Crítica de Teléfono Negro 2: cuando los sueños se vuelven pesadilla

Por Jhon Wolf


Descripción:
Scott Derrickson regresa al universo de The Black Phone con una secuela tan inquietante como ambiciosa, que mezcla terror psicológico, simbolismo onírico y referencias al horror clásico. Aunque no alcanza el impacto del original, Black Phone 2 logra sostener una atmósfera perturbadora y un par de escenas memorables.


Resumen:
Ambientada en 1982, Black Phone 2 sigue a Finney (Mason Thames), marcado por los traumas del pasado, y a su hermana Gwen (Madeleine McGraw), quien ahora toma el protagonismo gracias a sus visiones proféticas. El secuestro de su hermano a manos del temible Grabber —interpretado nuevamente por Ethan Hawke— se convierte en una experiencia donde el miedo trasciende los límites de la realidad. Derrickson transforma al villano en una figura sobrenatural que invade los sueños, creando una historia donde el terror se mezcla con la memoria, la culpa y la redención.


Lo que me gustó:
Lo más destacable es la dirección de Scott Derrickson, que vuelve a demostrar su maestría para crear climas opresivos y visuales hipnóticos. La fotografía y el diseño de sonido construyen una atmósfera de pesadilla constante, donde la línea entre sueño y vigilia se diluye con elegancia. Ethan Hawke, sin mostrar nunca su rostro, mantiene intacta la inquietud de su personaje, mientras la joven Madeleine McGraw brilla como eje emocional de la historia. Algunas secuencias oníricas, como la de la cabina telefónica en medio de la nieve o los pasillos llenos de espectros, alcanzan un nivel estético digno del mejor cine de terror de autor.


Lo que no me gustó:
La película peca de exceso explicativo. El guion intenta justificar demasiado la naturaleza del Grabber y los elementos sobrenaturales, rompiendo el misterio que hacía tan efectiva la primera entrega. En su afán por expandir la mitología, Black Phone 2 pierde parte de su poder sugestivo. Además, la subtrama religiosa queda a medio camino y la tensión se diluye en varios pasajes que se sienten forzados. Aunque el tono onírico es un acierto, a veces se convierte en una trampa que desconecta emocionalmente al espectador.


A quién se la recomiendo:
A los fanáticos del terror psicológico y del cine de Scott Derrickson, que disfrutarán de una propuesta arriesgada y visualmente potente. También a quienes valoran las secuelas que intentan explorar nuevos caminos en lugar de repetir fórmulas. No obstante, quienes busquen una experiencia tan directa y aterradora como la del film original, podrían encontrar esta entrega más introspectiva que perturbadora.

Puntuación: 6/10

Crítica: Chainsaw Man: El arco de Reze

Por Jhon Wolf


Descripción:


Tras tres años de espera, Chainsaw Man vuelve con una película que no solo expande su universo, sino que lo eleva a nuevas alturas emocionales y visuales. El arco de Reze combina romance, acción desbordante y tragedia en una historia que confirma el enorme potencial de la saga creada por Tatsuki Fujimoto.


Resumen:
Ambientada justo después de la primera temporada, Chainsaw Man: El arco de Reze sigue a Denji, el joven cazador de demonios que busca algo tan simple —y tan inalcanzable— como una vida normal. Su deseo de conquistar a Makima se ve interrumpido cuando conoce a Reze, una chica misteriosa que lo hace replantearse todo. Lo que empieza como un romance juvenil pronto se convierte en una historia de traición, violencia y autodescubrimiento.
Mientras tanto, Aki Hayakawa continúa su alianza con el Demonio Ángel, y los enemigos en la sombra preparan un plan para apoderarse del corazón de Chainsaw. Lo que parecía una historia de amor se transforma en una montaña rusa de acción y dolor, con explosiones, sangre y caos al más puro estilo MAPPA.


Lo que me gustó:
Lo primero que destaca es el ritmo narrativo, mucho más ajustado y orgánico que en la primera temporada. El formato cinematográfico le sienta de maravilla a esta historia: todo fluye sin relleno, con un equilibrio perfecto entre emoción, introspección y brutalidad.
MAPPA demuestra nuevamente por qué es uno de los estudios más admirados del anime contemporáneo. La animación alcanza niveles de excelencia —los movimientos son fluidos, los encuadres cinematográficos y las secuencias de combate, simplemente espectaculares—. Las escenas de acción parecen coreografías imposibles, con una cámara que gira, acelera y respira junto a los personajes.


