No nos sorprende que sigan surgiendo producciones basadas en videojuegos de dudosa calidad, filmes que parecen buscar únicamente el enganche del público fan para asegurar unos dólares mediante presupuestos bajos y una alarmante falta de inspiración. Aunque en los últimos años esta tendencia parecía estar cambiando hacia un respeto mayor por las licencias queridas, el caso de Terror en Silent Hill: Regreso al Infierno es, lamentablemente, un retroceso. Es un producto que utiliza los recursos y personajes icónicos de la franquicia, pero que en su ejecución carece de alma y hasta de sentido común.

Esta película recrea los hechos del segundo videojuego de la saga. Aquí seguimos a James, quien tras recibir una carta de Mary instándolo a volver al pueblo tras su ruptura, se sumerge en una pesadilla de niebla y cenizas. Si bien no quiero profundizar en el argumento para no arruinar la experiencia a quienes no han jugado al título de Konami, lo cierto es que la película parece tener como única misión revalorizar el juego original o su remake actual, demostrando por comparación lo alto que es el listón de la obra original.
El inicio de la cinta no es del todo desastroso, ya que se toma el tiempo de presentarnos a los protagonistas y explorar la psiquis de James antes de adentrarse en el pueblo. Incluso hay ciertos guiños y recreaciones visuales que están bien logrados. Sin embargo, el problema surge cuando la trama avanza y empieza a resolver todo de manera caprichosa. El fallo principal no es un simple tema de fidelidad al material de origen, sino que la película resulta sumamente aburrida. Los acontecimientos se suceden sin lógica y el desarrollo del giro argumental es tan pobre que pierde todo su peso dramático.
En el apartado técnico, la decepción continúa. Los efectos especiales son lamentables y, aunque el diseño de algunos monstruos es aceptable, sus apariciones son tan superficiales que no generan impacto ni tensión alguna. Es doloroso ver cómo una licencia con tanto potencial es desperdiciada en un producto que se siente vacío. Al final, lo único positivo que se puede extraer de esta experiencia es la posibilidad de que un público nuevo se acerque a la saga de videojuegos para descubrir la verdadera esencia de Silent Hill. Es, en definitiva, un tipo de adaptación qué no queremos seguir viendo en cines.
Calificación: 3/10