«Festival Montaña»: Una Cumbre de Música y Cultura en tierras mendocinas.


El pasado sábado 18 de octubre, el corazón de Luján de Cuyo, en las cercanías de la ciudad de Mendoza, se convirtió en el epicentro de un fenómeno cultural multitudinario: la edición debut del Festival Montaña. El Multiespacio Cultural Luján de Cuyo fue el escenario perfecto para este esperado encuentro que, con una asistencia de más de 12 mil personas, entre mendocinos y visitantes de todo el país, demostró el enorme potencial de la provincia para albergar eventos de gran calibre.


La jornada, que se extendió por más de ocho horas, se destacó por una producción eficiente y una organización que rozó la perfección. La puntualidad, propia de los grandes festivales internacionales, fue la tónica desde el inicio. El escenario Sur dio el puntapié inicial con la multifacética Magnolia Monti, que presentó canciones de su disco “Nómada”, seguida por el show de La Blunty. Luego, la banda chilena Niños del Cerro marcó el pulso y reafirmó el espacio dedicado a la nueva escena musical.


El espíritu festivo de El Kuelgue, la sensibilidad de Zoe Gotusso y la energía de Cruzando el Charco potenciaron una jornada de altísima calidad artística que se vivió entre los escenarios Oeste y Sur, reuniendo a distintas generaciones bajo un ecléctico y potente line up.


Con la llegada de la noche, el festival alcanzó su punto máximo. El primero en encender la cumbre fue Trueno, quien regresó a la provincia tras dos años con un show explosivo, antesala de su gira internacional como telonero de Gorillaz. El artista presentó temas de su gira «El Último Baile», incluyendo éxitos como “Tranky Funky”, “No Cap” y “The Roof is on Fire”, sin dejar de lado el momento de freestyle y temas relevantes como “Fuck the police”, una versión vibrante de “Mamichula” y el cierre apoteósico con “Dance Crip”.


El fervor del público vibró fuerte con No Te Va Gustar, que repasó tres décadas de trayectoria, demostrando la fidelidad de sus seguidores que entonaron a coro grandes éxitos como “Cero a la izquierda”, “A las nueve”, “Chau”, “Al vacío” y “Fuera de control”. Por su parte, Dillom ofreció un show fiel a su estilo polémico y auténtico, destacándose por una puesta en escena con una banda de gran sonido y una impronta marcadamente rockera.


El cierre de oro estuvo a cargo de Peces Raros, una banda que ha experimentado un crecimiento impresionante. Su propuesta única, que fusiona la esencia rockera con la experimentación electrónica, sirvió como un sofisticado closing party. El público pudo disfrutar de parte de su álbum “Artificial”, además de los temas más reconocidos de su setlist, poniendo el broche de lujo al festival.
El Festival Montaña fue mucho más que música; fue una experiencia integral al aire libre que fusionó lo natural con lo urbano. Se consolidó como un punto de encuentro entre el arte, la música y el disfrute, celebrando la identidad mendocina y los sonidos latinoamericanos que marcan tendencia. La propuesta se complementó con una rica variedad de espacios, como el wine garden Vino al Refugio, que reflejó la diversidad del vino local, y el patio Sabores del Pedemonte, con una oferta gastronómica inclusiva. Además, el arte urbano tuvo su lugar con una galería de graffitis y murales inspirados en la montaña.


Con entradas agotadas a un precio accesible para la talla de los artistas, y con el apoyo de productoras privadas como Produce Crack, En vivo producciones y Pop Art music  , el Gobierno de la provincia y la Municipalidad de Luján de Cuyo, la primera edición del Montaña dejó la vara alta. No obstante, ya se confirmó una nueva edición en 2026, lo que augura la consolidación de un evento que tiene todas las credenciales para superarse y convertirse en una cita anual ineludible que potencie el turismo y la industria cultural mendocina. La calidez y cordialidad en las inmediaciones, un plus destacado por los visitantes, afianzó el ambiente festivo de esta cumbre cultural que ya se inscribe en la agenda grande de los festivales del país.

HOTEL COSTIERA: LA SERIE DE ACCIÓN CRIMINAL AMBIENTADA EN LA COSTA DE POSITANO LLEGA A UNIVERSAL+ CON JESSE WILLIAMS COMO PROTAGONISTA



El prolífico actor interpreta a un ex marine que se muda a la costa Amalfitana para encontrar a una joven desaparecida; la flamante producción dirigida por el ganador del Emmy® Adam Bernstein,, cuyas locaciones deslumbrarán a la audiencia, se estrenará el 24 de octubre en Latinoamérica.