Además, El arco de Reze logra algo difícil: humanizar a Denji. Su historia, más allá del gore o los demonios, refleja la soledad y precariedad de alguien que apenas empieza a entender qué significa vivir. Entre carcajadas, golpes y sangre, Chainsaw Man sigue siendo una tragedia disfrazada de anime de acción.
Lo que no me gustó:
La película exige conocer la primera temporada, y eso puede alejar a nuevos espectadores. No hay recapitulaciones ni explicaciones: asume que el público ya sabe quién es quién y cómo funciona este mundo. Aunque esa decisión mantiene el ritmo, puede ser un obstáculo para los que llegan por primera vez.


Por otro lado, el tono romántico del inicio puede desconcertar a los fans que esperaban acción inmediata. Sin embargo, ese contraste termina siendo parte del encanto: el filme arranca como un romance juvenil solo para hundirse en la oscuridad más pura.


A quién se la recomiendo:
A los fans de Chainsaw Man, sin duda. Pero también a quienes disfrutan de historias donde la violencia y la emoción conviven sin filtros. El arco de Reze demuestra que la franquicia no ha perdido ni su filo ni su alma, y que el formato de película podría ser el futuro ideal para este universo.
Un regreso intenso, melancólico y espectacular que deja al público con el corazón roto… y con ganas de más.

Puntuación: 9/10

LA LEY Y EL ORDEN: LA EXITOSA SERIE POLICIAL LLEGA A LATINOAMÉRICA CON SU TEMPORADA 25 EL 4 DE NOVIEMBRE

Universal+ anuncia en exclusiva para Latinoamérica el estreno, este 4 noviembre, de la esperada nueva temporada 25 de La Ley y el Orden, una de las series policiales más influyentes de la historia de la televisión. Creada por el visionario Universo Wolf (Dick Wolf), la ficción continúa marcando hitos tras más de tres décadas al aire, reinventándose con nuevos casos y tensiones internas que llevarán al límite a sus protagonistas.



La nueva entrega de la saga promete seguir entregando todo eso y mucho más, con nuevas investigaciones que elevan la apuesta y arrojan luz sobre casos de alto impacto que salieron de los titulares. Los fanáticos nunca podrán adivinar qué investigación alucinante llamará la atención del equipo, sin embargo, siempre podrán confiar en su capacidad para resolver el caso.






¿UN TRAIDOR EN EL EQUIPO?
EL PUNTO DE PARTIDA DE LA IMPERDIBLE NUEVA TEMPORADA DE LA LEY Y EL ORDEN

El punto de partida de la temporada es un crimen estremecedor que pone bajo sospecha incluso a los propios integrantes de la Comisaría 27. El caso amenaza con fracturar al equipo y abrir la pregunta más inquietante: ¿hay un traidor entre ellos?

Esta nueva temporada de la serie muestra cómo los principales personajes empiezan a desconfiar entre ellos. Así lo adelantó uno de sus grandes protagonistas, Hugh Dancy (Hannibal), quien interpreta a Nolan Price, el Asistente Ejecutivo del Fiscal. “Mi personaje se encuentra en una situación en la que no sabe si realmente conoce a sus colegas como creía», adelantó el actor a TV Insider respecto a posibles enfrentamientos entre los personajes principales.

El actor forma una dupla más que interesante con Tony Goldwyn (Scandal), quien interpreta al Fiscal de Distrito Nicholas Baxter. Ambos forjan un vínculo de admiración mutua, si bien en muchas ocasiones chocan en sus maneras de abordar un caso. Dancy adelantó que esta histórica temporada 25 de la serie, que emitió su primer episodio el 13 de septiembre de 1990, pondrá el foco con mayor asiduidad en las historias de los personajes por fuera del ámbito laboral.

“Tenemos una estructura que funciona muy bien y nos hemos ganado la oportunidad de jugar un poco”, aseguró Dancy a TV Insider sobre los cambios que se verán en este regreso en el que se despide el personaje del Detective Jalen Shaw (Mehcad Brooks, Desperate Housewives), todo un cimbronazo para el equipo.

UN ESCALOFRIANTE ASESINATO PONE A LOS DETECTIVES EN ALERTA

El primer episodio de esta nueva temporada se titula “Street Justice” (“Justicia callejera”) y retoma el cliffhanger que dejó a los fanáticos boquiabiertos en la entrega previa de la serie. La fiscal adjunta Samantha Maroun (interpretada por Odelya Halevi, NCIS) advierte que un escalofriante asesinato sin resolver podría estar conectado con el de su propia hermana. El inesperado descubrimiento conmociona tanto a Maroun, que no pudo desligarse del juicio al único acusado, quien es declarado inocente.

Sin embargo, el caso no termina allí ya que el hombre es encontrado muerto y todas las miradas apuntan a Maroun, de quien Nolan Price desconfía. Las fricciones entre ambos serán constantes en esta nueva temporada en la que la audiencia será testigo de la presunta culpabilidad de la fiscal.

