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Llega la 26°edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Son 298 películas. En 641 funciones. Durante 13 días. En 13 salas de 7 sedes. Con entradas a $3.000 ($2.000 para estudiantes y jubilados). Del 1 al 13 de abril de 2025. BAFICI 26°.
La Butaca Web estuvo presente en la presentación del festival de cine independiente más importante de Latinoamérica que en esta nueva edición contará con una presencia argentina de 115 películas de las 298 seleccionadas para la programación, de las más de 4000 películas inscriptas entre cortos, medios y largometrajes de ficción y documental.
El dato más importante que tenés que saber es que las entradas salen a la venta este miércoles 26 de marzo desde las 10am y las podés comprar en la web del festival https://bafici.org/ o en la boletería del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) de 10 a 21:30hs. Las entradas generales tendrán un precio de $3.000, con el descuento para estudiantes y jubilados saldrá $2.000, y habrá 2×1 comprando con tarjetas de crédito o débito del Banco Ciudad.
BAFICI sigue creciendo como meca del cine independiente tanto nacional como internacional. Sigue creciendo como el gran punto de encuentro para los realizadores y el gran público de Buenos Aires, que en la pasada edición cortó más de 100.000 entradas para llenar las salas de cine de la ciudad. Esta edición cuenta con más películas, más funciones, más sedes e incluso mayores premios para las películas galardonadas.
Repasando, tendremos 6 sedes para las más de 600 funciones que tendrá esta edición del festival.
Cine Teatro Alvear Av. Corrientes 1659 Teatro San Martín – Sala Lugones Av. Corrientes 1530 El Cultural San Martín – Salas Graciela Borges y Manuel Antín Paraná 310 Espacio INCAA Cine Gaumont – Salas Leonardo Favio. Av. Rivadavia 1635 Cinépolis, Plaza Houssay – Salas 1, 2, 3 y 4 Av. Córdoba 2135 Cacodelphia – Salas 1, 2 y 3 Av. Pres. Roque Sáenz Peña 1150 Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” Agustín R. Caffarena 51
Como ya es habitual en el festival tendremos tres competencias oficiales las cuales son; Competencia internacional, Competencia nacional y Competencia vanguardia y género. Además de la programación fuera de competencia, de cortos y largometrajes también tendremos retrospectivas a grandes autores, focos en directores contemporáneos y films rescatados. Una novedad es que entre las tres competencias oficiales (nacional, internacional, vanguardia y género) son 18 los largometrajes argentinos que competirán por el nuevo Gran Premio Ciudad de Buenos Aires, las cuales son:
COMPETENCIA OFICIAL INTERNACIONAL Gatillero (Cris Tapia Marchiori. Argentina, 2025, 80’)
COMPETENCIA OFICIAL NACIONAL L’addio (Toia Bonino. Argentina, 2025, 71’) La mujer del río (Néstor Mazzini. Argentina / Uruguay, 2025, 90’) La noche sin mí (María Laura Berch, Laura Chiabrando. Argentina, 2025, 68’) La virgen de la tosquera (Laura Casabé. Argentina / México / España, 2025, 95’) La Zurda (Rosendo Ruiz. Argentina, 2025, 85’) Las reglas del juego (Matías Szulanski. Argentina, 2025, 66’) Lo deseado (Darío Mascambroni. Argentina / Italia / México, 2025, 75’) LS83 (Herman Szwarcbart. Argentina / Alemania, 2025, 85’) Presente continuo (Ulises Rosell. Argentina, 2025, 80’) Suerte de pinos (Lorena Muñoz. Argentina / España, 2025, 89’) Tesis sobre una domesticación (Javier Van de Couter. Argentina / México, 2024, 114’) The bewilderment of chile (Lucía Seles. Argentina, 2025, 121’) Todas las fuerzas (Luciana Piantanida. Argentina / Perú, 2025, 70’) Una casa con dos perros (Matías Ferreyra. Argentina, 2025, 98’)
COMPETENCIA OFICIAL VANGUARDIA Y GÉNERO Antes del cuerpo (Carina Piazza, Lucía Bracelis. Argentina, 2025, 84) Río, luego existo (Tetsuo Lumiere. Argentina, 2025, 86’) Tortuga persigue a tortuga (Víctor González. Argentina, 2025, 74’)
Toda la programación ya está disponible en la web del festival para que puedas conocer el catálogo completo y la grilla horaria de los 13 días. https://bafici.org/
FUNCIÓN DE APERTURA Upa! una primavera en Atenas (Santiago Giralt, Camila Toker, Tamae Garateguy. Argentina / Grecia / Noruega / Bélgica, 2025, 82’)
FUNCIÓN DE CLAUSURA Quinografía (Mariano Donoso, Federico Cardone. Argentina / España, 2025, 75’)
Además tendremos ciclos y categorías como: COMPETENCIA OFICIAL INTERNACIONAL DE CORTOMETRAJES COMPETENCIA OFICIAL NACIONAL DE CORTOMETRAJES COMPETENCIA OFICIAL VANGUARDIA Y GÉNERO DE CORTOMETRAJES
NOCHES ESPECIALES – BAFICITO – ARTES Y OFICIOS – CINE SOBRE CINE – COMEDIAS – FAMILIAS – HACERSE GRANDE – LUGARES – MÚSICA – BRITANNIA LADO B: WE WILL – ROCK YOU – NOCTURNA – ÓPERAS PRIMAS – PASIONES – POLÍTICAS – ROMANCES – RESCATES – CINETECA NACIONAL DE CHILE – TRAYECTORIAS – UPA! LA SAGA – MUSEO DEL CINE – TALENTS BUENOS AIRES
Repito lo más importante que tenés que saber, la VENTA DE ENTRADAS será desde este MIÉRCOLES 26 a las 10:00hs, desde la web oficial del festival y desde la boletería del Teatro San Martín (también desde el resto de boleterías a partir del 1° de abril).
Ahora ya tenés toda la información necesaria para esta nueva edición del BAFICI pero si querés seguir el día a día del festival y no perderte de nada no te olvides de seguirnos por Instagram en @labutacawebes
Por Julián Lloves para La Butaca Web. ¡Nos vemos en el cine!
El miedo a la muerte más allá de la muerte. ¿Qué nos hace humanos? ¿Hay humanidad en aquello que no lo es? ¿Incluso mayor humanidad que en los propios humanos?
El flamante cineasta Bon Joon Ho estrena película tras 6 años desde el éxito total de Parasite, en esta ocasión, Mickey 17 es un film de ciencia ficción basada en la novela Mickey 7 de Edward Ashton, donde en un futuro distópico (no tan lejano) la humanidad emprende un colonial viaje al espacio en búsqueda de un nuevo planeta habitable para nuestro futuro. Una travesía espacial donde nuestro protagonista Mickey (Robert Pattinson) tiene un rol absolutamente clave, ser un «prescindible», una persona que bajo su propia voluntad firma con una corporación para ser un empleado expuesto a riesgos de muerte, y en caso de morir pueda ser clonado en un cuerpo idéntico donde se le transfiera a su nuevo cerebro toda su memoria tras cada «resurrección». La tranquila vida de prescindible del protagonista da un completo vuelco cuando por error Mickey N°18 es clonado antes de que Mickey 17 efectivamente muera.
