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Al borde del ensayo propone una experiencia teatral intensa que transcurre dentro de una sala de ensayo, donde un director y tres actores se enfrentan a una dinámica marcada por la exigencia, la presión constante y la desesperada búsqueda de la perfección.
A través de ejercicios que rozan lo extremo, fragmentos de textos de Shakespeare y situaciones que se vuelven cada vez más incómodas, la obra construye un clima donde la ficción y la realidad comienzan a mezclarse. El ensayo deja de ser un espacio de búsqueda seguro para transformarse en un terreno inestable, atravesado por el poder y el desgaste.
Con una propuesta de tintes performáticos, la obra pone en cuestión hasta dónde pueden llegar las demandas en nombre del arte y qué sucede cuando la obsesión por un resultado ideal empuja a los intérpretes más allá de sus propios límites.
Al borde del ensayo no ofrece respuestas cerradas. Invita a observar, incomodarse y reflexionar sobre los vínculos, las exigencias, los límites dentro del teatro y preguntarte: ¿Dónde está el límite?
Ficha técnico artística Dramaturgia: Guido Inaui Vega Actúan: Agustin Belloli, Guido Inaui Vega, Rosario Ramos Isola, Belen Vaioli Espacio escénico: Guido Inaui Vega Redes Sociales: Rosario Ramos Isola Fotografía: Larisa Yaconis Asistencia De Producción: Ivan David Tisocco Asistencia de dirección: María Medesani Producción general: Guido Inaui Vega Diseño de coreografia: María Medesani Dirección: Guido Inaui Vega Duración: 60 minutos Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos
El elenco encabezado por Alice Ripley y J. Robert Spencer estuvieron presentes para apoyar la causa y despedirse de Buenos Aires luego de una exitosa temporada de NEXT TO NORMAL IMMERSIVE que finaliza este fin de semana.
Valeria Mazza y Alejandro Gravier fueron, una vez más, los perfectos anfitriones de la Gala a beneficio del área de Pediatría del Hospital Universitario Austral, del cual la top model es madrina. Y los asistentes a esta exclusiva gala en el Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires tuvieron la oportunidad de disfrutar de estrellas de Broadway en Buenos Aires.
El elenco de NEXT TO NORMAL IMMERSIVE dijo presente y fue la oportunidad ideal para despedirse de una exitosa temporada que culmina este fin de semana con funciones viernes 14, sábado 15 y domingo 16 de noviembre en el CAI (Centro Audiovisual Inmersivo) de Colegiales.
La ganadora del Tony Alice Ripley (protagonista de grandes éxitos como Les Miserables, Sunset Boulevard, Side Show, Little Shop of Horrors, Tell me on a Sunday, Gentlemen Prefer Blondes, Show Boat, Sweeney Todd, Into the Woods, entre otras) y el nominado al Tony J. Robert Spencer (protagonista del musical Jersey Boys), brillaron interpretando temas de los musicales Les Miserables y Jersey Boys, respectivamente.
Luego se sumaron al escenario los tres jóvenes actores argentinos que se destacan en Next to Normal Immersive (Ema Giménez Zapiola, Axel Munton y Valentín Zaninelli) y todos juntos emocionaron a los presentes con el emblemático tema «Light».
«Next To Normal Immersive», la propuesta innovadora y disruptiva que transformó el aclamado musical de Broadway (revolucionario por su valiente y original abordaje sobre salud mental) en una experiencia inmersiva sin precedentes, adaptada especialmente por sus autores Brian Yorkey y Tom Kitt.
Desde su estreno, este espectáculo ha revolucionado la forma en que el público vive el teatro, desdibujando las fronteras entre actores y espectadores y se ha convertido en un verdadero éxito de críticas y ventas, agotando localidades en todas las funciones.
Queda sólo este fin de semana (viernes 14, sábado 15 y domingo 16 de noviembre) para disfrutar de esta experiencia en el CAI (Centro Audiovisual Inmersivo) en Jorge Newbery 3039 del barrio de Colegiales, un lugar diseñado para potenciar esta vivencia única.
