Crítica: GAUGUIN, VIAJE A THAITÍ (Gauguin – Voyage de Tahiti, 2017) de Édouard Deluc.

GAUGUIN, VIAJE A THAITÍ (Gauguin – Voyage de Tahiti, 2017) de Édouard Deluc.

(1° edición del Tour de Cine Francés)

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Nos relata de manera impecable y sin fisuras, un período fundamental en la vida y obra de este apasionado, rebelde, valiente y salvaje artista, no reconocido en su época, Paul Gauguin, quién se siente asfixiado y para nada motivado por la atmósfera frívola y artificial de París.

 

Su idea es alejarse de los códigos morales, políticos y estéticos de la Europa civilizada por lo que se exilia en Tahití para reencontrarse a sí mismo, conectarse con su naturaleza exótica y retomar su camino artístico despojándose de toda comodidad y enfrentándose a la incertidumbre total.

Como un artista fiel a sus convicciones, toma una decisión radical, la cual no es bien recibida por su esposa, que no lo acompaña, por lo que se dirige solo a Tahití, dejando, además, a sus cinco hijos. Se instala en una choza que él mismo construye.

Algo cambia en él, cuando observa como un intruso, una escena paradisíaca nocturna, mujeres que bailan alrededor del fuego y se da cuenta de forma intuitiva que forman parte de la metáfora del mundo que está buscando, encontrándose en el lugar correcto que le servirá para alimentar su motor creativo.

Es entonces cuando comienza a trabajar apasionadamente, pintando y tallando en un estilo inspirado al arte primitivo, específico y salvaje de la isla.

Durante su estadía de dos años, el artista atravesara la pobreza y otros pesares. Absorto en su vida de hombre libre y desafiando a la soledad y la enfermedad, conoce a Tehura, quien se convertirá en su mujer y modelo de sus mejores cuadros. Nunca se había sentido tan inspirado, estimulado y motivado. El pintor se fue en busca de miradas genuinas y cautivadores paisajes y los encontró.

La actuación de Vincent Cassel es extraordinaria, como nos tiene muy bien acostumbrados, en este caso interpretando a Gauguin, y gracias a sus dotes actorales de características pasionales, fuertes y temperamentales, nos sumergimos en esta parte de su vida y conocemos el sufrimiento, las miserias, luchas internas e incomodidades por las que atraviesa un verdadero artista incomprendido, no valorado, que murió en la pobreza y fue reconocido tiempo después de su fallecimiento;  quien es hoy considerado uno de los mejores pintores postimpresionistas de la historia y fue de gran influencia para los vanguardistas franceses y artistas modernos como Pablo Picasso.

El mar lo llamó y él supo responderle, convirtiéndose así en su fiel compañía. Este formará parte de sus días, lo inspirará y será testigo de su felicidad. Su majestuosidad, el aire renovado que se respira gracias a el, la fluidez y la armonía de su sonido terapéutico, estarán muy presentes desde el principio hasta el fin en el ambiente, en su corazón y en las pinturas del hombre que se reconoce niño. Él es un gran artista y lo sabe.

 

 

                                Crítica: Laura Pacheco Mora.

 

 

Calificación: 9/10

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