Crítica: La forma del agua

Crítica de Santiago Simcovich

¿Y qué si hay magia? ¿Qué milagros hay en el mundo que no somos capaces de ver por mirar tanto al cielo? ¿Qué formas tiene el amor que no llegan a la tradición evocada por el hombre y sus determinismos físicos y culturales?

¿Y qué si hay magia, y chocara con los peores rasgos del hombre? No estamos hablando de un hombre en particular, sino por el que rige, el poderoso: el que constituye la violencia como método, la guerra como metodología del honor, y la sensibilidad y los rasgos de lo distinto como un signo de la más patética debilidad. Guillermo del Toro tiene su propio instinto para contar un cuento de hadas, y ese instinto le dice que la magia y lo místico cobran un rasgo mucho más oscuro en el mundo de los hombres. Historias sobre amores entre bestia y mujer, espionaje en plena Guerra Fría, experimentos secretos de entidades gubernamentales estadounidenses y la constante tradición actual de evocar el cine tradicional Hollywoodense, nos harían creer que “La forma del agua” no puede traernos nada nuevo, y que Guillermo del Toro se volvió a repetir para obtener un asiento reservado en los Premios de la Academia y tratar de pegarle a Mejor Banda de Sonido. Pero sin embargo, aunque no pudo obtener la pieza unica y solemne que logró crear con “El laberinto del fauno”, tarea imposible, le dio tanta honestidad y valentía a su ultimo film que es imposible no salir enamorado de cada aspecto, de cada pequeño mensaje y grito de lucha contra las injusticias que nos imprimen dia a dia la crueldad del hombre en el poder. El elenco es sumamente impecable y no movería de lugar ningún papel. Cada personaje segrega vida y empatía. Incluso la criatura, que alcanza la perfección técnica, nos debate entre la naturaleza salvaje y temerosa y la falta de crueldad que posee, bailando entro lo humano y lo animal, esa incomprensión que no llega a todos los corazones y que se traduce al firme cartel de “a quien se parece Dios”. Y Dios tiene la forma del agua, la forma de todas las formas y todos los colores, todos los reflejos y clases de cariño que nos parecen tan distintos y temibles, tan fuera de lo normal que nos hacen tener miedo. Pero es esa forma la que hay que salvar y abrazar, la capacidad de comprender y superar ese muro que quieren imponer algunos solo por evitar la simpatía y mantenerse a salvo en el hermetismo de lo conocido. Y Elisa Esposito (Sally Hawkins), aquel personaje mujer, sin ninguna belleza extraordinaria incapaz de emitir palabra, es la inocencia que Guillermo del Toro refleja como la salvadora de todo lo que es puro. Aquella voz que no puede emitir juicio pero que sabe mirar, no tiene miedo a lo distinto ya que ella lo es. Su personaje lleno de curiosidad la hace descubrir, y volcarse a la valentía. No es desconocido para nadie que al fin (gracias Hollywood, se tardaron demasiado), el cine más popular empezó una política de inclusión y representación en sus historias con respecto a perspectivas feministas y contra todo tipo de racismo, xenofobia e incluso homofobia. Medida que sin embargo me huele a marketinera y que nació de forma poco natural, pero aun asi, no vamos a ponernos a discutir eso, si no que lo maravilloso de esta película es que toda su estructura clásica y ubicación tiempo espacio, se combina como la herramienta perfecta y bien realizada para una denuncia. La historia se desarrolla fluyendo pero sin perder el eco de un grito que pide un alto contra los abusos hacia aquellos que en 1960 no tuvieron voz y que todavía se les es cuestionada ridiculamente. Un parate a la violencia de la forma más creativa y bella que nos trajo de sorpresa Guillermo del Toro, director que a mi criterio merece la estatuilla a Mejor Director, porque su producción logró traer la magia una vez más y hacernos acordar porque hace falta salvarla, y mostrarnos la pureza y la violencia de la forma más cruda y valiente que se vio en todas sus producciones, una evolución profesional involucrando incluso la sensualidad de manera que casi parece pintada en un cuadro, donde la belleza no debe tener el cuerpo de Channing Tattum y Mila Kunis para ser preciosa.

La única inconformidad, minúscula, que encontre en esta producción, es el final precipitado y predecible, pero la olvide a los dos pasos al volverme a la cabeza esas escenas que gritaban una leyenda de amor, que esperemos entre como agua y como magia en las conciencias de aquellos que todavía no aprendieron, a donde hay que mirar.

TITULO ORIGINAL: The Shape of Water

ACTORES PRINCIPALES: Octavia Spencer, Doug Jones, Sally Hawkins.

GENERO: Nominada al Oscar, Fantasía, Drama, Aventuras.

DIRECCION: Guillermo del Toro.

ORIGEN: Estados Unidos.

DISTRIBUIDORA: Fox

ESTRENO: 22 de Febrero de 2018

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