Crítica:  Calle Málaga

Por Jorge Marchisio


Hoy toca hablar de una película un poco diferente a lo que les tengo acostumbrados. Y es que, si les hablo de una coproducción entre España, Francia y Marruecos, muchos se van a sorprender. Pero es que viendo quien es la actriz principal, las ganas de darle un visionado a Calle Málaga, aumentaron.



La enorme Carmen Maura da vida a María Ángeles, una mujer mayor que vive en Tánger, una ciudad de Marruecos que fue cuna de varios inmigrantes españoles en la época del franquismo. De la nada, un día su hija la visita con la noticia que piensa vender dicha casa para poder sobrellevar mejor su situación económica. Pero María Angeles no planea pasar su vejez sin dignidad, y siendo tratada como una cosa.

La verdad que estamos ante una de esas películas, que les aconsejaría ver acompañados por los más grandes de la casa. Y es que es una de esas ocasiones, donde a través de una película, se nos da una cachetada de realidad, al hacernos ver como muchas veces maltratamos a los viejos, haciéndolos sentir como un estorbo, más que como un ser querido. Y en ese sentido, Calle Málaga, brilla.

Y no solo por el ya sobrado talento que sabemos que tiene Carmen Maura, sino porque si bien la historia puede ser digna de Hallmark Channel,no lo es. El guion de Maryam Touzani y Nabil Ayoch tiene la suficiente altura como para no caer en golpes bajas o melodrama empalagoso; y si bien la historia se las ingenia para meter bastante comedia, siempre es lo bastante sutil o inteligente como para no subestimar al espectador.

¿Estamos ante una película perfecta? Para nada. En varias ocasiones la trama si se pone un poco manipuladora, o peor aún, pierde el rumbo y se pone a dar vueltas como si el guionista no supiera bien qué quiere contar. Eso y el final, que sin entrar en spoilers, es por lejos lo peor que ofrece la coproducción española/francesa/marroquí.

Calle Málaga es una película muy recomendable, lo habrán notado. Creo que más como película en sí, su fuerte está en el mensaje que le deja al espectador. Si bien pocas veces priorizamos la moralina, esta es una de las excepciones que dan gusto hacer.



Calificación 8/10

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