Crítica: Una Fuga de agua

Esos charcos que están aunque deje de llover, aunque pasen días y el asfalto se seque, aunque pasen días y no haya ni una garúa, en pleno verano, sequía, el charco siempre está. Una fuga de agua, explica Sergio. No es un charco, es una fuga de agua.

Cuatro hermanos distanciados, que han elegido caminos muy distintos en sus vidas adultas, se reencuentran en una situación familiar trágica y sensible: la madre, enferma, puede morir en cualquier momento; la hermana, rica, quiere comprarles su parte de la casa de la infancia. Las
relaciones entre hermanos son de lo más ambiguas, sobre todo cuando se trata de cuatro hermanos y especialmente cuando esos cuatro hermanos son tan distintos. Las situaciones límite suelen probar la fortaleza de los vínculos, pero también ponen a prueba la memoria. El pasado se vuelve subjetivo cuando se ponen en juego los diversos puntos de vista, un mismo recuerdo puede
ser muy distinto según quien lo cuente. La reconstrucción de la figura materna llegando a su momento de finitud se vuelve una ardua tarea, porque en esa reconstrucción se exponen las culpas, las penas, las presencias y las ausencias que cada hijo vivió. La fuga de agua que allí está, aunque haya pasado tiempo y aunque se hayan mudado lejos unos de otros, allí seguirá también
después de la muerte del ser amado.

“Una fuga de agua” es la ópera prima, muy bien lograda, de Gota, autor y director español que se formó con Javier Daulte y eso queda en evidencia en el texto. La temática de las relaciones humanas es recurrente en la primera dramaturgia de Daulte y tratar este tema desde la comedia
para descomprimir y exponer los conflictos es su modus operandis.

Creo personalmente que en el
nivel de la dirección de actores faltó explotar un poco más la comicidad, caricaturizar un poco más estos personajes con gran potencial, incluir algunos gags que corten en seco el clima dramático y nos permitan reírnos de nosotros mismos. Porque en definitiva es eso lo que vamos a buscar al teatro, al menos a veces.

Por eso al ingresar a la sala, vemos en el suelo un pequeño sillón
miniatura iluminado con un foco cenital y luego al sentarnos en la butaca vemos en el escenario
un sillón similar en escala real, como si el director estuviera tratando de decirnos que lo que vemos allí es una escala micro de lo que pasa afuera, en la vida real. Y es ahí donde se presenta el valor terapéutico del teatro. Freudianamente hablando.

Elenco: Silvina Katz, Carolina Pfaffenbauer, Mara Guerra, Luli Torn y Jorge Gentile.

Escenografía: Esteban Siderakis / Vestuario: Jam Monti / Diseño de Luces: Sebastián Francia / Fotografía y gráfica: Daniela Pantané / Asesor Coreográfico: Diego Jaraz / Prensa: Duche&Zárate / Asistente de dirección: Rocío Literas / Supervisión Dramatúrgica: Javier Daulte / Producción General: Casa de Fieras.

Dramaturgia y Dirección: Gonzalo de Otaola (Gota)

Funciones: Viernes a las 20 hs.

Entrada General $ 200.- / Descuentos Est. Jub. $ 160.-

Reservas: Alternativa Teatral

Facebook:https://www.facebook.com/fugadeagua/

Espacio Callejón Humahuaca 3759 – C.A.B.A.

Sol Grunschlager

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