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Tuvimos el gusto y el agrado de asistir a la obra “Liquidación total”, que en esta segunda temporada se realiza en el local de ropa “Dudou vintage” del barrio de Palermo. Escrita y dirigida por Eliana Murgia, quién también actúa junto a Fiorella Cominetti, es una propuesta teatral de las denominadas “site specific”( teatro de sitio específico).
Es la historia de una jóven que recuerda y rememora su historia entre y a través de prendas de ropa. La relación con su madre que era dueña de un local de ropa en Villa Bosch; su padre; su ex chileno y también sus deseos y sueños. Con una conciencia desdoblada que negocia, confronta, sopesa y dialoga distintas perspectivas reales y falsas para con su pasado, llevado a cabo con gran pasión, humor y energía por las dos jóvenes y talentosas actrices.
Es también de destacar al asistente de dirección Iraitz Gómez Cabrera, quien operó a la vista de nosotros las luces y el sonido desde el mostrador del local y que también formó parte de momentos de la obra como en el recitado de un poema ó atravesando el espacio escénico para operar luces desde otros ángulos. Estas situaciones y la propuesta “site specific” hacen de esta obra una obra con impronta muy creativa, expresiva y presente.
En lo musical la obra está musicalizada por el tema “Quit playing games(with my heart)” de los Backstreet boys, su versión original y diferentes covers/copias, desde coreografías a momentos más melancólicos transita como canon repetitivo. Música generacional consecuente con las autoreferencias en la obra.
Muy buenas las recreaciones y situaciones, desde una madre que condiciona de alguna manera sobre el correcto e incorrecto vestir, hacer y comprar ropa. De una pareja y su ex, que se conocen y se quieren de varias maneras según la perspectiva y el procesamiento posible y necesario.
“Liquidación Total” es una obra interesante para ver, más si no se ha tenido experiencia con este tipo de propuesta de teatro en espacios no convencionales, con preguntas y reflexiones filosóficas y poéticas sobre lo verdadero y lo falso, sobre lo original y lo trucho que tienen sus grandes zonas de grises, está hecha a su vez con humor y optimismo. Se disfrutó y se recomienda! Las funciones son miércoles 20:30 hs y domingos 13 hs en Tienda vintage “Dudou”, Malabia 2105( Palermo, CABA).
Sinopsis La historia trascurre en los años 80, mientras en la radio se escucha el debate sobre la Ley del divorcio, María y Francisco una pareja de escritores reciben la visita de la Tana para cenar; lo que ellas desconocen es que habrá otro invitado, Francisco invito a Antonio, un escritor famoso que tiempo atrás fue pareja de María. Entre bocados y bebidas los protagonistas sacaran a relucir historias de su pasado.
Reseña La función esta en acción, los personajes interactúan mientras nosotros como meros observadores vamos acomodándonos a la escena. Las butacas se esparcen sobre las cuatro paredes que forman la habitación, esa organización diferente a lo habitual está preparada perfectamente para apreciar cada situación desde una óptica deferente, lo que ya de por si es una gran idea de diseño para la obra. Se cierran las puertas y el pequeño espacio de aquella habitación cobra dimensiones bajo la gran actuación de sus cuatro protagonistas, que todo lo vuelven naturalmente real. Ellos comen, fuman, revolean cosas por el aire y lloran con lágrimas que remueven sus maquillajes. Esa cercanía que nos habita en cada instante del relato, vibra con el sentir de los interpretes de se vuelven conforme pasa el tiempo, desaliñados y sudorosos de verdad, todo es demasiado genuino, todo tiene mucha, demasiada adrenalina y se siente muy bien. Una trama bien pensada y realizada que sorprende gratamente.
Detalle En un momento de la obra, junto con el sonido de la tormenta que acompañaba la escena como parte del relato… se cortó la luz. Tan real se sintió el momento que todos lo entendimos como parte del libreto, hasta que la audiencia prendió los celulares necesarios para seguir con la función que nunca se detuvo y se vivió como parte de la ficción. Fue tan genial que cada actor siguiera en su personaje que lo único que freno el momento fue un merecido aplauso por lo que estábamos viviendo.
