Paprika: Una explosión onírica imposible de replicar



Veinte años atrás se estrenó Paprika, la última obra de Satoshi Kon; responsable de Perfect Blue (1997), Milennium Actress (2001) y Tokyo Godfathers (2003).



Paprika significa una experiencia ultrasensorial que nos sumerge en lo más profundo del subconsciente; cuatro años después de su estreno, Christopher Nolan presentó Inception, la aclamada película de ciencia ficción, ¿Fue una inspiración, remake o copia?

En un futuro cercano, un grupo de científicos neuropsiquiatricos desarrolla un dispositivo capaz de leer y entrar en sueños de otros; una tecnología que permite conocer más el subconsciente y curar trastornos mentales; no obstante, la situación se sale de control cuando este aparato desaparece y solo una mujer podrá luchar en los sueños que colisionan: Paprika.

La primera vez que vi Paprika fue en 2011, no podía creer el estilo de animación; es la obra magna de Satoshi Kon y que hoy en día, ni la I.A puede replicar el detalle y complejidad de sus trazos.

El guión rompe con la línea de lo real y el sueño; se vuelve abstracta y somos partes de este viaje donde no hay límites en la animación.

Adaptar Paprika al live action es complicadísimo, es quizá una de esas obras inadaptables y si Nolan quiso replicarla con la solemne Inception,  fue un intento a su estilo, pero se escapa de la idea de Satoshi Kon.

El filme es vertiginoso y estrambótico, en su hora y media de animación la cantidad de imágenes es abrumadora, es quizá una de las experiencias más especiales en el mundo del anime.

Hace falta más películas adultas de anime, tramas más complejas que puedan competir por premios internacionales, porque la animación es un medio para contar historias y como en los sueños, el límite no existe.

Paprika está disponible en salas a partir de hoy. Veanla pues la remasterización está impecable.

Escribió Sebastián Arismendi para la Butaca Web.

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