Reseña: Shamrock

Irlanda en la ciudad de la furia

De la gran oleada de inmigración europea  a finales del XIX y comienzos del XX, la más importante fue la italiana, seguida por la española y la polaca, sin embargo hubo otro grupo que también llegó a Argentina con una mano atrás y otra adelante: Los irlandeses. Conocidos por sus duendes, San Patricio, cerveza, alegría, los scons y la gaita.



Buenos Aires fue una puerta para que estas comunidades comenzaran de nuevo y crearan una nueva Argentina. Sacrificio, trabajo pero también situaciones hilarantes marcadas por el choque cultural, todo es cuestión de suerte y esto es lo que buscaban estos inmigrantes, un trébol de cuatro hojas.

»Empujados por la Gran Hambruna de la papa, entre 1845 y comienzos del 1900, miles de irlandeses abandonaron sus tierras en busca de nuevos destinos.La joven Mary es enviada a Buenos Aires por su familia, con el anhelo de darle un futuro mejor y para concretar el matrimonio arreglado con Dido, su novio irlandés ya instalado en la Argentina». Esta es la reseña de Shamrock, obra original de Branda Howlin y dirigida por Nano Zyssholtz.

Justina Grande, Pablo Kusnetzoff, Gabriel Paezcy Caro Setton son los protagonistas de esta comedia de época. Los actores ejecutan personajes carismáticos en una Buenos Aires a comienzos de 1900. Con un libreto rítmico y clásico, los actores usan mímica, histrionismo y fuerza.

Marcos Murano es el responsable de la escena. Un telón negro, luces sepia y un kiosko movible que se transforma en distintos escenarios, haciendo de la obra minimalista y práctica con esta escenografía portátil.

Como buena obra de época, el vestuario no puede faltar, para eso Julieta Harca sabe cómo adaptarla y  vestir a sus personajes.

Shamrock es una obra divertida, jocosa y encantadora. Una de las millones de historias que seguramente ocurrieron durante la oleada migratoria. Irlandeses con sus tréboles en la ciudad de la furia.

Shamrock está disponible los viernes en el Teatro Beckett.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: La gravedad de las burbujas


Tuvimos el gusto de asistir a la obra “La gravedad de las burbujas” en el Teatro Camarín de las Musas. Escrita y dirigida por Juan Pablo Galimberti, es una propuesta bien interesante donde varias historias se desarrollan en paralelo compartiendo el mismo espacio y tiempo escénico. Una pareja en crisis; dos amigos que se encuentran y se reprochan y se reconcilian; dos amantes casuales en una noche apasionada y un músico que observa y mantiene conversaciones telefónicas con su madre envuelto en artefactos visuales y sonoros.



Actúan Ignacio Bresso, Pablo Dos Reis, Francisco González Gil, Sol Kohanoff, Catriel Kucharczuc, Julián Marcove, Franco Moix y Luciana Vitale. Todos ellos hicieron una gran labor escénica de sincronía y conjunto, resultando un abanico de personajes bien interpretados por los actores y bien escritos y dirigidos por su autor/director.

Se destaca el gran trabajo de escenografía ambientada en un departamento completamente funcional que nos permite fácilmente sumergirnos en esta propuesta. En lo musical pudimos escuchar en guitarra y voz una versión intimista de “Canciones para los días de la vida” de L.A Spinetta al comienzo a modo de apertura y luego más adelante de la obra otros clásicos del rock nacional, también en guitarra y voz, en una escena de clima nostálgico, de euforia y embriaguez. Buenos momentos musicales combinados con lo actoral.

La obra “La gravedad de las burbujas” es una obra experimental de situaciones cotidianas pero con la fenomenología de un “algo” que está en ebullición; de delicadas pompas en el aire y con un apagón que congrega por un momento mágico y significativo todos los personajes. Conceptos y símbolos profundos del ser y del arte que nos hacen reflexionar y reconocernos, se hizo lugar también al humor(infaltable) y a un dramatismo mínimo.

Muy buena obra, se disfrutó y se recomienda! Las funciones son viernes 20:30hs en el Teatro Camarín de las Musas



Matías Vanacor para La Butaca Web

Reseña: El Principito: Una aventura musical

De cara a las vacaciones de invierno, se estrenó recientemente la obra «El Principito: Una aventura musical» con una imponente producción en el Teatro Opera. En una versión moderna en algunos detalles, la obra logra plasmar en el escenario un texto, que si bien puede ser difícil de adaptar, resulta encantador por su historia y emotivo mensaje.