Ficha Técnica Dirección: Julieta Otero Reparto: Ana Celentano, Julia Di Ciocco, Raúl Antonio Fernández, Juan Tupac Soler Duración: 70 minutos Funciones: Sábado 20.30 h. en el teatro El Método Kairós, en El Salvador 4350, Palermo.
Sinopsis Coco Sily volvió con todo al teatro en un formato diferente al que nos tiene acostumbrados. La nueva propuesta es una comedia musical plagada de buen humor con su protagonista oficiando el rol de Dios… un Dios un tanto desprolijo y bastante ingenuo que pretende dar algunas normativas a sus ángeles para poder irse rápidamente de vacaciones. Escribirá leyes, enseñara sobre sexo e inclusión, creara universos y por supuesto nos hará reír mucho.
Reseña Dios es argentino y hace teatro en Avenida Corrientes. Qué bueno es ver a Coco Sily protagonizando una comedia musical, dinámica y entretenida. Se festeja una propuesta que rompe el formato donde uno ya lo vio lucirse en tantas oportunidades para entregase a un ingeniosa obra en donde entre chistes piolas, Coco se anima a entonar canciones pegadizas, bailar con simpatía, jugar a ser músico y, también ¿por qué no? reflexionar con ironía sobre las cosas cotidianas de la vida y su visión de la creación del universo con un toque bien porteño.
Excelente realización escénica, bellamente dirigida con ese pisca de frescura que Ricky Pashkus aporta desde su experimentada visión. Con una gran puesta de luces prestándose al divertido juego que propone el protagonista y un mobiliario general que cuida los detalles con una elección de colores muy bien logrados lo que permite destacarse armoniosamente en el escenario.
¡Que buen diseño de vestuario! confieso que más de uno quiso robar las hermosas y delicadas alitas de los ángeles. Hablando de criaturas angelicales, mención especial para un elenco que acompaña fabulosamente al protagonista; son buenos músicos, cantan y bailan muy bien, y como plus, tienen algo que no suele abundar o se ve en dosis muy discretas… carisma mucho carisma, se los ve y siente frescos, naturales y espontáneos ante una coreografía que solo es posible coordinar después de mucho ensayo.
Detalle La música, parte vital del espectáculo que aporta humor e ironía a una trama con mucho ritmo, cuenta con la composición de Ale Segi, voz líder del popular grupo Miranda, detalle hermoso que puede apreciarse al prestar atención a las letras.
Ficha Técnica Dirección: Ricky Pashkus Reparto: Coco Sily, Santiago Otero Ramos, Flow Gateño y Nuno Vatz Duración: 90 minutos Puntaje: 9/10 Funciones: Miércoles, Jueves y Viernes 21 h, Sábados 20.30 h y 22.30 h, Domingo 20.30 h. en el Teatro Multitabaris Comafi en Avenida Corrientes 831.
Toto Castañeira dobla las expectativas en una puesta en escena desafiante, explosiva y frenética para su nueva obra »Las lágrimas de los animales marinos», presentada el pasado 15 de octubre en el Teatro Cervantes.
Junto a un gran equipo de actores, bailarines de danza interpretativa, extras, músicos y espectáculo, este drama familiar nos lleva a la costa argentina en otoño o en invierno. Un nieto debe enterrar a su abuelo, en un viaje de emociones junto a su mejor amiga y su posible enamorado, las heridas comenzarán a abrirse con la esperanza de que el salitre las sane.
“Un mar de lágrimas. Camino por la orilla, me acerco a su quejido, al de sus olas contra las rocas. Una cursilería. En este presente el tiempo parece suspendido. Como si esto fuese posible. Camino por la orilla, en un tiempo, por fuera del tiempo de la “temporada”. Es uno de esos días fríos en la costa, cuando los balcones también quedan suspendidos, vacíos. Y la ciudad es abandonada, arrojada a un clima que no es verano, no es otoño, ni ninguno de los demás climas. Estar solo en la ciudad costera puede ser, es, de una hermosa densidad». En palabras del propio Castañeiras el cual dirige y escribe esta obra íntima y eléctrica.