Universal+ anuncia que el 24 de octubre estrenará en exclusiva para Latinoamérica, Hotel Costiera, una nueva serie de acción de alto impacto, tras cerrar un acuerdo con Fremantle.

Protagonizada por Jesse Williams (Grey’s Anatomy, Only Murders in the Building), la serie fue creada por Francesco Arlanch (Medici) y Elena Bucaccio (Devils), bajo la dirección de Adam Bernstein (Breaking Bad, The Sinner, Fargo) y Giacomo Martelli (Coral).

Con una trama envolvente, acción trepidante y toques de comedia, Hotel Costiera sigue a Daniel De Luca (Jesse Williams), un ex marine estadounidense de ascendencia italiana, quien regresa a Italia, tierra de su infancia, para trabajar como “fixer” en uno de los hoteles más lujosos del mundo, ubicado en la espectacular costa de Positano. Además de resolver los problemas de los huéspedes adinerados, Daniel está tras la pista de Alice, una de las hijas del dueño del hotel, desaparecida desde hace un mes. Daniel hará todo lo posible por traerla de vuelta, pero enfrentarse a quienes la secuestraron será el reto más difícil que haya enfrentado en su vida.

Filmada en Italia, Hotel Costiera es una ingeniosa serie de acción y drama dirigida por el ganador del Emmy® Adam Bernstein y Giacomo Martelli. La serie está basada en una idea de Luca Bernabei, escrita por Elena Bucaccio, Matthew Parkhill y Francesco Arlanch, y coproducida por Amazon MGM Studios y Luca Bernabei para Lux Vide, una compañía de Fremantle.

Junto a Jesse Williams (Grey’s Anatomy, Only Murders in the Building), el elenco incluye a destacados talentos como Jordan Alexandra (Bridgerton), Maria Chiara Giannetta (Blanca), Tommaso Ragno (Fargo) y la actriz española Alejandra Onieva (Alta Mar), entre otras grandes estrellas.

JESSE WILLIAMS: CÓMO EL GALÁN DE GREY’S ANATOMY SE CONVIRTIÓ EN UN
IMPLACABLE HÉROE DE ACCIÓN EN LA IMPERDIBLE HOTEL COSTIERA

El actor, director y productor, reconocido por su interpretación del Doctor Jackson Avery en Grey’s Anatomy, encontró en Hotel Costiera una posibilidad inigualable de abocarse a la acción con un personaje que está en un limbo en su vida pero que puede recuperar la vitalidad, gracias a la posibilidad de ayudar a los demás en su país de origen.

“Daniel es un poco impulsivo y está un poco atormentado, intentando reencontrarse consigo mismo, y eso puede traer algunas frustraciones (…) se encuentra a la deriva en un lugar que debería resultar familiar”, expresó el actor Jesse Williams a Variety sobre un rol que no pudo dejar pasar y que implicó un gran desafío en su carrera.

De esta forma, en Hotel Costiera la audiencia podrá disfrutar a Williams interpretando a un héroe de acción de magnetismo insoslayable, rol para el que se preparó con mucho trabajo físico. “Daniel ha asumido siempre una posición de liderazgo, es un militar de carrera que fue dado de baja y ahora se lame las heridas. No tiene esposa, ni madre, ni familia, y regresa a su tierra natal para descubrir cuál es el siguiente paso en la vida, y luego es arrastrado a una escapada tras otra”, sumó el actor en diálogo con Variety.

Hotel Costiera, la nueva serie de Universal+, fue creada por Franceso Arlanch (Medici) y Elena Bucaccio (Devils), y dirigida por Adam Bernstein (Breaking Bad, Fargo) y Giacomo Martelli (Coral).

La serie es liderada por Jesse Williams (Grey’s Anatomy, Only Murders in the Building), Jordan Alexandra (Bridgerton), Maria Chiara Giannetta (Blanca), Tommaso Ragno (Fargo), y la actriz española Alejandra Onieva (Alta Mar), entre otras grandes estrellas.






Crítica: Teléfono Negro 2

Por Jorge Marchisio

Hace un par de años, fuimos sorprendidos cuando a los cines llegó Teléfono negro. La adaptación fílmica de la historia creada por Joe Hill, y que tenía bastantes tintes a las obras de su padre, Stephen King, era bastante redonda. Y ahora, en una época donde las cintas de terror gozan de una linda primavera, nos llega de forma sorpresiva su secuela, Teléfono negro 2.



