Obra del ciclo «Los que vienen» en Andamio 90
Reseña:
Una obra cómica en todo el sentido de la palabra, divertida y nostálgica, habla del momento bisagra donde dejamos de ser niños y empezamos a ser adolescentes.

Buenos Aires, año 1958. Un día de carnaval. Rubén Petric es un niño de diez años que sueña, imagina y juega a ser Misterix, el poderoso superhéroe del comic. Sus misiones son múltiples: combatir al enemigo fatal -su maestra particular-; ir al baile del club con pantalones largos y demostrarle a Miriam, la linda del barrio, su destreza en la danza; ingresar al mundo erótico del cine con Marilyn Monroe y Gina Lollobrigida; vengarse de las burlas de los chicos del barrio -Chiche y Titi-; vengarse también de su madre por mandarlo disfrazado de gaitero asturiano al baile del club… La fantasía, pues, viene a reparar la realidad insoportable de ese niño de pantalones cortos que tambalea como un funámbulo en el umbral de lo incierto: el despertar sexual, la muerte de la infancia, el inminente «Chau».
Actuaciones de un muy buen nivel, un elenco que transmite dinamismo sin perder lo que están contando. La puesta en escena es funcional y sencilla; eso no la vuelve menos compleja. El uso de las luces destaca durante toda la obra. Los vestuarios juegan un rol muy importante al transmitirnos exactamente lo que nos quieren hacer creer: “niños en 1958”. Una mirada dulce y nostálgica a la niñez y adolescencia, ideal para reírse y disfrutar de una obra tan cálida y de calidad.
Escribió Felipe Ginevra