Juan Pablo Baglietto toma el papel de Saint Exupery que tras quedarse con su avion descompuesto se encuentra con «El Principito» y lo hace participe de sus aventuras. En estas aventuras comenzamos a recorrer los planetas que visita este curioso personaje y es ahí donde disfrutamos variados y entretenidos números musicales en cada recorrido. Aquí vemos a alguien que tiene una pasión particular por la bebida, alguien obsesionado con el poder, un zorro que quiere ser domesticado y un personaje que sólo conoce la fama como estilo de vida. Cada de estos números están planteados de forma ingeniosa, a los que le sumamos también al reconocido personaje de la serpiente, que tiene una aparición más recurrente ya que va preparando el momento  clave para la historia.

Si hay algo más que destacar además del trabajo de todos los artistas en escena es el nivel de producción con el que cuenta la propuesta, usando una imponente plataforma en el que se montan los escenarios de la historia, un avion que es un elemento importante en uno de los personajes y una serie de recursos audiovisuales que funcionan para narrar todas las aventuras que suceden en el cuento.

El Principito: Una aventura musical es una buena opción para estas vacaciones de invierno con la adaptación de una historia conocida por muchos pero que le agrega el ingrediente de show que sobresale por el nivel de producción y el talento de sus artistas.

FICHA TÉCNICA



ELENCO
JUAN CARLOS BAGLIETTO: EL AVIADOR
WALLAS: EL REY
ROBERTO CATARINEU: EL ZORRO
CARLOS MARCH: EL BEBEDOR
FLOR OTERO: LA SERPIENTE
JOAQUIN BAGLIETTO: HOMBRE DE NEGOCIOS
ZAINA: EL VANIDOSO
LUIS RODRÍGUEZ ECHEVERRÍA: EL PRINCIPITO
VALENTINA PODIO: LA FLOR



BAILARINES: SERGIO CABRERA – AYELEN CERQUEIRO –  NICOLAS CRISTODERO – JOSE DIAZ – QUIMEY FRANCO – TATO ORTIZ – MACA PALERMO – MARIA LINA SOLE



DIRECCIÓN GENERAL: EDUARDO GONDELL

OBRA ORIGINAL DE: ANTOINE DE SAINT EXUPÉRY
ADAPTACIÓN DE: CARMEN CASTELLI

LETRA Y MÚSICA CANCIONES: RAQUEL RATTI / EDUARDO FRIGERIO
PRODUCCIÓN MUSICAL: JULIÁN BAGLIETTO
DIRECCIÓN COREOGRÁFICA: LAURA CATTALINI ¨CATTA¨
DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN DE AUDIOVISUALES: JUAN MANUEL RIPARI
PRODUCCIÓN DE VISUALES 3D: DIEGO ¨ROSCA¨ ROZEK
PRODUCCIÓN DE VISUALES 2D: SEBASTIÁN RAMSEG

DISEÑO DE PRODUCCIÓN GENERAL: JUAN MANUEL RIPARI para V8
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: MARIANO SMALDINI
DISEÑO DE VESTUARIO: ALEJANDRA ROBOTTI
DISEÑO DE SONIDO: EUGENIO MELLANO LANFRANCO
DISEÑO DE LUCES: ARIEL “GATO” PONCE Y LEANDRO FRETES
DISEÑO DE MAKEUP y CARACTERIZACIONES : GUILLERMINA FERNANDEZ
DISEÑO DE PEINADOS: CLAUDIA ZUCCHI y MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ PARA MB SALON 

PRODUCCIÓN EJECUTIVA: STELLA MARIS BLANCO
PRODUCCIÓN DE CONTENIDOS Y COMUNICACIÓN: M.CECILIA CALLES
PRODUCCIÓN INTERNACIONAL: MARCELO CHAO
MANAGEMENT DE PRODUCCIÓN: SEBASTIÁN VÁZQUEZ – M. EUGENIA SANCHO GOÑALONS – TOMAS BRU MASSA
COMPANY MANAGER: KARIN HÖHN
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: GERMÁN CRIVOS
ASISTENTE DE COMUNICACIÓN Y PRODUCCIÓN: ANTONIA MASSA

PRODUCCIÓN TÉCNICA: FER “FELPA” ESCOBAR
STAGE MANAGER: CAROLA GOLDMAN

PRODUCCIÓN GENERAL: CLUB MEDIA – ALEPH MEDIA – CARLOS MENTASTI.