Nos vamos tres años después de los eventos ocurridos en la primera parte. No solo Finn la sigue pasando mal, al cargar con los hechos que vivió antes, sino que su hermana, Gwen, continua con esos extraños sueños que parece haber heredado de su madre. Mientras, El Raptor, parece no haber terminado con los hermanos.

La verdad que no sabía qué esperar cuando llegue al cine, en especial, porque tengo entendido que el relato original no tiene continuación, y aparte la primera entrega terminaba bastante redondita. Bueno, estamos ante uno de esos casos donde la segunda parte, es muy similar a su predecesora, pero ampliando bastante el lore de este universo. Y plagiando a cierta saga que pasa en los sueños, obvio.

Y si, seguro que con esto último muchos pensaron en la mítica saga creada por Wes Craven, y tengo que decirles que el guión de Scott Derrickson y Robert Cargill toma bastante elementos de dichas pesadillas. Esto no es algo malo, pero que las semejanzas están a la vista, es evidente. Así como también es evidente, es el cambio de rumbo que se le intentó dar a la ahora ya concretada saga.

Y es que se nota un claro paso de mando en esta película, con Gwen, la hermana de Finn, tomando el protagonismo y relegando a este último a un rol más bien secundario. No sabemos si esto es por la fama que está tomando Mason Thames y que en una eventual tercera parte, ya ni aparezca, pero que de a poco lo están corriendo, es obvio.

Eso sí, sacando los parecidos a cierto asesino quemado y el cambio de protagonismo, la dirección de Scott Derrickson sigue siendo genial. Todas las tomas que simulan ser videos caseros dejan un mal sabor de cuerpo bastante evidente; aparte de su buena mano para dirigir a los chicos. En ese sentido, la segunda parte se mantiene a la altura de su predecesora.

Teléfono negro 2 no está a la altura de su predecesora, eso es obvio. Pero tampoco es una mala secuela. Con las obvias intenciones de hacer una trilogía, solo esperamos que las referencias/homenajes a películas de culto no sean tan obvias.



Lo mejor: la dirección, las actuaciones.

Lo peor: el robo a Pesadilla en Elm Street.

Análisis: Digimon Story Time Stranger para PC


Por Alejandro Corell


La digievolución de los juegos de la franquicia

Pese a que la franquicia Digimon cuenta ya con más de 25 años de recorrido, todavía las pasa canutas para alcanzar el renombre que merece. En el reino de los videojuegos encontramos, sin lugar a duda, el máximo apogeo de esta infravaloración.



No es difícil imaginar un juego de Digimon como algo parecido a uno de Pokémon, que fácilmente podría ser bien recibido por los usuarios. Por desgracia, los seguidores de la saga han tenido que conformarse, como norma, con juegos mediocres. Mediocres a nivel técnico y principalmente de inversión, con un equipo de desarrollo que trata de conseguir el mejor resultado posible con un escueto presupuesto.

Aun así, este público es de forma habitual muy agradecido y ha sabido encontrar el oro detrás de la chatarra, disfrutando así de lo que estas obras podían ofrecer. Es por ello que me alegré profundamente cuando vi el primer trailer de Digimon Story Time Stranger y noté como lo que se veía, se veía bien.



Digimon Story Time Stranger tiene claro su objetivo: ser un buen Digimon, a la vez que un buen JRPG. No es difícil notar, por ello, que toma como inspiraciones a las franquicias principales de este medio en la actualidad. Un poco de Persona por aquí, algo de Pokémon por allá… Junto con otras muchas referencias, la mezcla resultante ha funcionado bastante bien, posicionando con ello a Time Stranger como uno de los mejores juegos de toda la franquicia, a la vez que como un buen JRPG.


Todo comienza en Tokio. Encarnando a un agente de ADAMAS, una organización que resuelve problemas relacionados con los Digimon, nos disponemos a investigar unas anomalías que están afectando distintas zonas de la ciudad. Tras los compases iniciales, la cosa se tuerce rápidamente y el futuro se tiñe muy pero que muy negro. Por suerte, terminaremos viajando, por sorpresa, al pasado. Con ello comenzará nuestra verdadera misión, salvar el mundo.

Sin entrar demasiado en materia dentro de la historia, diré que pese a contar con un inicio tan fulgurante, la narrativa comienza a ralentizarse en este segundo inicio y al título le cuesta arrancar, lo que hace algo pesado avanzar en la narrativa. Esta a su vez sigue la estructura típica de otros juegos del medio, con un avance muy lineal que recorre distintos barrios de Tokio, zonas del tan esperado mundo digital y tediosas mazmorras.



