Crítica: Rodando hacia tí (Tout le monde debout, 2018) de Franck Dubosc

RODANDO HACIA TI (Tout le monde debout, 2018) de Franck Dubosc

(1° edición del Tour de Cine Francés)

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Jocelyn (Franck Dubosc), es un exitoso hombre de negocios, muy apuesto e irresistible para todas las mujeres… él es el “hombre perfecto” …  quien escapa de la realidad constantemente, bromeando sobre cuestiones de toda índole, que no disgustan debido a su gran atractivo y simpatía, a pesar de haber pasado ya los cincuenta. Es un conquistador incorregible y un mentiroso patológico. 

Como es su costumbre, intenta seducir a una joven y de “casualidad”, al morir su madre, se hace pasar por parapléjico, lo que le representa en principio un problema y más adelante lo llevará a descubrir un mundo maravilloso.  

Su plan dará un giro inesperado cuando la señorita le presenta a su hermana Florence, que se encuentra en una silla de ruedas, personaje que contrasta con su presente, siendo la única que puede llegarle realmente al corazón.

Él se siente atraído inmediatamente por ella, admira su genuina felicidad y talentos varios. Es que se trata de una luchadora que supo vencer los obstáculos que se le presentaron en la vida y transformarlos en logros.

Florence vive con una profundidad y sentido que llena el enorme vacío de Jocelyn, puesto que detrás de ese exitoso hombre, existe un enorme vacío. Ahora deberá conquistarla con la fuerza de su corazón, algo que desconoce. 

Resulta emocionante transitar junto al protagonista, una verdadera transformación en todos los aspectos de su vida, y fundamentalmente el cambio radical al sentir amor verdadero por primera vez en su vida.

El film es entretenido, muy tierno, sorpresivo, y, en este mundo tan frívolo, es bellísimo ver en la pantalla grande estos cambios tan dramáticos que ocurren en la vida de los protagonistas, que no pueden pasar desapercibidos por el espectador y nos brindan lecciones sobre la sensibilidad que poseen las personas con discapacidad.

Nos llevamos varios mensajes, entre los cuales destaco el siguiente: Se puede ser feliz con cualquier tipo de discapacidad, siempre y cuando recuerdes usar tu corazón sin miedo ni reglas. Quizás no utilizarlo, sea la mayor discapacidad, que claramente es la que tenía Jocelyn.

 

 

 

Calificación: 8/10

 

                                Crítica: Laura Pacheco Mora.

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