PRENSA & PR: @moods.agency LEANDRO CERUTI y LOLA BARREDO
DURACIÓN: 1,30 hs.

Reseña: Una película sin Julie

Un unipersonal sin Julie Andrews pero con una gran Lucila Gandolfo

Este año se cumplen sesenta años del estreno de Mary Poppins, musical britànico que lanzó a la fama a Julie Andrews, actuación que le valió su primer y único Oscar; un clásico difícil de borrar de la memoria colectiva y que traspasa generaciones. ¿Quien no ha cantado sin enredarse la lengua Supercalifragilisticexpialidocious?, ¿O imaginado poder volar con un paraguas o cantar en la libertad de una montaña?



Julie Andrews ya tiene 88 años y es una de las pocas leyendas vivas del Hollywood de oro. Un homenaje a esta actriz es un gran desafío, pero Fernando Alibarranate y Julio Panno se arriesgan y nos traen  »Una película sin Julie’

»La ilusión y la desilusión, la valentía y el temor, el ser o no ser nutren está bella, profunda, divertida, dolorosa y esperanzadora historia donde Julie, por presencia y por ausencia, es la coprotagonista, de la cinematográfica y musical vida, de Miss Catalina Lonely». Esta es la sinopsis de la obra original de Fernando Albinarrate la cual surgió de una idea de Lucila Gandolfo.

Lucila Gandolfo nos regala una de sus mejores actuaciones al pasar por las diferentes edades de Catalina Lonely, un personaje ficticio pero que puede ser cualquier persona influenciada por Julie Andrews o cualquier artista musical de la época dorada hollywoodense.
Gandolfo pasa por la niñez, adolescencia, adultez temprana, madurez e inicios de la vejez en esta obra, para ello sus dotes actorales son una muestra de excelencia. La actriz cambia de voz, expresión corporal y sincronía para ligeros cambios de maquillaje y vestuario en vivo, todo mientras canta las canciones de La novicia rebelde y Mary Poppins en un perfecto inglés y bajo una talentosa voz.

Miguel Ale Granado y Julio Panno son los encargados del escenario el cual consta de cuatro sillas, una mesa, un piano, una tela verde y un paraguas colgado a la espera de que la actriz vuele como lo hizo Mary Poppins. Panno también se encarga del diseño de luces dando especial énfasis en el paraguas, este se va a reflejar a medida de que la actriz vaya desarrollando la historia de su personaje.

La música en vivo es el apartado que trae la magia para la voz de Gandolfo,  nos mete en un musical de la década de los sesenta. Fernando Albinarrate y Nicolas Di Lorenzo son los encargados de revivir las partituras de estos clásicos del cine.

Una película sin Julie es una obra esencial que nos lleva a la infancia. Tierna, conmovedora y con la gran moraleja de seguir soñando y no dejar la música atrás. Una Gandolfo en la piel de Julie Andrews y por un instante, la misma Julie en el Teatro Maipo.

Disponible los Jueves a las 20 horas en el Teatro Maipo.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Waterloo: Summer night city

Waterloo: Summer night city es un musical de producción nacional que nos trae una historia ambientada en los años 80’s y también de ABBA para desarrollar las aventuras de los personajes. Se trata de una obra que cuenta con mucho talento que sabe desenvolverse en el escenario y que nos otorga un buen homenaje para los fans de la banda sueca.

Es cierto que es inevitable pensar en Mamma Mia por el hecho de tratarse de un musical inspirado en ABBA, también teniendo en cuenta que dicha obra se encuentra actualmente en cartelera, pero la realidad (sea intencional o no) son claras las diferencias y a la vez es un complemento al compartir algo fundamental, su música. Acá vemos una serie de historias que se ven impulsadas por el pesar de Emma, que al terminar con su novio decide emprender en una tarea que le permita salir adelante. Es así como aparece la disco Waterloo que está en la búsqueda de la próxima «Dancing Queen», este concurso trae aventuras, amores y la aparición de personajes que también tienen algo que contar.

Más allá de la historia de amor de la protagonista, un personaje que llega a robarse el show es el de Lady M, una drag queen interpretada por Naza Marozzi que resulta ser quien retenía el trono de dancing queen durante varios años pero que en esta ocasión las cosas estaban sometidas al cambio, y por ende, al desarrollo de su personaje. Puede que haya hecho un párrafo aparte en esto, pero el carisma que destella y como conduce los tramos que resultan un show durante la obra, merece destacarse.

