Crítica: La última familia

‘La última familia’, de Jan P. Matuszński que se proyectará dentro del marco del Festival de Cine Polaco. // Crítica por CJ. Colantonio.

 

 

Basada en hechos reales, “La ultima familia” retrata los últimos veintiocho años de vida de Zdzislaw Beksinski, reconocido pintor polaco de arte abstracto y surrealista.

Ejecutada magistralmente por avezados planos secuencia, uno sucedido en un avión que te hará olvidar que estás dentro de un cine, ésta cinta cuenta con los más consagrados actores polacos quienes a riesgo de caer en manierismos, desarrollan su rol con tanta realidad que por un momento te olvidas que son actores.

La última familia” nos introduce dentro de cubículos cerrados donde se respira el arte y donde la sofocación de los espacios construye el mundo interior donde los personajes parecen estar a gusto, aunque con el único fin de escapar de la realidad, donde reina la autodestrucción.

Posiblemente su hijo Tomasz, un maníaco-depresivo con tendencias suicidas y coleccionista de discos responsable en gran medida de la introducción de la música pop occidental a la radio polaca y también traductor de películas extranjeras, sea el mayor responsable de complotar para que esto suceda de manera más evidente. Su esposa Zofia, la verdadera cabeza de la familia, intenta mantener un estrecho equilibrio entre estos dos hombres que consumen su vida.

Todo este circo, se pudo recrear gracias a que el pintor tenía la afición de grabarlo todo con cintas de video doméstico de poca calidad pero que al director y al guionista Robert Bolesto le vinieron de maravilla para plasmar lo sucedido con actores.

Se podría decir el relato nos prepara para un final inesperado para quien no conoce la historia, pero este talentoso director te dejará sin aliento.

(Calificación: 9/10)

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