Reseña: Esto es tan sólo la mitad de todo aquello que me contaste

Por Sebastián Arismendi

El café del velorio

Cuando hay un velorio además de llantos hay revelaciones, también situaciones absurdas que dan una cara tragicómica de una situación penosa. En cada evento familiar cómo este, el café o un té de manzanilla son necesarios para agasajar a los invitados, pero qué pasa si los familiares no conocen del todo la vida de quién falleció y sobretodo, poco se conocen entre ellos mismos.


Esto es tan sólo la mitad de todo aquello que me contaste es una obra original de Pablo Bellocchio, dirigida por Gastón Cocchiarale y con un elenco joven coral integrado por Sebastián Bauza, Sebastián Sinnott, Malena López, Bianca Vicario, Tamara Liberati, Brenda Bonotto, Matías Leites y Tomas Pinto Kramer.


“Una casa. Dos cuartos separados. Un velorio. Dos familias. Un mismo padre” es la premisa que nos ofrece esta tragicomedia estrenada en el Método Kairos en Palermo.
La audacia de la misma radica en las dos visiones de ambas familias y el tiempo que toma para mostrar a casa personaje. Acá nos encontraremos con gran cantidad de reproches, revelaciones, chicanas y verdades que saldrán en un momento tan delicado como la muerte de un padre, pero también un retrato familiar muy realista en la cual nos podemos identificar, con situaciones sinceras, irónicas, inverosímiles pero bien plasmadas.


La obra recuerda mucho a Esperando a la carroza ya que es el mismo contexto: pelea familiar en un velorio, sin embargo acá no está Mama Cora ni algún quilombo por quién se lleva la urna, acá están las dos visiones de las dos familias que solo una pared separa y que en la obra misma podemos conocerlas sin necesidad de quedarnos con muchas preguntas.
La dirección de actores es completaria y la escenografía de los dos espacios es impecable.


Sin duda una buena dirección de Gastón Cocchiarale y porqué no, una excelente idea para salida teatral dominical.
Disponible domingos a las 20:30 en el método Kairos (El Salvador 4530)
Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: ¿Cuántas son muchas?

Por Sebastián Arismendi

La estadística no suficiente

Hace un mes vi el documental mexicano Las tres muertes de Marisela Escobedo, largometraje que me dejó atónito pues refleja la realidad no solo de un país, sino de un mundo lleno de violencia, donde las mujeres corren mucho más riesgos. Marisela Escobedo fue asesinada frente la gobernación de Chihuahua luego de 2 años de intensa campaña en busca de justicia por el femicidio de su hija.


Hoy pude ver la obra “¿Cuántas son muchas?” Dirgida por Valeria Lorca, siendo una adaptación del libro de Humberto Robles, el cual narra los femicidios en Ciudad de Juárez, Estado de Chihuahua.
Lorca asume el desafío de mostrarnos una obra musical e interpretativa sobre una problemática que hoy día persiste. 5 actores:4 mujeres y un hombre, todos de distintas edades y contextos dramatizan testimonios de familiares y víctimas, especialmente en lo último se enfoca más en el momento previo a la tragedia, siendo los que enfrentan el duelo los que tienen voz para pedir justicia.


El manejo de luces es sublime, siendo el rojo el color más concretado en el escenario, los actores realizan cambios de vestuario fugaces entre acto y acto, y es aquí donde señalo que posee la estructura de un musical, ya que mediante la danza interpretativa, lenguaje corporal y canciones, los personajes dan vida a las que se fueron, manteniendo su voz en alto con la finalidad de que la ley y autoridades tomen cartas en el asunto.


Hay una frase que rescato de la obra: “El gobernador de Juárez dijo que 69 femicidios no son una cifra”.
¿Entonces cuántas mujeres más deben morir?, ¿Cuál debe ser la estadística suficiente?. Si bien la obra es ambientada en Mexico, es una realidad muy latente en Latinoamérica, aunque algunos países posean tasas mas altas de femicidios que otros, ¿Cuántas son muchas y cuántas son suficientes?
No más.


El mensaje que deja la obra es contundente, se destaca la dirección de Lorca y las versátiles interpretaciones actorales que en sincronía cumplen la meta de ser audaces y complementarios para poder realizar distintos papeles a la vez en escenas diferentes entre sí.