Asimismo, Maura Tierney (The Affair) está de regreso con el rol de la teniente Jessica Brady, quien cuenta con una memoria casi fotográfica y un talento deslumbrante para interpretar las pistas de los delincuentes. Se trata de una persona directa y con el foco puesto en cerrar casos…inclusive si éstos se relacionan con integrantes de su propio equipo.

UN LEGADO QUE SIGUE HACIENDO HISTORIA

Desde su debut en 1990, La Ley y el Orden se consolidó como un fenómeno global gracias a la fórmula que combina investigaciones criminales con los dilemas éticos y legales de los fiscales. Esta temporada 25 no solo celebra la vigencia de la franquicia, sino que promete elevar la apuesta con tramas más oscuras, giros inesperados y personajes que enfrentarán decisiones límite.

La nueva temporada de La Ley y el Orden es protagonizada por Maura Tierney (The Affair), Hugh Dancy (Hannibal), Tony Goldwyn (Scandal), Odelya Halevi (NCIS), y Reid Scott (Veep), entre otras grandes figuras.

La Ley y el Orden y todo el contenido de Universal+ también se transmite en los canales premium: Universal Premiere, Universal Cinema, Universal Crime, Universal Comedy y Universal Reality, disponibles en los principales operadores de TV paga de la región.

¡No te pierdas la 25° temporada de La Ley y el Orden
el 4 de noviembre en exclusiva por Universal+!

Análisis: Painkiller para PS5



En el infierno reina el Rock
Siempre me ha interesado la saga Painkiller. La conocí de pequeño y pese a tratarse de un juego inspirado en Doom y otros títulos similares, donde la sensación de poder al machacar hordas de demonios debía hacerte sentir poderoso, me aterrorizó.


Sí, tenía los recursos para reducir a papilla todo tipo de huestes infernales, pero para ello tenía que mirarlas cara a cara y atravesar los pasillos en los que se escondían. Con este juego desarrollé un apego ansioso, en el cual se peleaban mi atroz miedo por seguir jugando y la curiosidad por ver cual sería la siguiente fase, qué enemigos se cruzarían en mi camino.


Con el tiempo, fui desensibilizándome gracias a este título y a muchos otros y el miedo quedó relegado, bajo una capa espesa de sangre vísceras y huesos machacados. Seguí disfrutando mucho de aquella primera entrega y jugué también las siguientes. No obstante, nunca más volví a sentir una sensación tan agridulce como la que experimenté con mis primeros pasos en aquel juego.


Es por ello que siempre esperé que la saga se reimaginara, con un remake o un reboot donde las tecnologías actuales pudieran volver a hacerme sentir aquel miedo inocente. Por eso mismo me ilusionó escuchar de esta nueva entrega. Bajo el nombre de Painkiller, sin ninguna coletilla, se daba a entender que se trataba de un nuevo inicio para la saga.



Por desgracia, el nuevo título de Anshar Studios no ha respondido a mis súplicas. Por suerte, lo que nos han ofrecido a cambio es más que suficiente para que me quite de la cabeza esa idea durante al menos un tiempo.
Painkiller es una vuelta a las raíces de la franquicia, pero desde un punto totalmente diferente. Volvemos al infierno, volvemos a dar matarile a cientos, sino miles, de demonios. Pero esta vez la historia se esconde debajo de las distintas fases mediante las cuales se compone este roguelite.
Sí, roguelite. En esta ocasión no tenemos una campaña que superar, sino distintos niveles a los que podemos volver una y otra vez, solos o acompañados, en los que vamos a morir muchas veces, mientras progresamos poco a poco y nos hacemos más fuertes. Así que, lanza estacas en mano, nos lanzaremos de lleno a la acción.


Últimamente no juego demasiado a títulos online, por lo que esta idea no me convencía demasiado. Pero bueno, decidí probarlo y no me defraudó. Es importante recalcar que el multijugador en este juego es forzado. Ya sea con otros jugadores o con bots, es necesaria la presencia de los tres personajes que componen cada partida para poder avanzar en esta.


Inspirado en mecánicas como las de Left 4 Dead, algunos de los enemigos que aparecen en el juego, nos atraparán y necesitaremos sí o sí de la ayuda de otro personaje para liberarnos. En caso de que esta se retrase, perderemos todas nuestras vidas.
Con ello, se anima a los jugadores a avanzar en equipo, sin separarse demasiado los unos de los otros. El problema es que, a la vez, el juego pretende que explores todos los recovecos de cada zona, en los cuales encontrarás monedas para las posteriores mejoras y recursos para la propia partida. Normalmente, hay al menos algo para cada uno, pero con las vidas extra, la cosa se convierte en un sálvese quien pueda.
Esta disonancia no encaja demasiado en la forma en la que se desarrollan las partidas. O bien me dejas correr como un loco por todas partes, o me fuerzas a permanecer cerca y a explorar en equipo. De lo contrario, tal y como pasa aquí, termino sintiéndome un perro hiperactivo que da vueltas alrededor de un palo al cual está atado.