El elenco juvenil es inmenso y todos merecen ser nombrados:Chacha Alvarado, Guillermo Angelelli, Gregorio Barrios, Gonzalo Carmona, Payuca, Ignacio Torres, Boris Bakst, Oliver Carl, Rocío García Loza, Lucía Gómez, Julieta Laso, Lucio Mantel, Marcelo David Martínez, Maximiliano Más, Damián Pleitto Castillo, Ezequiel Posse, Julieta Raponi, Consuelo Rodríguez Fierro y Jorge Thefs. Desde actuar, bailar, cantar y ser parte misma de la escenografía y su montaje; este grupo de jóvenes promesas entrega todo para hacer el material de Toto físico y sentido.
Lucía Gómez, Julieta Laso, Lucio Mantel y Maximiliano Más, son los músicos en escena. Mediante guitarras a ritmo de rock progresivo, sonidista y la potente voz de Lucía Gómez, el grupo encaja para dar el sonido y melodía exacta al momento y emoción.
No se puede dejar a un lado el gran trabajo de Gonzalo Córdoba Estévez; el escenógrafo no crea una puesta sino varias que se van armando y desarmando con ayuda de los extras. Una casa en la costa que surge de a poco hasta convertirse en la playa de la despedida.
Las lágrimas de los animales marinos está disponible de Jueves a Domingo en el Teatro Cervantes.
El pasado 15 de octubre el Teatro Colón retomó la puesta en escena del gran clásico del Ballet: Giselle (1841).
Han pasado 183 años del glorioso estreno de Giselle en París con Adolphe Adam en la composición de la partitura, la coreografía de Jules Perrot y Jean Coralli y libreto de Théophile Gautier y Jules-Henri Vernoy. Esta obra fue la cumbre del ballet clásico romántico en el mundo, forma parte del ballet blanco que, junto obras como La SÍlfide y el Lago de los Cisnes ya forman parte del repertorio estándar del Colón.
Gustavo Mollajoli es el encargado de reponer este clásico. El célebre coreógrafo argentino dirige al ballet estable del teatro; entiende la importancia del material que trabaja, la sensibilidad, estética e intensidad. Es por eso que dota a los bailarines de liviandad, elegancia y sostificación, especialmente gracias al trabajo de Camila Bocca, Ayelén Sánchez, Rocio Aguero y Beatriz Boss; bailarinas que se ponen la piel y los pasos de la frágil Giselle.
Cabe destacar que Giselle tiene dos actos que se pueden resumir en dos lugares: La aldea alemana otoñal donde Giselle se refugia y el cementerio donde espera a su amado; gran parte de llevar la narrativa de Giselle a lo material y visual es gracias a la puesta del eterno Nicola Benois. El uso de la carpintería es vital pues toda la obra transcurre en exteriores, no conforme con la escenografía, Benois se encargó de vestir a los bailarines y extras, dotandole majestuosidad a las telas, clacisimo, aristocracia y delicadeza. Los colores de otoño resplandecen en Giselle, quedando para el acto final el blanco fantasmal característico de la obra.
Javier Logioia Orbe es el director musical de la delicada partitura de Adolphe Adam. El músico entiende y siente la historia de Giselle y la hace transmitir a los pasos de los bailarines y al corazón de los espectadores.
Giselle es un clásico que a sus casi doscientos años de su estreno, pretende seguir en la eternidad y el público porteño lo recibe con brazos abiertos en cada función.
Tuvimos el placer de probar la nueva propuesta de Atlus que se inspira en la formula de Persona pero que también cuenta con un mundo de fantasía con espíritu propio. Es así como nos embarcamos en la aventura dentro de un reino donde todo tambalea debido a que se necesita un sucesor para el trono, y esa tarea trae consigo muchos misterios, pero también magia.
En este juego nos vamos a un reino, dónde varias tribus conviven y existe un dilema en el que se debe elegir un sucesor al trono al lanzarse un hechizo en el que un ser de cualquiera de las tribus existentes puede alzarse al poder si es que cuenta con el apoyo del pueblo. Justamente existe mucha discriminación entre las razas que conviven, y una de las más discriminadas son las que tienen la tarea de acabar con la maldición del principe heredero.
