Hechizo de amor 2: La magia no continúa.

Los noventa fueron la década de las brujas. Grandes blockbusters y series como Sabrina, la bruja adolescente, The Craft, Charmed y, en cierta medida, Buffy se estrenaron y terminaron convirtiéndose en referentes de la cultura popular. Pero hubo una película que, a pesar de ser un fracaso en los cines, encontró con el tiempo una segunda vida en la tv por cable y posteriormente, en el streaming, hasta convertirse en un auténtico clásico de culto: Hechizo de amor (Practical Magic, 1998).
Casi tres décadas después, Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a interpretar a las hermanas Owens, un linaje de mujeres brujas condenadas a presenciar la muerte de los hombres que aman. Esta es una secuela directa del clásico de 1998 y, para quienes no hayan visto la primera película, Hechizo de amor 2 se encarga de explicar reiteradamente sus antecedentes. Para ello, subraya constantemente la personalidad de los personajes, recupera referencias y gags de la película original y recuerda una y otra vez la maldición que pesa sobre la familia. En cierta forma, nada ha cambiado; de hecho, parece que el tiempo se hubiera detenido… al menos en el Botox de sus protagonistas.
Siguiendo la fórmula exacta de tantas secuelas tardías de películas de los 80 y 90, el detonante del conflicto vuelve a ser una de las hijas de las protagonistas. El problema es que, para esta entrega, las hijas deberían tener casi 40 años y aquí todavía están en la universidad. En un acto impulsivo, motivada por el deseo de romper una maldición que ni siquiera conoce completamente, una de ellas viaja a Londres para intentar resolver el problema por su cuenta.
La película está basada en la novela de Alice Hoffman de 2021, The Book of Magic, continuación de la novela original Practical Magic. Está protagonizada por Sandra Bullock, Nicole Kidman, Stockard Channing y Dianne Wiest, quienes repiten sus papeles de la primera película y producen junto a Denise Di Novi. A ellas se suman nuevos integrantes del elenco, entre ellos Joey King, Xolo Maridueña, Maisie Williams y Lee Pace.
Bullock y Kidman están espléndidas y la química entre ambas actrices continúa intacta. Se nota el cariño que se tienen después de tantas décadas y el entusiasmo con el que vuelven a estos personajes. Es cierto que resulta chocante ver cómo sus rostros parecen tener cada vez menos capacidad para articular gestos debido al exceso de Botox, pero incluso así ambas actrices dan lo mejor de sí mismas frente a un guión y una dirección bastante regulares.
La ganadora del Oscar Susanne Bier dirige esta nueva entrega y resulta lamentable que termine pareciendo un blockbuster barato en términos de producción. Da la impresión de que buena parte del presupuesto fue destinado a pagar a las protagonistas. Los sets y decorados carecen del cuidado artesanal y de la personalidad visual que tenía la película original, la publicidad de American Airlines resulta demasiado evidente y el CGI parece salido de alguna producción de Marvel de 2012. Todo esto termina haciendo que la película se sienta más genérica de lo que debería.
El principal problema está en la historia. Es repetitiva, tediosa y apuesta mucho más por la fórmula de una comedia romántica familiar con elementos de magia que por recuperar realmente el espíritu de Practical Magic. Después de dos horas, queda la sensación de que la película solo conserva el nombre.
El filme original sabía aprovechar mucho mejor a sus personajes. Esta secuela dedica buena parte de su tiempo a homenajear a las veteranas Stockard Channing y Dianne Wiest, a explicar hasta el cansancio el funcionamiento de la maldición y a recuperar gags de la primera película que, esta vez, no siempre consiguen provocar la misma gracia.
Nicole Kidman, cuyo personaje en la primera entrega podía ser inmaduro pero también representaba a una mujer libre, divertida y completamente desinhibida, queda reducida aquí prácticamente a la figura de la tía borracha. Sandra Bullock, por su parte, parece ser primero una madre y después una bruja; su personaje da la impresión de haber salido de un coma y no recordar demasiado de lo ocurrido anteriormente.
Las jóvenes actrices cumplen, aunque tampoco consiguen aportar demasiado. Por un lado, Maisie Williams parece estar completamente desaprovechada y, por el otro, Joey King termina interpretando al personaje que toma las peores decisiones posibles para que la historia pueda avanzar y generar algo de emoción.
La primera película tenía toques góticos, dramas familiares, feminismo, violencia doméstica, discrminacion y hablaba de la depresión. Esta es una comedia familiar.
Es una pena que Hechizo de amor 2 no haya funcionado, pero también resulta triste comprobar que Hollywood continúa rescatando grandes clásicos para convertirlos en nuevas franquicias y traer de vuelta a actores de casi tercera edad únicamente para vender entradas a quienes crecieron con las películas originales. El resultado termina siendo una película que intenta hablarle a los mayores de treinta años mediante la nostalgia, mientras pretende presentarles a las generaciones secuelas mediocres.
Calificación 5/10
Escribió Sebastián Arismendi para la Butaca Web.