Crítica: Nuestra cosa perdida

Por Pablinteve2.0

Es un documental emotivo y personal dirigido por Martina Cruz, que reconstruye la figura de su padre, Daniel Cruz, cineasta aficionado y padre cariñoso, quien también mostraba facetas violentas. Impulsada por la frase «No me puedo morir porque no hice una película», Martina explora archivos, filmaciones caseras y guiones para cumplir el sueño inconcluso de su padre, dialogando con su memoria y contradicciones.


Lo que me gustó
“No me puedo morir porque todavía no hice una película”, le dijo su papá a Martina Cruz, un día antes de fallecer. Ese amor inconcluso por el cine del padre se transformó en el motor de la hija, que decidió hacer esa película. A partir de guiones, filmaciones y fotos heredadas, la guionista, poeta y directora de Temperley dio forma a “Nuestra cosa perdida», un largometraje en el que busca seguir dialogando con su padre e imaginar, incluso después de la muerte, una película hecha entre los dos. 

Lo que no me gustó
La violencia que ejercía el padre, y la manera quizá en que lo cuentan, le da una oscuridad al documental que incomoda por momentos, cargandolo de una densidad un poco incomoda.

Calificación 7/10

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