El director surcoreano vuelve a hacer una crítica a la sociedad tremendamente capitalista en la que vivimos y a sus megacorporaciones explotadoras, ahora también sumando en esa misma canasta de megacorpos la mezcla de cultos religiosos y líderes políticos.
Pattinson, la gran estrella de la película, vuelve a demostrar que es un actor de talla mundial y primerísimo nivel en su oficio con este papel (o papeles) que lo exige para demostrar sus recursos actorales teniendo que interpretar a dos Mickeys en simultáneo, incluso en el mismo plano. El reparto que lo acompaña también es estelar ya que como líder de la corporación sectaria está Mark Ruffalo, aunque logrado, su papel de político villano casi caricaturesco por lo exagerado está por demás subrayado. Toni Collette es la primera dama y quien controla los hilos realmente. Steven Yeun es el peor mejor amigo de Mickey, y quien mejor está en su papel entre tantos estelares es Naomi Ackie haciendo de la novia del protagonista.
Mickey 17 tiene un tono satírico que no es típico de la ciencia ficción y que funciona muy bien pero por momentos podría apreciarse repetitivo por la extensión de la película, que aunque apenas pasa los 120 minutos se podría sentir algo extenso luego de la primera hora de metraje. El film busca ser divertido y realmente lo logra. Y tal vez por esa búsqueda del entretenimiento dentro de la ciencia ficción, y por tener a Warner detrás viendo como se gastan sus millones, ha quedado algo relegada la búsqueda de Bong por exprimir el lenguaje cinematográfico como ya ha demostrado en múltiples ocasiones que puede llevar un poco más allá. Aunque sí, el film logra su principal cometido que es el entretenimiento, esta película es de Warner bajo la autoría de Bong Joon Ho haciendo que Mickey 17 se asemeje más a Snowpiercer (2013) u Okja (2017), sus obras en inglés, antes que a las obras maestras coreanas de Memories of murder (2003) o Parasite (2019).
La mezcla autoral entre lo divertido del film y su (no tan) profunda crítica social funciona muy bien. Tiene escenas divertidísimas entre las cuales hay una cena donde todo sale mal, que pareciera salir de una de Tarantino pero también tiene momentos de drama existencial que aunque sea una obra por demás dependiente de la palabra hablada, deja correctamente preguntas latentes a responder o rever las respuestas actuales. El balance es positivo. Técnicamente la película es perfecta, destacando el gran uso del CGI para crear el gélido planeta al que llegan y a las criaturas que viven allí.
La idea de la obra es magistral pero parece ser poco aprovechada, como por ejemplo la escena del trío, que luego de su resolución anticlimática podría dar la sensación de que el film decae hasta su final pese a querer hacerse más grande. En las secuencias que busca ser una película pochoclera lo hace muy bien pero cuando intenta profundizar en la mente del protagonista lo hace a medias, revela que hay algo poderoso para explorar pero lo hace sólo superficialmente, y aunque se oye la voz en off de los pensamientos de Mickey nos queda tantísimo por saber sobre él y su particular vida, por algo será que prácticamente todos le preguntan lo que queremos saber, «¿Qué se siente morir?» y «¿Qué se siente morir sabiendo que vas a resucitar?»
Dejando las expectativas fuera de la sala de cine, Mickey 17 es una recomendable película de ciencia ficción y entretenimiento que arropa una crítica social. Ojalá este film sea un escalón firme para que pronto podamos ver una nueva película de Bon Joon Ho y no nos haga esperar un lustro esta vez.
Calificación: 7.5/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
La familia Paiva, integrada por Eunice (Fernanda Torres), Rubens (Selton Mello) y sus cinco hijos parece vivir sin demasiadas preocupaciones en Río de Janeiro a principios de los años 70 a pesar de que Brasil se encuentra bajo un régimen de dictadura militar. Un día, una banda parapolicial irrumpe en la casa de los Paiva y le pide a Rubens que los acompañe para un presunto interrogatorio ya que él es un ex diputado de izquierda que se declara como político retirado tras el golpe de estado. Rubens accede a acompañarlos tranquilamente de su hogar pero quien queda en casa al mando de la familia es Eunice, que preocupada sospecha que su vida y la de su familia cambiará para siempre desde esa tarde infame. Una tarde infame que no permitirá que sea olvidada por ella, por su familia, por Brasil y por toda Latinoamérica.
Aún estoy aquí, película brasileña dirigida por el aclamado cineasta Walter Salles mayormente reconocido por sus films Central do Brasil (1998) y Diarios de motocicleta (2004), vuelve a dirigir un largometraje de ficción tras 12 años luego de On the Road (2012). El guion del film está basado en el libro Feliz Ano Velho(Feliz año viejo) publicado en 1982, donde el único hijo varón de los Paiva, Marcelo Rubens, escribe una obra autobiográfica donde entre otros temas relata la desaparición forzada de su padre. El film recibió tres nominaciones para los premios Oscar; mejor película, mejor película extranjera y mejor actriz protagonista para Fernanda Torres.
Ainda Estou Aqui es una gran película que tiene muy claro su tema, la memoria. La obra de cierta manera humaniza al mal de la dictadura, no muestra monstruos ni torturas explícitas pero sí el dolor que épocas oscuras de la historia causan en las personas. La gran protagonista es Eunice que enfrenta en primera instancia la posible liberación de su marido mientras mantiene en pie a su familia y, tras los años, la búsqueda de justicia a la desaparición de su marido. La película es el horror de una madre (soltera o viuda, ¿O cómo decirlo no?) frente a la atrocidad amenazante de la dictadura en resguardo de sus cinco hijos; Vera (Valentina Herszage), Eliana (Luiza Kosovski), Nalu (Bárbara Luz), Marcelo (Guilherme Silveira) y Babiu (Cora Ramalho). Eunice no está sola, cuenta con Zezé (Pri Helena), la empleada doméstica de la familia que cuida a sus hijos y vive con ellos, además de algunos amigos de la familia con vinculación política así como la tuvo Rubens que la apoyan y acompañan.
El primer acto del film es una experiencia bellísima y agradable, plantea un tono contrapuesto al resto del film y hace que funcione tan bien a medida que avanza la trama. Luego de ese primer gran acto la película se sostiene en la impoluta interpretación de Fernanda Torres que tiene tremendamente merecido todos los aplausos y reconocimientos. Una actuación desde lo físico, desde su mirada y silencios, desde sentimientos aparentemente invisibles o abstractos como el miedo, el dolor, la impotencia o frustración pero que gracias a su excelsa interpretación atraviesan la pantalla y conmueven. Eunice sabe que tiene que ser fuerte, muy fuerte y pese a que nunca lo hace explícito en todo momento se percibe. Salles demuestra que es un excelente director de actores porque no sólo con Fernanda saca interpretaciones precisas sino que con todo el reparto, incluidos los jóvenes hijos o con Rubens que pese a no tener muchos minutos de metraje lo que logra es digno de admiración porque su ausencia nos pesa toda la película.