Suprimiendo este inconveniente, la movilidad de todos los personajes es cuanto menos, excelente. No podemos esprintar, pero si podemos deslizarnos, utilizar dashes y trepar (un poco) las paredes, si es que no estamos balanceándonos con nuestro gancho. Estarse quieto no es una opción, ya que en todo momento estaremos rodeados de cientos de enemigos, dispuestos a abrirnos en canal.

Teniendo claro que la inspiración vuelve a recaer en Doom, esta vez en Doom Eternal, es fácil comparar ambos títulos y notar como pese a ser bastante bueno, el desarrollo de Painkiller no llega a las mismas cotas de calidad. Quizás el punto donde más lo halla notado es en la vulnerabilidad del personaje.
Como he dicho, estar quieto no es una opción en Painkiller. En todo momento estaremos corriendo, deslizándonos o atravesando los cielos a la vez que vaciamos nuestro cargador. Aun así, por muy frenético que fuese mi desplazamiento, siempre había un golpe que comerse. Un proyectil incansable, un enemigo listo para golpearme o daño ambiental que aparece de repente y que no es muy visible.


Con esto, nuestra vida pasa a convertirse en una cuenta atrás. Si esta se acaba antes de que podamos encontrar curaciones o superar la fase, game over. Si bien durante cada partida encontramos recursos con los que reabastecernos y curarnos en combate, suelen ser insuficientes, sobre todo en dificultades elevadas. A mi parecer, esto podría solucionarse fácilmente con un pequeño escudo recargable, que se encargue de librarnos de esos molestos golpes que no son del todo culpa nuestra, sin tener que suprimirlos de la ecuación.



Junto a estos inconvenientes, el mayor problema del título recae en la progresión, sobre todo en las partidas multijugador. Para mejorar nuestras armas, necesitaremos una moneda que solo se obtiene cuando superamos un nivel. Pese a ir acumulándose al completar cada fase, tenemos que cruzar la línea de meta para recibir todo lo que hemos cosechado.


Painkiller es un juego difícil, por lo que en muchas ocasiones moriremos mucho antes de llegar al final, perdiendo el progreso de los últimos treinta o cuarenta minutos. A esto se le suma que el sistema de matchmaking es bastante inestable y si nos unimos a una partida, las probabilidades de que la conexión se corte antes de terminarla, dejándonos con una mano delante y otra detrás, son bastante elevadas.


Esto nos fuerza a jugar con bots que, si bien son buenos siguiendo al personaje y disparando a todo lo que se pone de por medio, no funcionan demasiado bien siguiendo órdenes, atravesando caminos secretos con botones y plataformas y planteando estrategias para derribar a los enemigos más fuertes. En estos casos, se echa de menos la inteligencia humana, sobre todo de un compañero con el que puedas hablar mientras juegas.

Aún con todo esto, la experiencia jugable de Painkiller es muy divertida y machacar demonios es extremadamente satisfactorio. Cada arma tiene su función y una vez dominadas, todas pueden convertirnos en un adalid de la destrucción.
El título cuenta con suficiente potencial para hacerse un hueco en el medio, siempre que el equipo detrás de este continue añadiendo nuevos mapas y contenido. Frenético, caótico y muy violento, Painkiller es un juego adecuado para soltar toda tu frustración y hundir de nuevo el infierno en un agujero al que nunca debió asomarse.


Calificación: 7/10

Análisis: Tormented Souls 2



Si hay un juego que nos sorprendió a todos hace un par de años, fue Tormented Souls. Y no solo por la dichosa polémica con cierta empresa dueña de una franquicia de zombies, sino porque el juego nos retrotraía a los primeros survival horror. Así que hoy, la gente chilena de Dual Effect nos trae su secuela Tormented Souls 2.



Jugado en la PS5, Tormented Souls 2 es una secuela indirecta de su primera entrega. Esta vez las hermanas son llevadas a Villa Hess, precisamente a un convento donde van a tratar los problemas mentales de Anna. Pero como no podía ser de otra forma, todo se va al tacho ni bien las dos llegan al lugar.

Y este quizás sea uno de los grandes inconvenientes con Tormented Souls 2, su narrativa. Esto lo digo porque al intentar rememorar aquellos viejos y queridos survival horror de antaño, los amigos de Dual Effect no innovaron demasiado con la narrativa; haciendo que la historia sea mega previsible, casi sin ninguna sorpresa, o giro final de guión. Una pena.



