Crítica: El mar de noche

El Mar de Noche es un grito ahogado. El desamor diseccionado. La soledad escandalosa con la que se topa un hombre lejos. La espera y su agonía. Los intentos antes de hundirse. El silencio que retumba después de cada palabra. No poder nombrar, porque lo que queda cuando el amor se ha retirado es un campo arrasado, escombros, la nada, un hueco.

el mar de noche - crédito Alejandra López

Un hombre sentado en un sillón, a medio vestir, en un cuarto de hotel ubicado en alguna playa, allí recibe el sonido del mar rompiendo sus olas. Se percibe una desolación, un malestar, algo pasa aunque no sepamos qué. Busca una crema para curar una mancha en su cuerpo, pero al no encontrarla se pone nervioso y el relato se va transformando en algo más profundo, en una historia de amor, de desconsuelo. No diferencia el miedo de la angustia, pero sabe que el miedo se va y la angustia permanece. Espera a alguien, a un joven que lo ha dejado, y a pesar de la tristeza lo seguirá esperando hasta apagarse.

El relato contado con una voz que siente cada palabra que dice y la sutileza en los gestos va dibujando la muerte lenta del personaje. No hay ira, no hay odio, no hay culpa, no hay gritos, ni resentimientos, sólo unas lágrimas atravesadas por el agotamiento y dolor de una persona que es un desecho de lo que era, un hombre marcado por el desamor que necesita dejar de sentir tanta angustia, un cuerpo dejado en la agonía esperando la muerte.

Loza ha confesado que comenzó este trabajo con dos materiales como punto de partida: De Profundis, de Oscar Wilde, y Muerte en Venecia, de Thomas Mann. Y la idea de lo que puede provocar la falta de amor. El material fue escrito en distintas etapas. El texto le llegó luego a Cacace.

En la sala Apacheta, logran demostrar que menos es más, con la luz del ventanal que da a la calle, sentado en ese sillón, con una hermosa e incómoda intimidad, Machin se luce en una actuación majestuosa y logra sumergirnos en una pieza de amor desgarradora, no necesita nada más para contarnos ese fracaso amoroso, el cuál sacude al espectador con ese texto tan poéticamente desolador. Una obra que conmueve, que toca distintos aspectos que todos alguna vez hemos travesado, dedicada a solitarios, a quién alguna vez fue abandonado, insomne y sobreviviente del desamor.

Autor: Santiago Loza

Dirección: Guillermo Cacace

Actuación: Luis Machín

Diseño de vestuario: Magda Banach

Diseño de iluminación: David Seldes

Asistente de iluminación: Estefanía Piotrkowski

Diseño sonoro: Patricia Casares

Diseño gráfico: Leandro Ibarra

Fotografía: Alejandra López

Prensa: Duche&Zárate

Asistencia de dirección: Gastón Re

Producción comercial: Marcelo Riva

Dirección de producción: Romina Chepe

2 Funciones: Viernes a las 23 hs. y domingos a las 18 hs.

Entradas: $ 310.- Jubilados y estudiantes: $ 250.- / Reservas por Alternativa Teatral

Apacheta Sala Estudio – Pasco 623 – CABA / 4943-7900

Julieta Ale

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