Crítica: Cadáver

CADÁVER (The Possession of Hannah Grace) Dirección: Diederik Van Rooijen; Guion: Brian Sieve. // Crítica: CJ COLANTONIO.

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Un thriller psicológico de terror con aires a “Alien, el octavo pasajero” pero con menos pretensiones e inferior a “La autopsia de Jane Doe” o “La Morgue”.

Su estructura justamente es una especie de homenaje a este tipo de películas que construyen el terror en un espacio físico delimitado, en este caso, en una morgue que como locación parece una nave, además de construir un personaje femenino que lucha con recuperarse de miedos del pasado que lo paralizaron y que hoy debe hacer frente como una manera de redimirse.  Interesante que el protagonista no sea el demonio, eso gracias a esta construcción del personaje principal, los secundarios dejan bastante que desear.

Traducido como “Cadáver”, su título original es “La posesión de Hannah Grace”, este film nos habla -en específico-  de cómo el mal se introduce en nuestro organismo e infecta todo lo que nos rodea a tal punto de tomar control. Una propuesta perturbadora que al salir de la sala continúa helando nuestra mente, más que nada porque no hay explicación lógica para irnos tranquilos o con un final obvio.

Una de sus curiosidades es que es la primera película con presupuesto hollywoodense que se ha grabada completamente con varias cámaras Sony A7S II (Alpha 7S Mark II).

La decisión principal del uso de las mirrorless de Sony fue la ventaja que daba para tener múltiples cámaras durante grabación. Esto permitió grabar más cantidad en un proyecto que estaba muy ajustado de tiempos; además de permitir reducir el presupuesto en gran cantidad. Las cámaras fueron emparejadas con ópticas anamórficas Vantage Hawk 65.

(Calificación 6/10).

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