Otro punto en contra es la calidad de las cinemáticas. Si, sabemos que no estamos ante un AAA o una compañía mainstream, pero es que si de verdad ese apartado se siente de una o dos generaciones pasadas. Eso sí, todo cambia cuando pasamos al gameplay, donde la angulación de la cámara (recordemos que estamos ante un gameplay de movimientos tipo tanca y cámaras fijas), hacen que todo se disimule mucho más.

Y hablando del gameplay, el mismo es bastante entretenido. Quizás a las nuevas generaciones les cueste un poco acostumbrarse a las cámaras fijas y los movimientos rígidos, pero nada a lo que uno no le tome la mano pasados unos veinte minutos. Aparte que los puzles, están muy bien integrados tanto al juego en sí como a la historia. Y no solo es intuir qué cosas hay que hacer, sino que podemos interactuar con diferentes objetos para poder seguir avanzando o incluso, ganarles a algunos jefes.

Pero retomando con lo malo, los combates no son del todo eficientes como nos hubiera gustado. Los enemigos no solo son esponjas de balas, sino que reaccionan mucho más rápido de lo que nuestra protagonista se mueve. En algunos momentos, esto puede ser bastante frustrante.



Tormented Souls 2 sigue siendo un buen videojuego a pesar de los puntos negativos recién nombrados. No hay que perder el foco ya que estamos ante una desarrolladora independiente, que buscó homenajear a un subgénero querido y antiguo, y que lo logró. Algo que no todos pueden decir.



Lo mejor: la ambientación, el sentimiento de jugar a algo de antaño, pero hecho en la actualidad.

Lo peor: el sistema de combate.



Calificación 7.5/10

G Sony: Una noche emocionante a puro Freestyle y cumbia en Niceto


G Sony, un nombre que resuena desde las batallas de freestyle hasta los charts de música urbana, demostró el pasado jueves 30 de octubre en Niceto Club que su versatilidad no tiene límites. Lejos de conformarse con un solo género, el artista inauguró una nueva etapa musical con un show arrollador y vibrante, que fusionó con maestría la cumbia, el cuarteto y su inconfundible esencia de improvisador.


Durante más de una hora y media, Niceto se convirtió en una pista de baile y una caja de resonancia para el nuevo sonido de Sony. Acompañado por una banda completa y bajo la potente producción musical de Kekelandia, el artista logró un sonido bailable, emocional y, sobre todo, auténtico. Repasó parte de su nuevo repertorio, incluyendo el reciente lanzamiento “Engualichao”, y regaló al público un tema inédito que formará parte de sus próximos lanzamientos.

La noche no fue solo de música propia; Sony también exhibió su capacidad para reinterpretar clásicos. Versiones renovadas de temas icónicos como “Voy a olvidarme de mí”, “Corazón Partío”, “Una Cerveza” y “Oye Mujer” encendieron aún más al público, que coreó cada estrofa.


Uno de los momentos más emotivos llegó con un homenaje a Diego Maradona. Junto a Iván Sosa, G Sony interpretó “La Mano de Dios”, un cruce de pasión futbolera y sentimiento popular que electrificó el ambiente.
La conexión con su historia también se hizo presente. En una breve pausa, una proyección de video repasó los puntos clave de su trayectoria en el freestyle, desde sus inicios en El Quinto Escalón hasta su consolidación como referente de la música actual.
El guiño a sus raíces alcanzó su punto máximo con la aparición de Iacho, histórico del circuito de freestyle, quien subió al escenario para improvisar beats en vivo. Allí, Sony desplegó su talento innato con rimas espontáneas, demostrando la conexión total que mantiene con el arte de la improvisación.


El broche de oro fue una sorpresa que resumió la noche y proyectó su futuro: un freestyle cumbiero inédito. Fusionando la energía latina con melodías románticas e improvisación, G Sony dejó en claro cuál es su diferencial en la escena: la capacidad de tomar lo mejor de su sensibilidad, su voz y su raíz freestyler para combinarlo con el ritmo y la alegría contagiosa de la cumbia.
Con un Niceto encendido de principio a fin  , G Sony no solo dio un concierto; inauguró un capítulo fresco, popular y prometedor en su carrera, reafirmando que es un artista en constante movimiento y evolución. Esta nueva etapa, sin dudas, apenas comienza .

Crítica: Cuando el cielo se equivoca


Por @cronicadeunavidacualquiera

A veces el cielo se equivoca y le da mucho al que tiene poco, pero para hacerlo le tiene que sacar todo al que tiene mucho.