Formal y técnicamente la película es excelente. Salles dirige con sobriedad y sutileza pero lo hace con un estilo precioso, donde los planos crecen por sí mismos estética y semióticamente. Me fascinó el trabajo de Adrian Teijido desde la dirección de fotografía logrando hacer parecer fácil lo complejo y sumando además secuencias en formato super 8 montadas por el editor Affonso Gonçalves que son para aplaudir. Desde la dirección de arte a cargo de Gabriel Garcia el trabajo es formidable y realmente se aprecia la construcción de los años 70 cariocas donde también aporta a la sensación de época la banda sonora con música brasileña influyente de esos años.
Tal vez el único pero sea que el último acto se sienta denso, prolongado. Pero una vez finalizado el film se aprecia que es un gran cierre, y que es necesario esa conclusión de dos epílogos dándole prioridad a la importancia de la historia real por encima del mero dopamínico entretenimiento.
A pesar de que la mayoría de acontecimientos son en los años 70, el final transcurre en el año 2014, donde Eunice tras décadas de lucha resiliente obtiene una justicia simbólica y agridulce pero que la deja en paz a ella y a su familia que nuevamente vuelve a sonreír pese a la circunstancias demostrando una fortaleza necesaria que perdura hasta nuestros días y debe continuar perdurando para exigir justicia por los horrores cometidos en dictadura que siguen impunes.
La historia de Aún estoy aquí es dura pero trata con mucho respeto a sus protagonistas y aunque la situación sea angustiante siempre deja un pequeño destello de esperanza y una sonrisa para dejar claro que el mal no nos pasará por encima (otra vez).
Calificación: 8.5/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
Un judío de origen húngaro escapa del infierno europeo de la Segunda Guerra Mundial para llegar a Estados Unidos. Lo primero que observa al asomarse por el barco que lo trae a América es la estatua de la libertad. La cual; en un plano bellísimo, poderoso y tremendamente expresionista se la observa de cabeza, torcida. El sueño americano no es tal cual nos lo pintan. Una obra contundente. Sin dudas la mejor de 2024 y probablemente la mejor película de esta década.
László Toth (Adrien Brody), el inmigrante judío, encuentra refugio en Pennsylvania gracias a un primo que le ofrece trabajo y un lugar donde dormir en su tienda de muebles, llamada ‘Miller e hijos’, lo cual le resulta desconcertante a László ya que su primo no se apellida Miller y no tiene hijos, entiende que para sobrevivir en Estados Unidos tuvo que camuflarse. Incluso su primo gracias a su nueva esposa ahora es católico y vive como un americano más. La película es una lucha constante sobre la dualidad para un artista entre vivir una vida bajo propias decisiones y el agachar la cabeza soportando lo necesario para poder sobrevivir y lograr crear.
The Brutalist es impactante, las imágenes que crea son poderosas, tienen peso, importan, retumban y quedan. No son imágenes efímeras como todo lo que ‘consumimos’ en la actualidad. Los temas que retrata también son contundentes y es una película que pretende abarcar mucho; el holocausto, el escape de la guerra, el antisemitismo, la familia, el amor, la vida del artista, las drogas, el dominio, el abuso de poder, el capitalismo inescrupuloso, entre otros temas.
The Brutalist retrata pasajes de la vida del arquitecto de estilo brutalista cuyo futuro cayó en desgracia por las consecuencias de la guerra. El film se divide en dos actos, además de una obertura y epílogo. La primera parte se centra en los primeros años de László en Estados Unidos, los momentos junto a su primo y en cómo tuvo que sobrevivir al escapar de Europa dejando todo atrás, olvidando todo -o casi todo- lo que construyó allí y no sólo en sentido literal. Gracias a su talento un vil magnate, Harrison Van Buren (Guy Pearce), le encomienda a László la construcción de un edificio colosal y totémico, un particular edificio que costará 850 millones de dólares y tiene que ser un auditorio, un gimnasio, una biblioteca y una capilla. Así como la película, también el edificio todo lo tiene que abarcar. La segunda parte del film transcurre desde que, gracias a los contactos de Van Buren, László lograr traer de Europa a su esposa Erzsébet (Felicity Jones) y a su sobrina Zsófia (Raffey Cassidy), hasta los años de construcción del edificio Van Buren.
Pese a lograr escapar de la guerra e incluso salvar a su esposa y sobrina, pese a poder reencontrarse con su arte y poder seguir creando edificios descomunales, László constantemente sufre y padece la vida que lleva. Incluso en el propio relato de su esposa, él crea un edificio gigantesco pero no es más feliz que antes de haberlo hecho, pese a que aún no esté terminado László se encierra en soledad dentro de su propia obra para recorrerla y pensar. El retrato de un artista egoísta y perdido en búsqueda de algo que sólo lo puede encontrar explorando dentro de su monumental creación.
La dirección de Brady Corbet es magistral, filma como si lo hiciera hace décadas pese a ser su tercer largometraje con tan sólo 36 años de edad. Encuadra con un poder y una sensibilidad que ya no se ven. Desde planos aparentemente simples hasta los increíbles e impactantes planos secuencia de la película Corbet no dirige con altanería sino en pos de la narrativa intentando que su rol se vuelva invisible. Crea un relato sobre un arquitecto preso en su vida de artista mientras que, en forma y contenido, está hablando del cine. De los cineastas y de su industria. El ya retratado pero siempre interesante conflicto entre el artista y quien lo financia. El productor que otorga libertad creativa al autor pero luego quiere interferir en su visión entorpeciendo el proceso. Corbet denuncia una industria tremendamente abusiva que desprecia a los artistas, los somete y esclaviza a vivir bajo su ala para poder seguir creando.
La película en todos sus apartados es excelente; dirección, fotografía, diseño de producción, montaje, sonido, interpretaciones y guion. La pulcra fotografía fue realizada por Lol Crawley que filma en formato VistaVision para proyecciones en 70mm. Una producción increíblemente cuidada en la cual se percibe un film mucho más caro de lo que realmente fue. Un montaje preciso que nos va revelando información a fuego lento. Un sonido increíble y en especial una banda sonora original de Daniel Blumberg que engrandece al máximo las imágenes haciendo un trabajo sublime. Las interpretaciones son dignas de múltiples premios, destacan Adrien Brody y Guy Pearce por lo espeluznantes que son pero todo el reparto está en una tónica admirable, Felicity Jones teniendo menos metraje pero con escenas cruciales y complejas también hace un excelente trabajo. Por último pero no menos importante el guion coescrito por Corbet y Mona Fastvold es descomunal y terrorífico. Tal vez en el segundo acto por querer abarcar más y en profundidad se sobredramatiza pero es algo que en semejante obra no le quita ningún mérito sino que hasta la engrandece por el desafío. El final es particular porque se siente apresurado en una obra de casi 4 horas, donde en el epílogo la estética cambia justificadamente pero no logra impactar como el resto del metraje y cierra con una línea tan concreta como ambigua, tan acertada en lo que dice como contradictoria con el propio film. Aún así se celebra porque deja con expectativas de más y pese a su duración uno puede desear volver a entrar a una sala de cine para verla nuevamente. Eso hoy en día es un logro extraordinario.