Las entradas se pueden adquirir en Plateanet.
viernes 14 de noviembre a las 20:00 y 22:00 h
sábado 15 de noviembre a las 20:00 y 22:00 h
domingo 16 de noviembre a las 18.00 y 20:00 h en el CAI (Centro Audiovisual Inmersivo)
Hay algo casi inevitablemente magnético y llamativo cuando se trata de juntar a dos íconos nacionales como Evita y Gardel en un mismo escenario. Dos mitos que condensan el brillo y la tragedia del ser argentino toman cuerpo en “Evita y Gardel: una experiencia inmersiva en San Telmo”, dirigida por Gastón Brian Gliksztein. La propuesta combina teatro musical, audiovisuales y un recorrido metafórico e histórico por el barrio de San Telmo, un formato que le da un aire fresco al homenaje y que invita al público a sumergirse en una Buenos Aires que vacila entre lo real y lo mítico. Desde el primer momento, el espectador siente que entra a un universo paralelo, donde el tango y la historia se entrecruzan en una atmósfera cargada de emoción y nostalgia.
El punto interesante de la obra está en su puesta en escena. Las luces, los audiovisuales, la música y la escenografía trabajan como un dispositivo sensorial que envuelve y sostiene el relato. La dirección apuesta a una experiencia que más que contarse, se vive. En un contexto teatral porteño que suele quedarse en la reproducción de los clásicos, “Evita y Gardel” se anima a experimentar y a convertir el espacio en una parte activa de la narrativa. El barrio de San Telmo con su historia y su melancolía funciona casi como un tercer personaje, un escenario que respira tango y memoria.
Paula Cefali, como Evita, y Diego Soler, como Gardel, logran una química escénica que sostiene el juego entre el mito y humanidad. No hay caricatura ni solemnidad excesiva sino una reconstrucción sensible de dos figuras que dialogan desde la eternidad sobre el amor, la gloria y la relación incondicional con su pueblo. Las canciones de Gardel y Le Pera le dan ritmo a una dramaturgia que se mueve entre lo emotivo y lo poético, sin perder del todo su anclaje político. Porque si algo mantiene vivo a estos mitos es justamente la tensión entre lo popular y lo institucional, entre la devoción y la critica.
En este sentido, la obra no busca desarmar los símbolos sino revivirlos desde la emoción colectiva. “Evita y Gardel” propone una suerte de ritual, un reencuentro con dos figuras que siguen siendo espejo de la identidad argentina. Lo inversivo se utiliza como una técnica escénica y, al mismo tiempo, como una forma de entrar en la historia y dejarse afectar por sus voces. Esa cercanía es lo que vuelve potente la experiencia aún cuando el guión por momentos prefiera la emoción a la reflexión.
“Evita y Gardel” se siente como una celebración de la memoria popular en clave contemporánea mediante la hibridez de lenguajes y la reapropiación simbólica. La pieza inscribe sus figuras en un tiempo suspendido (entre pasado y presente) donde lo popular se actualiza como gesto identitario. En ese diálogo entre mito y contemporaneidad, el espectáculo rescata a dos íconos nacionales para revelar cómo la memoria argentina se construye desde la performance, el afecto y la persistencia del relato. “Evita y Gardel” es una experiencia que recuerda que la historia también se habita con el cuerpo, con la voz y con la emoción compartida.
El pasado lunes 20 de octubre se estreno Mentiras Muertas, la obra dirigida por Marcelo Caballero y protagonizada por Georgina Barbarrosa, Romina Richi, Julián Pucheta y Lala Rossi. Esta pieza inauguró el ciclo a beneficio de la Casa del Teatro, Teatrisimo 2025.
La sala principal del Teatro Regina se encontraba repleta y los espectadores ansiosos cuando Linda Pérez, presidenta de la Casa del Teatro, evoco agradecimientos a los artistas que participan en este ciclo y al público que sigue apoyando a esta institución. Los primeros pasos en escena fueron dados por los cuatro protagonistas que, a través de una tragedia familiar relacionada con la muerte, llevaron al público desde el drama hasta las risas por más de una hora. Con solo dos ensayos previos y a pesar de contar con los guiones visibles ante los espectadores, los actores fluyeron con la trama. Cabe aclarar que Teatrismo es un espacio que se ha caracterizado por contar con el trabajo desinteresado de destacadas celebridades del espectáculo argentino. Teatrisimo, fue creado por Carlos Llorens y Luis Mazas, con el propósito de recaudar fondos para la Casa del Teatro. Esta institución abrió sus puertas en 1938 y brinda alojamiento, comidas y servicio médico a quienes alguna vez regalaron sus días al arte y hoy necesitan abrigo. También se organizan talleres, clases, espectáculos, recítales, visitas guiadas y propuestas culturales para el público con fines benéficos.
