Análisis: Code Vein II para PS5


Muchos géneros, todavía más espadazos
Code Vein se hizo un hueco en el escenario presentándose como una versión anime de la saga Souls. Inspirada en la obra de Miyazaki pero con claros toques del JRPG, se trata de un título que supo cautivar al público y hacerse oír.


6 años más tarde, llega a nuestras manos su segunda parte, esta vez marcada por el devastador éxito de Elden Ring.
Los escenarios cerrados y más lineales se rinden frente a grandes zonas abiertas por las que podremos explorar y campar a nuestras anchas, tratando de salvar la situación una vez más. Hace mucho tiempo, un gran desastre asoló el mundo. Antes de que todo se fuera al traste de forma definitiva, 5 héroes se sacrificaron, sumergiéndose en estasis dentro de una crisálida. Mientras un resquicio de vida quede en ellos, servirán como sello para detener a la calamidad que asolaba al mundo.



El problema es que nada dura para siempre, y estos héroes se están corrompiendo desde dentro. La solución parece ser, viajar al pasado y enfrentarnos a ellos para evitar evitar el colapso (ese que ellos mismos trataban de salvar).
Aquí es donde Code Vein II destaca como JRPG. Cuando viajemos al pasado, terminaremos por conocer íntimamente a estos héroes y se nos desarrollará su historia, posiblemente llena de traumas. Conforme la historia avanza, nuestros vínculos crecen y nuestra conexión se refuerza con ello, lo que implica que acabar con ellos sería como apuñalar a un amigo. Así que, trataremos de salvarlos. Pero no será tarea fácil.
A nivel jugable, esto implica recorrer grandes mundos, recogiendo los (muchos) objetos desperdigados por estos y enfrentarnos a muchos, muchos enemigos. De esta manera, el loop jugable se centra en el combate, el cual, por desgracia, no me ha resultado demasiado disfrutable.



El mayor problema es la incapacidad de cancelar las animaciones de ataque. Si has decidido atacar, pero después de pulsar el comando, un enemigo ha comenzado un ataque más rápido que el tuyo, estás vendido. Pese a haberlo visto venir. Sólo puedes mirar, incrédulo, como tu golpe te dirige a una muerte casi segura.
Pero bueno, una vez acostumbrados a este inconveniente, la cosa mejora. Hay que jugar con las cartas que tenemos, por lo que toca buscar qué herramientas nos ofrece el título para vencer a nuestros enemigos.
Por una parte, los vínculos con los distintos personajes subirán de nivel y nuestras habilidades también lo harán a su vez, por lo que reforzar estas relaciones nos hará más fuertes.

Junto a esto, contamos con habilidades llamadas Formas, que nos servirán para llevarnos la balanza a nuestro favor. Defensivas u ofensivas, su uso será menester para que los combates no se sientan tan injustos, tanto los enemigos normales como los jefes finales, los cuales, por cierto, pecan de ser muy reciclados en ocasiones.
Otro de los grandes problemas (al menos de momento) de Code Vein II es su rendimiento en consola. Unreal Engine 5 pasa factura una vez más y el resultado en PS5 son texturas que no cargan cuando tocan, sombras que parpadean y una imagen algo borrosa, que no se ve por desgracia compensada con un framerate estable. En áreas abiertas, sobre todo en las que cuentan con mucha vegetación, los cuadros por segundo llegan a bajar hasta la mitad de FPS.



En resumidas cuentas, Code Vein II es una mezcla interesante de géneros, con un estilo artístico y narrativo muy influenciado por el JRPG y el anime. Su sistema de combate puede resultar frustrante, sobre debido a la imposibilidad de cancelar los ataques y su rendimiento deja que desear, pero detrás de estas aristas se esconde un juego muy auténtico que mantiene y hace brillar la esencia de la saga.

Calificación: 6,5/10

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