Reseña: No dejes de mirarme por favor

Un vodevil contemporáneo y fresco para narrar en tono cómico los fracasos de personajes que evocan a Chejov, intentando trascender y perdurar en la escena porteña

Una consagrada intérprete se dirige a la casa de una actriz del teatro off para evitar que estrene el unipersonal en el que su hijo la dirige. Una performance que contiene un video que compromete su carrera. Descubrió en la computadora del muchacho un video íntimo que grabó su actual pareja, un exitoso escritor, teniendo sexo con la joven actriz.

A partir de este conflicto, No dejes nunca de mirarme por favor se transforma en un dinámico juego cómico y absurdo de entradas y salidas en esa casa con mil puertas, donde abundan los desencuentros y confusiones, y subyace el deseo y la frustración.

Nina y Daniel fueron pareja y tienen un pequeño hijo en común. Hoy Daniel está casado con Leonor, madre de Lautaro. El joven es el impulsor de este proyecto teatral que ensaya con Nina como protagonista. Una obra autobiográfica, en la que se proyectan fotos de la infancia de la actriz. Un micrófono en escena le permite ir narrándose a sí misma. Citas explícitas y algunas más ocultas, permiten asociar este intento artístico a la La Gaviota de Chejov, que empieza justamente con la puesta en escena de una obra simbolista. La obra de Bernardo Cappa retoma los personajes chejovianos en un presente estallado y caótico donde se vuelven más explícitas las luchas por la necesidad de alimentar sus egos maltrechos. Trigorin, el autor exitoso, es aquí Daniel. Su mujer Arkadina, famosa actriz, es Leonor. El hijo de ésta, Treplev, es aquí Lautaro, un joven director teatral que busca innovar pronunciando discursos confusos mirando a público y filmando con su celular las escenas de la obra ensayada. Nina lleva el mismo nombre que en la obra del ruso, pero aquí se muestra como una mujer independiente, cuyo hijo es el motor para el cambio.

Mientras que en Chejov los sentimientos e ideas de los personajes tenían capas ocultas que apenas podíamos percibir a través de sus quiebres, con acciones que tardaban en exteriorizarse, aquí encontramos sentimientos a flor de piel, expresados por acciones impulsivas y un lenguaje actual confuso. Un tiempo convulsionado, estallado y acelerado que actualiza las influencias del teatro clásico.

Lautaro decide conscientemente exponer la intimidad de Nina y Daniel porque eso le sirve como medio para lograr su consagración. Eso desata la ira de Leonor, no por el deshonor que implicaría involucrar a su marido, sino porque los espectadores y la prensa, asociarán el nombre de su hijo con ella. Así, los cuatro discuten, se amenazan, se provocan y se extorsionan en un juego perverso que crece sin parar.

Ya desde el título de la obra vemos la angustia frente al paso del tiempo, la necesidad de estar en el foco de la escena los actores juegan con salir de la representación abandonando el espacio escénico, manteniéndose en la oscuridad del fuera de escena, de que los reflectores iluminen sus rostros de personajes estereotipados, de roles de los que no pueden salir.

Cada uno a su manera construye una impostura, una máscara frente a los otros. De esta manera, Cappa abre una reflexión irónica sobre el universo teatral actual: propuestas que no pueden despegarse de la lógica de mercado, obras como productos enlatados que no se cuestionan, que son puro entretenimiento, puestas que se consideran innovadoras por el sólo hecho de romper la cuarta pared y mirar a público.

La inminente fatalidad será la puerta de salida para que Nina logre abandonar el personaje e imponer sus deseos, frente a tanta hipocresía. Para cuestionar la necesidad meramente vanidosa del teatro, y sus actores, de ser alabados para existir.

Ficha técnico artística

Autoría: Bernardo Cappa

Actúan: Pablo Caramelo, Celina Font, Aníbal Gulluni, Maia Lancioni

Diseño de vestuario: Pia Drugueri

Diseño de escenografía: Pia Drugueri

Diseño de luces: Ricardo Sica

Fotografía: Natalia Pinilla

Asistencia de dirección: Agustina Dalmaso

Prensa: Carolina Alfonso

Colaboración en dramaturgia: Pedro Sedlinsky

Dirección: Bernardo Cappa.

Sala: El camarín de las musas (Mario Bravo 960, CABA). Viernes 20:30hs

Melina Martire

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