Metaphor nos trae una jugabilidad que se combina entre la acción en tiempo real y el combate por turnos. Siguiendo en la linea de Persona, también tenemos que gestionar las tareas que hacemos durante el día y la noche, así como la presencia de un calendario donde tendremos la posibilidad de completar objetivos a través de el. La exploración del sitio y la interacción con los habitantes también es un elemento presente, dónde también a través de las respuestas podremos ir consiguiendo las monedas del juego. En cuanto a las mazmorras aquí tendremos la posibilidad de atacar en tiempo real a enemigos, que de ser de bajo nivel , está la posibilidad de lo derrotemos de esa manera, sino termina en aturdirlos para poder comenzar con el combate por turnos.
Al igual que en los juegos Persona y Shin Megami Tensei de Atlus, los personajes pueden explotar las debilidades elementales de los enemigos para obtener ventajas en una exhibición rápida y extravagante, pero aquí están potenciados por los arquetipos, la personificación de su heroísmo interior. En la práctica, los arquetipos son un sistema de clases o trabajos que permite a los personajes cambiar entre magos, sanadores, guerreros y similares, así como tipos más exclusivos. Cualquier personaje puede adoptar cualquier arquetipo (aunque algunos son más adecuados que otros) y, a través de la profundización de las relaciones, los arquetipos pueden evolucionar hacia nuevas formas. Con el tiempo, los personajes pueden modificarse aún más heredando las habilidades de un arquetipo en otro, lo que da lugar a una gran cantidad de personalización.
Desde el lado visual podemos ver un progreso y un excelente trabajo que cuida cada detalle. Desde el primer minuto estamos presentes ante una cinemática con un estilo animé de gran calidad que contiene una animación detallada y muy cuidada. Obviamente cuando entramos al gameplay, el tono de la animación cambia pero mantiene un mundo muy cuidado y un diseño de personajes elocuente. La música también es un elemento fundamental, que cuenta con melodías interesantes, tanto en la exploración del mundo y las cinemáticas, como en los tiempos de combate.
Metaphor es el Jrpg que demuestra el talento que tiene Atlus a la hora de hacer sus juegos más ambiciosos. Obviamente es inevitable las comparaciones con la saga persona pero este título cuenta con un encanto propio y un perfeccionamiento de su gameplay que la hace una experiencia completa y muy entretenida.
La tercera entrega de Terrifier se centra en Art el Payaso, y es el cuarto largometraje que incluye al personaje, en la franquicia Terrifier. Cinco años después de sobrevivir a la masacre de Halloween que lleva a cabo Art el Payaso, Sienna y su hermano intentan reconstruir sus vidas. A medida que se acerca la temporada navideña, intentan vivir el espíritu navideño y dejar atrás los horrores del pasado. Pero cuando ya se creían a salvo, Art el Payaso regresa, decidido a convertir su alegría navideña en una nueva carnicería. Terrifier 3 fue bien recibida por el público y sus críticas fueron más bien positivas logrando así, recaudar en solo 3 días, más de 20 millones de dólares, nada más mal si se piensa en que el presupuesto fue de solo dos millones de dólares.
Lo que me gustó
No siendo un fanatico del género slasher/gore, pude entender lo que atrae de este personaje. Una fusión entre El humor negro de Freddie Kruger, la expresión corporal del mimo Marcel Marceu, y la perseverancia de Jason. Por momentos asoma una carisma que sirve para descomprimir un poco lo que acabamos de presenciar, su manera tan salvaje de liquidar a sus víctimas. El sonido no se queda detrás, el encargado del foley se debe haber divertido mucho a la hora de recrear los sonidos de la película, También el soundtrack destaca, por momentos sonaban esos sintetizadores tan usados en las escenas de freddie, que congelaba la sangre apenas la escuchábamos. Bien por eso y la cantidad de sangre derramada debería ser un tema aparte, a mi ojo, creo que usaron entre 400 y 600 litros de sangre falsa, El cameo Tom Savini, actor de la pelicula “Del Crepusculo al amanecer” dibujo una sonrisa en mi cara.
