El pequeño poni

El término “Bullying” es un concepto reciente que se asocia a un tipo de abuso del que hace mucho tiempo sucede. En la actualidad se ha tomado mucha conciencia sobre esta problemática que debe tenerse en cuenta en todo tipo de ambiente, siendo el escolar, uno de los lugares más predominantes que ataca a muchos niños en sentimiento de vulnerabilidad. El pequeño poni habla sobre el mismo bullying desde la mirada de unos padres que deben vivir en carne propia el sufrimiento de su hijo ¿Es posible proteger a los que más amamos aún cuando somos parte de ese problema?.

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Una obra sobre el acoso escolar, esa dolorosa realidad en la que viven atrapados cada vez más niños y niñas de todo el mundo; una reflexión acerca de la libertad, el miedo y el instinto de protección; un retrato de la ceguera, la ineptitud y los prejuicios sociales de los adultos.

Alejandro Awada y Melina Petriella interpretan a dos padres que reciben la noticia de que su hijo de diez años es víctima de abuso en la escuela, este suceso aparentemente se debe a que el niño asiste al colegio todos los días con una mochila de la famosa serie My Little Pony. Un objeto tan simple resulta motivo de burlas de todo el ambiente escolar y sus padres se encuentran en la obligación de hacer algo para solucionar ello, el problema es que en la pareja no hay acuerdo mutuo en la forma que deben actuar por el bien del chico. A medida que la obra y las dificultades del escolar avanzan , surge el dilema en que si el problema es la víctima o el victimario. Si para estar bien hay que seguir la corriente de la mayoría o realmente las minorías tienen un motivo para merecer el maltrato que reciben, y son ellos los que deben cambiar de actitud. La importancia del relato recae en el peso que tienen los padres en cuanto al bienestar de sus hijos, es la toma de decisiones un elemento vital que puede ayudar a corregir el problema o ser parte de el. Su argumento se encuentra muy bien planteado, mientras que la referencia a la serie infantil se utiliza como un símbolo para conectar una historia que trata de la unión y la amistad con su contracara en nuestra realidad.

El peso de la obra también recae en las actuaciones de Awada y Petriella, ellos son solo una parte de la problemática que va mas allá de lo que pueden pensar o sentir. El público ve la historia desde el reflejo que aporta la mirada de estos personajes, el niño, la escuela y todo el entorno están presentes pero a través de ellos. Entre estas dos personas existe una competencia sobre la razón y cuál es el pensamiento correcto, las discusiones cobran el sentido de que ambos tienen sus argumentos para defender aunque el otro no esté de acuerdo y que además, sea perjudicial en cuanto al bienestar de su hijo. El vaivén de emociones hace que ellos logren bajar a tierra y reflexionar sobre lo que han hecho realmente mal y que para poder seguir adelante deben unirse. El trabajo actoral esta perfectamente marcado en esta cuestiones y se obtiene lo que buscaba ser.

La dirección está a cargo de Nelson Valente (Reconocido por la exitosa obra El loco y la camisa), su intención es destacar la puesta a través de sus actores, con una simple escenografía logra contar más de lo que puede verse. Un recurso escenográfico destacable ha sido el uso de un cuadro del niño, que en los cambios de escena , su rostro se transforma reflejando también el estado emocional general a medida que la obra avanza. Esto permite que los actores y el público puedan identificar los cambios de tiempo y espacio, mientras se reflexiona sobre los actos ocurrido anteriormente.

El pequeño poni es una interesante propuesta que nos permite reflexionar sobre este tipo de abuso pero desde otra mirada, la de los adultos que son responsables, ya que sus decisiones son vitales para poder afrontar esta problemática como debe ser. Con las destacadas actuaciones de Melina Petriella y Alejandro Awada estamos ante un polémico drama, que invita al espectador a disfrutar de buen teatro, con la posibilidad de pensar un poco mas sobre un tema que nos afecta como sociedad desde siempre y que resulta necesario tomar conciencia de ello.

Melina Petriella – Alejandro Awada

AUTOR: Paco Bezerra
ADAPTACIÓN: Ignacio Gómez Bustamante
DIRECCIÓN: Nelson Valente

DIRECTORA ASISTENTE: Nayla Pose
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Y VIDEO: Maxi Vecco
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Marcelo Cuervo
DISEÑO DE VESTUARIO: Daniela Dearti
OPERADOR DE VIDEO: Mariano Luna
DISEÑO GRÁFICO: Diego Heras
FOTOS: Alejandra López
PRENSA: SMW
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: Luciano Greco
COORDINACIÓN TÉCNICA: Alberto López
COORDINACIÓN DE PRODUCCIÓN: Romina Chepe

Funciones: Sábados 22.15 hs, Domingos 18 hs

Entradas: $ 450. En boletería del teatro o por www.plateanet.com

Daniel Alvarez

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