Crítica: Daredevil temporada 3

El Diablo Guardián ha regresado

 

¿Que pasa cuando la justicia fracasa? ¿Que pasa cuando las autoridades están corrompidas? ¿Que pasa si ni siquiera Dios está presente? Es el Diablo de Hell’s Kitchen que tiene que regresar, Matt Murdock luego de que quedara gravemente herido, como nos mostraron en el final de temporada de The Defenders, es llevado a recuperarse a la iglesia que lo acogió cuando quedó huérfano de niño. Sus amigos, Karen Page y Foggy Nelson, lo creen muerto y no han recibido noticias de el ya que se encuentra no solo roto físicamente sino también emocionalmente, en un conflicto interno en que identidad necesita para seguir viviendo si Daredevil o Matt Murdock. Aquí comienza una recuperación física extraordinaria pero sin estar listo emocionalmente para regresar a ser el héroe que Hell’s Kitchen ha confiado e idolatrado. 

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Los problemas comienzan una vez que Wilson Fisk, el mayor enemigo que tuvo que derrotar Matt, continúa en prisión pero esta vez dispuesto a hacer un trato con el FBI para obtener su libertad, es aquí donde el agente especial Ray Nadeem hace su mayor esfuerzo para llevar a cabo el caso de Fisk, ya que necesita de un ascenso por las deudas financieras que están llevando a su familia a un problema económico sin retorno. Con esto, Nadeem logra que el jefe mafioso exponga a sus contrincantes y conseguir un arresto domiciliario, para esto Matt al enterarse decide que es tiempo que Daredevil tiene que volver ya que si Fisk está otra vez libre hará todo lo posible para obtener la venganza que le juro tanto tiempo atrás. Wilson Fisk, siendo la gran mente manipuladora logra conseguir que el sistema sea su mayor escudo, adueñándose de la propia justicia que lo encarceló y creando un nuevo villano para que Hell’s Kitchen se olvide de él, una nueva amenaza, un nuevo mal en las calles: el propio Daredevil. Ahora, Matt debe limpiar tanto su nombre, como su identidad de Daredevil y derrotar una vez más a Fisk, con más poder e inmunidad que nunca, y que durante el proceso se sumergira profundamente en su propia oscuridad o se apoyara en aquellos que lo quieren para no perder su humanidad. 

 

Esta temporada es simplemente perfecta de principio a fin. Los guionistas consiguen una historia estructurada, lineal y natural, todo lo que ocurre tiene sentido que ocurra y al mismo tiempo sorprende al espectador con los giros argumentales que nos brinda a lo largo de estos 13 capítulos. Vincent D’Onofrio como Wilson Fisk, hace al villano más temible y al mismo tiempo carismático de este universo que Marvel y Netflix han creado en conjunto, e incluso llega a ser la mejor personificación de un villano en una serie de superhéroes hasta la fecha. Sus motivaciones, su plan y la actuación del actor hacen que el personaje resalta cada vez que está en pantalla. Charlie Cox, esta temporada se ha lucido con su actuación al mostrarnos a un Matt más desequilibrado entre si ser el mismo o Daredevil, se siente el crecimiento no solo de su personaje sino de él como actor. Deborah Ann Woll, por su parte hace a una Karen Page más valiente que antes y incluso más oscura, conocemos su pasado y cuánto ha tenido que sufrir para moldearla tal cual es, sobre todo mostrando su vinculo personal con Fisk, donde su motivación contra el es el miedo sobre lo que puede lograr hacer. Wilson Bethel, interpretando a Ben Poindexter hace un papel de una persona totalmente trastornada por sus problemas desde la infancia y que su interpretación es totalmente disfrutable al punto de hacernos preguntar cómo continuará el personaje y que es lo que hará. 

 

La historia es una ingeniosa adaptación del cómic ” Daredevil: Born Again”, obviamente con muchos conceptos modificados pero una problemática similar. La música está muy bien incluida y genera el ambiente que la escena requiere, las coreografías de lucha son muy bien logradas y con las misma brutalidad que las temporadas anteriores. Los planos y juego de cámara, creando escenas épicas es uno de los puntos más altos de esta temporada del Diablo de Hell’s Kitchen. 

 

Desde el estreno de su primera temporada, Daredevil la han considerado muchos como la mejor serie de superheroes jamas antes hecha y esta tercera temporada lo reafirma de una forma épica. La oscuridad, la crudeza de la historia, de los personajes, tan fácil de conectarse y sentirse identificados con ellos más allá de unos simples personajes de comics. La serie tiene todo, el poder de los medios en la sociedad, lo frágil y corrupto que puede ser el sistema y sus leyes, que todos tenemos un diablo en nuestro interior esperando a salir y las consecuencias de alejar a nuestros seres queridos. Sean fanáticos o no del personaje, esta temporada va a hacer que quieras la próxima temporada de una manera urgente, va a hacer que queramos ver aun mas del hombre sin miedo, diablo guardián, el Diablo de Hell’s Kitchen, a Daredevil.

 

Escrito por: Julian Servin

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