Teatrisimo 2025 se llevará a cabo durante las próximas tres semanas, los lunes, y con localidades a valores accesibles. Las obras que se presentaran son de muy buena calidad, además de contar con el privilegio de poder disfrutar de artistas de primer nivel y a bajo costo con un fin benéfico para colaborar con La Casa del Teatro.
La Reina de la lluvia, escrita y dirigida por Paula Marull, contara con la actuación de Jorgelina Aruzzi, en piano Luisa Steverlynck. Se estrenará el lunes 27 de octubre.
El lunes 3 de noviembre se presentará Otoño, obra del dramaturgo británico Peter Quilter, cuya dirección para este ciclo estará a cargo de Santiago Doria. Los protagonistas serán Patricia Echegoyen, Emilia Mazer y Mateo Chiarino.
Finalmente, para cerrar la temporada de regreso de Teatrisimo, la última obra en formar parte de este ciclo 2025, será Una mujer invisible. La dirección estará a cargo de Manuel González Gil y las actuaciones de Miguel Ángel Sola, Mercedes Funes, Sabrina Carballo, Sofia González Gil y Roberto Antier.
Lo entrañable de las soledades encontradas Quienes vivimos en Buenos Aires, ¿Cuántas veces hemos pasado una tarde en un parque sin hacer nada? Mirando un punto vacío, pensando sin pensar, filosofando a boca cerrada, con un mate en la mano o compartiendo el momento con una nueva amistad.
“María y Pedro se encuentran en un parque. Entre palabras y sonidos, el tiempo pasa mientras podría pasar otra cosa. Un zorzal, un gorrión y un vestido que no llega. La espera se mezcla con la inquietud de no saber si el otro va a aparecer”. Así presenta Federico Buso su obra.
Buso escribe y protagoniza esta pieza junto a una enérgica, emocional y conmovedora Silvina Katz. Ambos actores construyen una química tierna y sensible: sus personajes se esperan a la misma hora, en el mismo parque de la soledad. La dirección esta a cargo de Martin Goldber, que logra unir todas las piezas del texto y la entrega de los actores de forma ingeniosa.
La escenografía consiste en un rectángulo que simula un parque. En lugar de plantas vivas, parece el final del otoño: ramas secas y paja. Alicia Leloutre comprende el peso melancólico del texto de Buso, y junto al diseño lumínico de Sebastián Francia logra una composición de sombras donde las ramas se vuelven protagonistas visuales, deleitando al espectador.
Donde quieras estar es una obra entrañable, con un humor sincero y personajes terrenales; solitarios, pero encontrados en ese ocio tan porteño de pasar tiempo en un parque, entre sus silencios, miedos y esperas.
Donde quieras estar se presenta los miércoles de octubre a las 20:30 en el Teatro El Callejón.
Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Buscar… María y Pedro se encuentran en un parque. Entre palabras y sonidos, el tiempo pasa mientras podría pasar otra cosa. Un zorzal, un gorrión y un vestido que no llega. La espera se mezcla con la inquietud de no saber si el otro va a aparecer.
Ficha técnico artística Dramaturgia:Federico Buso Actúan:Federico Buso, Silvina Katz Diseño de vestuario:Jose Escobar Diseño de escenografía:Alicia Leloutre Realización de escenografia: Alicia Leloutre, Agustin Justo Yoshimoto Redes Sociales:Juani Romero Música original:Lucas Sebastián Ramírez Diseño De Iluminación:Sebastián Francia Fotografía:Gerardo Serre Diseño gráfico:Agustín Iannone Asistencia de dirección:Lucia Clavel Prensa:Adriana Schottlender Producción ejecutiva:Francisco Tortorelli Colaboración en dramaturgia:Martín Goldber Puesta en escena:Martín Goldber Dirección:Martín Goldber Agradecimientos:Espacio Callejón, Lavalle Casabierta, Nora Conte Grand, Javier Daulte, Camila Fische, Paula Marull, María Onetto
Antes del clásico navideño del Teatro Colón, El Cascanueces —inolvidable ballet de Piotr Ilich Chaikovski, cuyo estreno será el próximo 12 de diciembre—, el público porteño tuvo el privilegio de disfrutar una joya del repertorio mundial: Onegin, la versión en ballet de la novela homónima de Aleksandr Pushkin.
