Crítica: La primera profecía

Por Guillermo Verón



No me termina de cerrar porqué hoy en día muchos productores toman el riesgo de contratar gente poco experimentada para realizar ‘remakes’, «recuelas», precuelas y si alguna cuela, cuela (?). Porqué no han logrado ser un éxito o son mal explotadas. A mí no me disgustó el desenlace de «Halloween» de David Gordon Green pero debo reconocer que viró para lados que no fueron los que les prometieron a los ‘fans’. El mismo que decepcionó a todos por igual con la extraña «El exorcista: Creyentes».
Ahora una vez más van a tocar otro clásico del terror que parecía intocable. Quien se anima a esta difícil tarea es la joven Arkasha que venía de dirigir episodios de series como: «Brand new flavor», «Legion», «Briarpatch». Cortos como: «Daisy & D», «Crowns» y el premiado » Vessels».
¿Será realmente la indicada?



Margaret es una joven estadounidense que viaja a Roma para dar servicio a una iglesia. Una vez allí descubrirá eventos turbios, entre ellos la llegada del mal a la Tierra de una forma totalmente inesperada.

No sé cómo empezar; honestamente estoy indignado. Desde «X-Men: Dark Phoenix» que no salgo enojado de una sala de cine.
Sólo unos pocos personajes parecen poner lo que pueden. Pero, ni grandes nombres como Bill Nighy, Ralph Ineson, Sonia Braga o Charles Dance, tienen compromiso por esta producción. Parecen títeres sin almas y el que los maneja no sabe qué hilo da tal movimiento.


Las jóvenes Nell Tiger Free, Nicole Sorace, Ishtar Currie-Wilson o María Caballero tratan de aportar algo con lo poquísimo que tienen.
Un guión contradictorio que ni siquiera respeta su propia obra. Tanto los efectos digitales como los prácticos se notan. Abusa de planos detalle para no tener que mostrar más porque se vería todo. Va más allá de que sea una precuela de una obra maestra. Ni siquiera vale como cinta que no tuviese nada que ver con el «universo de Damien».


Hay personajes y referencias al largometraje de Donner, como «Ave Satani» (la mítica composición de Jerry Goldsmith) usada en una escena que diremos que queda bien.
Tiene un ritmo tedioso, dura sólo 10 minutos más que la de los 70 pero se siente eterna.
Sólo queda rezar para poder matar a esta bestia de una vez por todas. Sabemos que hay chacales dispuestos a jodernos.

Calificación 4/10