Es en esta exploración del mundo donde aparecen la mayoría de luces y sombras. Los distritos de Shinjuku o Akihabara son excelentes, diseñados con gracia y al nivel de otras grandes adaptaciones de la ciudad al medio. Pese a lo que pueda parecer en los trailers y presentaciones del juego, estas calles no tendrán el mismo papel que en la saga Persona, donde actúan como nuestro centro de mando. Aun así, se mantienen a la altura y conforman uno de los puntos clave del título.



Los distintos escenarios del mundo digital, en cambio, no gozan del mismo desarrollo y resultan mucho más reducidos, produciendo una sensación agridulce al llegar a estos después de experimentar el mundo real. Por suerte, siguen siendo mejores que las mazmorras, las cuales pecan de ser extremadamente lineales y simples (tanto mundo real como digital). Es sin lugar a dudas el aspecto que más necesita mejorar la franquicia de cara a futuras entregas, el factor diferenciador entre un juego notable y uno que sencillamente, no es malo.

Por suerte, el combate, con el que cerramos estas líneas, brilla lo suficiente para opacar el resto de problemas. Basado en un sistema tipo piedra-papel-tijeras (vacuna-virus-datos), unido a las debilidades propias de los elementos de los Digimon y sus ataques, termina resultando en un baile complejo, fácil de comprender, difícil de dominar que requerirá de todo nuestro empeño si queremos superar con éxito algunos enfrentamientos (sobre todo en altas dificultades). Destaca su capacidad por ser difícil sin ser tedioso.

Junto a ello, la gestión de los Digimon que formarán nuestro equipo es profunda y divertida. Deberemos entrenar un equipo ganador y para ello nos tocará explorar, para encontrar y enfrentar Digimon por todo el mundo a la vez que criamos y mejoramos los nuestros, con un árbol de digievoluciones muy profundo y satisfactorio.




En resumidas cuentas, Digimon Story Time Stranger es un digno sucesor de la franquicia Digimon, posiblemente uno de los mejores juegos que se han realizado de esta. Todavía cuenta con muchas aristas por pulir, pero ha encontrado su camino y su hueco en el medio. Ahora sólo es cuestión de dejarle tiempo para seguir (digi)evolucionando.

Calificación: 7/10

Análisis: Mai: Child of ages para Nintendo Switch


«Mai: Child of Ages» marca marca un paso ambicioso para el estudio independiente milanés Chubby Pixel. Tras años de producciones a menor escala, el equipo se lanza a una aventura de acción con vocación internacional, tejiendo elementos de diseño clásico de mazmorras, combate hack & slash y complejos puzles temporales en una historia sobre el crecimiento, la identidad y la memoria colectiva.


Lanzado en PC (Steam) el 18 de septiembre de 2025 y en Nintendo Switch el 25 de septiembre de 2025 (con versiones para PS4 y PS5 aún por confirmar), el juego se distingue por no solo replicar clásicos, sino por situar la manipulación del tiempo en el centro de toda la experiencia. El tiempo es aquí una mecánica, un enemigo y un aliado, llevando a la protagonista, Mai, a recorrer distintas épocas, reescribir eventos y ser testigo de cómo cada decisión transforma el mundo.
La historia comienza en las ruinas de un mundo devastado por la «Última Gran Guerra». Tomamos el control de Mai, una chica que rápidamente descubre la Piedra Uroboro, un artefacto que le otorga la capacidad de manipular el tiempo. Lo que podría haber sido una simple aventura de transición a la adultez se convierte en una reflexión profunda sobre cómo nuestras decisiones repercuten a través de las líneas temporales, moldeando al mundo y a nosotros mismos.


La narrativa opta por un enfoque sutil, construida a través de la narrativa ambiental y recuerdos fragmentados en lugar de una exposición extensa. Las ciudades abandonadas susurran su pasado mediante arquitectura deteriorada y murales descoloridos, mientras que los PNJ hablan en acertijos, como si ellos mismos lucharan por recordar. Los flashbacks se usan con moderación, pero con eficacia, dando peso a las acciones de Mai. Este enfoque innovador permite al jugador reconstruir el rompecabezas del mundo roto, evitando la sobrecarga narrativa de otros títulos.
En el plano jugable, la mecánica de alteración del tiempo es la estrella y el motor de la progresión. El juego base funciona con la separación de plataformas/puzles y la acción, facilitada por el uso de las dos edades de Mai (similar a la mecánica del Templo Espiritual en Ocarina of Time). Si bien el movimiento en sí es fluido e interesante (correr, saltar, trepar, planear, y cambiar de estado para superponer mundos), el juego adolece de ciertos defectos: los puzles son a veces poco creativos y el combate puede sentirse superficial. Adicionalmente, se reportaron errores y bloqueos que entorpecen ocasionalmente el progreso.


