y conmovedora Silvina Katz. Ambos actores construyen una química tierna y sensible: sus personajes se esperan a la misma hora, en el mismo parque de la soledad. La dirección esta a cargo de Martin Goldber, que logra unir todas las piezas del texto y la entrega de los actores de forma ingeniosa.

La escenografía consiste en un rectángulo que simula un parque. En lugar de plantas vivas, parece el final del otoño: ramas secas y paja.
Alicia Leloutre comprende el peso melancólico del texto de Buso, y junto al diseño lumínico de Sebastián Francia logra una composición de sombras donde las ramas se vuelven protagonistas visuales, deleitando al espectador.

Donde quieras estar es una obra entrañable, con un humor sincero y personajes terrenales; solitarios, pero encontrados en ese ocio tan porteño de pasar tiempo en un parque, entre sus silencios, miedos y esperas.

Donde quieras estar se presenta los miércoles de octubre a las 20:30 en el Teatro El Callejón.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.


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María y Pedro se encuentran en un parque. Entre palabras y sonidos, el tiempo pasa mientras podría pasar otra cosa. Un zorzal, un gorrión y un vestido que no llega. La espera se mezcla con la inquietud de no saber si el otro va a aparecer.

Ficha técnico artística
Dramaturgia:Federico Buso
Actúan:Federico Buso, Silvina Katz
Diseño de vestuario:Jose Escobar
Diseño de escenografía:Alicia Leloutre
Realización de escenografia:
Alicia Leloutre, Agustin Justo Yoshimoto
Redes Sociales:Juani Romero
Música original:Lucas Sebastián Ramírez
Diseño De Iluminación:Sebastián Francia
Fotografía:Gerardo Serre
Diseño gráfico:Agustín Iannone
Asistencia de dirección:Lucia Clavel
Prensa:Adriana Schottlender
Producción ejecutiva:Francisco Tortorelli
Colaboración en dramaturgia:Martín Goldber
Puesta en escena:Martín Goldber
Dirección:Martín Goldber
Agradecimientos:Espacio Callejón, Lavalle Casabierta, Nora Conte Grand, Javier Daulte, Camila Fische, Paula Marull, María Onetto

Análisis: Baby Steps

Por Jorge Marchisio



El mundo de los videojuegos da para todo, eso lo sabe todo el mundo. y es que cuanta idea bizarra se le ocurre a alguien, tranquilamente puede llegar a nuestras consolas. Y algo así debe haber pasado con Baby Steps. Veamos de qué trata este proyecto de la gente de Devolver Digital.



¿Se imaginan un juego donde la única mecánica que existe, es la de caminar? Bueno, eso es Baby Staps, donde solo tendremos que apretar los gatillos traseros para levantar la pierna correspondiente a esa zona, apretar adelante o atrás, soltar, y mover la otra pierna; con el riesgo que conlleva apretar mal, confundirse y terminar de lleno contra el piso para probar otra vez lo de ir caminando de a poco.

Y creo que, con eso, espanté a la mayoría de los posibles jugadores, pero no. Sabemos que los verdaderos gamers son aquellos que, ante un desafío, insisten hasta poder salir adelante. Bueno, eso mismo pasa con Baby Steps. Al principio puede parecer tremendamente frustrante, pero hay que estar bien atentos al mapa para poder ver atajos, y poder saltearnos molestas subidas o escaleras que nos van a tener mucho tiempo en el piso.



En cuanto a la historia, es bastante simple. Controlamos a un hombre de unos cuarenta años, que vive en el sótano de sus padres sin hacer nada. Un día, despierta en un extraño mundo, donde tendremos que aprender a caminar, mientras exploramos todo el lugar en obvias analogías a la vida triste y apática de nuestro protagonista.

En lo personal, creo que el verdadero punto de este juego, es que nos invitan a explorar este mundo bizarro, pasito a pasito. Y es que en cada parada que tenemos, o logro que conseguimos, sabemos un poquito más del lore y de quien es y cómo se siente nuestro personaje. Ese es el punto de Baby Steps.



La conclusión final, es que este juego tiene que ser analizado con algunos gameplay antes de tomar la decisión de darle una oportunidad. Si tienen paciencia y les gusta explorar, se van a encontrar con una experiencia por demás entretenida. Si no…



Lo mejor: la originalidad de la idea.

Lo peor: apunta a un solo público, porque es probable que muchos lo compren y lo dejen de inmediato.

Calificación 7/10

Crítica: Tron Ares

Por Jorge Marchisio




Si hay una franquicia que es por demás extraña, es la de Tron. Primero porque uno las recuerda con mucho cariño, pero la mayoría dice que lo mejor que se puede hacer como espectador, es no volver a verlas para no decepcionarse. Y lo peor, es que, entre cada entrega, hay una diferencia de mínimo diez años. Y con eso en cuenta llega a nuestros cines Tron Ares, tratando de restablecer la franquicia.



Esta vez la trama es bastante simple. El mundo de la tecnología se lo disputan Eva Kim y Julian Dillinger, con la primera queriendo usar los avances para ayudar a la humanidad, y el segundo para crear armas. Así es como nace Ares, el soldado perfecto, quien quiere permanecer en nuestro mundo de forma permanente.

Se que la mayoría va a coincidir, en que esta saga destaca más por su música, que por otro motivo. Y en Tron Ares, esto se vuelve a dar. Aunque eso sí, la banda sonora no es tan buena como la de Legacy, si hay que decir que la historia no es tan básica o mala como su predecesora. Entonces, una cosa compensa a la otra.

Lo que si no se puede compensar es la pésima actuación de Greta Lee, nuestra protagonista. Es una pena que el resto del elenco haya dado un trabajo más que decente; mientras que la joven actriz solo pone dos caras en la película: preocupación y miedo. Eso sí, mención especial para Evan Peters, quien, teniendo a Jared Leto en el elenco, logra dar la actuación más histriónica de todas.

Eso sí, de nuevo el apartado visual y sonoro es lo que más destaca de la película. Y si bien no tenemos tantas secuencias en el mundo digital como nos hubiera gustado, las que tenemos se ven excelentes, destaca, obviamente, las de las motos. El sello de la casa. Mientras que la música también es bastante destacable, aunque no llega al grado de genialidad de la aburrida Tron Legacy.

Eso sí, siento que, en esta ocasión, se quisieron abaratar costos haciendo que el grueso de la película, suceda en nuestro mundo y no en el digital. Y esto también se nota en el personaje de Evan Peters, quien tiene el 99% de sus escenas en su oficina o donde tienen la tecnología para sacar cosas del ya mencionado mundo digital para traerlas al nuestro. No es algo malo, pero si bastante obvio.

En fin, Tron Ares no es mala, pero es de esas películas que dependen de ser vistas si o si en el cine. cuando salga en straming, no se que tan mirable va a ser, algo de lo que padece toda la saga.



Lo mejor: la música, las secuencias con las motos.

Lo peor: la actuación de la protagonista, guion plano

Calificación 6/10