Crítica: Tornados


Por Gustavo Condano

Una historia estreno completamente nueva, que ya vimos hace 28 años.

¿Es una secuela? no técnicamente, aunque su nombre nos quiera engañar. ¿Es una pre cuela? Tampoco. Para mí es una “recuela”, una peli que evoca a la peli original de 1996, sin ser necesariamente una continuación de esa historia.



La historia:
En este caso seguimos a un grupo de “caza tornados” liderados por Kate, interpretada por Helen…digo Daisy Edgar-Jones, que tiene una interesante teoría sobre como inhabilitar a los tornados reduciendo su nivel de humedad (y otras cuestiones que dicen rápido y que seguramente no tienen un gran fundamento científico). Cuando intenta implementar esta teoría en la realidad gran parte del grupo muere, por después de unos años, Kate consigue un trabajo de escritorio en Nueva York.
Pero su pasado la alcanza porque Javi, el único de sus compañeros que sobrevivió a la tragedia, vuelve a buscarla para un nuevo proyecto. La necesita en su equipo para hacer una medición mucho más actualizada de los tornados lo que les permitirá predecirlos y salvar mucha gente (les suena haber visto una película con una premisa similar?).
Kate decide volver al ruedo en la semana donde los tornados serán más frecuentes que las puestas de sol. ¿Podrá lograr su objetivo o volverá a perder a sus compañeros? Habrá que verla para enterarse cómo estará el clima.

¿Qué me gustó?
Es una peli que cumple lo que promete. Escenas de acción, personajes simpáticos como en la peli original que también tienen un pasado dramático relacionado a la tragedia de los tornados y hasta referencias al mago de Oz, como ya habíamos visto en el 96.

¿Qué no me gusto?
Un poco lo bueno de esta peli es también lo malo. Es demasiado similar a la entrega anterior, incluso a la protagonista femenina la visten igual que a Helen Hunt. No hay grandes sorpresas, solo  un poco más que lo que entregaba la original. ¿Es suficiente con eso? Ustedes lo determinarán yendo o no al cine para verla.

¿Aporta algo nuevo al género?
No, como venimos diciendo es más de lo mismo con la diferencia que en la película original uno de los grandes ganchos de la película eran los efectos especiales innovadores para la época.
En esta oportunidad, los efectos no están mal aunque ya no sorprenden a nadie. Como la historia ya la conocemos, sólo dependemos del carisma de los personajes que está allí pero hay que ver si es suficiente para llevar gente a las salas.  

¿A quién recomiendo ir a ver esta peli?
A los que disfrutaron la primera peli y quieren repetir la experiencia.
También a los que no han visto nada de la peli original y quieren entrenerse un rato con esta aventura, seguramente pasen un buen momento.

Disponible el 11 de julio en cines
Calificación: 7/10
Duración: 117 minutos

Para otras opiniones sobre cine y algún que otro cuentito seguirme en Instagram @cronicadeunavidacualquiera.

Crítica: De noche con el diablo



Por Santiago Merlini

Duración: 93 minutos
Dirección: Colin Cairnes y Cameron Cairnes
Guión: Colin Cairnes y Cameron Cairnes







Late Night with the Devil nos trae el ascenso y caída de Jack Delroy, un presentador de show nocturno que compite constantemente con Johnny Carson, uno de los presentadores más famosos de la historia de la televisión estadounidense. Para lograr llegar a ser el número 1 tendrá que pagar un precio más grande del que cualquiera estaría dispuesto a aceptar.  NightOwls el programa nocturno de Jack Delroy, sufre los peores números de audiencia desde su creación, con el afán de volver a competir y subir su rating Delroy y su productor deciden llevar a cabo una edición especial de Halloween en la que jugarán con fuerzas mucho más grandes de las que pueden controlar.

La película presenta un universo muy interesante combinando la ficción y la realidad, la televisión en vivo y los backstages del estudio, el escepticismo y el misticismo. Entre esas líneas se maneja la trama, todo unido por una estética televisiva que aunque es inmersiva puede sentirse un poco repetitiva y poco vistosa pese a la corta duración del metraje.