Creado por John Cranko para el Ballet de Stuttgart, Onegin se estrenó el 13 de abril de 1965 en el Staatstheater de Stuttgart, y desde entonces se ha consagrado como una de las obras más refinadas del ballet narrativo del siglo XX. En esta oportunidad, la producción del Colón ofreció una experiencia deslumbrante y opulenta, con una dirección musical a cargo de Ermanno Florio, quien condujo con delicadeza las melodías de Chaikovski —tomadas de sus composiciones menos conocidas— y supo envolver al público con la elegancia del ballet ruso bajo un punto de vista alemán.
La recomposición coreográfica de Agneta Valcu y Victor Valcu conservó la intensidad dramática de la obra original, donde las pasiones desbordadas, los amores imposibles y las obsesiones fatales de los personajes de Pushkin se traducen en cada gesto y movimiento. Los bailarines, mediante la pantomima y la expresión corporal, interpretaron con profundidad el tormento interior de sus protagonistas.
Oneguin fue interpretado por Ciro Mansilla, Juan Pablo Ledo, Federico Fernández y el bailarín austríaco Jakob Feyferlik, mientras que Tatiana cobró vida en los cuerpos de Marianela Núñez, Ayelén Sánchez, Camila Bocca y Natalia Pelayo.
Además del elenco impecable, la escenografía de Pier Luigi Samaritani dejó sin aliento: los suspiros del público se oyeron en cada entreacto ante los detalles minuciosos de los interiores palaciegos, los colores profundos —entre blancos, vinotintos y negros— y los suntuosos jardines que evocan la Rusia zarista. Cada lámpara, espejo y mueble fue ejecutado con una precisión casi artesanal.
El vestuario de Roberta Guidi Di Bagno completó la atmósfera majestuosa: los vestidos de la burguesía imperial rusa, las delicadas faldas en tonos naranjas, blancos y magentas, los sobrios smokings y los elegantes sombreros merecen mención aparte.
Onegin se presentó durante la primera quincena de octubre en el Teatro Colón y fue, sin duda, una de las puestas de ballet más destacadas del año. Desde el primer instante —cuando se abre el reloj y comienza la trama de amores frustrados, celos y orgullo—, el espectáculo deslumbra y confirma que el Colón atraviesa un momento de esplendor bajo la dirección de Julio Bocca, especialmente en el terreno del ballet.
Esperamos que Onegin regrese pronto a la cartelera: el público porteño merece volver a presenciar una obra de tal calidad y belleza.
Escribió Sebastian Arismendi para la La Butaca Web.
«Magia Blanca» es una refrescante y ácida propuesta de teatro musical argentino que se inscribe en el formato Jukebox, utilizando la música preexistente de una banda para tejer una historia original. En este caso, la elegida es la banda de rock Turf, cuya discografía se convierte en la vibrante banda sonora de una trama ambientada en la Argentina de los años 90.
La historia nos presenta a Blanca, una joven que se siente fuera de lugar. Tras descubrir un embarazo y negarse a seguir el mandato de su familia de clase media alta de la zona norte —una parodia con mucho humor de la derecha en la era menemista—, decide escapar. En su huida, impulsada por la necesidad de encontrar su propia identidad, se refugia en un templo rockero en Barracas. Allí, trabajando como camarera, conoce a los integrantes de una banda. Es a través de su talento para la poesía que Blanca congenia con el vocalista, proporcionando la inspiración perfecta para nuevas canciones. La trama se tensa cuando sus padres, buscando recuperarla, utilizan la corrupción política y policial para presionar al bar, sumergiéndonos en un universo donde nadie es ajeno ni a la poesía ni a la corrupción.
El gran motor de la obra son sus canciones. Es un verdadero placer ver cómo se reivindica la música de una banda tan importante como Turf. Temas icónicos como «Loco un poco», «Yo no me quiero casar» y «Pasos al costado», así como el que da título a la obra, «Magia Blanca», están implementados de manera muy eficaz: algunos avanzan la narrativa de la historia y otros son interpretados por la banda que toca en el bar. La elección musical es un éxito rotundo.