Lo que no me gustó
Acá hay un increíble personaje, que se pierde en un guión mediocre. Su director y creador insiste en escribir los guiones de todas las entregas. Y ahí está el problema. Porque todo se queda en una seguidilla de escenas de gore gráfico, intentando crear una más sangrienta que la anterior, intentando hacerte sentir incómodo. No vi esa gran obra de la que todos hablan, porque su historia ya carece de sentido. si Art muere, volverá una y otra vez, a lo Jason. Así, sin talón de Aquiles, Art solo se afirma en esa demencia sangrienta sin más. Con un cambio de guionista, Art quizá entraría de lleno al podio de los iconos del terror. Una buena historia más un buen gore, haría una buena diferencia. Pero no es el caso.
Planteada como la continuación de Wonder (2017), esta película nos cuenta en dos tiempos como no tenemos que juzgar a la gente a través de la mirada de otros. ¿Vale la pena hacer este viaje? Lo vemos debajo.
La historia: Esta historia comienza en el presente, con Julián visitando a su abuela, interpretada por Helen Mirren. El chico tenía problemas para adaptarse a su nuevo colegio, lo habían expulsado del colegio anterior al final de la película Wonder. Ella detecta que vuelve a tener problemas con el bullyng por lo que le cuenta una historia de su niñez. Allí se abre la segunda línea del relato en el pasado, durante la ocupación Nazi en en una pequeña villa francesa. Allí Sara, que es ella misma de joven, vivía una feliz pre adolescencia, hasta que por su religión judía aparece en una lista y la van a buscar al colegio. Es allí Julián, un joven discriminado por su discapacidad producto de la polio, la salva gracias al conocimiento de las cloacas, producto del trabajo de su padre. Es allí cuando se refugia en un granero con la ayuda de los padres de Julián que se convierte en todo su mundo. Gracias a la compañía de Julián y a su propia imaginación, toda esa situación desesperante se transforma en un espacio mágico donde juntos viven hermosos momentos hasta que la realidad los alcanza. ¿Cuál será el destino de estos personajes? Habrá que verla para descubrirlo.
¿Qué me gustó? La historia, especialmente la que transcurre en el pasado, está muy bien contada, se toma sus tiempos y está cargada de emociones. Las actuaciones de los protagonistas jóvenes está muy bien también, nos trasmiten claramente la montaña rusa de emociones que tienen a lo largo de toda la trama. El pueblito francés de época es precioso y se disfruta en pantalla. También el manejo de las diferentes estaciones para transmitir el dramatismo o la esperanza está bien llevado.
¿Qué no me gusto? A veces peca de demasiado moralista, especialmente hacia el final, se entiende claramente el mensaje que quiere contar sin tener que subrayarlo tanto.
¿Aporta algo nuevo al género? Es un drama de época que tiene la narración clara y llena de emociones especialmente en la narración que transcurre en el pasado, deja lo que se narra en el presente como un marco para la historia y también como conexión con la película anterior, en mi opinión innecesaria y más atribuible a una estrategia de marketing. Podría funcionar perfectamente como una pieza independiente.
¿A quién recomiendo ir a ver esta peli? A todos los que les gusta ver en la pantalla grande una historia muy emotiva, que tiene sus lindos momentos pero que te hace tener un pañuelito a mano de tanto en tanto.
Disponible el 17 de octubre en cines Calificación: 8/10 Duración: 120 minutos
Para otras opiniones sobre cine y algún que otro cuentito seguirme en Instagram @cronicadeunavidacualquiera.
Undisputed es un juego de boxeo desarrollado por Steel City Interactive y publicado por Game Mill Entertainment. Este título promete ofrecer una experiencia realista y emocionante de boxeo, con gráficos impresionantes y mecánicas de juego precisas. Con una variedad de modos de juego, incluyendo un modo carrera y multijugador en línea, Undisputed busca convertirse en el juego de boxeo definitivo para los fanáticos del deporte. Los gráficos de Undisputed son impresionantes. Los modelos de los boxeadores están bien detallados, y los entornos de los ring son realistas. La iluminación y las texturas son excelentes, lo que crea una atmósfera inmersiva. El sonido es igualmente impresionante, con un audio envolvente que simula la emoción de un combate de boxeo.