Sus aciertos más favorables son la actuación de su actor protagónico David Dastmalchian (el cual estamos más acostumbrados en verlo en roles secundarios) en el papel del presentador Jack Delroy, la buena mezcla del tono cómico característico de los Late Night Shows con la sensación constante de que todo este programa está atado con alambres y apunto de salir por los aires, y por último un buen contrapunto que sucede dentro del programa con un personaje que está decidido a no creer en lo paranormal y trata de encontrar una respuesta racional a todo lo extraño que acontece en ese programa.

Algunos de sus problemas son su apartado visual, el cual se entiende debido a su búsqueda de que se vea como un programa de televisión pero con el tiempo que avanza la película se vuelve ciertamente repetitiva y sin grandes imágenes. También podemos criticar su poca innovación en algunos de los cánones del género de terror, con una clara parte que para quienes la vean les recordará muy rápidamente a algunos diálogos de El Exorcista, sin obviamente la habilidad narrativa de el clásico del año 1973.

Aun así la película presenta un subgénero que suele interesar mucho como es el metraje encontrado pero dotándolo de una vuelta no tan usual como es la recreación de un programa de televisión en vez de la ya conocida cámara en mano documental que suele elegirse dentro de este género. Recordando un poco al estilo de la película argentina Historia de lo oculto (2020) la cual también ahonda en este tipo de terror enjaulado dentro de un set televisivo.

Recomiendo esta película para los apasionados del terror que estén interesados en una mirada y ejecución original pero que no se olvida de las convenciones del género principal del que se nutre.

Espero que puedan verla y formular sus propias opiniones sobre ella. Saludos.

Estreno en cines: 18 de Julio

Calificación: 6/10



Reseña: Patricio y Julieta


¿Una versión de ”Romeo y Julieta”? Sí, no, en parte. Obra que dialoga y acompaña, a la vez que cuestiona, al clásico shakesperiano. “Patricio y Julieta” de Toto Castiñeiras se presenta todos los viernes a las 20:30hs en el CC Rojas.



La juventud y el cachetazo que produce el amor, la pasión. Un ensayo que rompe la tragedia conocida y la juega. “Romeo y Julieta” atraviesa ese todo, pero no lo concluye. “Patricio y Julieta” es una prueba carnosa, física, transpirada y deseante.
Como en otros trabajos del director (Toto Castiñeiras), la repetición, tanto textual como física, es un elemento clave. Llevar hasta el desglose y el mínimo detalle un mismo movimiento y texto. El conflicto es ese otro con el que se producen agarres y distancias, silencios y verborragia.  Patricio y Julieta son actuales, aunque también podrían ser de otro tiempo. El clásico habilita ese abordaje infinito. Los dos jóvenes se desean y están dispuestos a todo. Sobre los techos forman algo nuevo. Será que todavía vale la pena la acrobacia poética de encontrarse.
Una obra que también es cuadro. La noche y su poca claridad apenas interrumpida por focos de luz que crean atmósfera. Ahí, el deseo y las formas de habitarlo cobran cada vez más presencia. En esa oscuridad llena de sombras se vive el derrotero de un amor nacido para morir.


Patricio Penna y Julieta Raponi cargan con la mochila de destruir y construir un clásico- otro. En sus cuerpos, las marcas del ahora en diálogo con el pasado, esa historia vista y re-vista. Ambos encarnan la vorágine y la desesperación de amar, se prestan al juego vertiginoso y transpiran la escena sacando sonrisas y momentos de tensión y suspenso entre el público. Lo paródico atraviesa la obra. El juego con el clásico, la exposición del artificio del teatro a partir de los propios actores moviendo luces, pidiendo “apagón”, repasando en voz alta las marcas coreográficas. Patricio y Julieta van y vienen entre esos personajes ficticios que son y esos actores homónimos que ensayan.
Entre tanto despliegue físico y catarata poética, los momentos de detención y silencio son joyas que quedan grabadas. Ahí donde esos dos se respiran, el amor. ¿Y después? La muerte.