El elenco es otro punto altísimo. Conformado por destacadas figuras del musical como Melissa De Miguel, Felipe Bou Abdo, Natalia Cociuffo, Diego Bros y Gustavo Monje, junto a talentosos artistas, demuestran un nivel sobresaliente. Las voces brillan y los gags de humor son efectivos, como la parodia del presidente Menem, que si bien sirve para dar un contexto político y social preciso, también genera risas en el público. La obra revisita los noventa con una mirada ácida, trágica, emotiva y llena de humor simultáneamente.
Que «Magia Blanca» provenga del equipo detrás de “La Desgracia”, uno de los mejores musicales argentinos de la actualidad, hacía que la vara estuviera alta. Sin embargo, esta propuesta cumple con las expectativas, ofreciendo algo original que, a la vez, celebra y da el merecido reconocimiento a la música de Turf. Es una experiencia teatral que recomendamos para reír, emocionarse y, sobre todo, disfrutar de la magia del rock argentino.
FUNCIONES
martes 20:45 hs
Sala Pablo Neruda – Paseo La Plaza (Av Corrientes 1660, CABA)
Duración: 75 minutos
Clasificación: Mayores de 16 años
MAGIA BLANCA, un musical de Juan Martín Delgado
con canciones de TURF, versionadas por Francisco Martínez Castro
Idea Original: Juan Martín Delgado y Nathalie Cabiron
Intérpretes:
Melissa De Miguel, Felipe Bou Abdo, Natalia Cociuffo, Diego Bros, Gustavo Monje, Julia Montilengo, Antonella Fittipaldi, Lázaro Balista, Ramiro Gelvez, Lucia Perdigón, Azul “Achu” Mazzeo, Santiago Di Gangi, Camila Rosen.
Libro: Juan Martín Delgado
Arreglos musicales: Rodrigo Martínez Castro y Francisco Martínez Castro
Arreglos corales: Francisco Martínez Castro
Coreografía: Juan Martín Delgado
Asistente de Coreografía: Romina Fos
Asistente de Producción: Ines Rodriguez Berdier
Swings: Romina Fos, Nadine Chemerinski
Diseño de Vestuario: Florencia Valentini
Asistencia de Vestuario: Claudia González
Pelucas y Peinados: Miriam Manelli
Diseño Gráfico: Nahuel Lamoglia
Diseño y Realización de Escenografía: Giuliano Benedetti
Pensar en el teatro ruso es pensar en dramatismo, desgracias y personajes complejos e insatisfechos. Todo eso define La Gaviota (1896), una de las primeras obras de Antón Pávlovich Chéjov. El Teatro San Martín presenta una adaptación clásica dirigida por Rubén Szchumacher, fiel al espíritu del texto original.
La Gaviota ofrece una narrativa profunda y meta-teatral: durante la obra se monta y estrena otra pieza. Más de dos horas de emociones rusas y dramas familiares.
Lo que parece ser la historia de la relación entre un escritor frustrado y su madre (una actriz famosa, ególatra y manipuladora) es en realidad un vehículo para hablar de la insatisfacción del artista, del vacío creativo y del mundo snob previo a la revolución rusa, donde quedan al descubierto sus miserias y melancolía.
Szchumacher comprende el peso que el teatro tenía para Chéjov y las penurias del oficio. Su puesta enfrenta dos mundos: el teatro clásico y el moderno. Jorge Ferrari diseña una escenografía aparentemente austera que evoca el proceso mismo de construir una obra: escuchamos sierras, martillos, y vemos a los técnicos montar y desmontar.
También viste a los actores con la elegancia de la burguesía zarina, aportando sobriedad en vestidos, sombreros y peinados. La frialdad de las telas refuerza la distancia emocional que la trama propone.
Muriel Santa Ana brilla como la gran estrella del elenco. Cada aparición despierta risas y aplausos, no por el humor, sino por la fuerza y el cinismo de su Irina Arkadina, una mujer venenosa y posesiva. Diego Cremonesi encarna con acierto a Boris Trigorin, escritor célebre pero vacío de propósito.
Juan Cottet, joven promesa, da vida a Konstantín Tréplev con frescura y dramatismo, llevando con naturalidad los grandes clichés del teatro ruso. Sus escenas junto a Santa Ana son de las más intensas.