La jugabilidad de Undisputed es precisa y desafiante. El sistema de combate es intuitivo, pero requiere habilidad y táctica para ganar. Los controles son responsivos, aunque algunos jugadores pueden experimentar problemas con la precisión en momentos de alta intensidad. La variedad de golpes y combinaciones es amplia, lo que permite una gran libertad de juego. Undisputed ofrece varios modos de juego como son el modo carrera donde podrás crear un boxeador personalizado y competir para llevarlo a la cima, el modo arcade que es un modo más casual para jugar partidas rápidas, un multijugador online para jugar contra otros jugadores, un modo entrenamiento para mejorar las habilidades en un gimnasio y por ultimo un modo torneo para competir y demostrar tus habilidades.
La IA de los oponentes es decente, pero puede parecer predecible en ocasiones. La dificultad es ajustable, pero algunos jugadores pueden sentir que el juego es demasiado fácil o difícil. Undisputed se esfuerza por ser un juego realista y auténtico. Los boxeadores están bien representados, y los combates son emocionantes e intensos. Sin embargo, algunos jugadores pueden encontrar que el juego no es lo suficientemente realista en algunos aspectos.
Conclusión Undisputed es un juego de boxeo sólido que ofrece una experiencia emocionante y desafiante. Aunque tiene algunos defectos, su modo carrera y multijugador en línea lo hacen recomendable para fanáticos del boxeo y jugadores en general.
No puedo sino relacionar el viaje de Goku con mi etapa escolar. Antes de sumergirme en las interminables horas que conforman una jornada escolar para un preadolescente, todos los días, un jovencito yo se tomaba un vaso de leche mientras miraba boquiabierto uno o dos capítulos de Dragon Ball Z (o los que diese tiempo, apurando hasta el último minuto). En mis tiempos mozos, el anime no era un fenómeno cultural de tan fácil acceso como lo es ahora mismo. Para muchos, la única opción de disfrutar de uno era verlo a través de la televisión. Así pues, en España reinaban los clásicos: Caballeros del Zodiaco, Naruto, One Piece y por encima de todos ellos, La Bola de Drac. Por suerte o por desgracia, sólo fui capaz de sintonizar y ajustar mi ritmo de vida con este último, de manera que se podría decir que crecí mano a mano con Goku, Vegeta y amigos. De aquellos tiempos, una fantasía infantil muy habitual era la de tomar el rol de uno de estos personajes y pelear de forma ficticia (o no tan ficticia) con el grupo de amigos. Las semanas se pasaban volando y, más allá de intentar comprender las partes de una planta, nuestro espíritu científico se centraba en investigar si el ser humano era capaz de resistir una genki-dama (o un pelotazo en la cara, a modo de representación). Ya en aquel momento, me preguntaba si habría otra forma de disfrutar de estos enfrentamientos, más realista y menos dolorosa. Si no me equivoco, en mis tiernos 11 años llegó a las tiendas Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3. No obstante, no teníamos muchas formas de enterarnos de todos los juegos que salían al mercado y tardé en descubrirlo por lo menos un año más, invocando mi mirada en la vitrina de un videoclub. Desde aquel momento, pasó a convertirse en un clásico, presente en muchos momentos de mi vida. Un clásico que, no obstante, nunca tuve en mi posesión. Siempre fue alquilado, en casa de algún amigo o en forma de montajes en YouTube.
