Crítica: Tampoco tan grandes, de Federico Sosa

Critica de Gonzalo Borzino
Cobertura del 33° Festival internacional de cine de Mar Del Plata

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A meses de casarse, Lola (Paula Reca) recibe una llamada del abogado de su padre, quien suponía muerto desde hacía casi 30 años, anunciándole el efectivo fallecimiento del mismo y convocándola a Mar del Plata para cobrar la herencia. Descuidada por su prometido y sin  nadie más que la acompañe en este turbulento momento, acude a su ex novio Teo (Andres Ciavaglia), quien junto a su hermana Rita (Maria Canale) está pasando por un momento de reorganización personal, él con un trabajo que parece burlarse de sus ambiciones y ella en rehabilitación. Los tres realizarán el viaje a la ciudad costera donde conocerán a Natalio (Miguel Ángel Solá), quien fuese el amante del difunto y que les pedirá continuar camino hasta Bariloche, para cumplirle la última voluntad de tener sus cenizas esparcidas por las personas más importantes para él. A partir de allí, el trayecto no hará sino empinarse para los tres jóvenes, en su travesía por deshacerse del pasado. 

Siendo su segundo largo dirigido en solitario, Federiosa (German, ultimas viñetas, Yo sé lo que envenena) nos acerca está comedia de viaje, la cual esconde detrás de sus risas a un trío de personajes que llevan frustraciones y dolores a cuestas. Fue producida por los soñadores de Ayar Stories, cuyo objetivo es el fomento de historias audiovisuales que no dependan de actores convocantes, sino que posean narrativas que puedan sostenerse por cuenta propia, indistintamente de las caras que las encarnan.

Recorriendo el camino entre las ciudades, la película atraviesa la ruta pasando por estaciones de servicio, bares de carretera, descampados y hasta un parque de diversiones.  Sin embargo, la puesta se ve lamentablemente perjudicada por la falta de presupuesto, debido a la cual la misma fue rodada casi en su totalidad en estudio, siendo las escenas de viaje falseadas con bochornosas pantallas verdes. Si bien los interiores están adecuadamente ambientados, y los exteriores nocturnos logran disfrazar la fachada adecuadamente, varias tomas que involucran a la emblemática camioneta escolar de Teo resaltan por su escabrosa superposición.

El tema principal tratado en el film es el desprendimiento, el continuar cargando con el pasado a pesar de el desagrado que genera el mismo y, finalmente, aceptar esa transición para mejor o, incluso, obrar sobre el no olvidándolo, sino resinificándolo. La pareja protagónica tienen un pasado mutuo que desearían olvidar, pero el viaje les hace volver sobre lo que les encantaba de ellos mismos, redescubriendo facetas del otro que creían superadas. Asimismo, Teo debe superar sus frustraciones profesionales, Lola sus decepciones amorosas, y Rita la muerte de sus padres, asuntos que creían que para sus 30 ya tendrían zanjados. El film nos habla de una redención con el propio ser, una aceptación del ahora mas allá de los supuestos eslabones donde uno “debería” encontrarse.

Presentada en el 33° festival internacional de Mar del Plata, proyectado en la sección Panorama Argentino, se presenta con una trama poco sorpresiva y con un final totalmente previsible, pero cuyo transito hasta el mismo es sumamente disfrutable. Esta obra nos invita, a través de los ojos jóvenes de los tres viajeros, a revalorizar el pasado, a aceptarlo y a comprende que siempre se estará en edad para cambiar el rumbo. Los protagonistas descubrirán en el primer trimestre del 2019 que, a pesar de creerse en un momento de monotonía y destinos anclados, de hecho, tampoco están tan grandes como para no pegar la vuelta.

 

Puntaje: 6.5

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