La obra se iba a estrenar el 19 de marzo de 2020, por conocimiento común no se pudo. Hoy 19 de marzo de 2021 está disponible los viernes restantes del mes y de todo marzo a las 21 horas en el piso 4 del Centro Teatral San Martín sobre la calle Corrientes.

Reseña: Te quiero, sos perfecto, cambiá

Por Daniel Alvarez

La obra Te quiero, sos perfecto, cambiá es un musical en el que nos presentan diversas situaciones de pareja desde una perspectiva cómica y musical, a través de sketchs interpretado por cuatro talentosos actores. Si, no nos olvidemos de los músicos en vivo, que acompañan a un espectáculo sumamente entretenido.

Te quiero, sos perfecto cambiá es una obra basado en un musical del off de Broadway, adaptado por Gonzalo Demaria para su versión en Buenos Aires en la reapertura de teatros con protocolos. A través de varios sketchs, este musical nos va contando diversas situaciones que van desde las primeras citas, noviazgos, vida de casados, de padres, hasta llegar a las relaciones en la vejez. Si bien cada una de las historias son independientes una de la otra, siguen una línea de progreso para contar todas las etapas de la vida en cuanto a las relaciones humanas. Cada sketchs cuenta con su dosis de humor, parodiando situaciones reales en las que muchos se pueden identificar, sin olvidarse del componente musical que acompaña con letras y melodías a todas las historias. Es verdad que algunas situaciones son mejores que otras, también depende de la identificación del público con ellas, pero en términos generales mantienen un ritmo muy dinámico, son entretenidas y denotan creatividad en sus representaciones.

Los actores en escena son los que ayudan considerablemente a que nos mantengamos entretenidos con cada historia y la gran cantidad de personajes interpretados. Laura Oliva, Florencia Otero, Roberto Peloni y Agustín Sullivan son los encargados de entrar y salir de escena, cambiar de vestuarios y personajes constantemente, todo con agilidad e histrionismo. No hay que olvidarse de los músicos en escena, con Gaspar Scabuzzo en el piano y Valeria Matsuda en el violín, que además de encargarse de la musicalización del espectáculo, cuentan con algunas participaciones en lo narrativo de la obra.

La dirección está a cargo de Ricky Pashkus, que ha sabido poner a estos cuatro artistas a hacer de todo en escena, logrando que casa uno destaque en determinados momentos , tanto en lo cómico como en lo musical. La escenografía está bien utilizada, manejando la creatividad en los cambios de ambiente de cada sketchs, en conjunto con un atractivo diseño de luces.

Te quiero, sos perfecto, cambiá es una obra simple, que lo que busca es que logremos divertirnos con cada una de sus historias, aunque al final guarde un pequeño lugar para la reflexión. Los sketchs son muy entretenidos gracias a la labor de sus actores, que dan todo de si para destacar en cada uno de sus personajes. Puede que la cantidad de situaciones sean bastantes y se siente un poco larga la historia, pero no sé asusten, porque en ningún momento decae. El show logra que podamos terminar la función con una sonrisa.

La comedia musical está protagonizada por Laura Oliva, Flor Otero, Roberto Peloni y Agustín Sullivan.

Con Dirección General de Ricky Pashkus

Una Producción General de Rimas Producciones

Teatro Astral (Avenida Corrientes 1639, CABA)

Funciones: Miércoles a las 21 hs. Jueves a las 21 hs.

Sábados a las 19.30 hs.

Entradas a la venta en boletería o por Plateanet.

Reseña: Suyay

Por Sebastián Arismendi

La espera de la siesta

El teatro under no muere, se transforma y en tiempos de Covid-19 sigue presente y quiere seguir. El espacio cultural Moscú en Villa Crespo nos recibe con una foto de Anton Chéjov canchero en la entrada y con el monólogo dominical de Pilar Ruiz: Suyay.

Agustina Groba interpreta a la Gringa, Gringuita, Grin-ga, cómo suele este personaje separar en sílabas las palabras nuevas que descubre. Calor intenso, una finca y la espera de la lluvia para levantar la cosecha, algún paisaje del norte Argentino y una amistad pre-adolescente llena de ilusiones e inocencia.

Pilar Ruiz en su texto nos muestra cómo las diferencias de clase son definidas y establecidas para los adultos pero insignificantes para los más chicos, que las barreras lingüísticas pueden ser derrumbadas cuando hay vínculos de por medio y que la amistad suele ser un sentimiento intenso cuando se es más joven y se sufre igual que el amor.