La película es inmensa, no sólo por su duración de 3 horas y 35 minutos, incluido el intermedio de 15 minutos entre ambas partes del film, sino también por su ambición y alcance. Parece que The Brutalist sí acierta en lo que Megalópolis de Francis Ford Coppola falla y no menciono a F. F. solamente por su reciente film sino porque The Brutalist nos trae el vivo recuerdo de ese cine que ya no se realiza más, que parece haber quedado 50 años atrás. Hay una sensación constante durante la proyección la cual es que «ya no se hacen películas como esta», ya no se filma así, ya no se ilumina así, ya no se guiona, musicaliza, fragmenta e interpreta de esta manera y podría seguir enumerando. Corbet deja un precedente importantísimo dejando claro que se pueden crear películas gigantes y magníficas haciendo cine independiente y de autor.
«Nada tiene su propia explicación, ¿Hay mejor descripción de un cubo que la de su construcción?»
Calificación: 9.5/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
Un desconocido muchacho, Bob Dylan (Timothée Chalamet), llega a Nueva York haciendo dedo para conocer a su ídolo musical, Woody Guthrie (Scoot McNairy), que está internado en un hospital de la ciudad. El veinteañero Bobby, al visitarlo también conoce a otro reconocido cantante folk llamado Pete Seeger (Edward Norton) y frente a ambos este jóven canta una canción que compuso con su guitarra para Woody y los maravilla tanto que Pete Seeger decide apadrinarlo de alguna manera para que empiece a tocar en el circuito de la música folk en Nueva York, donde este completo desconocido poco a poco empieza a conseguir el respeto de todos, revolucionar la música y ganarse su propio nombre; Bob Dylan.
El director James Mangold que tras seis películas de acción y aventura donde le ha ido muy bien vuelve a un género que ya conoce, el biopic musical, y 20 años después de Walk the line, biopic de Johnny Cash, ahora dirige y coescribe junto a Jay Cocks un nuevo film sobre la vida y obra de Bob Dylan.
De principio a fin es una película clásica de Hollywood, donde el director quiere ser invisible y no quiere llamar demasiado la atención pero que aún así su estilo está ahí. Gran trabajo con la puesta en escena, dirección de arte hace un excelente trabajo desde las locaciones, utilería, vestuario y peluquería para reconstruir la década de los 60. Lógicamente el departamento de sonido es muy importante en esta obra y se le da la suficiente importancia para que se note pero algo que se destaca gratamente es la elección del casting, además de tener estrellas tiene buenos talentos en sus papeles.
A Complete Unknown tiene un gran reparto donde todos los intérpretes están impecables. Y al decir todos son todos, no sólo Chalamet, que me ha sorprendido para bien por su entrega con la película y ha demostrado ser un actor de oficio brindando todas sus herramientas para esta compleja interpretación como la es la personalidad de Dylan. Por otro lado, aunque el papel de Norton no haya sido escrito para llevarse todas las luces logra cautivar. También destaco a Monica Barbaro que en el papel de Joan Baez logra una merecida nominación a los Oscar como mejor actriz de reparto sumándose así a Norton nominado a mejor actor de reparto y a Chalamet como protagonista. Se suman al cast con excelentes performances Dan Fogler, la encantadora Elle Fanning y Boyd Holbrook que con 10 minutos de metraje interpretando a Johnny Cash crea a este como un personaje mucho más interesante y que uno percibe vivo comparándolo con las más de 2 horas de Joaquin Phoenix en el mismo papel en Walk the line también bajo la dirección de Mangold en 2005.
La mirada de Mangold es interesante, nos trae una biopic sobre un músico que se centra principalmente en sus canciones, en su obra y no en la vida de Dylan bajo el escenario. Donde la mayoría de los films de este estilo recurren en contar las experiencias de los músicos con sus adicciones o las múltiples parejas e infidelidades de una estrella de rock. Que sí, también tiene de eso pero en su justa medida. Pues, no es tarea fácil hacer una película sobre una persona que aún está con vida y en actividad. No hay ascenso y caída.
Un completo desconocido es casi un musical, casi pero no, y no porque trate sobre la vida de un músico sino por la utilización de la canción como herramienta narrativa en la historia. Tal vez la música no haga avanzar narrativamente el film pero sí captura el viaje histórico de Dylan en aquellos años de su carrera. Su obra musical no es sólo un acompañamiento de las escenas o sólo la puesta en escena de un hito histórico para Dylan sino que también es aprovechada como una forma de narrar para el autor de la película, una que en todos sus apartados está muy bien dirigida; arte, fotografía, montaje y guion, siendo este último tal vez al que le quepan más altibajos aunque siendo uno muy sólido y entretenido.
Tiene fascinantes momentos plagados de una verdad que sólo se encuentra en el cine pero su punto bajo puede ser la construcción de la estructura narrativa que parece carecer de un conflicto de importancia para la película, para el protagonista y para el espectador, al menos hasta el último acto donde claramente Dylan tiene un conflicto delante y una motivación para ser el artista que es. Con el avance de la historia y su meteórico ascenso hacia la fama, Dylan se vuelve ajeno y alejado a lo que vemos en un principio, aunque fue catapultado por la música country a la que también ayudó mucho a crecer y de cierta manera a no ser olvidada, el músico no quiere ser encasillado en sus hits de folk rock y seguir tocando siempre las mismas canciones, no quiere cantar a pedido, quiere hacer la música de su gusto, no la que le demandan y en el Festival Folk de Newport hace una importante declaración de intenciones que fue un antes y un después para la música estadounidense.
Mangold ha tratado muy bien a Dylan con A complete unknown, tal vez demasiado. No es la típica película sobre una estrella de rock, justamente le falta eso, un poco de rock. Quien también ha tratado muy bien a Dylan fue Thimotée Chalamet que canta y toca todas las canciones y lo interpreta sin caer en la burda imitación pero sí analizándolo, Antes de entrar a la sala temía de ver a Chalamet haciendo de rockero fachero para redes sociales y no una interpretación de Bob Dylan en los años 60 pero tras el primer plano del protagonista en ese auto tal preocupación se diluyó y pude disfrutar de la película como se debe. A uno le dan ganas de usar anteojos negros todo el día y comprarse una moto canchera después de ver la postura de Chalamet fumando cual Dylan.
Pero también y siendo más importante por el contexto musical y artístico actual, a uno le dan genuinas ganas de que vuelva a importar el talento, que la postura contestataria no sea un aparato de marketing sino la expresión de una obra. Ojalá que resurjan artistas inspirados que puedan crear e interpelar con menos, tal vez sólo con el talento de las ideas, su voz y una guitarra. Muy buena película.