En “Patricio y Julieta” nadie se rinde. Amar es una apuesta verbal y física, un ensayo siempre inconcluso.
“Patricio y Julieta” – Viernes 20:30 – Centro Cultural Ricardo Rojas (Av. Corrientes 2038)
FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Autoría, dirección, vestuario y diseño de iluminación: Toto Castiñeiras/ Intérpretes: Patricio Penna, Julieta Raponi/ Realización De Iluminación: Valeria Junquera/ Operación técnica: Charo Cottier/ Fotografía: Bernabé Rivarola/ Asesoramiento de iluminación: Alejandro Le Roux/ Asesoramiento de vestuario: Daniela Taiana/ Asistencia técnica y asistencia de dirección: Ián Martin

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: La mujer fantasma




Una coproducción de la compañía catalana T de Teatre y la compañía argentina Teatro Futuro visitó la Casacuberta del Teatro San Martín. “La mujer fantasma”, estrenada en el Teatro Romea de Barcelona en 2023, estuvo en la cartelera porteña del 13 al 23 de junio.







Años 70s, cuatro maestras de un mismo Liceo, cuatro historias desconectadas y conectadas al mismo tiempo. Delia es abandonada por su marido; Lena cuida de su madre en la enfermedad y mientras tanto se enamora del médico que la atiende; Iris se vincula con una profesora de gimnasia a quien abandona por salirse de la norma heterosexual; Nadia es desplazada de su cargo por sufrir un brote y se encarga de dirigir la obra de teatro de la escuela: Macbeth. Las une la pérdida, el duelo, la soledad. Cada una acarrea sus propios fantasmas. El teatro como lugar para contar la ausencia.


Mariano Tenconi Blanco (dramaturgo y director) diseña un collage textual y sonoro que atraviesa toda la puesta: la narración se combina con cartas, poemas, música. Una voz en off prologa y separa los cuatro monólogos, ella reflexiona sobre el teatro y su función social.  De lo singular a lo colectivo, de lo ingenuo a lo político.


Mamen Duch, Marta Pérez,Carme Pla y Àgata Roca encarnan a estas mujeres verborrágicas que hablan con esos otros invisibles. Las cuatro generan un código histriónico a la vez que simple. Las imágenes se construyen en un espacio semivacío. Después del último monólogo, la obra se quiebra: esas maestras encarnan ahora a cuatro actrices fantasmas fusiladas. De evocadoras pasarán a ser evocación. Actuaciones delirantes que instalan la risa y el suspenso entre el público. 


Un espacio con pocos elementos escenográficos que actúan como “comodín” en cada monólogo y construyen la oficina, la mesa, el consultorio, la clase. Elementos móviles y blancos que dan una apariencia extrañada: todo junto en ese aula-teatro-auditorio- limbo.


Los músicos (Ian Shifres, piano, y Lucía Gómez, violonchelo) están en escena e interactúan con las actrices potenciando los relatos. Su presencia es también espectral, entre el estar y no.




“La mujer fantasma” reflexiona sobre el teatro  en su capacidad evocadora de volver carne la memoria. Una obra que se pregunta sobre el hacer, el espacio teatral y su función. La ficción para contar lo aparentemente imposible y, quizás, más real; para no olvidar el pasado del que, finalmente, nadie nunca se puede desligar.


FICHA TÉCNICA


Dramaturgia y dirección: Mariano Tenconi Blanco/ Elenco: Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla, Àgata Roca/ Músicos en escena: Ian Shifres (piano), Lucía Gómez (violonchelo)/Voz en off: Elisabet Casanovas 


Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: Cuando Frank conoció a Carlitos




Por Sofía Luna Roberts


La historia imaginaria de un joven Frank Sinatra que acude a los consejos artísiticos de un inmenso Carlos Gardel, tiene lugar arriba del escenario y nos invita a que seamos parte del lazo único que se formará entre dos grandes artistas consagrados en el tiempo. Por cuatro únicas semanas, se estará presentando el musical “Cuando Frank conoció a Carlitos” en el Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659.