En 50 minutos se desarrolla esta obra cuyo escenario simula ser un quincho, con cuadrados de paja y sillas reposeras, al entrar ya vemos a la actriz en espera de que todos los espectadores entren, el protocolo de distancia social e higiene se cumple para ser un teatro pequeño, una vez todo listo Agustina Groba nos regala un perfomance explosivo, inocente y tierno, estando en ella la niña y la ilusión.

Las funciones de Suyay son los domingos las 20:30 en el acogedor espacio cultural Moscú en Villa Crespo (Juan Ramírez Velasco 535)

Les escribió Sebastian Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Bergman & Liv. Correspondencia Amorosa

Por Sebastián Arismendi

Cartas escandinavas

Para conocedores del séptimo arte, especialmente aquellos que van más allá de Hollywood y se dirigen hacia los directores más influyentes del siglo XX del mundo en general, seguro conocerán a Ingmar Bergman, el director sueco que causó sensaciones y toneladas de premios durante 4 décadas con sus películas. Bergman en 1966 contrata a Liv Ullmann, una joven actriz noruega de teatro para que debute en su película de thriller psicológico Persona, rodada en la isla Fårö, cuando se conocen comenzará entre ellos un romance tan apasionado, que incluso llevandose 20 años de diferencia entre si y con matrimonios ya establecidos, la relación será tan avasallante que a pesar de que la convivencia solo fue por un lustro, Liv fue la eterna musa y confidente de Bergman durante una docena de filmes. De igual modo no hay que ser cinefilo para poder empatizar con la obra que escribe Lázaro Droznes, el cual dramatiza cartas que Bergman y Ullmann se escribieron y da rienda libre a su imaginario para recrear esta maravilla epistolar con la dirección de Leonor Manso y las interpretaciones de Ingrid Pelicori como Liv y Osmar Núñez como Bergman.


Todo este contexto anécdotico de la historia cine que mencioné al principio es narrado por la voz en off de Leonor Manso al principio de la obra, con fotos de los personajes reales, así nos adentramos en la historia.


La escenografía es simple y la luz del escenario no cambia, ambos actores comienzan no una lectura epistolar sino una explosión de sentimientos, reproches, ira y pasiones al momento de dramatizar las mismas, mientras uno escribe el otro a la distancia escucha. Durante el rodaje de una pelicula es común que se formen romances entre actores con sus directores o entre cualquier integrante del equipo, estas historias van más allá de la ficción y quedan para siempre en la historia del cine.


La dirección de actores que da Manso es sencilla pero contundente para que Pelicori y Núñez expresen el contenido de estas cartas y depositen las emociones en el público que también será parte de esta historia de amor que capaz nos parecerá ajena, pero seguramente como espectadores estaremos también en el contenido de esas cartas escandinavas con nuestras propias historias.

Bergman y Liv estará disponible por 6 funciones más los viernes y sábados a las 20:30 en el Centro cultural 25 de mayo en Villa Urquiza (Triunvirato 4444)

Reseña: El juego. Una experiencia de miedo.

Por Daniel Alvarez

Bajo el marco del ciclo de obras de teatro “Verano off en el Met” se estrenó el espectáculo llamado “El juego” se trata de una experiencia teatral orientada al género de terror, algo que realmente es poco usual ver, pero que ha terminado en una propuesta bien lograda en lo que se quería transmitir.

Para hacer un pequeño resumen sobre su historia, los personajes nos cuentan que alguien de su círculo cercano ha desaparecido, por ese motivo deciden realizar una sesión del famoso juego de la copa para poder invocar espíritus y hallar respuestas del joven desaparecido. De este modo la propuesta realiza una pequeña interacción con el público, con el fin de hacer creer que se trata de una sesión real, dando a los espectadores las indicaciones de como deben comportarse para que la sesión se pueda llevar a cabo con éxito. En su historia nos vamos dando cuenta que existen secretos dentro del grupo, y que de a poco se van develando detalles sobre esa misteriosa desaparición, dando lugar a la aparición de la maldad y el miedo.