Calificación: 8/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
Odio y amo, pero ¿Por qué lo hago, te lo preguntarás? ¿Cuándo muere un imperio? ¿Es este tipo de sociedad la única disponible para nosotros? ¿Deberíamos aceptar este conflicto sin fin en el que vivimos ahora? ¿No hay tiempo para hablar del futuro de la gente? ¿La suerte ya está echada? Megalópolis y Francis Ford Coppola, una fábula gigante.
César Catilina (Adam Driver) es un polémico artista-inventor, premio Nobel por descubrir un material de construcción milagroso llamado Megalón. César tiene una misión personal, crear un futuro mejor para el ser humano frente al latente peligro del callejón sin salida que es vivir en una sociedad corrompida. En su epopeya situada en Nueva Roma, gobernada por el alcalde Franklyn Cícero (Giancarlo Esposito), ciudad que utiliza el autor como paralelismo entre Nueva York y el antiguo imperio romano, el protagonista tiene varios frentes con los que lidiar durante la búsqueda de la creación de Megalópolis, un jardín del Edén futurista que quiere construir desde la ruinas de la sociedad actual para no dejar fuera a nadie.
Un mundo torcido, que no respeta las instituciones y desdibuja sus importancias es un mundo que está en peligro de caer. Con ese plano aberrante abre su film Francis Ford Coppola, la mente maestra detrás de algunas de las mejores películas de la historia del cine que a sus 85 años vuelve a apostar todo, ya que en sus propias palabras es imposible hacer arte sin correr riesgos, para crear una película gigante y que más allá de su invaluable legado también se siente como un testamento que aborda críticamente temas como la mentira, la cancelación, la demagogia política, la acumulación capitalista, los vínculos familiares, las pérdidas y los duelos, la ambición y los delirios de grandeza, el tiempo y el arte, la vida en sociedad y los pilares fundamentales que fueron pervertidos, intentando abrir una conversación sobre el futuro repensando una y otra vez sus intereses y obsesiones.
¿Un artista puede detener el tiempo? No dejaré que el tiempo domine mis pensamientos. Cuando saltamos a lo desconocido demostramos que somos libres, César continuamente se autoconvence de eso frente al espejo. Si somos capaces de inventar dioses con un poder infinito, ¿Por qué no podemos aplicar con nuestra propia mente ese mismo poder? ¿Por qué el humano necesita crear algo gigante para demostrar ese poder?
Megalópolis es una película realmente colosal, esa es su mayor virtud pero también es su punto débil al no estar con esa misma grandeza en todos sus apartados. De ahí nacen las críticas que se le hacen al film. Sí, el CGI se ve algo dudoso e inacabado, su estética dorada no es la más agradable y el montaje no ayuda en la narrativa de la película, ya que parece que escenas enteras fueron recortadas, en especial en la segunda mitad. Tal vez el guion plagado de parlamentos y citas filosóficas tenga falencias, y no siga las recetas que se enseñan en las escuelas de cine o sea el fiel reflejo de los guiones estándar algoritmizados que la industria plantea pero con todos esos posibles defectos, quedando lejos de sus mejores films y entendiendo la obviedad que ninguna película es perfecta, esta obra sigue siendo de Francis Ford Coppola. Merece el respeto y el análisis necesario, no sólo por su nombre sino por el tamaño de la fábula que crea y los temas que lleva a la gran pantalla.
¿Qué nos quiere contar Coppola con esta fábula? ¿Cuál es su visión acerca del mundo actual y su potencial futuro? ¿Es esta película una alegoría de su vida, su visión y el futuro del cine? Al ver a César en cuadro estoy viendo a Coppola crear Megalópolis, crear tanto la ciudad como a la misma película.
No es solemne pero es inmensa. Es ególatra y megalomaníaca. No quiere asumirse así aunque lo sea. Es Coppola hablando de Coppola, de su cine, de su visión. Es Coppola poniéndose en distintos personajes y hablándose a sí mismo a través de ellos. Habrá espectadores que detesten estas conductas de parte de un autor así sólo porque hay un grueso que lo deteste, a mí realmente me encanta.
César se autofelicita por sus propias ideas y se remarca cuanto le gustan a sí mismo. «No te mires la nariz en el espejo porque ya no está donde solía estar» le dicen a César tras ser (mal) cancelado y golpeado, no es otra cosa que Coppola diciéndose, cuidado con mirarte al espejo porque podrías no ver al director que solías ser, o mejor dicho, cuidado con no ver la imagen que crearon de vos mismo.
Es una película tan grande que es difícil hacerle justicia con una breve crítica y no con el extenso análisis escena a escena que merece, pero también eso es lo bueno. Es una película que te queda en la cabeza, que realmente abre debate como su protagonista quiere hacerlo, en palabras de César, las utopías no ofrecen soluciones prefabricadas ya que no están hechas para ofrecer soluciones sino para hacer las preguntas correctas.
César enfrenta a Cícero frente a la prensa; entre las cuales está Wow Platinum (Aubrey Plaza dando una excelente interpretación). César plantea frente a todos la construcción de Megalópolis con este milagroso material que descubrió interrumpiendo al alcalde Cícero que pretende hacer de Nueva Roma un negocio con divertidos casinos «sin problemas de tiempo ni acciones sindicales». Es decir, una construcción hecha sólo para un rédito económico sin importarle la destrucción de la ciudad como bien para la sociedad. Como bien afirma Clodio (Shia LaBeouf) el excéntrico y caprichoso primo de César, que es su total opuesto, «cualquiera puede ser dueño de esta ciudad. Hay un gran cartel clavado de: ciudad en venta.»
Entre César y Cícero, hay una gran enemistad tanto por sus pasados como por la visión del futuro. El artista-inventor plantea una ciudad que inspire y con la que la gente pueda soñar con el porvenir. Mientras que el político arraigado al momento presente sólo promete el status quo actual por miedo a que la utopía construída de Megalón se transforme en una distopía. Cícero cree que César es un soñador imprudente que destruirá al mundo, antes de que pueda construir uno mejor. Entre acusaciones varias el alcalde es el primero en querer llevar esa discusión intelectual al plano de la violencia física, es ahí cuando Coppola con el lenguaje propio del cine, el montaje, utiliza el iris para acercarnos, separarnos y darnos la intimidad que una acusación y secreto como el que se revela merece, con un tratamiento sonoro que realza lo que está pasando en cuadro.
Tras el altercado entre César y Cícero nos enteramos que César y Wow Platinum son amantes, y el primer acercamiento es con una discusión donde ambos están hablando de cosas diferentes sin interesarse en lograr una conversación real, cada uno está hablando de sí mismo y sus propios intereses. Wow Platinum le miente descaradamente, le declara un verdadero amor (no tan) camuflado en una intención de ser quien deba ser con total de ocupar un espacio de poder. Ella quiere más. No importa qué sea ni lo que ya tenga, quiere más porque lo que uno tiene nunca alcanza. A lo cual Cesar le responde con el dolorde una mente corrompida, que nunca se case por amor. Wow, encuentra en la televisión, en el reflejo de sus acciones pasadas, la revelación del futuro que desea, planea conquistar al multimillonario tío de César, Hamilton Crassus III (Jon Voight).
