A Pizza Delivery es un título que, aunque corto y bastante lineal, se las ingenia para dejar una impresión visual y narrativa memorable, a pesar de sus evidentes fallos jugables. Encarnas a B, un repartidor de pizzas cuya misión comienza de forma rutinaria al recibir una llamada de su jefe en una cabina telefónica, pero que rápidamente se convierte en un viaje inesperado, transportándote a un mundo que ya no es Kansas.

El juego te sitúa en tercera persona y se enfoca más en la narrativa que en la complejidad mecánica. Casi todos los elementos del escenario sirven a la historia o se entrelazan con ella. B lleva consigo su fiel ciclomotor y, por supuesto, la pizza.
El viaje está lleno de instrucciones crípticas del jefe («Sigue las luces de colores», «No te sientes en los bancos»), lo que añade un aire de misterio al desarrollo. Aunque se te anima a compartir un trozo de pizza con los vagabundos y desconocidos que encuentras, esto no es obligatorio, sino un medio para «romper el hielo y conectar» con la gente.
La mecánica más distintiva gira en torno a la pizza: no se puede girar ni mojar. Esto introduce el «desafío de la humedad», obligándote a correr bajo cubierta cuando llueve (ya que un indicador de humedad se llena rápidamente) o arriesgarte a reiniciar el juego. Para avanzar, a veces tendrás que ingeniártelas, colocando la pizza sobre repisas o cintas transportadoras, manteniendo el objetivo de llevarla seca del punto A al B.

Si bien esta idea es novedosa e interesante, la reseña señala que solo se utiliza en tres ocasiones. El resto del contenido jugable se completa con puzles visuales, una persecución, un minijuego de lanzar piedras planas sobre el agua, y un inusual desafío de destreza basado en pulsar botones del mando. En general, se siente que las mecánicas innovadoras son escasas y el contenido jugable es limitado.
Donde A Pizza Delivery realmente brilla es en su apartado audiovisual. Los gráficos son bellos, con una hermosa cualidad onírica que se ve reforzada por una animación preciosa, destacando la hierba alta ondulante y unas auroras boreales brillantes. Los personajes, aunque de aspecto caricaturesco, están maravillosamente animados y son muy expresivos. La música también se menciona como un punto positivo.
La narrativa, a pesar de ser a veces vaga logra su objetivo de ayudar a B a conectar con los demás y sentirse de nuevo en el centro. Los objetos coleccionables actúan como recuerdos que revelan el pasado de B o de otros personajes. Sin embargo, la historia abusa del recurso «ya sabrás cuál es tu propósito cuando llegue el momento» para un cierre algo superficial, aunque la esencia de la historia es inspiradora.
Lamentablemente, la experiencia se ve entorpecida por problemas técnicos. El juego se describe como un poco caótico y algo tosco. Aunque el ciclomotor es el principal medio de transporte, se siente brusco y poco cómodo de conducir.

A Pizza Delivery es un juego con una premisa interesante y una excelente ejecución narrativa y visual que lo convierten en una experiencia artística notable. Sin embargo, los fallos jugables y la falta de control de calidad entorpecen significativamente el disfrute.
Es un título corto y económico, lo que permite que sus puntos fuertes (gráficos, música, y una historia conmovedora) destaquen por encima de sus errores. Al final, es un juego que te invita a juzgar por ti mismo si el viaje, a pesar de los baches, vale la pena.
Calificación 6.5/10