La propuesta se vio ligeramente modificada debido a los protocolos sanitarios, pero que también ha servido como un elemento atractivo dentro del mismo juego. Cada uno de los actores participantes de la sesión usan tapabocas, dando la sensación de que este juego se lleva acabo aquí y ahora, si lo ubicamos en tiempo y espacio. Cuenta también con alguna serie de efectos, que dentro de la sala ha llegado dar algún susto, y también porque no risas. La idea es saber de qué todo se trata de un juego , a medida que la obra transcurre sabemos que es así , pero aún así se ha hecho un buen trabajo de mezclar la ficción con la realidad. En algunos momentos quizá puede haber un exceso de ruidos y gritos , que tal vez nos hace perder un poco ese ambiente enfocado más al misterio que al susto por impresión.

El juego es una propuesta distinta y bien lograda, dónde el público debe saber que esto se trata solo de un juego, como el título de la obra, pero que aún así todos los actores hacen lo posible para que cada uno seamos participes de ello.

FICHA TÉNICA

Libro: Francisco Ruiz Barlett

Actúan: Braian Ross, Camila Garófalo, Diego Wainstein, Edgar Pino, Federico Martín Pezet, Iñaki Crotto, Lisa Ortiz, Lucía Palavecino, María Fernanda Davila, Martín Finkelstein, Nicolas Martuccio, Nuria Irene Blanco, Rocio Iribarne, Victoria Mariel Municoy.

Producción Ejecutiva:  El Método Kairós Teatro

Asesoramiento en vestuario: Carol Peiretti

Fotografía: Nacho Lunadei

Colaboración Artística: Matías Puricelli

Asistencia de producción: Na Fiasche

Asistencia de dirección: Juli de Moura

Dirección: Gastón Cocchiarale

Luego de una exitosa temporada en el off, llega a calle Corrientes: “El Juego. Una experiencia de miedo”, con un elenco renovado y la dirección de Gastón Cocchiarale.

En el marco del ciclo Verano Off en el Met se presenta los días jueves a las 23h.

Reseña: Mientras se vuelan los campos

Por Sebastián Arismendi

Luego del desierto

El cambio climático ya está sobre nosotros, y aunque en las grandes ciudades solo notemos que las estaciones ya no son cómo antes, la otra realidad está en los campos, los campos que se vuelan.

Mientras se vuelan los campos es una obra escrita por Raquel Albeniz, que junto la dirección de Paula Etchebere nos traen la tercera temporada de este novedoso y sensible proyecto del teatro under.
Siendo Almagro- Abasto- Boedo los lugares emblema para el teatro alternativo, con una escenografía agreste, desoladora, de composiciones ocre y rudimentaria, Coni Marino, David Masajnik y Claudio Pazos son los encargados de dar vida a estos personajes de un pueblo sin nombre que está desapareciendo, el gran enemigo es la tierra que se vuela producto de un ambiente hostil y desertificado.
La premisa de la obra nos habla de una pareja de mediana edad que se resiste a dejar su chacra, pero el panorama no es prometedor para ambos ya que el pueblo y la tierra están muertos, la llegada de un vecino con una gallina que espera llevar a competir causará un sentimiento de aferro y rechazo, siendo este animal el motivo por el cual deban decidir si quedarse y vencer a la tierra que se levanta o migrar.

Es una tragicomdia pues incluso en los escenarios hostiles y desoladores hay momentos risibles, además la comedia ayuda a equilibrar la trama que de por si nos trae un mensaje ambiental muy pesado y una realidad que está más allá de Buenos Aires pero que afecta a miles de personas.

Son interesantes ciertas metáforas que se involucran en la historia, ejemplo de ello es la gallina y la tierra, pero el espectador verá cual de ellas es la que más peso tiene en la historia.

El trabajo de los tres actores van en sincronía, cada uno representando un interés en común, siendo personajes desgastados, terrosos y con ganas de no desaparecer. Los tres aportan la empatía necesaria para conectar con la historia.

Mientras se vuelan los campos estrenó este jueves y estará disponible por los jueves restantes de marzo, a las 20:30 en Espacio Callejón (Humahuaca 3752), en el corazón teatrero de Almagro.

Con Coni Marino, David Masajnik y Claudio Pazos

Puesta en escena y dirección: Raquel Albéniz / Paula Etchebehere

Diseño de luces: Leandra Rodríguez

Diseño y realización de escenografía: Nacho Riveros

Vestuario: Jennifer Sankovic

Realización Gallina: Cristian Cabrera

Efecto tierra: Ana Hirsch

Asistencia de dirección: Facundo Darío Altonaga

Fotos en redes sociales: Evann Violeta

Diseño gráfico: María Forni

Comunicación + Media: Duche&Zárate

Producción ejecutiva: Florencia San Martín

Auspiciantes: Diseño Bar y e-ABC Learning

Funciones. Los jueves de marzo a las 20.30 horas

Localidades: $ 600.- En venta por alternativateatral.com

Duración: 60 minutos

Espacio Callejón – Humahuaca 3759 – CABA

Reseña: Lo que se nos canta y baila

Por Denise González Ferrario

En el Teatro Regina se retomaron los espectáculos con una apuesta desafiante después del largo período sin teatros en la ciudad de Buenos Aires. Los domingos se montan diferentes puestas musicales, entre ellas Lo que se nos canta y baila.