¿Con que Coppola está viejo y ya no sabe filmar? Sólo con ver la calidad de la dirección del plano inicial en la escena que Julia (Nathalie Emmanuel) visita a César en su oficina es más que suficiente.
«¿Esto es?» Se pregunta Julia, la hija del alcalde Cícero, al ver la primera maqueta de lo que sería Megalópolis. ¿Sólo esto es? Sí, es eso. Será mucho o poco, tendrá más o menos potencial, mayor o menor profundidad según quién y cómo lo observe. Pero sí, eso que parece una puesta en escena miniatura, un juguete a medio terminar es en lo que podría convertirse el futuro, y eso es cómo ve el futuro su creador y una persona bajo su guía, incluso con los ojos cerrados.
César le pide a su mano derecha, Fundi Romaine (Laurence Fishburne), que lo lleve al purgatorio. Es decir, a ese último plano no físico donde lavar culpas antes de la trascendencia, el lugar para limpiarse de los pecados que aún quedaron sin el perdón de Dios. En ese camino hacia el purgatorio, Cesar va charlando de un interés que sigue sin descifrar, el tiempo. Julia lo persigue, mientras se cuestiona sobre el pasado de César, sobre la desaparición de su esposa, y a su vez Clodio los persigue a ambos. Los tres durante sus trayectos van obsesionados por aquello que persiguen y que no logran poseer, persiguen lo que no entienden y quieren dominar.
Cesar compra flores y se encuentra con su ex mujer en este purgatorio mientras que Julia lo espía, y cual Rebecca de Hitchcock, afirma que él todavía la ama y no la puede dejar ir. Tras esa escena Fundi Romaine relata que, tales son los misterios del corazón humano, que se hace difícil el comprender, y no hace falta aclarar nada más. La película, en especial en su primera mitad, está llena de escenas que condensan tanta verdad como belleza cinematográfica que parecen pasar inadvertidas para aquellas críticas que pasan por alto algunas secuencias para sólo enfocarse en los apartados menos logrados del film.
Pan y circo. Mientras se alce el coliseo, Roma se alzará. Cuando el coliseo caiga, Roma caerá también. Y cuando Roma caiga, el mundo caerá con ella. Este capítulo es la incomodidad que genera la inescrupulosa alta sociedad y una familia de ese tipo. Las mentiras y el aparentar, un show que sólo puede montar la cúpula del poder y el dinero. Una mención más que especial a la madre de Cesar (Talia Shire) que pese a tener poco metraje sus escenas son realmente sublimes, esas que condensan verdad como pocos momentos del film. Otra secuencia tremendamente lograda es en la reaparición de Wow Platinum para ejecutar su plan de quedarse con el banco de Crassus, donde actúa como una serpiente perspicaz y seductora para así dominar eróticamente a Clodio.
Tras liberarse de su conflicto, ahora con el amor de Julia y en la espera de una hija, César empieza a construir en medio de la decadente Nueva Roma en ruinas, su Megalópolis, algo que a simple vista no se entiende cómo es, por más que uno lo observe no logra comprender su forma al no se parecerse a lo que acostumbramos habitar.
El film es un constante diálogo de transición entre el pasado y el presente pensando en el futuro. Está llena de líneas que sostienen esta preocupación del autor.
«¿No podemos ser como éramos antes? – ¿Podemos?»
«No me preocupa mi lugar en la historia. Lo que me preocupa es el tiempo, la conciencia y el valor. ¿Y qué es el valor, sino el comienzo de una conversación vital? Necesitamos un gran debate sobre el futuro.»
Coppola cierra la película con la misma angulación que la inicia pero ahora parece que el mundo podría llegar a ordenarse si los principios de Megalópolis se cumplen. Afirma que queda tanto por hacer, por construir pero, ¿hay tiempo para hacerlo? El pasado le pide al presente que construya noblemente y este se compromete a hacerlo. El tiempo se detiene para las generaciones pasadas pero no para las venideras. Francis Ford Coppola nos dice que hasta acá llegó su obra, que es el momento para que las nuevas generaciones continúen su legado cinematográfico siendo conscientes de todo lo bueno así como de todo lo malo que nos trajo hasta hoy, para que así se pueda construir noblemente un nuevo futuro.
Calificación: 8/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
¿Así el imperio romano trata a sus héroes? ¿Así el cine hollywoodense trata a sus ídolos?
A 24 años del estreno de Gladiador, Ridley Scott nos vuelve a llevar a la Antigua Roma, en esta ocasión no es para la historia de Máximo sino que ahora nos sitúa en la piel de Hanno y nos cuenta una (¿nueva?) historia que parece sólo funcionar para hacer más grande a su predecesora. Porque más que una secuela Gladiador II parece ser un spin off.
Aún así la película no es mala, cumple, con lo justo pero cumple con el espectáculo de acción y a la vez con el traicionero entramado político. Luchas cuerpo a cuerpo tanto fuera como dentro del coliseo (en especial, una escena destacada de Paul Mescal luchando contra un rinoceronte gigante y su jinete), como también con luchas navales que se desarrollan, tanto fuera como dentro del coliseo. Increíble.
Las expectativas de ver a Paul Mescal y Pedro Pascal luchando en la arena del coliseo romano eran muchas y el mayor problema, entre varios que tiene el film, es que ni Mescal ni Pascal son Russell Crowe. Cabe aclarar que uno no va al cine como un ejercicio comparativo sino para disfrutar sólo de la película que se ve en pantalla pero cuando la misma película te fuerza a no olvidarte en ningún momento que es una secuela la comparación es inevitable, ya desde (la buenísima) secuencia de créditos iniciales nos deja en claro la importancia de Máximo a la vez de refrescar la historia del film original. Por eso mismo, más que funcionar como una secuela lo hace como un spin off que toma un personaje secundario del primer film y explora su historia para engrandecer la original intentando y aunque intente no repetirse, lo hace. Cuando intenta ser épica no lo logra con grandeza y cuando intenta tener contundencia sólo lo puede hacer apoyándose en su predecesora.
Paul Mescal y Pedro Pascal son las estrellas que cortan tickets para llenar la sala pero actoralmente nunca los sentí en su personaje o a la altura de Crowe. La entrega de los actores es total, su arco narrativo es trascendente pero desde dirección exceptuando el paralelismo del primer y último plano de la película no los encuadra como los héroes que son.
Denzel Washington es quien da el salto de calidad con su interpretación pero su personaje queda plano, ya que sólo avanza en línea recta, y ni hablar de los gemelos emperadores que son la sátira de una caricatura pese a que podrían ser de mayor valor para la película y aunque esta se la da podrían tener mucha más profundidad de la que tienen. En cuanto a la madre lo único que voy a recordar de ella es el plano en la celda que intenta ser emocionante pero está molestamente fuera de foco.
