Puedes estar todo lo fuerte que quieras, que yo tengo un revólver.
Por Alejandro Corell
Si no has vivido debajo de una cueva toda tu vida, el nombre de Indiana Jones tiene que mover algo dentro de tu mente, o sonarte al menos. Allá por los 80 llegaba al cine En Busca del Arca Perdida, producción que, a parte de ser una tremenda maravilla cuenta con una escena que siempre me resultó muy graciosa. La huida de nuestro Indi se ve bloqueada por un espadachín, un guerrero que ha consagrado su vida al manejo de su sable.

Antes de tratar de dar muerte al arqueólogo, se permite en su minuto de gloria divertir a su público haciendo toda clase de florituras con su arma, que demuestren el manejo adquirido tras años y años de práctica. Mientras tanto, Indiana aprovecha el despliegue de medios para sacar su pistola y quitarse un problema de en medio. La era de la pólvora ya está totalmente instaurada y un arma puede solventar muchos problemas. Wizard with a Gun llega a nuestras vidas para ampliar la pregunta y hacer que nos formulemos algo como: pero ¿puede resolverlos TODOS?
En Galvanic Games están seguros de que sí y por eso, jugando a Wizard with a Gun trataremos de evitar el fin del mundo a punta de pistola. Para ello, tendremos que abrirnos paso por un hostil entorno que surge de la fusión de géneros como el survival y el roguelite. Hemos sido elegidos para luchar contra el fin de las eras y tendremos a nuestra mano el control del tiempo, aunque sólo ligeramente. Gracias a un poderoso reloj podremos rebobinar cinco minutos antes de que empiece lo que sería el petardazo gordo. Durante ese tiempo, nos tocará explorar un mundo siempre cambiante en busca de recursos con los que mejorar nuestro arsenal y de engranajes para conseguir que el reloj nos trasladé más hacia atrás en el espacio y el tiempo, con el fin de llegar hasta el evento detonante de esta catástrofe y abrirle un boquete en forma de bala del calibre 50.

En este camino contamos, por una parte, con la torre, una suerte de hub central donde destinaremos nuestros recursos a mejorar armas y munición. Lo que en un principio parece un sistema muy simple, empieza a ramificarse ofreciendo una amplia variedad de personalizaciones. Cada arma podrá usar distintos tipos de munición, como balas normales o de fuego hasta proyectiles que confundan a los enemigos y les convenzan de que vale la pena luchar con nosotros. Nuestros materiales serán limitados así que tendremos que decidir que camino nos interesa más para especializarnos y avanzar por él. Quizás las balas de hielo, que ralentizan a los enemigos y te permiten pensar con más claridad sean tus preferidas, o quizás optes por el poder del rayo y te alces en medio de las oleadas enemigas como el dios del trueno, la elección es tuya. Así como balas, también contaremos con un arsenal de armas diferentes, que se podrán adaptar más a la experiencia que busquemos.

Una vez fuera de la torre, las cosas empiezan a ponerse feas. Cada vez que reiniciemos el tiempo, se construirá un nuevo mapa, de forma procedural. En este podremos recolectar recursos (a base de disparos), enfrentarnos a la fauna y flora local y buscar los engranajes que nos permitan mejorar el reloj central. Así pues, este loop jugable se inspira en los niveles de un roguelite sólo que, en lugar de avanzar por pisos de un castillo exploramos un terreno abierto, repleto de pequeños espacios instanciados donde podremos encontrar mini jefes o enemigos de mayor envergadura. Quizás es que llevo mucho tiempo jugando a este tipo de videojuegos, pero he sentido que la dificultad general tardaba demasiado en escalar, de forma que la mayor parte del avance de una run completa era ciertamente sencilla. Aún así, tampoco podría decir que superar Wizard with a Gun sea extremadamente fácil.

Otro gran punto del que vale la pena hacerse eco es su apartado visual, que apuesta por un estilo de 2.5 dimensiones. Así pues, una cámara isométrica sigue nuestro avance en un mundo compuesto por elementos planos, todos ellos rebosantes de personalidad y de un estilo artístico sobresaliente, que recuerda principalmente a títulos como Don´t Starve. El fin del mundo nunca ha sido tan colorido y de esta manera nos abriremos paso mientras abrimos agujeros en todo tipo de criaturas, ya sean pulpos de tentáculo y hueso o peligrosos robots armados hasta los dientes.
En resumidas cuentas, Wizard with a Gun es una propuesta muy interesante que trata de mezclar géneros usualmente separados, como el survival y el roguelite, consiguiendo una producción muy divertida, que no llega a caer en una espiral de repetitividad a lo largo de la aventura (no muy larga). Sin llegar a innovar, rediseña y refresca el medio a punta de pistola.
Calificación: 7/10.