La historia:
Arj, interpretado por Aziz Ansari que también es el guionista y director de esta película, es un universitario que no logra mantener un empleo estable y vive de las aplicaciones que dan trabajo temporal. Tan abstraído en sus problemas que ni siquiera aprecia cuando el ángel Gabriel, Interpretado por Keanu Reeves, le salva la vida ya que es el encargado de llamarle la atención a la gente cuando mira el celular al conducir.
Al ver que Arj toca fondo, este ángel decide extralimitar su jurisdicción y  demostrarle que tener dinero no es tan bueno como él piensa, por lo que decide intercambiar su vida con la de Jeff, un excéntrico millonario interpretado por Seth Rogen.
Claro que cuando llega el momento de volver a su propia vida, Arj que ahora resolvió todos sus problemas, no quiere y Gabriel junto con Jeff deberán convencerlo para que haga lo correcto. ¿Podrán lograr esta titánica tarea o tendrán que quedarse en esta nueva realidad para siempre? Habrá que verla para enterarse. Abajo analizamos si este camino al cielo vale la pena.

¿Qué me gustó?
La premisa es muy interesante y muy actual, interesante mezclar la mitología de los ángeles con una problemática social.
Los tres protagonista están muy bien, especialmente Keanu la rompe como este ángel ingenuo que intenta ayudar y complica las cosas cada vez más. Aparte de conocer y enviciarse con los placeres de la vida terrenal.

¿Qué no me gustó?
La crítica social está bien, hasta que uno empieza a pensar que los protagonistas de esta misma película viven en una mansión como la que aparece en la peli y pertenecen al 1% qué tanto critican, ahí hace un poco de ruido todo y puede sonar algo impostado. Igual Keanu es copado, ya lo sé.

¿A qué género pertenece?
Es claramente una comedia con elementos fantásticos y un toque de crítica social. Una suerte de “De méndigo a millonario” (1983) con ángeles guardianes de por medio medio.

¿A quién recomiendo esta peli?
A los fanáticos de las comedias de Seth Rogen, esta no fue escrita o dirigida por él pero es de ese estilo. También tiene un aire a la serie Miracle Workers (2019-2023), si te gustó aquella es muy probable que esta película te guste también.

Calificación: 8/10
Duración: 98 minutos
Estrena el 30 de octubre en cines

Juanes en Buenos Aires: Celebrando 25 Años de Éxitos con el Corazón Argentino.


El Movistar Arena  vibró con la presentación de Juanes, donde el artista colombiano ofreció un espectáculo inolvidable a sus fans argentinos. La noche fue una demostración palpable de su extraordinario talento vocal y su impactante presencia escénica al ejecutar la guitarra eléctrica, regalando al público versiones poderosas de sus más grandes éxitos. Además de repasar su aclamada trayectoria, el concierto se enriqueció con la presencia de invitados especiales como Luciano Pereyra y la gente de Un Poco de Ruido, quienes inyectaron un ritmo de cumbia inesperado a uno de sus temas más famosos. A lo largo de la velada, el artista reiteró su profundo cariño por el país y la calidez del público argentino.



El show comenzó con la energía de «Mala gente», una declaración de intenciones que marcó el tono de una velada donde el rock se fundió con el pop. Juanes demostró su talento vocal y su destreza en la guitarra eléctrica, ofreciendo grandes y potentes versiones de sus mayores éxitos. El público estalló en euforia con un desfile de temas clásicos que definieron su carrera: “Volverte a ver”, “A Dios le pido”, “Es por ti” y la emotiva “Fotografía”.


El artista también hizo lugar para su material más reciente, celebrando las canciones de su premiado último álbum, “Vida cotidiana”, una obra que marcó su regreso a las raíces del rock con guitarra eléctrica. Además, presentó un sabroso adelanto de su próximo trabajo con sus dos últimos singles: “Una noche contigo” y “Cuando estamos tú y yo”.
Invitados de Lujo y Momentos Emotivos
Promediando el concierto, llegaron las sorpresas. Juanes reiteró su profundo amor por el país y el público argentino, y a mitad de la noche, convocó al escenario a Luciano Pereyra. Juntos protagonizaron uno de los momentos más emotivos: descendieron del escenario para interpretar entre la multitud “Para tu amor”, una canción que Juanes dedicó especialmente a sus hijos. La emoción se elevó aún más con una sentida versión de “Sólo le pido a Dios”, coreada por la multitud.
Más tarde, el escenario se llenó de cumbia cuando Juanes, al son de “La camisa negra”, se unió a Un Poco de Ruido y Pinky SD, ofreciendo la reciente y festiva versión grabada en conjunto.