Filmar lo que Scott filmó es casi imposible, es así, el nivel de dificultad es gigantesco pero técnicamente parece no estar finalizada. Ahí hay cgi, ahí hay cgi, ahí hay cgi. Y no es que uno vaya con la lupa de buscar errores al cine, para nada, pero cuando son tan notorios realmente te alejan de la historia que se está intentando mostrar. El cgi es malo pero últimamente todas las películas tienen cgi a medio terminar, Gladiador II va por más y no sólo tiene mal cgi sino también mala corrección de color e incluso el montaje entorpece hasta en algunos simples planos y contraplanos. Parece que la mayoría del tiempo de postproducción lo invirtieron en la batalla con el rinoceronte. Que sí quedó impecable y eso hay que destacar, así también como el tratamiento del sonido. Pulcro.
Macrino (Washington) ve en Hanno (Mescal) su ira como un don que lo llevará a la grandeza pero es el personaje con mayor piedad en todo el film, que está bien para su arco narrativo heroico pero el ritmo entre una sed de venganza absoluta y el perdón más noble que alguien puede dar pasa de una escena a la otra y se siente un poco apurado.
Gladiador II funciona como espectáculo de acción para la gran pantalla pero siento que sólo apunta a los mayores fanáticos de la primera película y el único intento de sumar nuevo público es con la selección de sus estrellas.
Calificación: 6.5/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
Un viaje y una crisis existencial a partir de la búsqueda de quién soy, quién quiero ser y hacer, qué mundo me rodea y si este me permite (o no) realizarme como artista (y persona).
En búsqueda de alguna verdad que lo reconecte, escapando de su propia vorágine y adicciones, Mauricio Aznar Müller, músico de Zaragoza, emprende un viaje a Argentina para visitar la casa de Atahualpa Yupanqui, a quien escuchaba desde muy joven gracias a un cassette que le regalaron a su madre. En medio de esa específica búsqueda, gracias a una peña folclórica Mauricio conoce la música de Don Carlos Carabajal, el padre de la chacarera, (interpretado por su propio hermano Cuti Carabajal) y viaja a Santiago del Estero para conocerlo, donde se termina asentando unos días en su casa para aprender de él a la vez que se conoce con toda su familia.
Una ópera prima que aparenta pequeña pero no lo es, ya que logra ser una película gigante. Javier Macipe, su guionista y director, entiende que con lo justo y necesario se puede causar muchísimo. Una buena historia, unas muy buenas actuaciones, una buena puesta en escena y un equipo entero que se nota estar celebrando con mucho amor y sensibilidad la creación de la película es un proceso que difícilmente falle. Y remarco que la obra desde inicio a fin se siente y se ve una celebración más grande que la suma de sus partes.
Cual ejercicio digno de un médium, Mauricio se siente vivo en la piel de un impecable Pepe Lorente. Profunda y brillante interpretación tanto del protagonista como de toda la familia Carabajal que realmente vivió en los años ’90 la visita del músico aragonés y representan con una notable sencillez cómo viven la música y la vida en Santiago del Estero.
Con un primer acto que nos mete en el denso momento que el protagonista atraviesa, un segundo acto bellísimo que logra capturar en imágenes y sonido un amor realista, a flor de piel, por el arte y cultura argentina; y un tercer acto nuevamente en España que busca un fuerte impacto con una resolución particular narrativamente pero certera en su cometido, la película se siente fresca, única y valiosa.
Don Carlos le dice a Mauricio que se ahorre las florituras, que no son necesarias para lo que quiere conseguir, que el folclore es como el acento no se fuerza, se pega. Y algo así se puede percibir el tercer acto del film, el cual aún así, me gustó y mucho. Pues, siempre estaré del lado de los autores cuando note genuina su mirada, y así lo aprecié a Javier Macipe con su ópera prima. Quienes tengan una visión interesante, una mirada puesta en un punto particular para compartir. Una voz digna de ser escuchada para que no pase al olvido antes de terminar la oración, siempre será algo que enriquezca.
Por otro lado, creo que la propia obra no necesitaba un artilugio tan disruptivo para su propia trama como lo es el juego del metalenguaje. Que me gustó y lo aplaudo porque se siente satisfactoriamente logrado ya que por más que sea una fuerte decisión narrativa, la misma no descuida las secuencias previas y todo lo anterior construido, sabiendo que el último acto seguramente se lleve la mayor atención, la película está igual de increíblemente presente en los detalles de las miradas y sonrisas como en las secuencias de mayor espectacularidad como lo son las peñas folclóricas con sus bailes en Argentina, los shows de Mauricio en España, y a su vez en ese especial final.
La película es fascinante, hay que vivirla en una sala de cine y algo que me parece super hermoso del film es su dedicación a ‘las estrellas anónimas’ y hay que ser consciente de ello ya que ninguno de nosotros estaríamos acá mismo, en esta precisa situación, si no fuera por la vida y obra de Mauricio Aznar (pero también por todas las personas que trabajan para crear una película). La celebración a Mauricio es algo que seguramente saque enormes sonrisas y lágrimas a quienes lo sientan cercano e incluso también a aquellos que probablemente vean el film sin conocerlo de antemano pero que seguramente al terminar la película se retiren de la sala de cine celebrándolo.
Calificación: 8.5/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
¿Cuáles son los actos que nos alejan del mal? ¿Qué recuerdos es mejor borrar para que podamos crecer? ¿Harías cualquier cosa con tal de agradarle al amigo de un amigo?
“En la búsqueda de un asesino en serie, la agente del FBI, Lee Harker, descubre una serie de pistas ocultas que debe resolver para poner fin a una aterradora ola de asesinatos”, es la sinopsis de Longlegs, esta aclamada película que desde su estreno en festivales internacionales viene con una gran recepción por parte de los espectadores, críticos y prensa.
Osgood Perkins, su director y guionista, entrelaza el género del thriller policial con el terror. Donde una agente se ve envuelta en un gran caso de un macabro serial killer que aparentemente nadie más puede resolver salvo ella, ya que por alguna razón a la que no logra encontrar respuesta, se siente vinculada al victimario.
Una película que es llevada excelentemente por su protagonista, la gran Maika Monroe, (a la cual le escribiría 100 películas más sólo a su mirada)acompañada por Blair Underwood y teniendo como antagonista a un misterioso personaje que se hace llamar Longlegs, siendo interpretado por el flamante y mítico Nicolas Cage en un papel tenebroso e histriónico apoyado en una particular y espectacular caracterización, donde al tener a Cage casi irreconocible lo notamos suelto, fresco y divirtiéndose al encarnar este oscuro personaje que a cuentagotas nos van revelando quien es.
Es un film que claramente tiene una raíz en The Silence of the Lambs de Jonathan Demmey a la vez en el cine de David Fincher como lo son Se7en y Zodiac, incluso se podría hacer un paralelismo con Misántropo de Damián Szifrón. Pero bajo la autoría de Oz Perkins este thriller es con un tono tremendamente satánico. La obra técnicamente, obviamente en pos de lo narrativo, es espléndida e impecable. Gracias a su fotografía, sonido y montaje se construye una atmósfera de tensión que no recuerdo haber experimentado tanto en una sala de cine este año. Se logra una tensión que nos acerca al terror sin tener que mostrarnos demasiado y esto queda clarísimo desde la primer secuencia.
