Crítica: La sirena

Por gonzalo Borzino 

En un lago oculto en el bosque cercano a la cabaña familiar de Roma Kiatev (Efim Petrunin), habita una maligna sirena (Sofia Shidlovskaya) que capta a los hombres con su belleza y los enloquece hasta que estos acepten su amor por ella. Enredada en los acontecimientos, Marina (Viktoriya Agalakova) junto a su cuñada Olga (Sesil Plezhe) deberán descubrir los secretos de la maldición que irradia la entidad del lago y salvar a su prometido, antes de que la locura lo consuma y acepte el amor de las profundidades.

La sirena_poster ARG-1

Siendo su quinto largometraje dirigiendo, con el sexto en camino a estrenarse el próximo año, Svyatoslav Podgaevskiy (La Novia, Pikovaya dama) retorna a las páginas del terror cinematográfico trayendo consigo todo el folklore de su tierra natal. La marca de este director es lo arraigado de su cultura en sus proyectos y como los espíritus tradicionales de las gélidas cumbres rusas hacen aparición en sus obras, dándole ese dote de frescura a la hora de presentar criaturas que quizás, si se hubiesen basado en arquetipos de la cultura occidental, ya estarían gastados.  

Uno de sus signos autorales es el trabajo de leyenda, el cual se encuentra visible y genera un contexto interesante para el largometraje, aparentando volverse un respiro de los traiciónales monstruos y fantasmas. Es una lástima que  se vuelva tan rápidamente en una típica película de típicos fantasmas con actitudes idioticas. Tarda media película en desperdiciar un concepto llamativo y volverlo otro de esos fantasmas que asustan por asustar y te tiran del tobillo durante las persecuciones. Las reglas están desparramadas y el fantasma hace lo que quiere, cuando quiere. Toda la construcción de un monstruo de leyenda se pierde y solo nos queda esta regurgitación de fantasma occidental disfrazado.

Sin embargo su departamento mas débil es el sonido. En los cines locales la película se proyecta doblada al ingles y, en muchas ocasiones, el doblaje no es acorde a las actuaciones en cámara. Los volúmenes están mal equilibrados y hasta hay momentos en los que faltan efectos de sonido. Ah, pero eso si. Al momento de hacer un jumpscare el volumen por las nubes no puede fallar. Es penoso que se descuide un elemento tan relevante para este género, mientras parece proponer reinventarse.

Presentada en el Buenos Aires Rojo Sangre, en la categoría de Novedades, esta producción rusa deja mucho que desear. Hablando con otros asistentes del festival llegamos a la conclusión que todo el mundo hizo una interpretación mucho mas interesante del film por su cuenta, creando una verdadera criatura en la forma de una sirena gélida, más que un redundante y completamente olvidable fantasma. Si se viene siguiendo la prometedora carrera del director, no sería extraño dejarse seducir por los encantos de su nombre y caer enamorado en los cantos profundos de una idea que jamás llegará a la superficie. Aquella muerta que permanece tiesa en lo profundo resulta ser la sirena.

 

Puntación: 5.0/10.0

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