El telón se abre frente a nosotros y el escenario nos muestra a Carlitos Gardel actuando en la NBC de New York. Mientras se encontraba en su camarín, Frank Sinatra golpea su puerta en busca de un cierto apoyo vital que solamente el Zorzal Criollo podrá ayudarlo. La puesta en escena está ambientada en la New York de los años ’30, la escenografía nos transporta a difrentes ambientes de la trama con una rítmica admirable manteniéndonos atentos a lo largo de toda la obra. Con dirección de Natalia del Castillo y autoría de Raúl López Rossi y Gustavo Manuel González, la historia trata del encuentro único e imaginario entre estos dos personajes cuyas identidades se complementan y se influyen mutuamente para descubrir nuevas perspectivas de la vida.


Oscar Lajad interpreta a Carlitos con gran carisma y vitalidad. Pone el cuerpo y, sobre todo, la voz del optimismo en la obra. Su energía es contagiosa y con un poder nostálgico, que nos palpita en lo más profundo de nuestro sentir argentino. Su visión positiva de la vida crea un fascinante contraste con la personalidad de Frank aportando un interesante equilibrio que se mantiene en el dinamismo de la historia. Alan Madanes se convierte en un joven Frank Sinatra de 19 años que transmite una profunda sensación de vulnerabilidad y esperanza. La evolución del personaje es notable ya que va cobrando confianza en el desarrollo de la pieza. Esto se evidencia en sus movimientos corporales más acentuados y en su indiscutible participación vocal, reforzando cada vez más, las emociones y el sentir en cada nota de sus canciones.


Dichas actuaciones están acompañadas por una orquesta en vivo de doce músicos dirigida por Nicolás Posse. La banda sonora es variada y rica en composiciones brindando un tinte mágico a cada canción que ayuda al desarrollo de los personajes en escena. “Mi Buenos Aires querido”, “Caminito”, “Por una cabeza” son algunos de los temas que se escuchan y vibran en el teatro. Están cuidadosamente integrados en la narrativa reforzando la nostalgia y las emociones de estas melodías tan conmovedores. También la coreografía es otro punto fuerte del musical. Con dirección de Verónica Pecollo, los números son bien ejecutados ya que no sólo impresionan visualmente, sino que también aportan profundidad a la historia a través del movimiento y la expresión corporal por parte de los bailarines. Añaden una dimensión extra a la experiencia teatral que nos sensibiliza aún más como espectadores.


El musical muestra, a través de la relación entre Frank y Carlitos, los dilemas que tienen que ver con la búsqueda de la identidad, la importancia de las segundas oportunidades y la fuerza vital que se necesita para levantarse nuevamente si fallamos en el intento. La obra no sólo entretiene, mediante la jerga del humor criollo, sino que también toca profundamente el corazón del público, ofreciendo una vivencia teatral significativa. Porque más allá del impacto performático, los personajes nos enseñan la importancia de expresar lo que uno siente con la mayor pasión posible y encontrar ese lugar de pertenencia a quien dedicarle nuestras mejores canciones.

Reseña: Prima Facie

Romina Robledo

Luego de ser un éxito rotundo en el 2019 en Sídney, y tras varias temporadas en Londres, Nueva York y Madrid llegó al Multiteatro Comafi, «Prima Facie», de la dramaturga australiana Suzie Miller.

Esta obra se estrenó bajo la dirección de Andrea Garrote y es protagonizada por Julieta Zylberberg. La producción general está a cargo de Valentina Berger, Sebastián Blutrach y Tomas Rottemberg.

Prima Facie, es una obra que se divide en dos actos en los cuales la protagonista invierte su rol de abogada penalista especializada en la defensa de acusados de delitos sexuales a víctima de una violación.

La obra es un monólogo dramático que no tiene desperdicio alguno. La actuación de Julieta, es absolutamente descriptiva y su interpretación corporal logra hacer cómplices y testigos a los espectadores; quienes en sus butacas visualizan en su imaginación a cada uno de los personajes, escenarios, miradas, tonos, juicios y prejuicios narrados por la actriz. A su vez, la protagonista, genera sonrisas y guiños de humor que se traducen en risas que resuenan en la sala. Esta obra es disruptiva e incómoda en ciertos momentos, lo que genera aún más tensión.