El hecho de decir que la obra cuenta con un argumento simple, no hay que tomarlo como algo malo. Lo narrativo cuenta con un carácter muy distendido, esto para hacer posible sus pasos de comedia, en donde lo que quizás puede parecer cliché, está en función de que el público lo pase bien y podamos disfrutar de los números musicales en consecuencia, y voy a decir que esto está bien logrado ya que el disfrute en general está garantizado.

Uno de los aspectos más destacados de la producción son sus números musicales, esto no se debe solo a una cosa. Primero hay que destacar la labor de los artistas en todo su conjunto, porque realmente cantan bien e interpretan de manera destacada las coreografías y las canciones, que son el elemento fundamental de la obra. Mención especial para Georgina Tirotta, quien estuvo a cargo de las coreografías, que ha logrado un trabajo muy dinámico con todo su elenco.

Waterloo: Summer night city es una obra más que disfrutable, donde tenemos una historia divertida complementada con el talento de los artistas que dan grandes números musicales, sin olvidar algo importante, la música de ABBA. En cuanto al repertorio , claramente hay que decir que las canciones más iconicas de la banda están presentes aunque también deja espacio para otras canciones que están fuera del top de reproducciones. Waterloo es una fiesta que se puede disfrutar los martes en el Teatro Metropolitan.

Funciones: Martes 20:30 horas en Teatro Metropolitan

Entradas por Plateanet


Duración: 80 minutos


FICHA TÉCNICA
IDEA ORIGINAL: Loli Miraglia
PRODUCCIÓN GENERAL: SDO ENTERTAINMENT de Loli Miraglia y Lucas Mentasti.
DIRECCIÓN GENERAL: Nicolás Sorrivas
MÚSICA Y LETRAS: ABBA
LIBRO: Loli Miraglia, Nicolás Sorrivas
PRODUCCIÓN MUSICAL y ARREGLOS: Nech Miraglia
DIRECCIÓN VOCAL: Pablo Arias García
ASIST. DE DIRECCIÓN VOCAL: Anahí Core
COREOGRAFÍA: Georgina Tirotta
ASIST. COREOGRAFÍA: Delfina Dilavello
ASIST. DIRECCIÓN: Natalia Rios
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: Shirly Lapides
STAGE MANAGERS: Shirly Lapides y Natalia Rios.
MAIN STAGE: Carolina Perrotta
ASIST. PRODUCCIÓN: Ines Rodriguez Berdier, Chiara Chevalier, Gaspar Dallinge, Tomás Salvador,
Martín Palladino y Manuela Hyland.
DIRECCIÓN DE ARTE: Nicolás Sorrivas
DISEÑO DE VESTUARIO: Ana Espósito
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Leandro Fretes

REALIZACIÓN ESCENOGRAFÍA: Arte POP Realizaciones
DISEÑO DE MAKE UP Y PELO: Ana Paula Amaya Santi
MAKE UP Y PELO: Delfina Delpino y Ana Paula Amaya Santi
DISEÑO PEINADO PELUCA LADY M: Luciano Saccone HIlalgo
FOTOGRAFÍA: Nicolás Fernandez
ARTE GRÁFICO: Nicolás Rejlis
DISEÑO Y ADAPTACIONES: Camila Cicirone
PIANO EN GRACIAS POR LA MÚSICA: Mariano Margarit.
AGENCIA MARKETING DIGITAL: Usina Ferré
REDES SDO: Martina Benedit
PRENSA: SDO: Loreley Ramirez.
AGRADECIMIENTOS: Valeria Bafaro apoyo RRPP y Zona Cotillón de Vanesa Santillán.

Reseña: Yo no duermo la siesta



Por Gonzalo Brizuela

¿De qué están hechas las siestas de la infancia? ¿Cómo se interpretan los silencios y los juegos bajo el sol? Estas preguntas resuenan en la atmósfera creada por Paula Marull en su obra «Yo No Duermo La Siesta». Marull nos sumerge en una época y un lugar llenos de inocencia y descubrimiento, donde los recuerdos infantiles cobran vida con una intensidad conmovedora. La obra se presenta en el Teatro Astros, ofreciendo funciones todos los lunes a las 20:00 hasta el 01/07.