La manipulación temporal, clave para la resolución de puzles, puede ir desde sencillos problemas de causa y efecto (como plantar una semilla en el pasado para un árbol en el presente) hasta complejos desafíos que exigen equilibrar acciones en tres líneas temporales distintas simultáneamente. Es un diseño que incentiva la curiosidad y premia a los jugadores con secretos y mejoras.
El combate, aunque cumple su función, puede volverse aburrido a largo plazo, en especial cuando los enemigos absorben demasiado daño. Mai no usa armas convencionales; en su lugar, envía ecos de sí misma a diferentes momentos para atacar, luchar o esquivar. Las batallas son como un baile, donde la sincronización y la colocación son cruciales, obligando al jugador a utilizar la habilidad de línea temporal adecuada en el momento preciso (la joven Mai, la Mai actual y la Mai futura tienen distintas combinaciones de velocidad y fuerza).
En cuanto a lo técnico, los gráficos tienen un enfoque centrado, con texturas toscas e iluminación inconsistente, lo que puede decepcionar a quienes esperan un apartado visual de alta gama. Sin embargo, estos son problemas menores. El juego sigue siendo divertido, ofrece un atractivo modo cooperativo local y ejecuta bien su premisa central: el cambio de edad y las intrincadas mazmorras que aprovechan esta mecánica.


En resumen, Mai: Child of Ages es un proyecto audaz que demuestra cómo un pequeño estudio independiente puede crear una obra con impacto global, destacando por su profunda reflexión sobre el tiempo y una estructura de puzles de mazmorra intrigante, a pesar de sus carencias en el combate y los ocasionales problemas técnicos.

Harlem 2025: Santa Fe Explota con Más de 30.000 Asistentes y se Consagra Capital Cultural del Litoral.


El pasado fin de semana, la ciudad de Santa Fe se reafirmó como el epicentro cultural del Litoral argentino gracias a una edición del Harlem Festival 2025 que batió récords. La Estación Belgrano, convertida en un monumental escenario, albergó a más de 30.000 asistentes (15.000 por día) en dos jornadas vibrantes de música, arte, gastronomía y experiencias que superaron todas las expectativas. La energía joven y la calidad artística consolidaron al Harlem como el festival más importante de la región.


Día 1: Rock, lírica y una fiesta electrónica


La primera jornada fue un despliegue de géneros y estilos, manteniendo la adrenalina en lo más alto desde el inicio. En el Escenario Outdoor, la potencia fue la protagonista con la actuación de No Te Va Gustar, que cautivó con su magnetismo. La calidez llegó de la mano de la icónica Fabiana Cantilo, que conquistó con su voz y carisma atemporal. El contraste lo puso Zeballos con su lírica afilada y moderna, y la jornada culminó con el cierre electrónico de Mariano Mellino, que hizo vibrar al público hasta la madrugada.
El Escenario Indoor se encendió con la explosiva puesta de La Joaqui, que puso a bailar y corear a todos los presentes. Louta transformó el espacio en una performance total, combinando baile y teatralidad con una conexión única. El groove funk y las visuales impecables fueron el sello de Dante Spinetta, mientras que Zoe Gotusso ofreció un clima más íntimo con su voz sensible y luminosa.
La diversidad llegó al Escenario Alternativo con las actuaciones de Cabezones, Swaggerboyz, Blair, Daniela Milagros y el show de alto impacto del Monster FMX, que deslumbró con acrobacias aéreas. El público, con celulares en alto, convirtió cada pirueta en un espectáculo visual. Por su parte, El Galpón cerró con una fiesta desbordante a cargo de Polenta, junto a una curada selección de talentos locales como Augusto Balmaceda y Nico Andino.