Como un gran admirador del rock nacional, Juanes regaló una potente versión de “Persiana americana” de Soda Stereo, uno de los varios homenajes de la noche que incluyeron a The Beatles y Juan Gabriel. Estos gestos sellaron la conexión del artista con el público local.


La presentación en Buenos Aires, parte de una gira que continuará en Mendoza (Arena Maipú) y Córdoba (Quality Arena), no solo celebró sus 25 años de carrera, sino que confirmó por qué Juanes, el embajador global del Rock Latino y un defensor del cambio social, sigue siendo una figura indispensable en la música mundial.

Análisis: Ball x Pit para PS5

Por Alejandro Corell



Rebota rebota


De vez en cuando me da por pensar que en el mercado de los videojuegos ya está todo inventado. Sorprendentemente, cada vez que pasa, aparece un nuevo juego dispuesto a callarme la boca. Habitualmente de forma leve, con alguna mecánica o idea que me hace soltar un “vaya, que original” o similares.
Cuando esto sucede, mi visión sobre el medio se amplía notablemente. Más, por suerte para mí, hay situaciones donde en lugar de ampliarse el horizonte, se voltea el mapa completo. Justo lo que me ha pasado al descubrir Ball x Pit.


Y es que el título recurre a géneros muy manidos, como son los juegos tipo survivors y los basados en Arkanoid y los combina para formar algo nuevo, con un resultado muy superior al esperado. Cuando escuché hablar por primera vez del juego, la idea me pareció interesante, pero poco más. No obstante, no había terminado la primera partida y ya estaba totalmente dentro de la experiencia.

Ball x Pit nos pone en la piel de un equipo de exploradores de un enorme agujero en la tierra. Para bajar por él, tendremos que superar distintas expediciones y recolectar recursos para autosostenernos. En base a estos dos objetivos se desarrollarán todas las mecánicas del título.


Para sobrevivir a cada exploración, tendremos que enfrentarnos a cientos, sino miles, de enemigos y nuestra única forma de hacerlo será lanzándoles proyectiles que rebotarán por las paredes. Así pues, cada nivel se desarrolla como una partida de Arkanoid: las bolas rebotan, van golpeando los bloques (enemigos) y un cierto número de golpes elimina el obstáculo.


La principal diferencia es que dejamos de ser un ladrillo en el que nuestras bolas rebotan y nos convertimos en un lanzador, por lo que no es necesario estar todo el tiempo evitando que nuestros proyectiles caigan al vacío. Así que podemos centrarnos en otras cosas, como elegir el ángulo y desde donde salen las bolas o, mejor todavía, decidir que mejoras nos aplicaremos.


Estas mejoras siguen la base de los survivors, matar enemigos nos da experiencia y cada vez que subamos un nivel podremos elegir una de entre varias opciones. Además, conforme acumulemos mejoras, podremos explorar distintas sinergias entre ellas, mediante fusiones y evoluciones.



Este sistema de mezcla contiene una gran profundidad. Las fusiones serán uniones más sencillas de dos efectos de bola, que resultan en una única bola con ambas características, mientras que las evoluciones sólo pueden darse lugar entre bolas concretas y producen un efecto más poderoso. Por si fuera poco, es posible encadenar evoluciones, lo que convierte cada partida en un árbol de posibilidades muy ramificado. Algunas combinaciones serán muy poderosas y otras jugarán en nuestra contra, con un proceso de optimización de fondo muy divertido y gratificante.


Mientras vamos disparando, debemos evitar que los enemigos lleguen a la parte inferior de la pantalla, ya que si lo hacen nos quitarán vida. Pero si no teníamos suficiente con estas hordas, cada cierto tiempo tendremos que vérnoslas también con un mini jefe (o jefe final).


Estos combates se convierten en auténticos bullet Hell en los que tendremos que movernos continuamente por todo el escenario, evitando proyectiles a la vez que calculamos donde debe rebotar nuestra bola para golpear a los puntos débiles de nuestro adversario. Ya desde los primeros niveles, observaremos con horror como vamos a necesitar echar mano de todos nuestros reflejos si queremos salir airosos.
Tras sobrevivir a cada enfrentamiento, toca volver a la base. Atravesar las profundidades del foso no es tarea fácil, por lo que la  mejor opción es (aparentemente) construir un refugio-ascensor que nos permita atrincherarnos en nuestro descenso y asegurar nuestra autosuficiencia.

Así pues, nos introduciremos en un ciclo casi infinito: avanzar en los niveles para conseguir recursos, con los que mejorar nuestro asentamiento para poder bajar más profundo…, así una y otra vez. Se trata de una idea muy original bajo la que esconder la progresión del título, pero al separar todo el avance en un proceso tan binario, se resalta demasiado del juego, que en algunos momentos termina por sentirse algo cansino.
Aún así, la sensación de progresión es continua, tanto dentro de cada nivel como fuera, por lo que estos contratiempos quedan tapados bajo grandes dosis explosivas de dopamina.