La obra es una evocación poética de la niñez en un pequeño pueblo argentino. La trama gira en torno a una tarde a la hora de la siesta en la que dos amigas, durante un verano caluroso, exploran su entorno mientras la empleada doméstica intenta mantener el orden en un hogar lleno de amor y conflictos cotidianos. Marull logra transmitir la esencia de esos días interminables y soleados donde la imaginación es la protagonista.

La historia fluye a través de un juego constante de miradas, susurros y risas, capturando la esencia de los momentos compartidos entre los habitantes de la casa. El guión es una danza de emociones, que se despliega con una naturalidad y una verdad que toca el corazón del espectador.
Los personajes, son el corazón de esta obra. Cada actor aporta una autenticidad y una calidez que hacen que sus historias sean profundamente creíbles y conmovedoras. La interacción entre ellos está llena de matices, reflejando las complejidades de las relaciones humanas. La escenografía y la iluminación complementan perfectamente esta atmósfera, creando un entorno que es tanto acogedor como evocador. La obra también toca temas profundos los cuales, Marull, maneja con una delicadeza que permite al público reflexionar sobre sus propias experiencias y recuerdos de la infancia.

«Yo No Duermo La Siesta» es una obra que invita a la introspección y a la empatía. Paula Marull ha creado una pieza que logra capturar la esencia de los lazos que nos unen y la fragilidad de las emociones humanas con una sutileza y una profundidad que pocas veces se ve en el teatro contemporáneo.

Reseña: Sólo te lo quería decir

La aceptación de la muerte anunciada

Cuando alguien se va, el que se queda sufre más. Aceptar la idea de despedir para siempre a aquellos que amamos duele, más aún si es una muerte anunciada. Por un lado, todo sufrimiento se irá cuando sus vidas se apaguen pero ese dolor se irá hacia nosotros con la pérdida. Es como un desgarro, la parte que se marcha al otro plano jamás se vuelve  a recuperar.



»Cecilia supo que su hermano Martín moriría, tenía una enfermedad terminal.
Todo lo que pudo, lo dijo en versos.
Palabras que quedaron en cuadernos, guardados en cajones. Palabras pegajosas, suaves, turbias, podridas.
No hubo tiempo para ordenarlas o corregirlas. Mucho menos para decirlas». Esta es la sinopsis de Yo te lo quería decir, el nuevo unipersonal de Cecilia Carrizo.

Unipersonal muy personal. La historia que se nos cuenta es la de Cecilia y la difícil tarea de despedir a su hermano Martin, por lo que el resultado será el fruto de la catarsis de la autora pero también un repaso biográfico de una estrecha relación entre hermanos.

Martín Carrizo (1972 – 2022) fue un baterista porteño que actuó con artistas como A.N.I.M.A.L., Walter Giardino Temple, Gustavo Cerati, Pr3ssion y el Indio Solari.

Un escenario donde una escalera está en el medio, una bicicleta, un piano en la esquina, un estudio de grabación en la otra y una batería improvisada en el medio. Cecilia Carrizo improvisa con estos objetos que serán parte de su narración ya que no es estática, se mueve por el escenario con euforia y a su vez con calma mientras en primera persona cuenta su dura experiencia pero más bien, una oda a la persona que más admiró en su vida: Su hermano.

El proceso creativo debió ser doloroso para Cecilia, pero el resultado es valioso pues la obra es un homenaje no solo a la relación de los hermanos, sino al rock argentino y a la leyenda que representa Martín Carrizo.

Para los familiares de las personas que sufren de ELA y de otras enfermedades neurodegenerativas se está consciente de que será una muerte lenta, aceptar eso es la tarea más difícil. Cecilia abrazó la realidad y decidió amar a su hermano hasta su último aliento.

Solo te quería decir, es una obra dolorosa pero que sirve de catarsis para la autora y el espectador. Son las baterías de Martín Carrizo sonando en la voz de su hermana.

Disponible los jueves a las 22 horas en el Teatro Picadero.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Ese Bow–Window no es americano



Por Sofía Luna Roberts

¿De qué están hecho los portazos? ¿Cómo interpretar lo que quieren decir? Son algunas interrogantes que merodean y chocan en la atmósfera creada por Mariana Obersztern. Brindándonos nada más que preguntas llenas de incertidumbre y el surgimiento de una sed por tratar de encontrar esas respuestas en donde nos aliviaría, un poco nomás, la fuerte tensión de la existencia. Es como si luego de una pelea, discusión, y/o disyuntiva con nosotros mismos o con el otro, es necesario el descargo enérgico del cuerpo frente a toda esa marea de confusiones y enojo que no se pueden resolver. Esa liberación suele tomar forma de un “portazo” en el cual un mensaje se quiere transcribir tras el ruido y la intensidad de dicho acto. Mariana Obersztern nos ofrece su lectura con “Ese bow – window no es americano” presentado en la Sala Dumont (Santos Dumont 4040) todos los domingos a las 18 hs hasta el 30/06.