La Gaviota de Rubén Szchumacher condensa lo mejor del teatro ruso: presencia, melancolía y el eterno conflicto entre lo clásico y lo moderno, entre el arte y el ego.
Disponibles de miércoles a sábados a las 20:30 en la sala Casacuberta del Teatro San Martín.
A partir del jueves 2 de octubre, el Teatro El Cristal (San José 243, CABA) presentará en su escenario un plato distinto: “Ensopados”, la nueva obra de Daniel Botti, dirigida por Sandra Franzen, que mezcla stand up, teatro e intriga como si fueran los ingredientes secretos de una receta familiar. En esta propuesta, cuatro comediantes muy distintos son citados a un bar para hacer stand up. Ninguno entiende bien qué hace ahí, ni cómo fueron seleccionados. Todos sospechan que hay “gato encerrado” y el público es invitado a ser testigo de este banquete de sospechas, ocurrencias y revelaciones.
Entre monólogos delirantes y un humor que pasa de lo ácido a lo tierno, Ensopados cocina a fuego lento una historia que conecta a estos personajes más allá del presente. Un “stand up gourmet” donde la risa se sirve humeante, con un toque de misterio y un final que dejará sabor a sorpresa. Con las actuaciones de Débora Longobardi, Ale Naviliat, Lolo Avegliano y César Aramis, la obra promete un menú teatral único: risas, intriga y una pizca de emoción.
Ficha técnica Elenco: Debora Longobardi, Ale Naviliat, Lolo Avegliano, César Aramis Autor: Daniel Botti Dirección: Sandra Franzen Asistente de Dirección: Judit Gutiérrez Producción Ejecutiva: Gisela Parapar Supervisor de producción: Daniel Botti Comunicación y RRSS: Diego Rasore Producción general: Alejandra Piaggi para AP Producciones Asociación Personal Superior de Empleados de Energía Secretario General: Carlos Minucci Producción Teatro Cristal: Alejandro Grasso Equipo Técnico: Sergio Errecart y Matías Tuponi
Anoche, el Teatro Gran Rex se transformó en una réplica majestuosa de la Nueva York de los Corleone, no con escenografía, sino con el poder evocador de la música. Por primera vez en Buenos Aires, se presentó The Godfather LIVE, una experiencia inmersiva que reescribe el pacto entre el cine y su banda sonora.
Frente a una sala colmada y expectante, la obra maestra de Francis Ford Coppola, El Padrino, se proyectó en alta definición. Pero lo que hizo que la noche fuera inolvidable no fue solo la imagen, sino la banda sonora de Nino Rota cobrando vida en tiempo real. La Orquesta B.A. Pops, bajo la batuta del director Damián Mahler, fue la encargada de tejer esa magia.
Cada compás, desde el melancólico tema central hasta las marchas dramáticas, fue ejecutado con una precisión que generó una atmósfera transportadora. La comunión entre la pantalla y el foso fue perfecta, elevando la experiencia cinematográfica a un nuevo nivel de emotividad. La música no fue un mero acompañamiento; se convirtió en el narrador inmaterial de la tragedia y el poder de la familia Corleone.
La velada guardaba un momento especialmente íntimo que añadió una capa de profunda emotividad al evento. El director, Damián Mahler, subió al escenario para compartir un testimonio que resonó en el silencio de la sala.
Este concierto era la materialización de un sueño largamente anhelado, no solo por él, sino por su padre. “Este era un proyecto que papá había perseguido durante años, y estaba chocho de que finalmente se iba a hacer. The Godfather era una de sus películas favoritas…”, confesó Mahler.
Con sus palabras, vinculó su propia pasión a la herencia familiar: “En mí vive ese mismo amor por la Italia de mis abuelos, su pasión por la música y perseguir sueños imposibles. Todas cosas que solo la sangre puede dar”. Este homenaje, cargado de emoción y significado personal, subrayó cómo la cinta y su partitura son, para muchos, mucho más que una película: son una herencia cultural y afectiva.
The Godfather LIVE en el Gran Rex demostró el poder inigualable de la música en vivo para renovar y profundizar la experiencia de una obra canónica, sellando una de las citas culturales más memorables del año en la ciudad.