Día 2: Pogo colectivo y celebración vocal
El domingo consolidó la magnitud del evento. El Escenario Outdoor explotó con Las Pastillas del Abuelo, cuyo show se transformó en una fiesta colectiva con pelotas gigantes volando sobre la multitud. La inconfundible celebración rockera llegó con Bersuit Vergarabat, que no dejó a nadie quieto. El poeta melancólico del indie, Santiago Motorizado, emocionó con sus letras, y Olivia Wald sorprendió con la presencia de Cardelino como invitado, uno de los momentos más aplaudidos de la jornada.
En el Escenario Indoor, el talento vocal de Luz Gaggi deslumbró con una puesta impecable, mientras que Chita mantuvo la temperatura alta con su estilo moderno. C.R.O. hizo vibrar a la multitud con su flow enérgico, y Silvestre y La Naranja combinaron romanticismo y groove. El cierre explosivo estuvo a cargo de Chapa & Castelo.
El Escenario Alternativo volvió a ser sinónimo de descubrimiento con bandas como Winona Riders, Tuli y Ramma, y el regreso de las acrobacias extremas del Monster FMX Show. La fiesta se mantuvo viva en El Galpón hasta el final con sets de Picheo 808, Tripartitos y más.


Más allá de la música: La Experiencia Harlem
El Harlem Festival se destacó no solo por su line up de primer nivel, sino por la experiencia integral ofrecida. Marcas y sponsors se integraron a la perfección, desde Banco Santa Fe con Visa como sponsor oficial, ofreciendo beneficios exclusivos, hasta las activaciones lúdicas de Vans (con tatuajes en vivo), Smirnoff, Pepsi, Budweiser y Monster Energy.


Con una puesta escénica de primer nivel y 30.000 almas vibrando, el Harlem Festival 2025 no es solo un evento musical, sino una cita que reafirma a Santa Fe como un destino clave en la escena artística nacional, combinando música, cultura y una inigualable atmósfera de comunidad. La huella de esta edición promete seguir elevando la vara para el futuro del festival más relevante del Litoral.

La Noche en que el Saxofón de Kenny G Volvió a Enamorar al Gran Rex


Buenos Aires vibró al ritmo del jazz romántico. Tras 15 años de ausencia, el maestro del saxofón, Kenny G, regresó a la Argentina para brindar un concierto inolvidable en el Teatro Gran Rex, presentando su nuevo álbum “New Standards” y reviviendo los himnos de una carrera legendaria.



El ícono del jazz romántico volvió a Buenos Aires después de 15 años y presentó su nuevo álbum “New Standards” ante un público que lo ovacionó de pie. El legendario saxofonista Kenny G volvió a conquistar al público argentino con un espectáculo inolvidable en el Teatro Gran Rex, donde repasó sus grandes clásicos y presentó composiciones de su más reciente trabajo discográfico.
Ante un auditorio colmado, el músico estadounidense desplegó todo su virtuosismo y su inconfundible calidez en una velada marcada por la emoción, la elegancia y una conexión inmediata con el público. La atmósfera se había comenzado a gestar con la cautivadora actuación de la artista patagónica Anabella Luz, cuya fusión de jazz, soul y pop preparó el clima perfecto.


Una vez Kenny G en escena, desde los primeros acordes de “Loving You” y “Silhouette”, la atmósfera se volvió íntima y envolvente, invitando a un viaje sonoro por décadas de trayectoria. El público, que celebró con entusiasmo su regreso tras más de una década, se rindió ante la destreza del artista.


A lo largo del show, Kenny G interpretó piezas emblemáticas como “Forever in Love”, “Havana”, “Heart & Soul”, y la icónica “Songbird”, que desató una merecida ovación de pie. Pero no todo fue música: también hubo espacio para momentos de improvisación, humor y cercanía, en los que el artista dialogó con los asistentes y presentó a su impecable banda, en una demostración de técnica y sensibilidad musical que enriqueció cada nota.


El repertorio incluyó además nuevas composiciones de “New Standards”, un álbum que rinde homenaje a las baladas clásicas de jazz de los años 50 y 60 con el sello melódico y contemporáneo del artista. Cada tema fue recibido con calidez por los asistentes, demostrando que su magia sigue intacta.
La noche, cargada de nostalgia, sofisticación y gratitud mutua, selló su broche de oro con una interpretación magistral de la banda sonora de “Titanic”. Un reencuentro que quedará grabado en la memoria de los fans argentinos, confirmando que la espera valió la pena.

Una Huella Inolvidable: Los Caballeros de la Quema Bautizaron su «Fiesta de Zombis» en el Movistar Arena


El Movistar Arena de Villa Crespo fue el escenario de una noche electrizante donde el pasado, el presente y la historia del rock argentino se cruzaron. Los Caballeros de la Quema, una de las bandas más queridas del país, «bautizó» su nuevo álbum, Fiesta de Zombis, ante un estadio colmado que celebró la consolidación de este reencuentro.
La expectativa era palpable antes de que Iván Noble, Javier Cavo, Martín Méndez, Pablo Guerra, Patricio Castillo y Carlos Arín tomaran el escenario. La banda moronense arrancó el show sin respiro, abriendo con la icónica “Huelga de princesas” (del disco La paciencia de la araña) y rematando la entrada con “Pejerrey”.