Longlegs comienza con un primer acto excelso, prácticamente inmejorable, donde planta un tono sombrío, desangelado y desesperanzado perfectamente medido entre sus dos géneros. Está clarísimo que Oz Perkins sabe lo que quiere generar y lo logra con una puesta en escena que te pone los pelos de punta en cada plano y que no sólo se centra en una fotografía bonita o una trama enrevesada sino que crea una historia con profundidad cinematográfica, que cuando hablemos de X no sólo estemos hablando de X sino de algo más. Que haya una segunda historia por debajo de la primer lectura, que abra el abanico de la interpretación para el espectador y no lo tome de tonto generando un producto pochoclero que apenas deba masticar. Representación cinematográfica con simbolismos y analogías; puesta en escena. Dirección, básicamente. Algo perfectamente logrado en el mejor plano de la película, donde con dos luces, una puerta, una escalera y una llamada telefónica se crea algo más que la suma de las partes.
Peeeero… Lamentablemente parece que siempre hay un pero y en este caso siento que a partir del punto medio de la película el ritmo se resquebraja a cómo venía siendo y poco a poco se va acelerando pero en contra de su propia narrativa. Es verdad que Cage se devora la pantalla cada vez que aparece y hay una decisión por querer darnos un poco más de su personaje rompe el punto de vista de la protagonista y nos sitúa en el asiento del auto de Longlegs a mitad del film y desde allí cambia la forma en cómo es contada la historia. Pierde un poco el tono realista de thriller por adentrarse más en una resolución que busca lo explícito de la emoción del terror en contraposición de cómo fue sembrado en la primer parte del film, y al romper ese realismo, perdemos el componente terrenal y humano del terror que es en verdad el que más miedo genera. Ese terror que constantemente está entre nosotros en cada plano de la película. El mal, al ya no provenir de entre nosotros sino de algo más allá que no podemos controlar lo hace perder un poco porque entendemos que el mal, no importa en qué esté representado, siempre terminará imponiéndose.
Los que saben afirman que un buen final debe ser tan inesperado como inevitable, y el final de Longlegs es claramente inevitable pero no sé si tan inesperado ya que no es tan difícil unir los puntos una vez está planteado el panorama. Y si hay algo que no hago cuando me siento en una butaca de cine es jugar a la futurología, imaginando posibles finales e intentando ser más inteligente que el propio film, en este caso Perkins sólo plantea tres puntos y los tres se unen en línea recta, no hay sorpresa más allá de un forzado y cantado plot twist. El aura satánica se adueña de la resolución del último acto intentando darle una verosimilitud dentro de su propio relato y aunque en el guion todo cuadre como debería desde la pantalla no me pareció tener un clímax a la altura de la apertura del film. Aún así, Longlegses una excelente película para experimentar en una sala de cine y con ella Oz Perkins afirma su lugar como cineasta del género al cual habrá que seguir atentamente su carrera a futuro ya que muestra un gran oficio como autor y director cinematográfico.
Calificación: 8/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.
Miramos a los ojos sin saber qué contiene la mirada. El perfecto retrato del asco hacia los hombres hecho película. Haga patria, mate a un ̶p̶a̶j̶e̶r̶o̶ hombre.
“Alguien debe ayudarla. Por favor alguien que la ayude.”
Pero el mundo (gente en bata que opina sin saber) llega demasiado tarde para eso.
El asco. La repulsión a una violación, a la usurpación y abuso de tu propio cuerpo por parte del victimario más asqueroso que te puede poner el mundo delante, un hombre.
Repulsión se reestrena remasterizada casi 60 años después su lanzamiento, publicitada como «la obra maestra de Roman Polanski», y eso es así, una total verdad.
La manicura Carol Ledoux, interpretada impecablemente por Catherine Deneuve, se queda sola en su casa ya que su hermana mayor se va de vacaciones unos pocos días a Europa con su nuevo novio, un tipo algo despreciable y casado con otra mujer. En esos días y por distintas situaciones esta repulsión de Carol se vuelve a disparar despertando desde su pasado, alucinaciones de violentos abusos por parte de hombres.
Esta obra maestra de Polanski es uno de los pilares y ejemplos de cómo debe filmarse el cine, y especialmente el cine de terror psicológico. Una obra visual. ¡No hay tiempo para explicaciones! Y si el padre del terror psicológico no filmaba cabezas hablando, no sé en qué momento del cine pasó a ser el estándar de este subgénero los diálogos explicativos con la nueva etiqueta de «cine de terror inteligente». Repulsión y vergüenza debería darles.
Repulsión es una crítica al mundo, un mundo machista levantado por machistas para que puedan ser todo lo idiotas (machistas) que quieran sin importar consecuencia alguna, que retrata la soledad de una joven mujer en respuesta a eso. Carol trabaja en un salón de belleza femenina, una industria que intenta venderle a las mujeres la necesidad de ser siempre perfectas y hermosas, ¿Para los ojos de quién? Así es, para los ojos de los hombres. Y esas costumbres están tan intrínsecas en todas que las mujeres que atiende Carol, que no son jovencitas en búsqueda de ser lindas para encontrar al hombre ideal que se fije en ella, más bien todo lo contrario, son señoras coquetas de avanzada edad que ya tienen esa rutina de vida asumida como propia, por culpa de los hombres, esos que saben poco más que hacer chistes de mujeres cuando se juntan después del trabajo.
La joven Carol sale de trabajar y no puede pasear tranquila por la ciudad sin los piropos o densas miradas de los hombres. Tampoco puede sentarse a almorzar tranquila sin que ninguno de estos se acerque a querer invitarla a una cita o querer pagar su comida y pese a los continuos rechazos que les pone, los hombres siguen ahí, persiguiéndola, persiguiendo su cuerpo.
Polanski utiliza cada una de las herramientas audiovisuales que el lenguaje cinematográfico puede darnos para adentrarnos en el descenso a la locura de la protagonista. Es oscura pero brillante. Una puesta en escena tan ‘simple’ como pensada y efectista. Incómoda y potente, retrata lo que quiere retratar de una manera sublime, con escenas surrealistas que nos mete en el deterioro psicológico de la agrietada y herida mente de la protagonista, tan agrietada como su propio hogar.
Sí, la protagonista (una mujer) hace lo que hace pero, ¿Por qué lo hace?, ¿En respuesta a qué y a quién? ¿Es culpable de sus hechos, pero es también culpable de ser víctima?
Nos podemos quedar horas y horas, días y días escribiendo sobre esta película y cada uno de sus planos, escenas y secuencias, además de cómo su autor utiliza el cine para crear esta experiencia, que en todo aspecto destaca por separado y en su conjunto. Así que mejor que escribir o leer es ir al cine. Oportunidad única para ver esta obra maestra en la gran pantalla.
Calificación: 10/10 Por Julián Lloves para La Butaca Web.