Reseña: En este mundo loco, en esta noche brillante

Por Eloy Rossen

En los cruces, el hallazgo

Entrelazando autorías y lenguajes, Nayla Pose dirige “En este mundo loco, en esta noche brillante”, una pieza de la brasileña Silvia Gómez que diseña un concierto sensiblemente bello para una trama puramente desconcertante.



Plataforma Fluorescente -un dispositivo de creación transdisciplinario- trae a Buenos Aires la primera edición de Temporada Fluorescente, en esta ocasión con la participación de las integrantes del grupo teatral Piel de Lava -conocidas por sus producciones como “Petróleo”- que curaron tres piezas bajo el lema “El mapa de nuestro tesoro: cartografías de supervivencia”. La propuesta trae consigo la dramaturgia de tres autoras de diferentes nacionalidades que escriben desde la sensación constante del colapso inminente, desde narrativas insolentes frente a las lógicas coloniales, capitalistas y patriarcales. “En este mundo loco, en esta noche brillante” constituye una de las patas de este gran proyecto, inscribiéndose en la intrincada iniciativa de gestar nuevos mundos con un lenguaje distinto y propio: una tarea que no pretende dar respuestas ni resolver acertijos, sino dudar de todo y construir desde el escombro. La obra se realiza en Estudio Los Vidrios, un espacio dedicado a la producción escénica, pero toma lugar en el Kilómetro 23, una parcela árida y vacía donde ni los aviones llegan, un lugar fuera y dentro del mundo que se tiñe de un color distópico y apocalíptico. La rutina de una vigilante del Kilómetro se transforma con la llegada de una chica que sufre delirios, una niña prácticamente, que fue agredida sexualmente en esa misma noche estrellada. No hay grandes estructuras de acero o madera para aggiornar la escena -estrategias de las cuales hoy en día las producciones teatrales abusan continuamente-, sino que la misma embebe al público en un sólo gesto con dos colchones, algunas sillas y un par de cascos. Daniela Flombaum y Carolina Saade gozan en el escenario con una corporalidad afilada y conmovida, que invita a los ojos del espectador a comerse la puesta. Sumergidos en una lógica paralela y distante, emerge en los ojos de la audiencia algo sincero y quebrado: en el encuentro de esas dos mujeres, la empatía se tropieza con los miedos de los últimos momentos de nuestro violento, consternado y doliente mundo, que reclama desesperadamente la imaginación de otras realidades posibles. El teatro todavía como lugar para probar un poco de lo desconocido: se ratifica la convicción una vez finalizada la obra y el mundo descansa.

La dirección de Nayla Pose sobre el texto de la autora brasileña, Silvia Gómez, contiene una lectura profunda y expansiva que corre el texto hacia nuevos enfoques de interpretación y sensibilidad. La obra juega con el cambio de registros entre la ficción y la realidad, revelando los artilugios que componen el engranaje poético: el equipo técnico interviene en la obra, las intérpretes rompen con la cuarta pared de manera constante y los “efectos especiales” no son más que francas invitaciones a entrar en el juego, develando un avión despegando en las aspas de un ventilador de pie o una trinchera de guerra entre dos colchones viejos. A su vez, todo se ve sumido en el abundante significado que provee la poética dramaturgia de Gómez; y el delirio de la chica joven se traduce en la vorágine de nuestro hipervínculo global; la defensa de esa letal vigilante del KM3, en los últimos intentos de construcción de un mundo otro; la presencia implícita de “otros” que vienen por ellas, en el advenimiento de los últimos momentos del ecosistema como lo conocemos. Sin dudas resulta una atinada  decisión la construcción de un lenguaje escénico absurdo y poético para la pieza, ya que permite catapultar otras lecturas posibles desde una violación sexual: a partir del síntoma individual se desentraña un aflicción colectiva de opresión y sumisión. En el cruce de autorías nacionales y extranjeras, yacen las preguntas necesarias para un manual de supervivencia comunitario y regional. “En este mundo loco, en esta noche brillante” ofrece un terreno fértil para que el público pueda reflexionar y reflexionarse: es ahí donde se produce el temblor revelador que sacude la platea, esa cosa que llamamos teatro pero en realidad es pura humanidad. 

“En este mundo loco, en esta noche brillante” está todos los domingos en Estudio Los Vidrios a las 19hs. Podés conseguir tus entradas por Alternativa Teatral.

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