«Hola monada», saludó Iván Noble, visiblemente emocionado. Con la ironía que lo caracteriza, Noble reflexionó sobre la trayectoria del grupo: “Es un show que a esta altura de nuestros huesos lo vamos a recordar por un tiempo. Comenzamos a tocar en barcitos chiquitos, sótanos y estar ahora en este hermoso lugar… Estamos muy contentos”, comentó, ante la ovación del público que coreaba un eufórico “¡Vamos Caballeeeee…!”.


El Movistar Arena fue el marco ideal para presentar Fiesta de Zombis, el álbum que la banda grabó 25 años después de su último trabajo de estudio (Fulanos de nadie, 2000). “Cometimos una imprudencia”, bromeó Noble al referirse al lanzamiento.
El nuevo material fue recibido con fervor. La banda presentó “Alma de mocasín”, dedicada a “todos esos pibes de 20 años que tienen así el alma”, tema que se enriqueció con un potente set de vientos a cargo de Alejandro Martin (trompeta) y Ariel Barletta (saxo). Le siguió el tema hitero y con la esencia más pura de «Los Caballeros», “No empujen el río”. Más tarde llegó el tercer estreno de la noche, “Otro día en la oficina”.


Noble hizo una pausa reflexiva, confesando que «Lo que me preocupa es el paso del tiempo y a veces trato de tomármelo con soda», antes de presentar “Tanto vino bajo el puente”. Los coros masivos del público demostraron que el último disco ya fue plenamente aceptado para bailar y cantar junto a los clásicos.


La noche fue una maratón de éxitos y estrenos sin respiro, celebrada por la euforia de los seguidores. El tema que da nombre al disco, “Fiesta de Zombis”, llegó promediando la última parte del recital, coronado por una espectacular caída de cientos de globos rojos sobre la multitud, que ya había sido recibida con serpentinas.


En un momento de solemnidad, Noble destacó la importancia de pisar ese escenario por el que ya pasaron tantos músicos, y presentó a cada miembro de la banda. El punto de inflexión emotivo llegó cuando convocó a Basilio Fernández para un solo de bandoneón en la bonita balada “Y acá me ves”, uno de los momentos más íntimos de la noche. Para el cierre, la banda desató el fervor del público: el Movistar explotó con “Avanti Morocha” y se cerró con la potencia de “Oxidado”.


La puesta en escena del show fue el marco perfecto para el debut de la banda en el Movistar Arena. Tras haber regresado a los escenarios en 2017 y pisado el Luna Park y Obras, esta presentación se sintió como la consolidación definitiva de una banda que entiende el pálpito musical de su época. En este nuevo encuentro, Los Caballeros de la Quema dejaron una nueva huella, con el entusiasmo de la primera vez, la alegría del reencuentro y la nostalgia de un pasado que sigue palpitando en cada acorde y canción.


(Los Caballeros de la Quema continuarán su gira en Rosario, Junín y Mendoza a finales de octubre y noviembre).

Análisis: Little Nightmares 3

El terror se hace nuevo… una vez más. Desde sus orígenes hace ya tiempo, hemos vivido el cuento de terror por antonomasia, la cruenta historia de la fragilidad enfrentada al horror, el máximo exponente de la debilidad del protagonista en una historia inundada en misterio, terror y sombras como es “Little Nightmares”, en el cuento de una indefensa niña con chubasquero amarillo que pasó a ser una saga con su segunda entrega.



Años después, de la mano de Supermassive Games, tomando el relevo de Tarsier Studios pero todavía bajo la firma de Bandai Namco, Little Nightmares 3 nos trae eso mismo; algo nuevo, una vez más. Porque cuando una fórmula es distinguible por ser ella misma, la opción más lógica es siempre ser continuista, lo cual tiene sus luces y sus sombras. Porque el ojo ya es experto a los fallos, es poco susceptible a la sorpresa y pese a poder valorar lo que hizo un título tan grande verse realizado, su reproducibilidad puede ser una incómoda fuente de hastío.



