Crítica: La educación del rey

Reynaldo Galíndez, el “Rey”(Matías Encinas), es un adolescente que tiene la desventura de, al escapar de su bautismo como delincuente, caer en el patio de la casa de un guardia de seguridad retirado, Carlos Vargas (Germán de Silva). Vargas le propone no entregarlo a la policía, a cambio de que repare los daños que causó.

Es un film que cuenta con algunas escenas que atrapan al espectador; la música, fotografía y montaje, acompañan correctamente la acción y la intriga.

Nos cuenta una historia sobre un camino recurrente, con una vuelta de tuerca; la idea en sí misma, es buena, sin embargo, en mi opinión, no se aprovecharon todos los recursos disponibles, para “contar” algo diferente.

Los diálogos se ajustan en forma adecuada a la trama, aunque se genera de a ratos una desconexión entre los actores y la misma.

Con respecto al guion, se puede decir tras un breve análisis, que nos ofrece la huella de un relato con un punto de vista ajeno… es decir, quizás no se profundiza lo suficiente al no interiorizarse en el contexto en el que se desarrolla, cayendo en cuestiones predecibles que asimismo se corresponden poco entre sí.

Se destacan las actuaciones de Matías Encinas y Germán de Silva, por sus personajes bien logrados y ejecutados. De todas maneras, resulta un tanto difícil, familiarizarse y empatizar con ellos… Realmente sólo los observamos y no experimentamos junto a ellos sus vivencias.

El mensaje que transmite la película queda bien planteado… “todos somos espejos/maestros de los demás” … pero honestamente no se logra esa comunión buscada en la relación entre los protagonistas, lo que hubiese sido una grata sorpresa.

Calificación: 5/10

Laura Pacheco Mora

Anuncios

Deja un comentario