Pero el tiempo pasa, los años pesan y los placeres que se dejan no regresan. Un día jugué, sin saberlo, mi última pachanga. En la versión de Wii, concretamente. Machacando los mandos en un frenético Magin Boo vs Gotenks. Ahí quedó la cosa y apenas toqué ningún otro juego de la saga en mucho tiempo. Por si os fallan las cuentas, Budokai Tenkaichi 3 salió en 2007, hace 17 años (me siento mayor escribiendo estas líneas). De aquellas a entonces, muchos perdimos la ilusión de una cuarta entrega, a base de esperar. Había otros juegos, sí, pero no eran lo mismo, carentes de ese “nosequé que sé yo”. Hasta que hace no tanto tiempo, a principios del año pasado, se anunció la llegada de Sparking Zero tras la final de Dragon Ball FighterZ y todo el mundo lo recibió como el que cobija a un viejo amigo, que vuelve tras un largo viaje. Así pues, la semana pasada, por fin, cogí el mando de mi ya no tan nueva PS5 y comencé la partida. Lo primero que descubrí, fue que ya no soy el que era. Creo que de pequeño no tenía un conocimiento profundo del sistema de combate, pero además carecía respeto por la integridad de mi mando, con ello, era capaz de culminar grandes combos a base de apretar los botones más rápido que mi contrincante. En esta ocasión, entré directamente a la campaña de Goku y más pronto que tarde (en la primera batalla), observé el burlón cartel de derrota. Calma, me dije, vamos al tutorial. Una hora después, con algo de conocimiento dentro de esta cabeza, volví a jugar. Avancé, sí, lo suficiente para pensar que había recuperado el toque. Pero después vino Vegeta Ozaru. No podía ser tan bonito. Era tarde, apagué la consola, derrotado, pensando en el poder destructor de ese macaco, casi tan desagradable como el tener que madrugar al día siguiente. No volví a encender la consola en dos días. Pero puedo asegurar que esto que leéis no es una historia triste. Durante esos dos días mi entrenado algoritmo de TikTok sabía lo qué tenía que hacer y no dudó en mostrarme innumerables clips de distintas batallas y situaciones del juego. Una de ellas, de las más repetidas, eran las quejas de muchos jugadores enganchados en el mismo combate. Esto, por una parte, me permitió aliviar mi carga al saber que no era el único padeciendo una muerte tras otra, pero además me sirvió para confirmar como de dedicada es la comunidad del título. Las cajas de comentarios de estos vídeos estaban llenas de mensajes de ánimo o de estrategias para superar el combate. Así pues, volví a encender la consola y me dediqué a bajarle dos tonitos al mono a base de Kame Hame Ha. El combate acabó. Había vuelto.
A partir de ese momento, el camino se volvió muchísimo más bonito. Pude avanzar por el arco de Goku mientras seguía aprendiendo y mejorando mi forma de pelear y pelea tras pelea, crecía en mí una sonrisa traviesa. Ahora, puedo decir sin muchos miramientos que Dragon Ball Sparking! Zero es merecidamente el sucesor espiritual de Budokai Tenkaichi que todos habíamos estado esperando durante tanto tiempo. Es todo lo que antes fue, pero adaptado a estos nuevos tiempos modernos. En primer lugar, su apartado visual consigue mantener un estilo nostálgico pero a la vez mucho más detallado. Pese a apostar por un estilo cartoon, consigue que los entornos y, sobre todo, los personajes, no se sientan fuera de lugar. Pese a que en el mundo del anime los renderizados en 3D no son muy aceptados, en el contexto videolúdico sientan de maravilla. El único pero que puedo poner, es la falta (de momento) de una mayor variedad de escenarios, sobre todo en el modo cooperativo local.
Jugablemente, encontramos un juego redondo. Pese a alejarse de sistemas más complejos, como los que encontramos en otros títulos del género, Sparking! Zero es más que un machaca botones. Esto es fácil de observar una vez centramos la mira en el sistema de guardias, parrys, percepciones y contrataques, que ofrecen mil y una maneras de darle la vuelta a la tortilla en situaciones donde parece que no podemos hacer nada más que mirar atónitos como nuestro personaje es vapuleado. Por poder, es posible contratacar a los contrataques, dando lugar a situaciones febriles donde los teletransportes y las esquivas se suceden una detrás de otra, hasta que finalmente uno de los dos jugadores falla y recibe la fuerza de un millón de golpes acumulados, con catastróficos (pero muy divertidos) resultados. Por ello, no es difícil recomendar este título a todo aquel que quiera acercarse a Kakaroto y sus locas aventuras por primera vez, así como a todos los que en su momento disfrutamos de antiguas entregas de la saga y nos preguntábamos si algún día volveríamos a vivir lo mismo, o algo parecido. El momento es ahora, los mamporros han vuelto y planean quedarse mucho tiempo. Prepárate y carga tu ki, que es la hora de las tortas.