Defensora, abogada y víctima. Romina (Julieta Zylberberg), es una exitosa abogada penalista, de familia humilde, pero con gran esfuerzo logró el éxito y el respeto de sus pares. Su personalidad se muestra fuerte, coherente y lo suficientemente arrogante como para defender un sistema legal en donde la ley es el debido proceso y ella solo es un engranaje necesario para que el sistema funcione. La joven abogada conoce las reglas del juego judicial. Sin embargo, en el momento que pasa a víctima, cambia su visión del sistema al que pertence y defiende.

La obra invita al público a cuestionar como se observa y se juzga, sin tener en cuenta el shock traumático de las víctimas de violencia de género.

Prima Facie, se puede ver en el Multiteatro Comafi, todos los lunes y martes a las 20.15 horas. Las entradas se pueden adquirir por Plateanet o en la boletería del teatro. Tienen un valor de $23000.

Análisis: Elden Ring: Shadow of the Erdtree

Toda fórmula, sea desde la conducción más sencilla hasta el plataformas más recóndito, se cimenta en bases mutables; vemos a los videojuegos cambiar, adaptarse, predecir, acertar, errar, pero sobre todo, indagar en las profundas mecánicas que ha establecido. ¿Puede llegarse al límite exhausto de esta fórmula? ¿Al final del camino, podremos decir que no queda más por explorar?

Elden Ring: Shadow of the Erdtree es la expansión del Juego del Año 2022 con su mismo nombre, la penúltima obra de la eminencia de diseño de videojuegos en boca de todos, Hidetaka Miyazaki, que le ha elevado a pedestales tan góticos y eclesiásticos como emanan sus obras. Dark Souls, Demon Souls, Bloodborne,… los “Soulsborne” han sido la última gran fórmula entre los géneros, y nos encontramos ante un DLC y expansión que levantan su lanza sin ninguna vergüenza contra muchos juegos que vemos hoy en día, por tamaño, contenido, mecánicas,… y fórmula.

Shadow of the Erdtree nos lleva a las tierras sombrías, siguiendo la estela del empíreo Miquella, el Gentil, un semidiós del cual no mucho lográbamos saber en el juego principal. A lo largo de este reino de muerte buscaremos los lugares donde se desprendió de todo aquello que le hacía ser, hasta encontrarle. Por supuesto, la historia profundiza mucho, muchísimo más allá, pero como nos tiene acostumbrados Elden Ring, habrá que hacer una gran arqueología en inventario, imágenes y contextos para encontrar todos los secretos ocultos tras la vorágine.

De forma gráfica, Shadow of the Erdtree se permite jugar mucho más con simbologías y diseños, entregándonos la belleza en el horror gótico al que estamos acostumbrados. Estamos ante una expansión de gran belleza de escenarios, la cual no tiene costuras que mostrar. Encontramos muchas referencias iconográficas a todo lo que conocíamos; los cuernos son grises, la magia es azul, la Orden es dorada, de manera que podamos seguir el contexto y la historia mediante un rápido vistazo; encontrar enemigos, identificar bandos y reconocer incluso armaduras, colores y familiaridades. La ambientación, oscura y de pesadumbre, encuentra momentos para una reluciente paleta de colores, donde luces y sombras se muestran como galaxias en el firmamento, estelas de infinito brillo de muerte.

No se puede hablar de Elden Ring sin hablar de su dificultad. Y es que, en este caso, estamos ante el quizá perfeccionamiento de la fórmula, y no por ello quizá estemos ante algo de inmensa alabanza. Shadow of the Erdtree es muy, muy difícil; la escalada de daño, vida y poder de los jefes, pilar central de esta saga, se dispara infinitamente hasta ser inalcanzable, no tanto por un aumento exponencial de estadísticas sino por los constantes, incansables y constantes movimientos de los mismos. La mecánica de combate siempre alterna espacios de “esquivar” o “bloquear” al enemigo, y espacios de “castigo” para poder devolver el golpe, alternándolos hasta superar a un enemigo claramente imbatible. Sea dicho rápido y pronto; en Shadow of the Erdtree, estos espacios son ínfimos, rozando a veces lo impracticable para algunas armas. En ocasiones, los jefes son demasiado rápidos, salvo para músculos acostumbrados.