La obra es una adaptación del cuento Nada de todo eso de la escritora Samanta Schweblin que forma parte del libro Siete casas vacías (2015). La directora logra una adaptación interesante en donde combina la acción teatral y el cuento narrativo para efectivizar una pieza acorde al nuevo mensaje que Obersztern está dispuesta a transmitir. La historia trata sobre los viajes rutinarios en auto que suelen emprender una madre con su hija por las casas residenciales de su barrio. Su actividad consiste en observar casas ajenas, acomodar objetos en su lugar, embarrar céspedes ajenos y seguir observando lo extraño que genera una cierta curiosidad en las protagonistas.

Si bien el texto sigue de manera fiel al cuento, la directora decide avanzar su lectura a través de lo lúdico: el juego de perspectivas, de miradas, de voces mentales que se interponen con el relato e interrumpen la lectura lineal que pueda llegar hacer el espectador. La corporización de las palabras, ideas y pensamientos se ven concretadas en los objetos escenográficos, en el espacio y en la interpretación de las actrices en escena. Es interesante el papel de María Merlino, la hija, que cumple con un doble rol: es narradora y personaje al mismo tiempo. Esta duplicación apela a la confusión y desencuentro que sostiene con su propia identidad. La hija es narradora en la manera que expone las conductas, acciones y movimientos de los personajes, lo hace de frente mirando al espectador generando un contacto único. De esta forma se conserva la calidad narrativa del cuento y deja en claro que la hija es la dueña de las palabras, mientras que la madre es la que acciona y controla toda la situación.

Mirta Busnelli nos ofrece una madre autoritaria, llena de fragilidades y contradicciones, generando humor con pequeños gestos o acciones que caracterizan su rebeldía. La presencia de la dueña de la casa, Vanesa Maja, lleva la tensión a su punto máximo: con el ruido de sus tacones, su vestimenta refinada y sus palabras acotadas y punzantes logra generar una cierta incomodidad que moviliza la escena. Ambas protagonistas siguen la trama sin atender el discurso poético de la hija que anticipa sus movimientos. Es como si se encontraran en un plano completamente distinto, en el plano de la acción teatral. Obersztern también decide involucrar otro plano: el audiovisual. En el centro del espacio se encuentra una pantalla que nos habla con sus imágenes en blanco y negro mostrando en primer y primerísimo plano a las protagonistas, más que nada la madre, y sus acciones. El dispositivo audiovisual es otra ventana que interactúa con los cuerpos en escena, se mimetizan con el discurso que describe la hija y nos ayuda a espiar ese mundo interior/exterior que sólo escuchamos con palabras.

“Ese bow – window no es americano” es una obra sensible que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, la identidad y la relación entre madre e hija. Pone a disposición un espacio escénico en donde presenta distintas zonas de conflictos: el interior de la casa, el auto y el barro. A través de sus personajes, nos plantea preguntas sobre cómo nos vinculamos con el pasado para sanar nuestras heridas e interrogantes que quedaron detrás de ese “portazo” confuso a la hora de relacionarnos con el otro.

Reseña: Turandot en el Teatro Colón

La opulencia de Turandot en el Teatro Colón

Nessun dorma,
nessun dorma
All’alba vincerò
Vincerò!
Así dice el Aria más famoso de la última ópera de Giacomo Puccini; quizá la interpretación más recordada es la del legendario Luciano Pavarotti. Durante este momento, el Teatro Colòn aplaudió hasta más no poder debido a la emoción que inundó la sala.



Turandot es la ópera más exótica de comienzos de siglo XX y quizá, el fin de la ópera clásica para dar el paso a la vanguardia.  Inconclusa por la muerte de Puccini, fue completada por Franco Alfano y estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán.

El Teatro Colón tuvo el honor de presentar Turandot desde el 17 de mayo hasta el 29. Hace años que el palacio porteño no reestrenaba este clásico universal. Conocida por su ambiciosa y exuberante puesta en escena, la historia de la princesa Turandot, renuente a casarse con el príncipe de Persia; es una línea clásica romántica con tintes tragicómicos, aunque está ambientada en Pekín, es un resultado ecléctico interesante.