La palabra que mejor define a este show en mi opinión es excelencia. En todo momento fue una grata sorpresa lo que iba transcurriendo sobre el escenario. Cuatro cantantes enérgicos conforman la primera cara del show con interacciones pícaras y originales que permiten que los cuadros se interconecten entre sí fluidamente, transportando al espectador a clásicos del teatro musical y películas imposibles de olvidar. Se puede percibir el goce de los artistas en cada una de las performances, y un desarrollo impecable en el complemento con el equipo. Se aprecia, también, un gran trabajo de voces en cuanto a la creación de armonías y reversiones de las canciones que se lucen impecables con sus novedosos retoques, rompiendo así las estructuras de lo que conocido, a la vez que se hace inevitable reconocer lo que está sonando.

Los cuadros cantados se alternan con las coreografías de la compañía de danza Consentido, que brinda una serie de piezas de jazz y tap, provocando admiración y estímulos a toda la sala.

Los vestuarios en general están alineados a lo que se va presentando, con algunas alteraciones cómicas que se entremezclan salidas de diferentes obras musicales populares y, por supuesto, logran el efecto esperado en los espectadores. Los bailarines, desde ya, comparten colores y diseños elegantes, con algunas variables que dan un giro más rebelde, manteniendo la línea de coherencia.

Luces y calidad de sonido acompañan a que el show termine de declararse un espectáculo a destacar en esta vuelta al ruedo en los teatros de la ciudad. Apto para todo público, especialmente dedicado a los fanáticos del teatro musical, recomiendo Lo que se nos canta y baila para una tarde de entretenimiento asegurada.

Una vez más, el teatro Regina vuelve a brillar por las propuestas en sus salas, como siempre con los protocolos necesarios para cuidarnos, y ofreciendo, además, una carta con promociones en la barra antes y después de la función que termina por ofrecer una experiencia de lujo.

Reseña: El principio de la diversidad – Basada en hechos reales

Teatro presencial con protocolos

Por Denise González

El sábado por la noche fue el Multiescena el punto de encuentro para apreciar El principio de la diversidad. La obra, dirigida por Marcelo Cosentino, trata sobre la obra de Alfred Kinsey, un entomólogo estadounidense que se destacó a fines de la década de los cuarenta por su investigación acerca de la sexualidad humana. Su trabajo rondó los comportamientos homosexuales, los inicios de la sexualidad, entre otros puntos clave.

Tal como lo muestra el montaje, el protagonista comienza a estudiar la temática a raíz de los problemas en la intimidad entre él y su esposa. En un contexto de discriminación a la raza negra y una religiosidad envolvente, la sociedad se ve impactada por la información que revela el equipo de Alfred. Lo que nos muestra de cerca el elenco son las alteraciones que transcurren entre los matrimonios y los individuos en sí a raíz de los experimentos encabezados por el científico. Se empiezan a poner en tela de juicio los límites de la perversión y el deseo.

Desde el comienzo de la puesta en escena, se puede percibir el tinte de oscuridad en las voces de los personajes, que manifiestan entre luces y música tensos, los tabúes en los que están inmersos -como decimos en Argentina- de la puerta para adentro al grito de “¡¿Soy normal?!”. Los testimonios se van presentando hacia el público, para después integrarse a protagonizar sus historias. Una a una, se desarrollan e interrelacionan.

Con sus cuotas de humor y osadía, las escenas se suceden con buena cantidad interacciones dinámicas y claras. Debo decir que generan que el espectador se absorba en la trama en un contraste fuerte entre la realidad actual y el viaje al pasado.

Los actores se desenvuelven fluidamente. Me quedo con los cortes repentinos entre la convención con el público y su inmediata introducción en el desarrollo de las escenas: la manera es que entran y salen de la atmósfera que les toca representar es rápida y sin interrupciones, considero que habla de un trabajo refinado de construcción.