Afortunadamente, las tierras sombrías tienen para nosotros multitud de herramientas, obsequios y fórmulas para atravesar el mal con mayor facilidad. La gran variedad de armas, cenizas, conjuros y milagros que entrega el DLC permite, casi desde el principio, abandonar la build y hacer que quieras probar cosas nuevas. Esta expansión está para ser jugada, y todos los recursos que entrega, deben ser usados. Intentar forzar una build con simplemente esquivas resulta pronto contraproducente; los grandes jarrones están para lanzarse, las cenizas de guerra, para usarse, y los aliados, para conjurarlos.

Shadow of the Erdtree es la fórmula máxima de la saga souls. No puede conseguirse más que no se haya conseguido con el intercambio entre rodar y atacar; de ahora en adelante, tendremos que ver otras cosas. La agresividad de Bloodborne, la perfección de Sekiro,… el camino se extiende con nuevas oportunidades. Sin duda, llegar a las tierras sombrías es el precioso final de un extenso viaje, una parada casi obligatoria para todos aquellos que hemos visto el mensaje de muerte en la pantalla, y una oda a la fórmula, quizá no perfecta, pero sí perfeccionada.

Calificación 9/10

Crítica: La otra cara de la luna

Por Jhon Wolf

El romance y la comedia se fusionan en “La otra cara de la Luna”, una película que transporta al público a la emblemática década de los 60, cuando la carrera espacial alcanzó su punto álgido. Bajo la dirección de Greg Berlanti, este filme ofrece una mirada única a uno de los eventos más importantes de la historia moderna: la misión de la NASA para llevar al hombre a la Luna. 

La historia se centra en Kelly Jones (Scarlett Johansson), una brillante ejecutiva de marketing, y Cole Davis (Channing Tatum), un metódico director de lanzamiento de la NASA. Con Estados Unidos ansioso por vencer a Rusia en la carrera espacial, ambos personajes se ven obligados a colaborar para asegurar una victoria estadounidense. La trama gira en torno a la tensión de una misión fallida y el desesperado intento de la NASA por salvar su reputación. 

Sus protagonistas deberán entonces ingresar a un plan tan arriesgado como controvertido: organizar un alunizaje falso. El conflicto surge cuando la Casa Blanca, consciente de la importancia de esta misión, ordena a Jones y Davis ejecutar este audaz plan, poniendo a prueba su profesionalismo y ética. Sin embargo, la cercanía y los constantes retos que enfrentarán despiertan una chispa inesperada entre ellos, desarrollando así una compleja relación que trasciende lo profesional. Esta situación, lejos de simplificar las cosas, añade una dimensión emocional a la ya de por sí complicada misión espacial. 

Lo que me gustó:

El ritmo narrativo mantiene al espectador entretenido en todo momento, las actuaciones excelentes, un montaje espectacular y una dirección acorde a la historia. El protagonismo de Scarlett Johansson es evidente, tanto al frente como detrás de la cámara, ya que la actriz también tiene un papel importante como productora. Channing Tatum, por su parte, aporta su reconocida versatilidad interpretativa a un personaje que hará match con el de Johansson. También cuenta con la participación de talentos como Jim Rash, Ray Romano y Woody Harrelson, quienes complementan la narrativa con sus interpretaciones. La película cuenta con la dirección de Greg Berlanti (Love Simon). Su trabajo se enfoca en los matices humorísticos y románticos de la trama, mientras mantiene un equilibrio con el trasfondo histórico del alunizaje.

Lo que no me gustó:

Si bien la historia es interesante, llega a ser predecible y no se arriesga a dar un giro de vuelta, solo se mantiene como una aventura con un final feliz.

A quién recomiendo este film: 

Recomiendo “La otra cara de la Luna» a los amantes del cine romántico y de comedia, así como a aquellos interesados en la historia de la carrera espacial. Es una película que combina de manera efectiva la nostalgia de los años 60 con una trama emocionalmente rica y personajes carismáticos.