La forma de recoger los recursos producidos en nuestra base y construir nuevos edificios es otra iteración diferente del Arkanoid: lanzaremos a nuestros aldeanos a chocar y rebotar contra nuestras construcciones, de forma que cada rebote nos servirá para recoger los recursos de ese punto en concreto o para avanzar en la construcción de un nuevo edificio.


El problema es que nuestra zona de trabajo se va ampliando rápidamente y algunas edificaciones quedan demasiado blindadas por otras, de manera que terminar una construcción o acceder a los materiales que esconde se convierte en una tarea más complicada que superar los niveles del juego base.


Pero no debemos dejar de mirar estas mecánicas como lo que son: herramientas para progresar en un roguelite profundo y extremadamente divertido. Todo está centrado en los rebotes porque conforme terminemos un nivel nuestra principal fijación será entrar al siguiente.

Ball x Pit es muy adictivo. Su sistema de juego está construido bajo un apartado artístico bonito y muy responsivo. Cada golpe de nuestras bolas, cada activación de una de nuestras habilidades especiales se siente contundente, capaz de hacer agujero en la roca. Y es que eso es lo que hacemos. Bolita a bolita, golpe a golpe, avanzamos hacia lo inexplorado Hasta que no quede piedra por partir, o agujero por el que bajar.

Nota:8,5/10

“Evita y Gardel: experiencia inmersiva en San Telmo”



Por Sofía Luna Roberts

Hay algo casi inevitablemente magnético y llamativo cuando se trata de juntar a dos íconos nacionales como Evita y Gardel en un mismo escenario. Dos mitos que condensan el brillo y la tragedia del ser argentino toman cuerpo en “Evita y Gardel: una experiencia inmersiva en San Telmo”, dirigida por Gastón Brian Gliksztein. La propuesta combina teatro musical, audiovisuales y un recorrido metafórico e histórico por el barrio de San Telmo, un formato que le da un aire fresco al homenaje y que invita al público a sumergirse en una Buenos Aires que vacila entre lo real y lo mítico. Desde el primer momento, el espectador siente que entra a un universo paralelo, donde el tango y la historia se entrecruzan en una atmósfera cargada de emoción y nostalgia.



El punto interesante de la obra está en su puesta en escena. Las luces, los audiovisuales, la música y la escenografía trabajan como un dispositivo sensorial que envuelve y sostiene el relato. La dirección apuesta a una experiencia que más que contarse, se vive. En un contexto teatral porteño que suele quedarse en la reproducción de los clásicos, “Evita y Gardel” se anima a experimentar y a convertir el espacio en una parte activa de la narrativa. El barrio de San Telmo con su historia y su melancolía funciona casi como un tercer personaje, un escenario que respira tango y memoria.

Paula Cefali, como Evita, y Diego Soler, como Gardel, logran una química escénica que sostiene el juego entre el mito y humanidad. No hay caricatura ni solemnidad excesiva sino una reconstrucción sensible de dos figuras que dialogan desde la eternidad sobre el amor, la gloria y la relación incondicional con su pueblo. Las canciones de Gardel y Le Pera le dan ritmo a una dramaturgia que se mueve entre lo emotivo y lo poético, sin perder del todo su anclaje político. Porque si algo mantiene vivo a estos mitos es justamente la tensión entre lo popular y lo institucional, entre la devoción y la critica.

En este sentido, la obra no busca desarmar los símbolos sino revivirlos desde la emoción colectiva. “Evita y Gardel” propone una suerte de ritual, un reencuentro con dos figuras que siguen siendo espejo de la identidad argentina. Lo inversivo se utiliza como una técnica escénica y, al mismo tiempo, como una forma de entrar en la historia y dejarse afectar por sus voces. Esa cercanía es lo que vuelve potente la experiencia aún cuando el guión por momentos prefiera la emoción a la reflexión.

“Evita y Gardel” se siente como una celebración de la memoria popular en clave contemporánea mediante la hibridez de lenguajes y la reapropiación simbólica. La pieza inscribe sus figuras en un tiempo suspendido (entre pasado y presente) donde lo popular se actualiza como gesto identitario. En ese diálogo entre mito y contemporaneidad, el espectáculo rescata a dos íconos nacionales para revelar cómo la memoria argentina se construye desde la performance, el afecto y la persistencia del relato. “Evita y Gardel” es una experiencia que recuerda que la historia también se habita con el cuerpo, con la voz y con la emoción compartida.