Little Nightmares 3 nos pone en la piel, una vez más, de un personaje infantil atrapado en un mundo abominable. “¿Quiénes somos, qué buscamos o a dónde vamos?”, así como el por qué de todo lo que sucede, serán preguntas para realizarnos e intentar responder a lo largo del camino, cuyas respuestas serán siempre a libre interpretación. Low y Alone, dos protagonistas esta vez caminantes a través del concepto de los espejos, serán los infantes que escaparán de las gruesas y grasientas zarpas de los gigantes abotargados que gobiernan este mundo de pesadilla. Siguiendo la fórmula reconocible, caminaremos a través de varios escenarios de pesadilla, huyendo de monstruos inmensos que acompañan la misma intención; devorar.



Esta vez, el cambio más reconocible en la fórmula nace del hecho de poder jugar el juego totalmente en modo cooperativo, a través de conexión online, pero no mediante juego local. De esta manera, podremos llevar a Low y Alone, los cuales difieren en las diferentes mecánicas que pueden emplear para resolver los puzles. Un modo cooperativo era algo que se había estado pidiendo desde tiempo atrás (de hecho, se pensó que así sería en la segunda entrega), pero que solamente ahora se nos presenta como opción. Por suerte, en caso de no poder jugarlo en cooperativo, podemos hacer uso de un personaje controlado por la máquina, la cual tiene una respuesta reactiva que a veces puede dejar que desear, dando vueltas innecesarias o tardando más de lo debido en resolver un puzle. Aún así, son eventos puntuales que no lastran la experiencia en demasía.



Si algo ha sido más difícil a la hora de abordar esta entrega ha sido la optimización, pues durante mi partida he tenido la mala experiencia de la aparición de al menos dos bugs de impedimento de avanzar, necesitando reiniciar una gran parte del último nivel jugado. El juego además, sin ser nada gráfico del otro mundo mucho más que sus hermanos menores, calienta el ordenador de forma mala, obligándome a través de algunos momentos de necesidad el bajar los gráficos para poder continuar con la historia.

Little Nightmares 3 ha tenido un cambio aún más notorio en su fórmula, y es la sustitución de grandes zonas de persecución o de escape de enemigos por alas y regiones más versadas en tan solo puzles, contemplación de su atmósfera y navegación de su mundo. Los enemigos, que tanta personalidad tenían en entregas pasadas, no parecen ser algo tan presente en esta entrega, y sin duda eso no hace sino dar cierta hambre. No se han dejado silenciar las muchas críticas de este aspecto, como el más ruidoso; para la corta duración del juego y su elevadísimo precio (39,99 euros en Steam), la duración puede parecer harto insuficiente, y su experiencia, poco inspirada.



Little Nightmares 3 nos acerca a una experiencia conocida; es lo mismo. Con la posibilidad de poder jugar con alguien con solo una copia del juego mediante el uso del pase de amigo, el ajuste calidad / precio es más equilibrado, y compartir una experiencia así será el deleite de muchos. No obstante, para aquellos que ven en la original primera entrega ya un reducto de nostalgia, esta propuesta es insuficiente. La tercera vez que visitamos el mundo de las pequeñas pesadillas, las sorpresas deben ser mayúsculas. Y por desgracia, esta vez, de nuevo, vivimos lo que ya vivimos… una vez más.

Calificación 6.5 / 10

Crítica: La noche sin mi


Critica por Pablinteve

La noche sin mí, de María Laura Berch y Laura Chiabrando, comienza con el viaje en auto de Eva (Natalia Oreiro) a su casa. En la mujer hay tensión, una molestia no manifiesta que explota en sus facciones, en sus movimientos contenidos, en primeros planos cerrados que ejemplifican su encierro; y qué marcan, a manera de prólogo, el tono de lo que vendrá.


Lo que me gustó


Natalia Oreiro sostiene la película desde una actuación esencial, construida con una precisión casi imperceptible. Su Eva se impone sin necesidad de subrayados: cada mirada, cada pausa, cada gesto mínimo revela un trabajo actoral profundamente interior. Lejos de la grandilocuencia, Oreiro elige el susurro antes que el grito, y desde ahí estructura el corazón del film.

Lo que no me gustó


Tal vez el punto más flaco de la propuesta sea el haberse concentrado tanto en el agobio, que va in crescendo casi en tiempo real. Una idea que en un formato de cortometraje era inapelable, al verse extendido a un formato de largo (por más que la película araña los 67 minutos) evidencia una ausencia de matices que la terminan perjudicando. Tampoco se trata de construir un arco tendiente al optimismo, pero sí de complejizar un poco más su excelente punto de partida, aun en su descenso hacia el abismo.

Puntaje : 7/10