Turandot está compuesto por tres actos y tres cambios de escena, cada uno representa los exteriores de un palacio de la China imperial. La exactitud en los detalles, el trabajo de carpintería y pintura (siendo el dorado el color que más resalta) es soberbio. Los budas guerreros que se ven lateral  en el escenario y la influencia del feng shui, nos traslada al mismo tigre asiático. La idea original, concepción escénica y escenografía es gracias al maestro Roberto Oswald.

La dirección musical se conforma por los maestros Carlos Vieu y Beatrice Venezi, siendo esta última, una de las pocas mujeres que ha tenido la oportunidad de dirigir una ópera en el Teatro Colón.

Las sopranos Veronika Dzhioeva, Mónica Ferracani y Anastasia Boldyreva  son las responsables de interpretar a Turandot, siendo el segundo acto el que más destaca debido a la técnica de sobreagudos. Las tres cantantes deslumbran durante las funciones.

Los tenores argentinos Marcelo Puente y Jorge Puerta logran encarnar al príncipe de Persia de una manera remarcable, siendo la prueba final el Nessun dorma, aria que logra conmocionar y llorar a los espectadores.

El vestuario va a la par de la escenografía. Es estrambótico y deslumbrante. Brilla en todas las apariciones de cada personaje de reparto y coristas. El dorado, rojo y verde son los colores más destacados en los vestidos hechos a mano y con un diseño elegante, dejando lo mejor para el personaje de Turandot.
Anibal Lapiz es el maestro encargado de vestir y reponer la escena, ambas hacen simbiosis ante lo exótico de la obra en sí, pero también ante la increíble opulencia que nos ofrece el Teatro Colón.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Ventanas




Tuvimos el gusto de estar en la última función de “Ventanas” escrita y dirigida por Lucas Ranzani, en Teatro Paraje Artesón. Actúan Vittorio Falco, Malena López, Ignacio Pozzi y Julia Rosell Fiesch. Es la historia de dos parejas de mediana edad que viven una en frente de la otra y pueden observarse a través de ventanas, por un lado están Analia(Malena López) y Tomás( Vittorio Falco), Analía es una actriz que asiste a castings en busca de empleo, pasa muchas horas tediosas, fuma en el balcón y su situación la tiene frustrada y malhumorada, Tomás tiene un trabajo formal y la pareja no se lleva del todo bien; por otro lado ellos son observados por Julieta y Fede que no sabemos mucho sobre sus vidas, sí que tratan de descifrar e imaginar, con cierto voyeurismo, lo que pasa del otro lado.



En el desarrollo de la obra los personajes y los actores logran traspasar y contactar y vivenciar con sus vecinos, en situaciones por momentos irreales pero que materializan la fantasía. Sus escenas son en gran parte histriónicas y de mucha histeria, algunas bien logradas pero de una trama un poco agotadora. La temática del orden del voyeurismo, de las parejas, de la fantasía, del tedio, del deseo si bien son interesantes y necesarias no son del todo trascendentes, queda en lo lúdico y tal vez falte contenido.

En lo musical la jóven Olivia Alonso musicalizó en vivo con teclado eléctrico y piano acústico vertical, siendo grato escuchar música en vivo. Con gestos musicales de acordes y melodías y escalas se acompañaron las escenas, pudimos escuchar también piezas clásicas como un fragmento del primer movimiento de la sonata para piano nro.15 K.545 en Do de Mozart y también hizo uso de ambos pianos a la vez en otros pequeños momentos. Es difícil sostener una obra teatral completa sólo o mayormente con piano, haría bien completar y complementar más con otros planos sonoros como efectos, algún instrumento pequeño ó técnica no tan convencional, igual estuvo bien y funcionó bien!

¡Las actuaciones fueron buenas! Dentro del elenco vimos la actuación singular de Julia Rosell Fiesch por ser de Barcelona viviendo en Argentina y regalarnos parte de su cultura y de su país. Luego Malena López, Vittorio Falco y Ignacio Pozzi también pusieron mucho de sí. La puesta y la producción fue sencilla, de todas maneras se produjo cierta magia y buen momento para todos. ¡Felicitaciones y que se logre el reestreno!




Matías Vanacor para La Butaca Web