Puntuación: 8/10

Reseña: Shamrock

Irlanda en la ciudad de la furia

De la gran oleada de inmigración europea  a finales del XIX y comienzos del XX, la más importante fue la italiana, seguida por la española y la polaca, sin embargo hubo otro grupo que también llegó a Argentina con una mano atrás y otra adelante: Los irlandeses. Conocidos por sus duendes, San Patricio, cerveza, alegría, los scons y la gaita.



Buenos Aires fue una puerta para que estas comunidades comenzaran de nuevo y crearan una nueva Argentina. Sacrificio, trabajo pero también situaciones hilarantes marcadas por el choque cultural, todo es cuestión de suerte y esto es lo que buscaban estos inmigrantes, un trébol de cuatro hojas.

»Empujados por la Gran Hambruna de la papa, entre 1845 y comienzos del 1900, miles de irlandeses abandonaron sus tierras en busca de nuevos destinos.La joven Mary es enviada a Buenos Aires por su familia, con el anhelo de darle un futuro mejor y para concretar el matrimonio arreglado con Dido, su novio irlandés ya instalado en la Argentina». Esta es la reseña de Shamrock, obra original de Branda Howlin y dirigida por Nano Zyssholtz.

Justina Grande, Pablo Kusnetzoff, Gabriel Paezcy Caro Setton son los protagonistas de esta comedia de época. Los actores ejecutan personajes carismáticos en una Buenos Aires a comienzos de 1900. Con un libreto rítmico y clásico, los actores usan mímica, histrionismo y fuerza.

Marcos Murano es el responsable de la escena. Un telón negro, luces sepia y un kiosko movible que se transforma en distintos escenarios, haciendo de la obra minimalista y práctica con esta escenografía portátil.

Como buena obra de época, el vestuario no puede faltar, para eso Julieta Harca sabe cómo adaptarla y  vestir a sus personajes.

Shamrock es una obra divertida, jocosa y encantadora. Una de las millones de historias que seguramente ocurrieron durante la oleada migratoria. Irlandeses con sus tréboles en la ciudad de la furia.

Shamrock está disponible los viernes en el Teatro Beckett.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: La gravedad de las burbujas


Tuvimos el gusto de asistir a la obra “La gravedad de las burbujas” en el Teatro Camarín de las Musas. Escrita y dirigida por Juan Pablo Galimberti, es una propuesta bien interesante donde varias historias se desarrollan en paralelo compartiendo el mismo espacio y tiempo escénico. Una pareja en crisis; dos amigos que se encuentran y se reprochan y se reconcilian; dos amantes casuales en una noche apasionada y un músico que observa y mantiene conversaciones telefónicas con su madre envuelto en artefactos visuales y sonoros.



Actúan Ignacio Bresso, Pablo Dos Reis, Francisco González Gil, Sol Kohanoff, Catriel Kucharczuc, Julián Marcove, Franco Moix y Luciana Vitale. Todos ellos hicieron una gran labor escénica de sincronía y conjunto, resultando un abanico de personajes bien interpretados por los actores y bien escritos y dirigidos por su autor/director.

Se destaca el gran trabajo de escenografía ambientada en un departamento completamente funcional que nos permite fácilmente sumergirnos en esta propuesta. En lo musical pudimos escuchar en guitarra y voz una versión intimista de “Canciones para los días de la vida” de L.A Spinetta al comienzo a modo de apertura y luego más adelante de la obra otros clásicos del rock nacional, también en guitarra y voz, en una escena de clima nostálgico, de euforia y embriaguez. Buenos momentos musicales combinados con lo actoral.

La obra “La gravedad de las burbujas” es una obra experimental de situaciones cotidianas pero con la fenomenología de un “algo” que está en ebullición; de delicadas pompas en el aire y con un apagón que congrega por un momento mágico y significativo todos los personajes. Conceptos y símbolos profundos del ser y del arte que nos hacen reflexionar y reconocernos, se hizo lugar también al humor(infaltable) y a un dramatismo mínimo.

Muy buena obra, se disfrutó y se recomienda! Las funciones son viernes 20:30hs en el Teatro Camarín de las Musas



Matías Vanacor para La Butaca Web