Luces, escenografía y vestuarios adecuados en la medida justa a lo que pide la obra. El guion está pensado, y, en mi opinión, exitosamente plasmado, para referirse al público y hacerlo partícipe, para volver a consumirse en la puesta cíclicamente. Claro que es una cuestión de gustos del espectador, para mí un logro y un recurso atrapante.

El final vuelve al principio, con la misma puesta inicial, invitando quizás a preguntarnos: ahora que viste todo esto, ¿soy normal? ¿Es posible responder esta pregunta?

Apta para adultos y adolescentes, la considero una gran opción para compartir una salida de fin de semana entre amantes del teatro y, por qué no, para aquellos que nunca se sumergieron en este mundo, para dar inicio a un recorrido de entretenimiento diferente. Aliento a asistir a ver el espectáculo y llevarse reflexión y diversión, a cambio de un protocolo seguro en todo momento.

Reseña: El Arrebato

Teatro presencial con protocolos.

Por Daniel Alvarez

Es un placer volver a esa vieja costumbre teatral de ir a ver una obra de género musical en un día atípico, que en realidad no lo es para este tipo de espectáculo. Un martes en la noche, en un teatro comercial de calle corrientes, una obra que ha tenido su paso y buena repercusión en el circuito independiente, es un gran plan para un día de casi inicio de semana.

Si, a El Arrebato lo podemos catalogar como una obra de teatro musical porque cuenta con muchos elementos del género, pero que aún así se muestra con otros códigos, el del hip hop y la música urbana. Nos cuenta la historia de Mateo, un personaje que solo aparece en el relato de aquellos que lo rodean, el es un chico que le tocó nacer en una vida difícil, con una madre soltera y una situación económica dónde siempre se la han tenido que rebuscar. La obra nos plantea dos miradas distintas, en la que Mateo va por el camino fácil, o el del dinero fácil, y por otro lado, nos muestra la cara del esfuerzo y también el de la música. En lo musical, la obra pasa por momentos en la que predomina la coreografía y otros que dan paso a las denominadas batallas para contar algunas partes de la historia, si bien este último es el momento más distendido de la obra, es el que más se disfruta debido al acompañamiento que se tiene con el público.

En cuanto a los artistas en escena, se debe valorar el doble trabajo que tienen en el escenario. El primero es como actores, que están contando una historia desde el punto de vista narrativo y musical. Por otro lado, el siguiente desafío es saber jugar con los códigos del rap y el hip hop, dando lugar a aquellas batallas improvisadas, que sinceramente no sé si ya estaba escrito o no, pero nos dió esa sensación de estar realmente en una batalla de improvisación.

El arrebato es una obra muy interesante de ver, un espectáculo que se ve como un musical, pero que cuenta con unos códigos distintos que la hace interesante y única. Cuenta con un gran trabajo de dirección y actoral, que hace que todo funcione de manera coordinada cuando la obra lo requiere, y de manera tan suelta y natural cuando se recurre a las batallas de rap. El público ha acompañado de manera sorprendente, haciendo que el espectáculo, a pesar de los protocolos y el distanciamiento, se vea como una fiesta.

FICHA TÉCNICA

Elenco: Alberto Troncos, Elizabeth Gonzalez, Facundo Giordano, Luis María Peña Maciel, Nahiara Muchico, Nahuel Quimey, Víctor Corro, Simón Tobías. 

Libro: Emiliano Dionisi

Letras: Martín Rodríguez y Emiliano Dionisi

Música y Arreglos Musicales: Martín Rodríguez

Idea original: Angélica Villagomez

Dirección Musical: Martín Rodríguez 

Coreografía: Juan Martín Delgado y Maia Delgado

Asistencia de dirección: Maia Delgado

Dirección General: Juan Martín Delgado

Diseño de Escenografía: Giuliano Benedetti

Diseño de Vestuario: María Laura Martínez y Rodrigo Lico Lorente para La Polilla Imagen & Vestuario

Maquillaje y Peinado: Cristina Garbaccio y alumnas del taller Arte en Barrios

Diseño Gráfico: Lucila Gejtman

Fotografía: Samir Carrillo y @agenciaFS

Comunicación: Varas Otero

Stage Manager y asistente de producción: Camila Sartorio

Producción Ejecutiva: El Método Kairós.

TODOS LOS MARTES 21 H EN EL METROPOLITAN SURA