Por Jorge Marchisio
Como todos suponían, tras el rotundo éxito que fue la primera temporada, la continuación de En el barro era inevitable. Y ahora, y tras el kilométrico feriado largo que tuvimos, ya pudimos ver la segunda temporada. Así que siéntense para que les cuente qué fue de la vida de Gladys Borges y el resto de las Embarradas.

Nos vamos un tiempo adelante del final de la primera parte, con Gladys intentando llevar una vida fuera de la cárcel. Pero todo se va al tacho en poco tiempo cuando le tienden una trampa y vuelve a caer tras las rejas. Ahora, no solo se tiene que acostumbrar al nuevo clima de la cárcel, sino que tiene que hacer todo lo posible para que liberen a su nieto secuestrado.
Lo primero que quiero decir antes de seguir con esta nota, quiero hablar del gran elefante en la habitación: las escenas de sexo. Y es que fue casi unánime la opinión de que la serie parecía estar dirigida por un adolescente calenturiento. Y adivinen, no pasan ni cinco minutos del primer episodio y ya la tenemos a la China Suarez totalmente desnuda haciendo un trío con una chica y otro muchacho, igualmente en paños menores. En fin, si son de los que dejaron la primera iteración por dicho tema, están avisados.
Y para terminar con lo malo, toca hablar del personaje de Carolina Ramírez. Y con esto no digo que la actriz colombiana sea mala, sino que se nota que es un problema de escritura, y que nunca supieron qué hacer con dicho personaje. Así que toca aguantarla con cara de sufrida y al borde del llanto por los ochos episodios que dura la serie.
Y ahora sí, pasemos a lo que vale la pena de la serie, que es toda la trama de Gladys Borges. Y no solo porque es la principal, o porque conecta con todas las demás historias; sino porque es la más compleja. No solo hablamos de secuestros cruzados o de peleas de poder entre las internas, sino que, gracias a ella, otra vez vemos a Antin (el mejor personaje de este universo carcelario) de nuevo en acción.
Vale destacar también, el tratamiento que se le dio a Locomotora Oliveras, quien por desgracia falleció en el rodaje de esta temporada. Su partida fue tratada con bastante tacto y respeto, sin colgarse de la tragedia para vender con el morbo.
La segunda temporada de En el barro está buena, pero sigue cometiendo los mismos errores que su predecesora. Es de esos casos si la pasaron bien obviando las cosas malas, la van a seguir disfrutando, si no, en la N roja tienen muchas otras opciones.
Calificación 7/10