Reseña: Ella puede sola, de Leonel Giacometto

Reseña de Maximiliano Pouchan

Ella habita un espacio que decidió construir como resguardo. Con paredes abandonadas y manchadas, como su corazón.

No vive sola. Tiene dos hijos.

Lisandro, un maestro que espera inútilmente una beca que pareciera nunca llegar, quien, además, dedica su vida a cuidar a su hermana: decidida, frágil e inteligente, ha quedado paralítica tras sufrir un accidente. Ambos han sabido construir un mundo de juegos y complicidades Un vínculo precioso y extraño en donde los límites afectivos son imprecisos

Entre la madre y sus hijos hay una pared de cosas no dichas.

En la casa el ambiente es denso. Se percibe en la mirada y en la pausa. Se respiran sentimientos encontrados y una contradicción en cada palabra. Los hijos no saben si odiar o sentir pena por su madre. Y ella, sumergida en un mundo de fantasías, alcohol y pastillas, simplemente los ignora.

Todos simulan ser fuertes, pero se necesitan. No pueden solos.

Una tragedia convive con ellos, una presencia que aún tiene sus cosas en el placard.Deben hablar para no enloquecer. Y poner un punto final a tanto dolor. “Atontados de tan amontonados deben estar esos pájaros que cuando logran escapar, se lastiman con lo primero que encuentran”. ELLA PUEDE SOLA propone un ejercicio de percepción y lectura activa por parte del espectador. Desde este punto de vista, es un espectáculo no tradicional.

Si bien la trama es simple y clara, la belleza y la virtud de la obra se encuentra en el complejo entramado de recursos expresivos que han sabido crear su autor y su directora, y que los intérpretes, con enorme talento, han materializado en su trabajo. La obra exige en el espectador una triple actitud: la de lector de imágenes, exégeta de signos, receptor de ambientes y atmósferas.

En primera instancia, somos testigos de la cotidianidad de esta familia. Sus miembros poseen cierta belleza y melancolía que se irá trastornando en la medida en que la historia avance. Irá saliendo a la superficie su lado oscuro y este universo domestico irá adquiriendo ciertos rasgos oníricos y perversos. Todo aquello que aceptamos con normalidad cambiará su dimensión. El espacio construirá una arquitectura diferente en nuestra percepción; el tiempo mutará sus posibilidades lineales, en un ir y venir, del pasado al presente, y se desarrollará en una elipsis que pasa casi desapercibida. La atmósfera poco a poco se volverá opresiva e irá envolviéndonos en este melodrama desgarrador.

Lili Popovich hace gala de su talento y nos regala una de sus interpretaciones más conmovedoras. La potencia y fragilidad de Luciana Caisutti es fundamental en el resultado de la historia y Nicolás Asprella despliega una capacidad de recursos como actor que no pasa desapercibida por nadie.

Un despliegue técnico impecable que pone en evidencia uno de los talentos de su directora: el armado de equipos de trabajo. Grace Pereyra, con la minuciosidad y el detalle a los que nos tiene acostumbrados, nos brinda esta pieza brillante y visceral.

Ficha técnico artístico:

Autoría: Leonel Giacometto / Actúan: Nicolás Asprella, Luciana Caisutti, Lili Popovich / Diseño de vestuario: Cecilia Bruck / Diseño de escenografía: Cecilia Bruck / Diseño de luces: Gonzalo Calcagno / Fotografía: Nora Lezano / Diseño gráfico: Pablo Guzmán / Asistencia de dirección: Gabriela Arata / Prensa: Juan Ignacio Penlowskyj / Dirección: Graciela Pereyra

JUEVES 21.15 HS – EL MÉTODO KAIRÓS TEATRO – El Salvador 4530 – Capital Federal

Reservas: 4831-9663 – Venta anticipada por Alternativa Teatral.

2 x 1 socios Club La Nación

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